NovelToon NovelToon
La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

Status: En proceso
Genre:Elección equivocada / Traiciones y engaños
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabriela

Alelí juró vengar la muerte de sus padres infiltrándose en la mafia, pero jamás planeó enamorarse del hijo de su peor enemigo.

NovelToon tiene autorización de Gabriela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Investigando.

La universidad no solo era un lugar para estudiar.

Para Alelí, era un campo de caza.

Desde el primer día recorrió los pasillos con la misma atención con la que otros observaban un nuevo campus: ella miraba rostros, escuchaba apellidos, analizaba acentos y conversaciones sueltas. Sabía que entre esas aulas se movían hijos de empresarios, políticos, abogados, militares… y también, aunque nadie lo dijera en voz alta, hijos del crimen organizado.

Había nombres que no había olvidado jamás.

Nombres que había escuchado de niña, pronunciados en voz baja por su padre cuando creía que ella dormía. Apodos que se repetían como ecos peligrosos: hombres que no salían en las noticias, pero que movían hilos invisibles. Esos nombres estaban grabados en su memoria como cicatrices.

Alguno de ellos tuvo que dar la orden. Tengo que encontrarlos.

En clases era impecable. Participaba lo justo, sacaba las mejores notas, entregaba trabajos perfectos. Nadie cuestionaba su lugar allí. La beca la había ganado con mérito, y lo demostraba cada día. Sus profesores la admiraban; sus compañeros la respetaban, aunque pocos lograban acercarse realmente.

Alelí mantenía distancia.

No por soberbia, sino por estrategia.

En la universidad aprendió algo clave: la información no siempre se obtiene preguntando. A veces basta con escuchar en el momento correcto. Comentarios al pasar, bromas mal cuidadas, llamadas atendidas en pasillos vacíos. Ella parecía distraída, pero nunca lo estaba.

—Mi viejo anda fuera del país otra vez —decía alguien—. Negocios, ya sabes.

—Ese apellido siempre huele a problemas —comentaba otro en voz baja.

Alelí archivaba todo cifrado en una pequeña libreta y otras cosas en su mente.

Por las noches, su vida cambiaba de escenario.

Se vestía de manera distinta. Más sencilla, pero atractiva. Recogía su cabello, maquillaba apenas lo necesario y salía rumbo al club nocturno donde trabajaba como mesera. Un lugar elegante, luces bajas, música envolvente y mesas privadas donde se cerraban acuerdos que nunca pasarían por un contrato legal.

Ese club era peligroso.

Y por eso mismo, perfecto.

Ahí entraban hombres armados de sonrisas falsas, relojes caros y miradas desconfiadas. Mafiosos de distintos niveles, intermediarios, abogados corruptos, empresarios de fachada. Alelí los atendía con profesionalismo, con una sonrisa controlada y una memoria impecable.

—Whisky doble. Sin hielo.

—Vodka importado.

—Champaña francesa.

Nunca preguntaba más de lo debido. Nunca se quedaba más tiempo del necesario. Pero escuchaba. Siempre escuchaba.

—El cargamento llega mañana.

—Ese tipo ya no es confiable.

—El jefe no va a perdonar esto.

Palabras sueltas. Frases incompletas. Pero suficientes.

A veces, cuando pasaba cerca de alguna mesa, su corazón latía con fuerza al escuchar un apellido familiar. Uno de esos nombres que su padre había mencionado años atrás. Sentía un frío recorrerle la espalda, pero no perdía la compostura.

Paciencia, se repetía.

Aún no.

Anita era la única que conocía esa doble vida… en parte.

Sabía que Alelí trabajaba mucho. Sabía que se esforzaba más que nadie. No conocía todos los detalles, pero jamás la juzgó. Al contrario, la ayudaba siempre que podía. La cubría cuando llegaba tarde, la apoyaba cuando el cansancio la vencía.

—No tienes que hacerlo todo sola —le decía—. Yo estoy contigo.

Y era verdad.

Anita se había convertido en su familia. En la hermana que nunca tuvo. La única persona con la que Alelí se permitía bajar la guardia, aunque fuera un poco. Compartían comidas rápidas, noches de estudio, silencios cómodos. Era su refugio.

—Cuando todo esto termine —decía Anita soñadora—, quiero viajar. Ver el mundo.

Alelí sonreía.

—Tú lo harás —respondía—. Estoy segura. Lo vas a lograr amiga.

No hablaba de sí misma. Nunca lo hacía.

Algunas noches, después del club, Alelí llegaba a su cuarto agotada. Se quitaba los zapatos lentamente, revisaba mentalmente cada conversación escuchada, cada gesto, cada mirada sospechosa. Tenía otras libretas escondidas donde anotaba datos con códigos que solo ella entendía.

Fechas.

Apodos.

Relaciones.

Todo era parte de un rompecabezas enorme.

Sabía que lo que estaba haciendo era peligroso. Demasiado. Pero también sabía que nadie más lo haría por ella. La justicia oficial había fallado. Sus padres estaban muertos y los responsables seguían libres, poderosos, intocables.

Si el mundo no los detuvo, pensaba,

entonces lo haré yo.

En el club, algunos hombres empezaron a notarla más de lo normal. No solo por su belleza, sino por su actitud tranquila, controlada, casi elegante. Alelí lo sabía y lo usaba a su favor, sin cruzar límites.

Una sonrisa.

Una palabra amable.

Nada más.

Nunca olvidaba quién era realmente. Y sabía siempre que no debía confiar en nadie.

Mientras tanto, en la universidad, ciertos nombres empezaban a repetirse. Apellidos que coincidían con los que su padre había investigado. Hijos que vivían con lujos inexplicables. Carreras financiadas por fortunas silenciosas.

Las piezas comenzaban a encajar.

Una noche, mientras caminaba con Anita de regreso a casa, Alelí se detuvo de golpe.

—¿Qué pasa "Melisa"? —preguntó su amiga.

Alelí respiró hondo.

—Nada… solo confirmé algo.

—¿Qué cosa?

Alelí la miró. Por un segundo pensó en contarle todo. En descargar el peso que llevaba sola desde hacía años. Pero no lo hizo. confiaba en Anita, pero no podía arrastrarla a ese mundo.

—Que no estoy equivocada —respondió finalmente—. Y que voy por buen camino.

Anita no insistió. Solo la abrazó.

—"Melisa" lo que sea que estés buscando —dijo—, espero que lo encuentres. Y que no te pierdas en el proceso.

Alelí cerró los ojos un instante.

No respondió.

Porque en el fondo sabía que ya se estaba perdiendo un poco. Pero no le importaba. Había sacrificado demasiado como para detenerse ahora.

La universidad le daba acceso.

El club nocturno le daba información.

Anita le daba humanidad.

Y ella…

ella lo estaba uniendo todo.

Los nombres que habían marcado su infancia ya no eran solo recuerdos. Empezaban a tener rostros, conexiones, rutinas. Y por primera vez desde aquella noche sangrienta, Alelí sintió algo más que dolor.

Sintió que se acercaba.

Y cuando eso ocurriera,

nadie estaría preparado para lo que vendría. 🌸

1
Omaira Sanchez
😭 Quiero seguir 😭 leyendo,
Omaira Sanchez
Excelente, me tiene Atrapada,
Mariscal Morin
Que 💩 💩 💩 de padres
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
A la mad @***
Mariscal Morin
Estoy hasta sudando, 😅 😅 no manches 😅😅😅
Mariscal Morin
Tanto misterio 😊😊😊😊
Mariscal Morin
A la mamá, como que sintieron ñañaras 😊😊aber en que terminan
Mariscal Morin
Esta saliendo bien chingona 🌷🌷
Mariscal Morin
Que bella historia 🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Todo fríamente calculado, para vengar a sus padres 😟😟😟
Mariscal Morin
Me esta gustando mucho esta historia 😊😊
Mariscal Morin
No es bueno crecer con tanto odio 😟😟😟
Mariscal Morin
Pobresita niña 😟😟😟
Amelia Mirta Fernández
me encanta como se está relatando la trama. muy sutil.
Amelia Mirta Fernández
Me gusta hasta ahora..recién empiezo su lectura..
Amelia Mirta Fernández
Interesante comienzo. 👏👏👏👏👏🥰
Beatriz Elsa Ponzo
tienen que dejar de cortar la historia asi
Beatriz Elsa Ponzo
no tienen que cortar así
Beatriz Elsa Ponzo
hoy ya es 19 y como sigue. qye injusto cortar así
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play