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TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor-odio / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Emma Spencer descubrió que el hombre al que amaba y con el que mantuvo una relación secreta durante meses la iba a traicionar casándose con otra mujer. Embarazada, herida y sedienta de venganza, decide dar el golpe definitivo: casarse en secreto con el enigmático y poderoso tío de su ex. Lo que comenzó como una alianza impulsiva y fría para destruirlos a todos se convierte en un peligroso juego de secretos, poder y una pasión incontrolable que pondrá en riesgo mucho más que sus propias vidas.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 5

El ardor en mis ojos se extinguió, reemplazado por un frío absoluto que helaba cada uno de mis pensamientos. El dolor es una emoción inútil cuando estás librando una guerra, y Julián Vance me acababa de declarar la suya sin saberlo. Mientras me pasaba la mano por el vientre aún plano, sentí cómo la fragilidad que me había hecho caer de rodillas en el baño se cristalizaba en algo indestructible.

Un hijo. Un heredero que él ni siquiera imaginaba, gestándose en silencio en medio de las ruinas de mi devoción.

Me acerqué al gran espejo de mi vestidor. La mujer que devolvía la mirada ya no era la ejecutiva eficiente y abnegada que llegaba primera a la oficina para asegurarse de que el café de Julián estuviese exactamente a la temperatura correcta. Sus ojos, antes llenos de una calidez ingenua, guardaban ahora una determinación oscura.

—Quieres una jugadora, Julián —murmuré a la penumbra del vestidor, deslizando los dedos por la tela de las prendas colgadas—. Te voy a dar a la mejor.

Revisé mi vestuario con una precisión quirúrgica. Un vestido negro para un funeral habría sido un cliché demasiado evidente, un grito desesperado de despecho que le daría a la alta sociedad el morbo que tanto buscaba. No, yo no iba a ir vestida de víctima. Elegí un vestido de seda en un tono rojo borgoña profundo, un diseño de corte impecable que se adhería a mis curvas con la elegancia de una segunda piel. Un escote asimétrico que dejaba al descubierto la clavícula y una abertura lateral en la falda que revelaba la pierna a cada paso. Era atrevido, sofisticado y rabiosamente imponente.

Iba a recordarle exactamente lo que estaba perdiendo, en el lugar exacto donde pensaba cambiarme por un contrato social.

Pasé el resto de la madrugada despierta. La adrenalina anuló por completo cualquier atisbo de cansancio o mareo. Con el portátil sobre mis piernas, comencé a ejecutar una auditoría privada en los servidores a los que aún tenía acceso. Julián había cometido el error garrafal de no revocar mis credenciales de máxima seguridad de inmediato; en su arrogancia, estaba seguro de que el correo manipulador que me había enviado bastaría para mantenerme a raya hasta el lunes.

Error fatal, Vance.

Descargué copias de seguridad de las transacciones offshore de *Vance Capital*, los registros de los fondos desviados para inflar las valoraciones del grupo Montgomery antes de la fusión, y los contratos privados que demostraban cómo Julián planeaba absorber y desmantelar la empresa de su futuro suegro en menos de tres años. Victoria Montgomery no se casaba con un aliado; se casaba con un parásito que devoraría la fortuna de su familia desde dentro.

Guardé toda la información codificada en una pequeña unidad USB plateada. Una bomba de relojería digital lista para detonar.

A las ocho de la mañana, la luz grisácea del amanecer comenzó a filtrarse por los rascacielos de Manhattan. El aire en la ciudad era denso, cargado con la promesa de una tormenta estival. Me maquillé con cuidado deliberado: labios oscuros del mismo tono borgoña que el vestido, la piel de porcelana perfecta y una mirada felina rematada por un trazo negro e impecable.

A las diez y media, bajé a la calle. Alguien con mi nivel de determinación no tomaba un taxi ordinario; llamé a un servicio de chófer privado que me recogió en un sedán negro de cristales tintados.

—A la Catedral de San Patricio —le dije al conductor con una voz tan serena que me sorprendió a mí misma.

El trayecto hacia la Quinta Avenida fue un recorrido por los fantasmas de mis últimos años. Pasamos a pocas calles de la torre de *Vance Capital*, ese rascacielos de cristal y acero donde dejé mi juventud, mis horas de sueño y la fe en un hombre que jamás existió. Cada semáforo en rojo era una cuenta atrás hacia la ejecución de mi plan.

Cuando el coche se detuvo cerca de la catedral, el circo ya había comenzado.

La Quinta Avenida estaba parcialmente acordonada por vallas de seguridad. Decenas de fotógrafos de la prensa rosa, cámaras de televisión de cadenas financieras y curiosos se agolpaban tras las barreras de protección. Limusinas de lujo y coches de alta gama aparcaban en fila, dejando salir a lo más granado de la élite de Nueva York: banqueros, políticos, herederos e influencers vistiendo trajes de alta costura.

Me puse unas gafas de sol oscuras y bajé del vehículo. El calor húmedo de la mañana me golpeó el rostro, pero el interior de mis venas permanecía helado.

Avancé entre la multitud con paso firme. Mi vestido rojo borgoña atrajo miradas de inmediato; rompía con la paleta de colores pasteles y tonos sobrios que dictaba el protocolo de la alta sociedad para las bodas matutinas. Escuché los murmullos a mi paso, pero no me detuve. Mantuve la barbilla alta, sintiendo el peso del pendrive en mi bolso de mano y la presencia imperceptible de mi embarazo en el vientre.

En lugar de entrar de inmediato por la puerta principal, rodeé el lateral de la majestuosa estructura gótica. Quería estudiar el terreno, medir los tiempos antes de hacer mi entrada triunfal cuando el órgano comenzara a sonar y Victoria hiciera su recorrido hacia el altar.

La zona trasera de la catedral, cerca de las entradas secundarias por donde ingresaban la novia y el cortejo íntimo, estaba rodeada de vehículos de reparto de floristerías de lujo y servicios de catering. Decenas de trabajadores corrían de un lado a otro ajustando arreglos gigantescos de orquídeas blancas y rosas importadas.

Me refugié en el callejón lateral, bajo la sombra proyectada por los arbotantes de piedra de la catedral. Desde allí, ocultada tras el follaje de unos enormes arreglos florales que esperaban ser introducidos, tenía una vista clara de la puerta privada de la sacristía.

Y entonces lo vi.

Julián salió por la puerta lateral, vistiendo un esmoquin a medida de color azul noche que le sentaba de manera escandalosamente perfecta. A su lado estaba su padrino, un colega de la junta directiva. Julián sonreía, pero conocía esa sonrisa a la perfección: era su gesto calculado para las cámaras, la mueca ensayada del hombre que está a punto de cerrar el trato de su vida.

Verlo allí, tan impecable, tan ajeno al destrozo que había causado en mi vida apenas catorce horas antes, provocó que una ola de calor hirviente me subiera por el cuello.

Me llevé la mano al bolso, acariciando la pequeña unidad USB. Imaginé la escena: caminar por el pasillo central, interrumpir la ceremonia justo cuando el sacerdote preguntara si alguien conocía algún impedimento, y proyectar las pruebas no solo de su fraude financiero, sino de nuestra relación, haciendo volar por los aires su matrimonio, su reputación y su imperio corporativo en un solo segundo de espectáculo público.

Iba a destruirlo. Iba a saborear cada instante de su ruina.

—Un truco bastante dramático, ¿no crees? —dijo una voz masculina, profunda y rasposa, justo detrás de mí.

El corazón me dio un vuelco. Me giré bruscamente, pegando la espalda contra la pared de piedra fría de la catedral.

Un hombre emergía de la sombra del pórtico lateral.

No lo había oído acercarse. Era alto, de hombros anchos y porte imponente, vestía un traje de tres piezas perfectamente estructurado de color gris carbón. Tendría unos treinta y ocho años, con una mandíbula angulosa, cabello oscuro ligeramente peinado hacia atrás y unos ojos de un azul piercing, helado y calculador, que me examinaron de arriba abajo con una mezcla de curiosidad y fascinación.

Reconocí esa cara de inmediato. Los periódicos financieros hablaban de él partido tras partido.

Dante Rossi.

El archienemigo corporativo de Julián. El fundador y CEO de *Rossi International*, el único hombre en todo el estado de Nueva York que había logrado arrebatarle contratos multimillonarios a *Vance Capital* y el rival más encarnizado de la familia Montgomery.

—Señor Rossi —dije, recuperando la compostura de inmediato y ajustándome las gafas de sol con frialdad—. No sabía que estaba en la lista de invitados.

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Lacarvel
Ella no es la que que se iba a casa r con Julián y la Beatriz la madre del mismo? Autora revisa por favor
IsaValen 💖
excelente historia
Lacarvel
Apoyemos con el like, regalos y comentarios así llega a más personas esta historia. 🥰
América Solis martinez
no entiendo en un capítulo decía que Emma tiene veintiocho y ahora que tiene treinta y dos ya no entiendo 🤔
Lacarvel: Me paso lo mismo, cuando leí. Esperemos que la autora nos diga, pero tener 32 es mejor jeje
total 1 replies
Lacarvel
Mmmm ella sabe cositas ☹️
Lacarvel
Que terror pero si 🥹
Lacarvel
Madrreeee mijaaaa esa amenaza directaaaa🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Te lleva más de 20 años niña... Más sabe el diablo por viejo que por diablo.... Soltalaaaaaaa de una vez decileeeeee luego será peor ☹️☹️☹️☹️☹️☹️
Lacarvel
Y la que esta guardando un secreto que la va a hundir más adelante 🥹🥹🥹🥹
Lacarvel
Y si más bien le dice a él... Hay no que terror no tiene do de escapar ☹️
Lacarvel
Jum osea que en 9 Meses lo pierdes todoo querida 🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Autora revisa los capítulos del matrimonio creo que están repetidos pero narrados en dos versiones. Perdón si te molesta la observación.
Lacarvel
Querida pero si haces las cosas en orden y dices de una vez de la existencia... Como que es mejor pa vos
Lacarvel
Esta mujer es abrumadoraaaaaa
Lacarvel
Me encantaaaaaa🥰🥰🥰
Lacarvel
Mucho desgraciado 🤯🤯🤯🤯🤯
Milcaris
😂😂😂😂 Queeee 35 capitulos 😮😮 Aquí voy pero con calma Azly y tu eres de las escritoras que vuelan.
Milcaris: Aquí eres feliz 😂😂
total 3 replies
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