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DISEÑO DE UNA TRAICIÓN "La Venganza Es Solo El Comienzo"

DISEÑO DE UNA TRAICIÓN "La Venganza Es Solo El Comienzo"

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

​"A los ojos del mundo, ella era una criminal; para su familia, una desgracia; para su esposo y su hermana menor, un simple escalón hacia la riqueza."

​Elena creyó tenerlo todo: el amor de su esposo Marcos, una familia unida y la empresa que su abuelo le dejó como legado. Pero fue una ilusión cruel. Traicionada por su propia sangre, manipulada y despojada de su dinero, su empresa y su hijo de apenas un año, Elena fue condenada a prisión mientras su familia la abucheaba y le daba la espalda.
​En el fondo del abismo, cuando el dolor era su único compañero, una figura poderosa emergió de las sombras. Alejandro, el multimillonario más temido y esquivo del país, le ofreció un trato imposible de rechazar: libertad, poder absoluto y venganza a cambio de un matrimonio por contrato.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LAS CENIZAS DEL ENGAÑO Y LA PRIMERA GRIETA

​La llovizna de aquella madrugada caía sobre la ciudad como un sudario gris, empapando los adoquines y empañando los ventanales de la residencia Ruiz. Dentro de la imponente mansión, el lujo que antes desbordaba cada rincón parecía haberse marchitado de la noche a la mañana, transformándose en una escenografía de pesadilla. Las luces de los grandes candelabros permanencían apagadas; solo el parpadeo azuloso de las pantallas de las computadoras y el haz de luz de una lámpara de pie iluminaban el estudio de Marcos.

​Habían pasado exactamente cuatro años desde aquella noche trágica en la que Elena fue arrancada de su hogar. Cuatro años de celda fría, de silencio y de un infierno carcelario en La Fosa que templaron su alma como el acero al rojo vivo. Ahora, las consecuencias de la traición comenzaban a golpear la puerta de los usurpadores.

​Para Marcos Ruiz, el tiempo ya no se medía en horas ni en minutos, sino en taquicardias y gotas de sudor frío que le recorrían la frente ante el congelamiento de las cuentas corporativas y la intervención judicial.

​—¡Esto es una locura, Marcos! ¡Una maldita pesadilla de la que no puedo despertar! —gritó Sofía, caminando de un lado a otro sobre la costosa alfombra persa, con el cabello revuelto y el maquillaje corrido por las lágrimas de rabia y pánico—. ¡Llamé al director del banco mercantil y me colgó el teléfono! ¡Los abogados dicen que los títulos de propiedad de los laboratorios están bajo embargo preventivo!

​Marcos estaba sentado frente al escritorio, con la cabeza enterrada entre las manos, respirando de manera agitada. Sus ojos mostraban el terror absoluto de un hombre que ve cómo se derrumba el castillo de naipes que construyó sobre mentiras.

​—Cierra la boca, Sofía... ¡cierra la boca de una vez por todas! —estalló Marcos con voz ronca, levantándose de golpe de la silla—. ¡Estoy haciendo lo imposible por contactar a los testaferros, pero el sistema financiero entero nos ha bloqueado! Alguien con un poder descomunal y dinero ilimitado está operando desde las sombras para estrangularnos.

​En ese preciso instante, las puertas dobles del estudio se abrieron con lentitud. Humberto Valdés y Carmen Rivas, los padres de Elena, entraron al despacho. Sus rostros reflejaban el peso demoledor de la vejez, la vergüenza y el miedo. Carmen temblaba visiblemente, apoyando una mano sobre el brazo de su esposo para sostenerse en pie.

​—Marcos... Sofía... nos acaba de llegar una notificación oficial a la casa de los abuelos —comenzó a decir Humberto con la voz quebrada—. La policía judicial estuvo merodeando por el barrio. Preguntan por los anexos notariales... preguntan por las firmas de Elena. Dicen que hay una orden de investigación por falsificación de documentos.

​Carmen Rivas no pudo contener el llanto y se dejó caer en uno de los sillones, cubriéndose el rostro con las manos arrugadas mientras sollozos desgarradores escapaban de su garganta.

​—¡Todo esto es culpa nuestra, Humberto! —clamaba Carmen entre lágrimas—. ¡Se lo dijimos! ¡Le dimos la espalda a nuestra propia hija, la mandamos cuatro años a la cárcel y la tratamos como a una criminal para proteger la comodidad que este cínico nos compró! ¡Elena tenía razón! ¡Nos advertía que nos iban a destruir y no quisimos escucharla!

​—¡Ya basta Carmen! ¡No empieces con tus remordimientos de culpa ahora! —le reprochó Humberto con un tono áspero, aunque sus propias manos temblaban—. ¡Hicimos lo que creímos correcto para salvar el apellido!

​—¿De verdad crees eso papá? —intervino Roberto, el hermano mayor, apareciendo de repente en el umbral de la puerta con una botella de whisky en la mano—. ¡Sabíamos perfectamente que los papeles olían a podrido desde el primer día! Elegimos mirar hacia otro lado porque preferíamos los cheques mensuales antes que la verdad. ¡Ahora estamos pagando el precio!

​Mientras en aquella mansión el pánico y las recriminaciones mutuas se convertían en una sinfonía de culpas compartidas, a decenas de kilómetros de distancia, en la absoluta privacidad de la mansión Sterling, la atmósfera era radicalmente opuesta.

​En el estudio principal, iluminado por la luz tenue de las lámparas de lectura, Elena caminaba despacio frente a los monitores que transmitían en tiempo real los reportes de auditoría de la residencia Ruiz. Vestía un elegante conjunto de pantalón negro y una blusa de seda oscura. Su expresión era imperturbable, fría como el mármol, pero en sus ojos brillaba una chispa de profunda satisfacción vindicativa tras haber soportado cuatro largos años de encierro injusto.

​La puerta del estudio se abrió con suavidad y Alejandro entró portando dos copas de vino tinto. Le ofreció una a Elena, quien la tomó con dedos firmes.

​—El cerco está completamente cerrado, Elena —dijo Alejandro con voz baja y pausada, situándose a su lado—. Las órdenes de aprehensión por fraude procesal, falsificación de firmas y enriquecimiento ilícito ya están firmadas por el juez federal. Podemos allanar la residencia Ruiz y detenerlos esta misma noche si así lo deseas.

​Elena dio un sorbo lento al vino, y una sonrisa gélida, cargada de una oscura elegancia, se dibujó en sus labios. Giró el rostro para mirarlo fijamente a los ojos.

​—Déjalo que sufra más, Alejandro —dijo Elena con voz firme, cortante y absoluta—. No quiero una caída silenciosa y rápida. Vamos a hacer que nos vean la cara y sepan quién está detrás de todo.

​Alejandro frunció ligeramente el ceño, intrigado por el giro en su estrategia, y le devolvió una mirada de total complicidad.

​—¿Qué tienes en mente, Elena? —preguntó él con curiosidad.

​—Que le llegue una invitación formal a Marcos y a Sofía para la próxima gala benéfica de la alta sociedad —respondió Elena con una seguridad imponente—. Allí vamos a entrar por la puerta grande, acompañados, con los grandes del sector corporativo y financiero. Allí, frente a toda la élite que los aplaudió y creyó sus mentiras, sabrán la verdad. Quiero ver sus rostros de pánico cuando descubran que la mujer a la que enterraron en vida ha regresado para reclamar su trono.

​Alejandro soltó una exhalación que se convirtió en una sonrisa lobuna de profunda admiración. Le fascinaba la mente fría, calculadora y vengativa de la mujer que tenía al lado.

​—Me parece una idea magistral —aprobó Alejandro con voz ronca, levantando su copa para brindar con ella—. Las invitaciones VIP para la gala serán enviadas mañana mismo a primera hora. Nadie podrá negarles el acceso a los exclusivos salones del evento, y cuando las puertas se abran para nosotros, su mundo terminará de estallar en mil pedazos.

​Elena chocó su copa contra la de él con un sonido seco y cristalino. Cuatro años de prisión habían forjado a una reina de hielo, y la alta sociedad estaba a punto de presenciar su inminente y despiadado renacimiento.

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OA Queen
solo hay unos pequeños errores de la escritora lo puede editar.. referente que dos veces salió que estaba embarazada embarazada
OA Queen
Te diré que me gustó mucho la novela, no fue cansona, ni la alargaron, por 100 capitulo fue directa y sencilla, muyyyy buena gracias 👏
OA Queen
me gustó
Yolanda Beatriz Contreras Giménez
,Escritora me parece que te salteas cosas dijiste que estaba esperando nuevamente Gemelos Elena creo que se llama y donde están Las tramas son buenas pero por alargar las novelas haces unas mezclas que no se entienden tenés que revisar bien No se cómo te dejan publicar asi,,,, Estaba leyendo otra también pones cosas que no son creíbles Lástima porque todas las tramas son buenísimas pero las arruinas por no corregir o a largar la novela
OA Queen
me ha gustado mucho la novela por la novela no es tan cansona, y no la han alargado con tanta tribalidad para que sean muchos capítulos es corta concisa
OA Queen
excelente excelente excelente
Isabel Martín
Buenas historia, felicidades autora 🤗👏👏👏👏
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