Jared es el alfa de uno de los clanes de lobos más poderosos del norte. Frío, dominante y fiel a las leyes de la manada, jamás permitiría que el clan rival jugara con su honor… hasta que secuestran a su hermano.
Marlene es la hija olvidada de ese mismo clan. Rechazada desde su nacimiento, nunca ha pertenecido realmente a ningún lugar.
Cuando Jared la toma como rehén para forzar un intercambio, cree tener el control de la situación.
Lo que no espera es que ella no le tema.
Ni que despierte algo que jamás debió sentir por una enemiga.
Entre clanes enfrentados, secretos, lealtades y deseo, descubrirán que algunas guerras no se ganan con colmillos… sino con el corazón.
NovelToon tiene autorización de Viera.L. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La hija olvidada
Ojos.
–Seguro que prefiere que su hija esté con él. –aseguré yo, cruzándome de brazos mientras la observaba con atención.
–Quizá si fuese Selena o Magda... No te servirá el plan conmigo, siento decírtelo. –Su forma segura de contestar me hizo dudar un poco, como si escondiera una verdad que aún no quería revelar.
–Seguiremos hablando de ello en mi casa. –dije haciendo que dos cerrasen filas detrás de ella afianzando el hecho de que iba a tener que acompañarme. –Roco, tú irás a dar el mensaje. Sólo es un salvoconducto. –aseguré girándome hacia la mansión.
No dijo nada en todo el camino y eso me resultó altamente extraño. Me volteé varias veces a comprobar que seguía andando, y aunque lo hacía tenía los ojos clavados en la nieve a cada paso. Su silencio era más inquietante que cualquier grito.
Cruzamos todo el territorio sintiendo que, en cualquier momento, saltarían sobre nosotros los miembros del clan de Patrick por habernos llevado a su hija de la que resultaba que no sabía ni el nombre. No era un método muy ético lo de “ojo por ojo”, pero si Landon tenía razón era mi obligación tener una moneda a mi favor en toda esa historia. ¿Por qué mi hermano era tan estúpido?
En el recinto de mi mansión ya me sentí totalmente seguro de que tendrían que pasar por el aro. Ella seguía en un inquietante silencio y empecé a preguntarme en qué estaría pensando la exótica chica. El viento agitaba su gorro de lana y por un segundo parecía más una visitante perdida que una rehén.
–¿Puedo suponer que ésta es tu casa? ¿Quieres que hablemos ya de por qué te has equivocado de carta cogiéndome a mí? –preguntó en un tono jocoso que no me gustó para nada.
–Supones bien. –dije ordenando que nos dejasen solos.
–No vas a conseguir que te den nada por mí. –declaró de nuevo.
–Siento decirte, jefe, que la chica tiene razón. –afirmó Roco entrando de pronto. Debía de haber oído nuestra pequeña conversación. –Karl se ha enfadado bastante pero ha asegurado que así solo empeoramos las cosas por enemistad de las manadas. –¡Cómo si llevarse a mi hermano no fuera un buen motivo para eso! –No ha dicho absolutamente nada respecto a ayudar a su hermana. Patrick ni ha aparecido por la valla. Hay algo, evidentemente, que se nos escapa. –Su sospecha estaba más que fundamentada y la risita de la chica no hacía más que confirmarlo.
–¿Por qué tu padre no desea ayudarte? –pregunté fijándome en sus ojos verdes. Ella no parecía estar en absoluto sorprendida con la noticia. De hecho, cierto era que lo estaba avisando pero yo no era capaz de creérmelo.
–No me considera su hija. Fin de la historia. –¿Fin? Iba a tener que decir mucho más que eso para empezar a aclarar aquella situación.
–¿Vais a retenerme mucho tiempo? –cuestionó repentinamente sonriendo como quién pregunta amablemente cualquier otra cosa normal a un amigo. ¿No se daba cuenta de la situación en la que se encontraba?