NovelToon NovelToon
El Precio De Amarte

El Precio De Amarte

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Él domina un imperio, pero ante ella se vuelve un cobarde.
Dominic Sterling es el implacable magnate de la moda inclusiva en Nueva York, un hombre frío que construyó una fortaleza de éxito para proteger a su madre, Elena, de los fantasmas del pasado. Pero cuando Scarlett Sinclair —una brillante y hermosa diseñadora de alta costura que pisa fuerte en sus tacones altos— irrumpe en su empresa, el control de Dominic se desmorona.
Scarlett busca un socio, pero encuentra a un hombre que la desarma y que, al mismo tiempo, levanta una barrera de hielo por pánico a ser vulnerable. Mientras Dominic calla lo que siente, la llegada del carismático fotógrafo Julian Beck amenaza con alejar a Scarlett para siempre. Atrapado en su propio silencio, Dominic se enfrentará a la prueba más difícil: descubrir si el orgullo vale más que el precio de amarte.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Hilos de Tensión y el Refugio del Rey

El tic-tac del reloj de pared marcaba las once de la noche, pero en el taller principal de Sterling Textiles el tiempo parecía haberse detenido hacía horas. Había pasado un mes entero desde que Scarlett Sinclair cruzara por primera vez el umbral de la empresa, y lo que comenzó como una estricta negociación de negocios se había transformado en una rutina nocturna tan productiva como intelectualmente agotadora. La mesa central estaba sepultada bajo un mar de muestras de terciopelo, hilos de seda, tazas de café a medio terminar y bocetos con anotaciones apresuradas en los márgenes. A pesar del cansancio físico, el aire en la habitación vibraba con una tensión palpable, espesa y casi insoportable, que iba mucho más allá de lo estrictamente profesional.

—Si reducimos el volumen de la caída en este diseño, perderemos la fluidez del movimiento al caminar —argumentó Scarlett, plantándose firmemente frente al maniquí con los brazos cruzados. Tenía las mejillas ligeramente encendidas por la intensidad del debate y algunos mechones de su cabello rubio se habían escapado de su peinado original, dándole un aspecto tan humano como fascinante.

Dominic, que permanecía de pie al otro lado de la mesa con las mangas de su camisa blanca remangadas hasta los antebrazos, la observó en silencio. Su postura seguía siendo la de un hombre calculador y analítico, el jefe implacable enfocado en los costos de producción y los plazos de entrega. Sin embargo, en momentos como este, cuando Scarlett defendía su arte con una pasión desbordante que iluminaba sus ojos claros, a Dominic le resultaba humanamente imposible apartar la mirada de ella. Se descubría a sí mismo perdiéndose en la curva de sus labios cuando hablaba con vehemencia o en la seguridad innata que desprendía a pesar de su estatura.

Para demostrar su punto, Scarlett se acercó un paso más a él y estiró la mano para reajustar los pliegues de un raso azul noche que colgaba entre ambos. Dominic repitió el movimiento por instinto para sostener el peso de la tela. Fue entonces cuando sus dedos se rozaron de manera accidental. El contacto físico duró apenas una fracción de segundo, pero la descarga eléctrica que cruzó la piel de ambos fue tan nítida que Scarlett contuvo el aliento y Dominic congeló el movimiento de inmediato. Ninguno de los dos se retiró a tiempo; se quedaron estáticos, con la respiración compasiva suspendida en el aire, mientras sus miradas se entrelazaban en un mudo reconocimiento de esa química peligrosa que amenazaba con devorarlos si daban un solo paso en falso.

Al día siguiente, a media tarde, la vorágine laboral continuaba. Scarlett se encontraba en el centro del taller principal revisando minuciosamente un muestrario de texturas que acababa de llegar de las fábricas. La puerta del departamento se abrió de par en par y, en lugar del habitual desfile de secretarias o asistentes estresados, una mujer de aspecto dulce y andar pausado entró al lugar sosteniendo una pequeña bolsa de tela. Era Elena.

Dominic, que en ese instante salía de su oficina privada con el ceño fruncido y un fajo de documentos en la mano, se detuvo en seco al verla. En ese preciso segundo, Scarlett fue testigo de un contraste tan radical que la dejó sin palabras. Toda la frialdad corporativa, la arrogancia ejecutiva y la distancia implacable que definían al gran Dominic Sterling se derritieron por completo, desvaneciéndose como la escarcha bajo el sol. Su rostro se iluminó con una calidez absoluta y una sonrisa de pura devoción transformó sus facciones duras.

Olvidándose por completo de los papeles, del personal de la oficina y de sus propias reglas de etiqueta, Dominic caminó con pasos rápidos hacia su madre. La rodeó con sus brazos largos en un abrazo protector y profundo, como si estuviera resguardando el tesoro más valioso del mundo. Se inclinó para besar su frente con una ternura infinita y, al notar que el aire acondicionado del taller estaba un poco fuerte, comenzó a acomodarle las solapas de su abrigo con una delicadeza extrema, utilizando sus manos grandes de una manera tan suave que parecía temer romperla.

—Hola, mi reina —dijo Dominic, y su voz, habitualmente un látigo de autoridad, sonó tan dulce, baja y arrulladora que Scarlett sintió un vuelco genuino en el corazón—. ¿Qué haces aquí sola? Te dije que me avisaras para mandar a buscarte. No quiero que te esfuerces.

—Solo quería traerte el almuerzo que te gusta, hijo. Sé que no has estado comiendo bien por el trabajo —respondió Elena con una sonrisa modesta, acariciando la mejilla de Dominic con una familiaridad que denotaba años de apoyo mutuo frente a las peores tormentas.

Elena desvió la mirada y se fijó en Scarlett, quien observaba la escena completamente conmovida. Al notar la presencia de la joven diseñadora y, sobre todo, el brillo inconfundible con el que los ojos oscuros de Dominic la habían seguido de reojo, la madre sonrió con sincera simpatía. Elena se acercó a ella con un trato sumamente encantador, entablando una breve conversación donde elogió el talento de Scarlett y dejó entrever, con la sabiduría que dan los años, que sabía perfectamente la profunda conexión que existía entre los dos muchachos.

Cuando Elena finalmente se despidió, Dominic la acompañó personalmente hasta el ascensor. Scarlett se quedó sola en medio del taller, con el pulso acelerado. Ver a ese hombre tan imponente doblar las rodillas por amor a su madre, descubrir esa inmensa y pura capacidad de entrega y protección que guardaba en su interior, derribó la última defensa que le quedaba a Scarlett. Se dio cuenta, con un peso dulce en el pecho, de que estaba irremediablemente enamorada de Dominic Sterling. Ya no era solo atracción física o admiración profesional; amaba al hombre real que se escondía detrás de la máscara.

Sin embargo, el idilio mental duró muy poco. Cuando Dominic regresó al taller, la realidad lo golpeó de golpe. Al ver la mirada brillante y descubridora de Scarlett fija en él, el pánico se apoderó de su mente. Dominic se sintió expuesto, desnudo, aterrorizado de haber mostrado su lado más blando y vulnerable frente a la mujer que ponía en riesgo todo su autocontrol. El trauma de su infancia le recordó que la debilidad se pagaba caro, y su mecanismo de defensa inmediato fue levantar los muros de su fortaleza el doble de alto.

Se acomodó los puños de la camisa con brusquedad y su rostro recuperó una rigidez hostil, casi agresiva.

—Señorita Sinclair —dijo Dominic, con una voz áspera y desprovista de cualquier matiz de calidez—. Espero que el espectáculo familiar no la haya distraído de sus obligaciones. Necesito los informes finales sobre los costos del terciopelo en mi escritorio antes de que termine el día. No nos pagan por perder el tiempo en sentimentalismos.

Pasó por su lado sin mirarla, cerrando la puerta de su despacho con un golpe seco. Scarlett se quedó estática en su sitio, sintiendo cómo el frío de sus palabras le calaba los huesos. La distancia injustificada y la frialdad repentina la dejaron sumida en una profunda confusión, rompiéndole un poco el corazón al comprender que, cuanto más intentaba acercarse a la luz de Dominic, más se empeñaba él en esconderse en las sombras de su propio silencio.

1
Maria Mongelos
Hermosa historia 💕 gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Me encantó este capítulo, gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Que bueno!! Ella vuelve y vuelve por él, por el hombre que ama y le demostró su amor
Maria Mongelos
Pero pueden visitarse, París no queda tan lejos, pueden hablar todos los dias
Maya
Mm pensé que iban a poder estar juntos otra vez se separan
Maria Mongelos
Está muy buena, gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Siii, ya aprendió la lección, ya bajó la guardia, reconoció sus sentimientos, ahora aprovechen la oportunidad y sean felices
Maria Mongelos
Ya es hora de que tengan una conversación y dejar de lado el orgullo, creo que él ya entendió
alicia g
el amor y respeto por la pareja pueden mover montañas, excelente historia escritora, felicitaciones
Judy
Hermosa historia!
Judy
Hermosa historia!!!! Me encantó la trama, diferente pero con un mensaje muy valioso sobre el respeto, la confianza, etc. Felicitaciones!
Isela Aguirre
excelente novela autora felicidades me encantó 💕 saludos
JZulay
😉👌🏼
Isela Aguirre
excelente felicidades autora
Rosa Nicolás
excelente
Zulema Neme
Pobre.Scarlett..No.Sufras por un Soberbio 😍😍😍😍😍. Ya llegará la hora de tu Venganza 🍀🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Karina Marriaga
hola escritora me gusta la historia pero la tienes que seguir escribiendo para ver más capitulos
Maria Mongelos
Tu orgullo va a quedar hecho trizas pero sí va a valer la pena si consigues el perdón de Scarlet
Maria Mongelos
Te pásate Scarlet pero me parece justo, él tiene que aprender a ser humilde
Maria Mongelos
Si realmente la amas vas a tener que demostrarlo, remar bastante para que ella vuelva contigo
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play