Bajo la luz de la luna llena, la traición le arrebató todo: su vida, su hijo… y su destino.
Ella, una rara loba de sangre plateada, vivió oculta entre humanos hasta que fue entregada a una manada que solo buscaba usarla. Engañada por su propio prometido, muere sin poder defenderse… pero la diosa lunar le concede una segunda oportunidad.
Esta vez, no será una víctima.
Renacida en el pasado, rompe su compromiso y huye de quienes desean su poder. Acorralada, termina en manos de tres temidos Alphas trillizos: fríos, implacables y letales… quienes le ofrecen protección a cambio de un heredero.
Lo que comienza como un trato desesperado, se convierte en algo mucho más peligroso: deseo, obsesión… y un vínculo imposible de romper.
Pero mientras enemigos acechan y su propia sangre la persigue por el poder que lleva en sus venas, ella deberá decidir:
¿Huir otra vez… o convertirse en la reina que todos temen?
Porque esta vez, la loba de plata no morirá.
Esta vez… hará que el mundo arda por ella.
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Promesa forzada
Las luces iluminaban la habitación con una calidez engañosa, Rosalía Villa observó su reflejo en el espejo por un largo momento.
Cabello plateado, ojos azules intensos… casi irreales, un vestido negro que abrazaba su figura con elegancia.
Dieciocho años, una nueva etapa o eso quería creer.
---Estás deslumbrante ---dijo Liliana desde la puerta, con una sonrisa satisfecha.
Rosalía asintió suavemente.---Gracias.
Pero en su interior, había inquietud.
La mansión brillaba como nunca, luces cálidas, música suave, invitados observando cada detalle.
Y cuando Rosalía bajó las escaleras… el mundo se detuvo.
Todas las miradas se posaron en ella, algunas sorprendida, otras… intrigadas.
---Perfecta… ---murmuró alguien.
Liliana sonrió a su lado.---Hoy todo cambiará.
Rosalía no respondió, pero su corazón latía con fuerza.
--Esta noche celebramos algo importante --anunció su tío desde el centro del salón.-- El cumpleaños de mi sobrina Rosalía Villa.
Aplausos suaves, formales.
--Y también… su compromiso.
Un silencio expectante cayó sobre la sala.
Rosalía sintió un leve nudo en el pecho.
Lo sabía.
De alguna forma… lo sabía.
Giró apenas hacia Liliana.
—¿Es necesario?
Su tía la miró con suavidad.
—Es lo mejor para ti.
Rosalía inhaló profundo, no confiaba del todo, pero tampoco tenía a dónde ir y por primera vez desde que llegó…Decidió no luchar.
—Está bien —murmuró.
Liliana sonrió satisfecha.
—Él será tu prometido —dijo su tío.
Y entonces, lo vio, Darian Volkov, alto, imponente, cabello castaño perfectamente peinado, ojos grises… profundos, intensos, peligrosamente hermosos.
Su presencia dominó la sala en un instante, Rosalía dejó de respirar, algo en su interior… reaccionó.
—Dios… —susurró sin darse cuenta.
Darian avanzó lentamente hacia ella, su mirada se fijó en Rosalía.
Y por primera vez, su expresión cambió levemente, pero suficiente, porque él también la vio.
Y no pudo ignorarlo, el brillo plateado de su cabello, la pureza de su piel, esa belleza… distinta a cualquier otra.
Rosalía sintió el peso de su mirada y cayó completamente, no por sumisión, sino por impacto.
Por atracción, por algo que no entendía.
—Rosalía —dijo su tío.
Pero ella apenas lo escuchó.
—Darian Volkov —se presentó él finalmente.
Su voz era profunda, fría, controlada.
Rosalía inclinó ligeramente la cabeza.
—Un placer.
— Será tu esposo — Dijo su tío
El silencio fue absoluto, Rosalía sostuvo la mirada de Darian, esperando algo, una reacción.
Pero él…no mostró nada, frío, distante, como si nada de esto le importara.
Eso dolió más de lo esperado.
—Es normal —susurró Liliana a su oído—. Los alfas son así.
Rosalía frunció apenas el ceño.
—¿Así de… indiferentes?
—Así de controlados —corrigió—. No muestran interés fácilmente.
Rosalía volvió a mirar a Darian, pero esta vez… Con más atención, más cuidado.
Porque bajo esa frialdad…había algo, que no lograba leer.
—Acércate —ordenó su tío.
Rosalía dio un paso.
Darian hizo lo mismo.
Ahora estaban frente a frente.
Demasiado cerca.
—Este compromiso fortalecerá la manada —continuó él—. Y asegurará el futuro de ambos.
Rosalía asintió suavemente, sin protestar, sin discutir, pero por dentro…Todo estaba en movimiento.
—Acepto —dijo finalmente.
El murmullo fue inmediato.
Darian la observó con más atención.
Esa respuesta…No la esperaba.
—Bien —asintió su tío.
Liliana sonrió con satisfacción.
—Sabia decisión.
La música volvió, las conversaciones también, pero Rosalía ya no escuchaba nada.
Solo era consciente de él, de su presencia, de su mirada que, aunque fría…
Regresaba a ella una y otra vez, como si no pudiera evitarlo.
Rosalía salió al jardín, en el salón había demasiado ruido, música, voces, personas que no conocía, se sentó en un columpio perdida en sus pensamientos, cuando sintió la voz.
—No tienes frío
Rosalía giro sorprendida...
—Disculpa no quise asustarte.
—Tranquilo no me asuste solo me sorprendió, respondiendo a tu pregunta, está fresco pero no mucho.
—¿Puedo? — preguntó Darian señalando el espacio libre.
—si
Darian se sentó a su lado, Rosalía estaba nerviosa y eso lo noto el chico.
—Tu estás de acuerdo con este compromiso?
La pregunta de Rosalía lo hizo pensar.
—Te seré sincero, al principio no, pero cuando te vi cambie de idea.
—¿Porque?
—Eres muy bella, tienes un aura distinta...
En mi manada Colmillo nocturno serás bienvenida.
—Aura distinta... Gracias
—Cuando nuestras manadas se unan seremos invencibles... —los ojos de Darían brillaron
Ella lo miró se veía tan guapo con la luz de la luna, ella nunca había estado con nadie, ni un novio nada.
Darían se acercó a cortando distancias y cuando menos pensó la beso, un beso tierno, un beso delicado.
Rosalía abrió los ojos y sus mejillas rojas fueron algo qué cautivo a Darían, eso no lo esperaba.
—Me tengo que ir — dijo Rosalía con voz temblorosa salió huyendo del jardín.
De las sombras salió una mujer su cara de enojo... —no tienes que enamorarte.
Darían la miro — no me estoy enamorando, pero si queremos que caiga tiene que confiar en mí.
—Eres tan malvado... Eso me excita.
—Y tu eres mía, Aliss. —Darian la beso con pasión con deseo.
Adentro salón Rosalía sonreía como tonta, lo que no pasó desapercibido para su tía Liliana qué esbozo una sonrisa en su rostro.
Esa noche Rosalía soño con Darian, con ese primer beso, y su corazón empezó a latir rápido, como si quisiera salir de su pecho.