NovelToon NovelToon
Las Tierras Vívas

Las Tierras Vívas

Status: En proceso
Genre:Terror / Aventura / Apocalipsis / Completas
Popularitas:531
Nilai: 5
nombre de autor: Anthony Medina

El Refugio de las Ciudades Muertas,

El apocalipsis zombi no fue el fin del mundo, sino su reorganización.

Décadas después del brote, la civilización humana ha resurgido, no en la superficie infestada, sino bajo tierra.

Los sobrevivientes han adaptado las redes de metro, túneles de servicio y viejas minas para crear vastas ciudades subterráneas, a salvo de los zombis que merodean en la superficie.

La superficie, conocida como "Las Tierras Vivas", está repleta de los no-muertos, mientras que el subsuelo es un laberinto de civilización.

NovelToon tiene autorización de Anthony Medina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Las Sombras de la Ciudad

Alexia observaba las pantallas del centro de mando con una frialdad que la asustaba a ella misma. La superficie, captada por las cámaras de largo alcance, mostraba un hormiguero de actividad militar: el ejército de La Ciudadela no era una horda desorganizada como la Hermandad, sino una máquina de precisión. Sus blindados se alineaban con una simetría aterradora y sus torres de vigilancia portátiles escaneaban las ruinas con láseres que cortaban la bruma de esporas.

— Si salimos ahí fuera a pecho descubierto, nos convertirán en abono en diez minutos

—dijo Alexia, sin apartar la vista del despliegue enemigo

—Tienen la fuerza bruta, los recursos y una disciplina que no podemos igualar. Pero ellos no conocen el hambre, y no conocen el miedo de vivir en las paredes.

La estrategia cambió de la defensa desesperada a la guerra asimétrica. Alexia sabía que la única forma de detener a un gigante no era golpeándolo en el pecho, sino cortándole los talones. Elías y sus mejores Corredores fueron retirados de las patrullas estándar y sometidos a un entrenamiento de choque. Ya no eran exploradores; eran saboteadores, fantasmas diseñados para convertir la estancia de La Ciudadela en un infierno de agotamiento y paranoia.

— Escuchad bien

—instruyó Elías a su equipo en la penumbra del túnel de salida, mientras ajustaban las correas de sus trajes de sigilo

—No quiero bajas confirmadas si eso significa que os detectan. No quiero héroes. Quiero que cuando esos soldados cierren los ojos, sientan que el suelo que pisan les pertenece a las sombras. Queremos que cada ruido les parezca el inicio del fin.

Durante las siguientes semanas, la superficie se transformó en un campo de batalla invisible. Mientras el ejército invasor dormía bajo la protección de sus muros de acero, los equipos de Alexia se deslizaban por las tripas de la ciudad muerta.

La primera fase fue el robo sistemático de combustible. Elías sabía que el acero de La Ciudadela solo era útil si tenía sangre que bombear. En misiones que requerían una precisión de cirujano, los saboteadores se infiltraron en los perímetros de almacenamiento. Usando mangueras de succión silenciosa, drenaron miles de litros de gasolina de los generadores principales.

— Que sientan el frío del mundo de arriba

—murmuró Elías mientras observaba desde un ático en ruinas cómo el campamento de La Ciudadela se quedaba a oscuras de forma repentina

— Sin generadores no hay calefacción, y sin calefacción, el acero se vuelve el enemigo del hombre.

Pero el sabotaje material era solo el comienzo. Alexia, en un giro que hizo que hasta el Gran Consejero dudara de su ética, diseñó la táctica del "pastoreo de la muerte". Utilizando pequeños dispositivos de ruido y pulsos magnéticos sincronizados con el latido del hongo, los saboteadores empezaron a guiar a las hordas de zombis mutados hacia las patrullas exteriores de La Ciudadela.

—Estamos usando a los muertos como munición, Alexia

—le dijo Serena una noche en el laboratorio, con el rostro pálido por el reflejo de los sensores

—He visto a través de los infrarrojos lo que esos zombis les están haciendo a sus guardias de perímetro. No es una guerra, es una carnicería.

— Ellos nos dieron una opción: rendirnos o morir

—respondió Alexia, con la mandíbula tan tensa que le dolía

—Cada bala que gastan matando a un zombi es una bala que no atravesará nuestro cráneo. No les estamos matando nosotros, Serena; el mundo que intentan conquistar se está defendiendo solo.

La desinformación fue el golpe final. Elías y sus hombres dejaron un rastro de pistas falsas por toda la zona de exclusión: mapas de suministros inexistentes, señales de radio interceptadas que sugerían ataques inminentes desde flancos vacíos y mensajes escritos con pintura fosforescente en los códigos de La Ciudadela que sembraban la duda entre sus oficiales.

— Se disparan entre ellos, doctora

—informó Elías al regresar de una incursión, con la adrenalina todavía corriéndole por las venas

—Ayer, una de sus unidades de reconocimiento abrió fuego contra su propio convoy de agua porque les hicimos creer que los zombis habían aprendido a conducir. La paranoia es el mejor filtro que hemos inventado.

Alexia asintió, pero no había alegría en sus ojos. Sabía que esta guerra de sombras era solo una tregua temporal. La Ciudadela estaba herida en su orgullo, y un gigante herido terminaría por arremeter con todo su peso.

— Han empezado a fortificar sus posiciones de forma definitiva

—advirtió Alexia

—El sabotaje les está doliendo, pero pronto dejarán de intentar conquistarnos con cuidado y empezarán a demoler la ciudad bloque por bloque hasta dar con la esclusa principal.

Mientras tanto, en las celdas inferiores, Kael escuchaba el eco de las explosiones distantes. Sonreía en la oscuridad, sabiendo que Alexia estaba aprendiendo la lección más dura de todas: que para salvar a la humanidad, a veces hay que empezar a actuar como el monstruo que tienes bajo tus pies.

1
T.gaitán
me encanta me parece súper, la trama el suspenso
T.gaitán
me encanta la historia ya quiero saber cómo termina
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play