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PECADO EN EL DESIERTO ATADA AL JEQUE

PECADO EN EL DESIERTO ATADA AL JEQUE

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Malentendidos / Matrimonio arreglado
Popularitas:11.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

**Una noche de hotel con un extraño salvó su orgullo... hasta que descubrió que ese extraño era el hombre dueño de su vida.
Serena sabía que su libertad tenía fecha de caducidad. Para salvar el legado de su padre, debía casarse con un despiadado y poderoso Jeque al que jamás había visto. Como último acto de rebeldía, decide entregarse a una noche de pasión desenfrenada en Nueva York con un desconocido imponente y de ojos magnéticos. Una noche donde no hubo nombres, solo fuego.
Al amanecer, ella huye creyendo que el secreto quedará enterrado. Pero la pesadilla comienza horas después, en la reunión forzada para conocer a su prometido. Sentado a la cabecera de la mesa, con una sonrisa fría y calculadora, se encuentra Zayd Al-Maktoum. El Jeque no solo es su futuro esposo por contrato... es el mismo hombre con el que rompió todas las reglas la noche anterior. Zayd no tolera la insubordinación, y ahora que sabe que su prometida es la hermosa ladrona que huyó de su cama.

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capitulo 5

Una punzada de arrepentimiento, mezclada con una nostalgia prohibida, me apretó el pecho. Había sido una estúpida. Había querido una noche de libertad, pero lo único que había logrado era crear un fantasma que me perseguiría el resto de mis días. ¿Cómo se suponía que iba a soportar el toque de un jeque dictatorial y frío cuando mi cuerpo ya había sido despertado por el fuego de un hombre al que jamás volvería a ver? El Jeque Zayd exigiría una esposa pura según el contrato, y aunque yo había destruido esa cláusula a propósito como un último acto de soberanía, el terror a las consecuencias legales y al escándalo familiar empezaba a asfixiarme.

Miré el reloj de plata en mi muñeca. Las diez y quince de la mañana. El Jeque Zayd Al-Maktoum estaba retrasado por quince minutos. Un comportamiento clásico de un Alfa que sabe que el tiempo de los demás le pertenece y que disfruta haciendo esperar a sus subordinados para marcar territorio.

—Seguro que Su Alteza está muy ocupado con los asuntos del emirato —comentó mi padre, con una sonrisa servil que me dio náuseas. El abogado británico se limitó a asentir con autosuficiencia.

El silencio volvió a instalarse en la sala de juntas, un silencio sepulcral, opresivo, donde el único sonido era el tic-tac invisible del reloj y el rumor lejano del tráfico de la gran ciudad. Mis nervios estaban tensados al límite, como una cuerda de violín a punto de romperse. Sentía el latido de mi corazón golpeando con tanta fuerza contra mis costillas que temía seriamente que los hombres del otro lado de la mesa pudieran escucharlo. Estaba a punto de encadenar mi vida entera a un hombre que me veía como una transacción, un monstruo del desierto que gobernaba con puño de hierro.

De pronto, el ambiente en la sala cambió de forma drástica. No hubo un aviso previo, pero el lenguaje corporal de los tres asesores del Jeque se transformó al unísono. Los dos guardias vestidos de civil que custodiaban la entrada exterior de la sala se enderezaron, pegando los talones y adoptando una postura de absoluto respeto.

Los murmullos cesaron por completo. El aire de la habitación pareció volverse más denso, cargado de una electricidad estática que me erizó los vellos de los brazos.

Las pesadas puertas dobles de roble de la sala de juntas se abrieron de par en par con un movimiento firme y rotundo.

Un hombre de presencia masiva y una estatura imponente cruzó el umbral, rompiendo el espacio con una autoridad natural que obligaba a todos los presentes a mirarlo. Iba envuelto en un traje de tres piezas gris marengo, hecho a mano por los sastres más exclusivos de Savile Row, una tela que se amoldaba a la perfección a la anchura descomunal de sus hombros y a su silueta atlética y poderosa. Emanaba un aura de poder absoluto, frío, calculador e implacable. El tipo de hombre que no necesita levantar la voz para destruir a un enemigo o reclamar lo que considera suyo.

Mi padre se puso de pie de inmediato, empujando su silla hacia atrás con un ruido sordo, obligándome por puro instinto físico y social a imitar su movimiento. Me levanté despacio, tragándome el nudo de nervios que me asfixiaba la garganta, con la barbilla en alto y la mirada fija en el suelo, dispuesta a enfrentar a mi captor con la poca dignidad que me quedaba.

Pero en cuanto el hombre dio tres pasos hacia el interior de la sala y se detuvo en la cabecera de la inmensa mesa de caoba, levanté la vista para mirarlo a la cara.

Y en ese preciso instante, el suelo desapareció por completo bajo mis pies de charol. El mundo exterior se detuvo, el aire se me congeló para siempre en los pulmones y sentí un vacío helado y violento arrastrarme directo hacia el abismo.

No podía ser verdad. Tenía que ser una alucinación provocada por la falta de sueño, el estrés y la culpa. Tenía que estar volviéndome loca.

Frente a mí, a menos de tres metros de distancia, se encontraba el hombre de la noche anterior.

La misma mandíbula afilada y aristocrática, perfectamente sombreada por una barba de tres días que recordaba haber sentido raspar la piel de mi cuello. Los mismos labios carnosos y esculpidos que me habían besado con una voracidad salvaje sobre las sábanas grises. Y por encima de todo, esos imponentes, salvajes y magnéticos ojos color ámbar con destellos verdes que me habían devorado en la penumbra del bar del hotel y me habían mirado con una posesividad de Alfa antes de quedarme dormida.

Zayd. El desconocido de mi noche de pecado. El dueño de mis gemidos, el hombre que me había tomado con una pasión implacable, era el Jeque Zayd Al-Maktoum. Mi prometido por contrato. El tirano al que se suponía que debía odiar.

El shock fue tan físico y brutal que tuve que apoyar una mano temblorosa sobre la superficie de la mesa de caoba para no caerme de rodillas. Mis pupilas se dilataron al extremo y el color abandonó mi rostro por completo, dejándome pálida como un cadáver. Todo encajaba ahora con una ironía macabra: el hotel de lujo, el acento extranjero, el aura de poder, el ático privado... ¡Dios mío, me había entregado voluntariamente al mismo hombre del que intentaba huir!

Zayd no se movió. Permaneció de pie en la cabecera, con una mano metida con elegancia en el bolsillo de su pantalón de traje, observando mi reacción de devastación absoluta. Sus ojos ámbar recorrieron mi cuerpo, deteniéndose un segundo en mi moño rígido y luego bajando por el traje azul marino abotonado hasta el cuello, como si pudiera ver a través de la tela y recordar perfectamente la desnudez de la piel que había reclamado hacía unas horas.

No había rastro de sorpresa en sus facciones. Al contrario, una expresión de triunfo absoluto, gélida, calculadora y peligrosamente sexy se apoderó de su rostro.

Nuestras miradas se cruzaron en el aire de la sala de juntas, rompiendo cualquier distancia protocolaria. Zayd entrecerró sutilmente los ojos, y una sonrisa fría, letal y posesiva se dibujó lentamente en sus labios perfectos, confirmándome que me había reconocido desde el primer microsegundo. La trampa del destino se había cerrado sobre mí, y el Alfa que prometió mover el cielo y la tierra para encontrarme, ahora me tenía exactamente donde quería

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Milcaris
Nació en bebé 🍼😍
Milcaris
Yo pensando que ni lo iban a extrañar. Que tuviera un feliz viaje en su descanso 🤭🤭
Milcaris
Que piensen en el bebé y nada más 🥰
PATUBELA
DESPIERTA BELLO DURMIENTE, TU CHICA SE ESCAPA 🫣
PATUBELA
No me digan que otra vez van a parar en segunda base 🤦🏻‍♀️😒
PATUBELA
No es el momento para locuras
PATUBELA
Recapacita Serena, vas a perjudicar a Zayd, y si él pierde su poder no podrá ayudar a tu papá. piensa mejor las cosas
PATUBELA
me preocupa que con su escape, Serena deje mal parado a Zayd y pierda su derecho al trono🤦🏻‍♀️
PATUBELA
ojalá Serena lo comprenda 🙄
PATUBELA
Es demasiado riesgoso...si la secuestran?🫣
PATUBELA
No te aflijas, deja que Zayd haga su trabajo y espera que te de una explicación
PATUBELA
Amiga, mejor ve a buscar marido a otra parte, aquí el título de jequesa no está vacante. OOPS!!🤭
PATUBELA
y la pobre Serena oliendo a lomo de camello 🤦🏻‍♀️que desastre!!🙄
PATUBELA
y usted no se metaque nadie le está pidiendo su opinión ni consejo, limítese a sus labores de ama de llaves, que su sobrino está grandecito para decidir con quien mezcla su sangre. TIRANOSAURIA ASQUEROSA!! 😤
Lacarvel
Se sintió tan corta 🫠 y tan hermosa, gracias por esta historia tannn lindaaaa.
PATUBELA
Serena tienes que atacar con todo y atrapar a ese Princeso...no se lo vas a dejar fácil a la bruja ofrecida 😤
PATUBELA
exótica tu abuela 😤😤 bruja igualada!!
Lacarvel
El amor gana y florece 🥰🥰🥰🥰🥰 desde que sten unidos como familia todo lo otro se combate
Yura Ran
🥰👌 gracias
Milcaris
Me encanta y alegra que todo esté fluyendo en ellos de manera natural. Ahora sí vamos a disfrutar de muchos días de una pareja feliz.
Yura Ran: hermosa 🥰👌novela
total 1 replies
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