Durante años, las familias mafiosas más poderosas han mantenido un frágil equilibrio de poder. Sin embargo, una traición rompe esa paz cuando Noah Salvatore, el estratega de una organización rival, es entregado a Adrián De Luca, el temido líder de la mafia Cuervo Negro.
Todos esperan una ejecución inmediata. Adrián, en cambio, decide mantener con vida a aquel hombre de mirada desafiante que parece esconder secretos capaces de destruir el imperio criminal de la ciudad.
Obligados a colaborar para sobrevivir, la desconfianza pronto se convierte en respeto, el respeto en deseo y el deseo en un amor tan peligroso como la guerra que amenaza con consumirlos. Pero en el mundo de la mafia, amar a la persona equivocada puede costar la vida.
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Capítulo 6: Los secretos que dejó la sangre
El pasado siempre encontraba una forma de regresar.
Y para Noah Salvatore, ese pasado tenía un apellido.
Salvatore.
Durante años había intentado convencerse de que su familia simplemente era complicada.
Que las decisiones difíciles eran parte del mundo en el que habían nacido.
Pero ser entregado como sacrificio le había demostrado la verdad.
La familia podía ser más cruel que cualquier enemigo.
Tres días después del ataque, Adrián recibió una información inesperada.
Uno de sus contactos había encontrado archivos antiguos pertenecientes a la familia Salvatore.
Documentos que habían sido ocultados durante años.
Cuando Adrián los revisó, encontró algo que cambió su perspectiva.
Noah no era solamente un estratega.
Era alguien que había estado buscando la verdad mucho antes de ser capturado.
—Encontré esto —dijo Adrián.
Noah tomó los documentos.
Sus ojos recorrieron las páginas rápidamente.
Entonces se quedó inmóvil.
—No puede ser.
Adrián observó su reacción.
—¿Qué viste?
Noah apretó el papel entre sus manos.
—Mi padre sabía sobre la Orden Carmesí.
Silencio.
—¿Desde cuándo?
Noah negó lentamente.
—No lo sé.
Siguió leyendo.
Cada línea parecía destruir una parte más de la imagen que tenía de su familia.
Su padre había descubierto que la Orden Carmesí estaba infiltrada en varias organizaciones.
Pero en lugar de advertir a los demás…
Guardó silencio.
—¿Por qué? —susurró Noah.
Adrián no respondió.
Porque ambos sabían que en la mafia había una respuesta que aparecía demasiado seguido.
Poder.
Esa noche, Noah salió al jardín de la mansión.
Necesitaba aire.
Necesitaba recordar quién era antes de que todo se derrumbara.
La lluvia ligera comenzó a caer.
Y aun así no se movió.
—Vas a enfermarte.
Adrián apareció detrás de él.
Noah soltó una risa baja.
—¿Ahora eres mi cuidador?
—No.
—Qué decepción.
Adrián lo observó.
—Estás enojado.
Noah bajó la mirada.
—Estoy intentando entender cómo mi propia familia pudo hacer todo esto.
Por primera vez, Adrián no tuvo una respuesta fría.
Porque conocía esa sensación.
—Cuando mi padre murió, todos pensaron que yo heredaría un imperio.
Noah lo miró.
Adrián continuó.
—Pero nadie me dijo que también heredaría enemigos.
La lluvia cayó entre ambos.
Dos hombres que habían crecido rodeados de violencia.
Dos personas que entendían lo que significaba perder la confianza.
—¿Alguna vez quisiste abandonar todo?
—preguntó Noah.
Adrián tardó en responder.
—Todos los días.
La sinceridad sorprendió a Noah.
Porque nunca imaginó que Adrián De Luca pudiera sentirse atrapado.
—Entonces, ¿por qué no lo haces?
Adrián miró hacia la mansión.
—Porque si yo me voy, alguien peor tomará mi lugar.
Noah entendió.
Adrián no era líder porque quisiera poder.
Lo era porque creía que alguien debía controlar el caos.
Al día siguiente ocurrió algo inesperado.
Un mensaje llegó al teléfono de Noah.
Un número desconocido.
Solo contenía una frase.
"Creíste que escapaste de nosotros, pero sigues siendo nuestro heredero."
Noah sintió que la sangre se le helaba.
Adrián notó su expresión.
—¿Qué sucede?
Noah le mostró el mensaje.
Los ojos grises de Adrián se oscurecieron.
—Esto cambia todo.
—¿Por qué?
Adrián levantó la mirada.
—Porque la Orden Carmesí no te quiere muerto, Noah.
Una pausa.
—Te quiere de vuelta.
Y por primera vez desde que llegó a Cuervo Negro, Noah sintió miedo.
No por su vida.
Sino porque comenzaba a sospechar que la razón por la que todos lo perseguían podía destruir mucho más que una simple familia.
Podía destruir el único lugar donde, contra toda lógica, empezaba a sentirse protegido.
Al lado de Adrián De Luca.
Continuará...