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EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / CEO
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

⚠️NOVELA +18⚠️🔞

Tras la explosiva revelación de su verdadera identidad, Mía ha huido de la mansión Montenegro para refugiarse bajo la protección de su tía Beatriz, dispuesta a reconstruir su vida lejos del apellido que la destruyó y de la sombra de un padre al que solo puede ver como a un desconocido. Sin embargo, liberarse del linaje más poderoso del país no será una tarea sencilla.

En la cúspide del escándalo mediático y con su vida sentimental hecha pedazos tras la partida de Aitana, Henrry se enfrenta al abismo más oscuro de su existencia. Abandonado y acorralado por la opinión pública, su mundo colapsa definitivamente con la llegada de una nueva amenaza: Norma se presenta reclamando llevar en su vientre a un nuevo heredero Montenegro, respaldada por la despiadada Leonora, quien no dudará en usar a este futuro bebé como su última pieza de ajedrez para tomar el control definitivo de la familia.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

...AITANA...

El motor de la camioneta retumbaba suavemente en la entrada, rompiendo la calma de la mañana.

Era un vehículo imponente, seguro y con vidrios oscuros, tal como Henrry lo había prometido. Al ver cómo su chofer terminaba de acomodar las últimas maletas en el maletero, una mezcla de alivio y melancolía me oprimió el pecho.

Henrry estaba ahí, apoyado contra el costado del vehículo con los brazos cruzados sobre el pecho. Lucía impecable, proyectando esa autoridad natural que me hacía sentir tan protegida como vulnerable. Se encargaba personalmente de que todo estuviera en orden para la partida de mi familia.

—Listo todo, señor —dijo el chofer, cerrando el maletero con un golpe seco antes de subir al asiento del conductor.

Alcé la mirada y me encontré de frente con Paola, tenía los brazos cruzados y una risita maliciosa dibujada en los labios.

Se me acercó a pasos lentos, rozando su hombro con el mío mientras mamá terminaba de revisar su bolso unos metros más allá.

—Oye... —susurró Paola, inclinándose hacia mí con una ceja levantada—. Veo que la "reunión de negocios" de anoche estuvo bastante intensa, ¿no?

Sentí cómo el calor me subía de golpe por el cuello hasta las orejas. Intenté mantener la cara de póquer, pero fue inútil.

—No sé de qué hablas, Paola —murmuré, acomodándome un mechón de cabello detrás de la oreja sin mirarla directamente.

—Por favor, Aitana, ¡hasta las paredes temblaban! —soltó una risita contenida, tapándose la boca para que mamá no la escuchara—. Creí que el techo se nos iba a caer encima. Se nota que ese hombre no solo tiene dinero e influencia... también tiene bastante energía. Te dejó como nueva.

—¡Paola, cállate! —la reprendí en un susurro desesperado, dándole un leve codazo en las costillas mientras miraba de reojo a Henrry, esperando fervientemente que no hubiera escuchado nada. Él nos observaba desde la camioneta con una leve sonrisa en los labios, adivinando perfectamente de qué estábamos hablando.

—Está bien, está bien, me callo —dijo Paola entre risas, alzando las manos en señal de paz—. Pero no me puedes negar que la buena vida te sienta de maravilla.

En ese momento, mi madre se acercó a nosotras, ajustándose el abrigo y guardando su teléfono en la cartera. Miró a Henrry con gratitud antes de volverse hacia mí para envolverme en un abrazo apretado.

—Volveremos en unos días, hija —me murmuró al oído, separándose despacio para acariciarme la mejilla—. Estarás más tranquila sabiendo que estamos bien allá.

—Solo quiero que descansen y no piensen en nada más, mamá —le respondí, forzando una sonrisa cálida mientras le acomodaba el cuello del saco.

—Lo sé, mi amor. Pero tú también necesitas tomarte un respiro —dijo ella, tomando mis manos entre las suyas con esa mirada profunda que solo tienen las madres—. Ahora que llegan las vacaciones, deberías ir a visitar el pueblo. Podrías pasar a ver a tu tía y quedarte unos días... No vas desde hace años, Aitana, y al final del día, no debes olvidar que básicamente te criaste allá parte de tu infancia, es tu lugar de cuna. Te haría bien conectar de nuevo con tus raíces y despejar la cabeza de tanta tensión aquí en la ciudad.

El pueblo... hacía tanto tiempo que no ponía un pie allá.

Sostuve la mirada de mi madre unos segundos, sintiendo cómo sus palabras me calaban hondo.

Volver al pueblo era lo último que había estado en mis planes; ese lugar guardaba demasiados recuerdos, pero saber que ellas solo iban de viaje por unos días para visitar a mi tía y pasear un poco me daba un respiro. Necesitaban ese descanso.

—Lo voy a pensar, mamá —le prometí, esbozando una sonrisa suave y dándole un beso en la mejilla—. Prometo que intentaré alcanzarlas allá más adelante para las vacaciones.

—Más te vale, hermanita —intervino Paola, abriendo la puerta trasera de la camioneta pero dándome una última mirada divertida antes de subir—. Así no nos dejas solas paseando con la tía y de paso nos cuentas cómo te va con el "patrocinador".

—¡Paola! —alzó la voz mi madre, desaprobando el comentario sin entender del todo la broma, mientras se acomodaba en el asiento del copiloto.

Paola solo soltó una carcajada y se adentró en el vehículo. Mi madre se despidió con la mano desde la ventana mientras el chofer encendía el motor y la camioneta avanzaba despacio por la calle hasta perderse en la esquina.

El silencio de la mañana volvió a adueñarse de la entrada de la casa, dejándome a solas con Henrry.

Me giré lentamente hacia él. Seguía apoyado contra la pared, con los brazos cruzados y esa mirada indescifrable que parecía leer hasta el más mínimo de mis pensamientos.

Un destello divertido brillaba en sus ojos oscuros, dejando claro que la conversación entre Paola y yo no se le había escapado en absoluto.

—Tu hermana parece tener mucho que decir sobre cómo pasamos la noche —dijo Henrry, rompiendo el hielo con una voz grave y pausada mientras daba un par de pasos lentos hacia mí.

—Es una imprudente —respondí, sintiendo el rostro encendérseme de nuevo, aunque intenté mantener la compostura ajustándome el abrigo—.Deberías ignorarla.

—¿Ignorarla? No me pareció una mala reseña —comentó de lado, rozando con el pulgar la línea de mi mandíbula con una soltura que me erizó la piel. Luego, su tono se volvió más sobrio, cambiando la chispa juguetona por esa intensidad pesada que siempre lo acompañaba—. Así que... ¿tu lugar de cuna?

—El pueblo —asentí en un murmullo, dejando caer la mirada hacia sus labios antes de volver a sus ojos—. No he vuelto desde que nos mudamos a la ciudad.

—A veces es bueno regresar a donde todo empezó, Aitana —dijo él, sujetándome con suavidad de la cintura para pegarme a su cuerpo—. Aunque depende de las cosas que hayas dejado esperándote allá.

—Ahorita solo me importa que estén seguras en su viaje —dije con firmeza, apoyando las manos en su pecho—. Fue muy amable de tu parte facilitarles el vehículo y asegurarte de que salieran tranquilas. Gracias.

Henrry inclinó la cabeza, dejando un beso pausado justo en la comisura de mis labios que me cortó la respiración.

—Con todo el gusto, amor —susurró contra mi piel—. Y ahora que mi suegra y mi cuñada van camino al pueblo, es hora de que hablemos de Camilo.

—Al final... ¿vas a aceptar? —pregunté, buscando sus ojos fijamente mientras retenía el aire en mis pulmones.

Henrry me sostuvo la mirada con una calma calculada. Deslizó sus manos por mi cintura hacia el centro de mi espalda, pegándome un poco más a él con una lentitud pausada, casi dominante.

—Sí —respondió con una voz grave—. Lo estuve pensando bien y tienes razón, Aitana.

Sintió el alivio que se me escapó en un suspiro, pero antes de que pudiera decir algo, continuó, apretando el agarre en mi espalda.

—Mía está completamente encaprichada con Camilo. Por más que yo insista o le exija que se aleje, no lo va a hacer por las buenas; es una chica terca y solo va a buscar la forma de esconderse —explicó, con frialdad en la mirada—. La única manera de protegerla y cerrar esto de una vez por todas es quitar el problema de raíz. Voy a mover mis influencias para solucionar la deuda y el enredo penal en el que metieron a ese imbécil.

Tragué saliva. Escuchar a Henrry hablar de resolver un problema no sonaba como un acto de caridad; sonaba a una sentencia donde él pasaba a ser el dueño del destino de Camilo.

—Pero no te confundas —añadió Henrry, inclinándose hacia mí hasta que su aliento me rozó la oreja, enredando sus dedos en mi cabello con delicadeza—. No lo hago porque Camilo me caiga bien. Lo hago por Mía... y porque lo único que me importa de todo este asunto es asegurarme de que ese muchacho no se convierta en un patán con mi hija. Si le limpio el camino, más le vale responder como un hombre.

Hizo una pausa, mirándome a los ojos con una intensidad distinta, mucho más cálida y honesta.

—Y en cuanto a nosotros... me alegra que me hayas convencido, Aitana —susurró, rozando con sus labios la línea de mi mandíbula antes de mirarme de nuevo—. A partir de hoy, las cosas entre tú y yo van a cambiar, y quiero hacer bien las cosas contigo.

El calor de sus labios en mi piel se desvaneció de golpe cuando el teléfono de Henrry comenzó a sonar dentro de su saco, rompiendo la intimidad del momento.

Él soltó un ligero resoplido de frustración, pero no me liberó del todo de su agarre. Sacó el móvil y, al mirar la pantalla, vi cómo su expresión se endurecía de inmediato. La calidez con la que me acababa de hablar se esfumó, reemplazada por una frialdad distante.

—Es Norma —murmuró, echando un vistazo rápido hacia mí antes de deslizar el dedo para contestar.

Se llevó el teléfono a la oreja, su postura cambió de inmediato, volviéndose rígida.

—¿Qué pasa, Norma? Estoy ocupado —dijo con un tono seco, casi cortante, dejando claro su desinterés por la llamada.

Del otro lado de la línea se escuchaba una voz alterada, acelerada y entrecortada por el pánico, aunque las palabras exactas no alcanzaban a distinguirse.

Henrry frunció el ceño, a punto de interrumpirla para colgar, cuando de pronto se congeló. Toda la firmeza de su rostro se desmoronó en un segundo.

—¿Cómo que el niño? —su voz bajó de tono, pero esta vez cargada de una tensión alarmante—¿Qué le pasa? Norma, habla bien, ¿qué tiene?

Guardó silencio unos instantes mientras escuchaba. Apretó el agarre del teléfono hasta que los nudillos se le pusieron blancos, y pude ver cómo su respiración se aceleraba.

—¡¿Cómo que no responde?! ¿Desde hace cuánto está así?... Escúchame bien: voy para allá ahora mismo. No lo dejes solo un segundo, ¿escuchaste? Ya salgo.

Colgó la llamada torpemente y se quedó paralizado un instante, mirando el teléfono apagado como si intentara procesar la noticia. el niño estaba gravemente mal y Norma lo estaba trasladando de emergencia a urgencias en ese preciso instante.

Tenía los ojos desorbitados por la angustia. Se giró hacia mí, visiblemente descolocado, como si por un segundo hubiera olvidado dónde estaba.

—El niño... —alcanzó a decir con la voz rasgada, buscando las llaves en sus bolsillos con torpeza—. Le pasó algo, está mal. Norma lo está llevando a urgencias ahora mismo.

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veritoo❤️
sabía....el padre es el rector dla universidad d mia..y la vieja madre d el si es q se le puede llamar así sabe..mía heredo la cobardía d Henry xq cuando vivió un tmpo con Aitana ella le hablo y le enseño muchas cosas...si ella se volvió así cmo está destruyendose es xq qre..si influye el q el padre no le preste tanta atención..pro ella lo conoció cmo hermano primero .sabía cmo era el ..en lugar d buscar su bien viviendo con su tía busco su mal x cobardía xq es igual a el..lo q da impotencia dolor y bronca es q sabe que se está cagando en mucha gente al arrastrarla a su abismo y se está cagando ella y sigue buscando culpables 😡la tnen q internar a ver si el irresponsable del padre lo hace
Alina Maria Velez Ospina
Yo lo sabía que ese niño no era de el si no que ellas son unas arpias 🤭🤭🤭
Alina Maria Velez Ospina
Para mi que David y Dilan los están pagando esas viejas 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
gracias querida yazz García por las actualizaciones 👍👍
Ana Elena Jiménez
y el de carmen que creía que no era de camilo resulta que si es , incluso llegue a pensar que Carmen se había confabulado con el hermano, pero al parecer no es así 🤭🤭🤭que horror yo sacando conclusiones 🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
Dios mío estoy hecha bolas ya me había acostumbrado que Tobías era hijo de Henry y ahora la víbora sale de que no lo es
Ana Elena Jiménez
😱😱 será cierto o solo será otra patraña de ella 🤦
Ana Elena Jiménez
ojalá logren la custodia del niño
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 Mía me da un gran pesar , pobrecita tras que ella a tenido una vida difícil nunca a tenido a nadie realmente que le haya indicado el camino que la haya guiado realmente, siempre a terminan abandonando
veritoo❤️
la verdad es q siempre fue un pusilánime dejándose manipular x su madre..sabe lo q la vieja qre y el se deja hacer todo y después va y se desquita con quien nada tne q ver..x eso Aitana lo dejo..no tne carácter x eso su hija no vuelve xq deja q su vida la dictamine la vieja sigue siendo un irresponsable 😡
Ana Elena Jiménez
este capítulo me hizo llorar los dos me dan mucho pesar
Ana Elena Jiménez
aayyyy 🥺🥺🥺🥺 que pesar
Ana Elena Jiménez
osea que si es su hijo y ella le ha negado ese derecho
Liliana Torres
Noooo que no sea de Camilo . que estrés
Ana Elena Jiménez
y ahora nos dejó colgadas, yazz García por favor esto no es justo, iba a toda velocidad y puff y de repente frenó en seco y nosotras quedamos en el aire 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
oohhh oohhh Camilo ahora sí que la resaca se fue a la Patagonia 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
será que el pequeñín si es tu hijo y carmen no te lo ha querido decir 🤦🤦
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦 Dios mío camilo estás metido en la grande,y tú única salvación es Mía, pero ahora mismo no creo que te quiera ayudar después de lo que le dijo el desgraciado de David 😡
Ana Elena Jiménez
y a esa 🐍 que tienes por madre ya es hora que también la mandes a cuidar camellos en el desierto 😡
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