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Reina Oculta

Reina Oculta

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / Maltrato Emocional / Enfermizo / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞🚫Un detective, hombre de acción, serio y dedicado. Su matrimonio con su esposa es más una sociedad de convivencia que una relación romántica. Él se siente vacío, pero es leal. La falta de hijos y de sexo ha convertido su hogar en una oficina más.
Un mafioso que no es el típico villano que quiere dinero. Quiere el control total sobre la única persona que se atrevió a perseguirlo. Su obsesión es física y psicológica. Al descubrir que el detective es un hombre insatisfecho, usa eso para tentarlo y quebrarlo.
Esto contiene maltrato físico y psicológico.🚫🔞⚠️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Es parte de mí ahora

La atmósfera en la habitación era más sofocante que de costumbre. Franz estaba sentado en el borde de la cama, terminando de desabrocharse la camisa con una lentitud que buscaba torturar los nervios de Ethan. El detective, encadenado por el tobillo y con las muñecas marcadas por el metal, lo observaba con un terror que intentaba ocultar tras una máscara de frialdad.

Lantz estaba de pie en un rincón oscuro, con los brazos cruzados y una expresión ilegible. Quería ver hasta dónde llegaba la sumisión de su "mascota". Quería saber si Ethan, después de un mes de quiebre, aceptaría a cualquier Schwarz como dueño o si su cuerpo solo reconocía el mando del alfa dominante.

-Lantz dice que te has vuelto muy dócil, detective.- Dijo Franz, dejando caer su camisa al suelo y revelando un pecho cubierto de tatuajes criminales -Pero yo siempre he preferido las cosas un poco más... salvajes.-

Franz se abalanzó sobre Ethan, agarrándolo de los hombros y tirándolo hacia atrás contra las almohadas. El aroma de Franz era diferente al de Lantz,  olía a pólvora barata, a sudor rancio y a una malicia mucho más descontrolada. Cuando Franz intentó besarlo a la fuerza, buscando su lengua con una urgencia asquerosa, algo dentro de Ethan hizo cortocircuito.

A pesar de la droga, a pesar de las semanas de humillación, un resto del detective Ethan Richter emergió de las cenizas. En el último segundo, justo cuando Franz bajaba la mano para desabrochar el pantalón de Ethan, el detective lanzó un cabezazo brutal que impactó de lleno en el tabique de Franz.

Un crujido seco resonó en la habitación. El mafioso retrocedió, cubriéndose la nariz mientras la sangre empezaba a brotar entre sus dedos.

-¡Maldito animal!- Rugió, levantando la mano para golpear a Ethan.

Pero antes de que el golpe cayera, la voz de Lantz cortó el aire como un látigo.

-Suficiente, Franz.-

Lantz salió de las sombras. No estaba enfadado, al contrario, una chispa de satisfacción brillaba en sus ojos oscuros. Había obtenido su respuesta: Ethan no era un objeto común. Ethan seguía teniendo fuego, pero ese fuego solo se encendía bajo el mando de Lantz. El detective no aceptaba a nadie más.

Lantz le hizo una señal imperceptible con la cabeza a su hermano. Franz, bufando de rabia y limpiándose la sangre, recogió su camisa y salió de la habitación sin decir una palabra, cerrando la puerta tras de sí.

El mafioso se quedó solo con Ethan. El silencio era aterrador.

-Así que todavía queda un poco de lucha en ti.- Dijo, caminando lentamente hacia la cama -Me gusta la rebeldía. Pero la rebeldía tiene un precio muy alto en esta casa. Me has avergonzado frente a mi hermano, y ahora voy a recordarte por qué solo me perteneces a mí.-

Lantz no perdió tiempo en palabras. Se quitó el cinturón de cuero grueso y, antes de que Ethan pudiera reaccionar, lo usó para amarrar las manos del detective al poste superior de la cama, dejando sus brazos estirados al máximo. Luego, con un movimiento violento, le arrancó los pantalones, dejando su cuerpo totalmente expuesto.

El castigo comenzó con una serie de bofetadas rítmicas y sonoras que dejaron las mejillas de Ethan ardiendo. Lantz quería que estuviera consciente de cada segundo.

-Ponte de espaldas.- Ordenó Lantz con una voz que no admitía réplica.

Como Ethan no se movió lo suficientemente rápido, el mafioso lo agarró de la cintura y lo giró con una fuerza bruta, obligándolo a quedar boca abajo, con el pecho aplastado contra el colchón y las caderas elevadas. Lantz vertió una cantidad excesiva de aceite frío sobre la espalda y los glúteos de Ethan, y sin ningún preámbulo, inició la penetración más cruda.

El grito de Ethan fue ahogado por el colchón. Lantz entró en él con una furia posesiva, sin importarle el dolor que estaba causando. Cada embestida era como un martillazo, un recordatorio físico de quién mandaba. La posición forzada hacía que Ethan tuviera que arquear la espalda de una forma antinatural, sintiendo cómo sus músculos se tensaban hasta el límite.

Lantz no se detuvo ahí. Mientras lo usaba con una violencia mecánica, pasó una mano por debajo del cuerpo de Ethan y le apretó el cuello con una presión calculada. El oxígeno empezó a escasear. Ethan empezó a ver manchas de colores, su pecho subía y bajaba desesperadamente buscando aire, pero el mafioso solo apretaba más cada vez que Ethan intentaba soltar un gemido.

-Mírame...- Jadeó Lantz, girando la cabeza de Ethan para que viera su reflejo en el espejo lateral -Mira lo que eres. Una basura que solo puede respirar si yo se lo permito.-

El mafioso cambió la posición. Tiró de los brazos amarrados de Ethan para obligarlo a sentarse sobre él, de espaldas, en una postura de sumisión absoluta. En este ángulo, la penetración era mucho más profunda, llegando a las entrañas del detective. Ethan sollozaba, con la saliva cayendo por las comisuras de sus labios, totalmente entregado al dolor y al placer perverso que la asfixia y el acto le provocaban.

Lantz lo mordía en los hombros, dejando marcas de dientes que se tornaban moradas al instante. Lo golpeaba rítmicamente en los muslos con la mano abierta, dejando huellas rojas sobre la piel aceitada. Era un festín de carne y humillación.

-¿Quién es el único hombre que te toca?- Le preguntó, apretándole de nuevo la garganta hasta que Ethan empezó a perder el conocimiento por unos segundos.

-Tú... solo tú...- Logró decir Ethan con una voz quebrada, casi inexistente.

-¿Y qué pasa si Franz vuelve a entrar?-

-Lo mato...- Respondió Ethan, su mente totalmente nublada por el síndrome de Estocolmo y la droga -Soy tuyo... solo tuyo...-

Lantz alcanzó el clímax con un rugido, apretando a Ethan contra su pecho con una fuerza que amenazaba con romperle las costillas. Se quedaron así durante largos minutos, el único sonido era el de sus respiraciones agitadas y el metálico choque de la cadena de Ethan contra la madera de la cama.

Lantz se separó lentamente, soltando el cinturón de las muñecas de Ethan. El detective se desplomó sobre las sábanas, hecho un ovillo, temblando violentamente. Estaba cubierto de sudor, aceite y los restos del castigo de Lantz.

El alfa lo observó con una mezcla de orgullo y obsesión enfermiza. Se dio cuenta de que Ethan ya no era el hombre que podía salvarse. Su acto de rebeldía contra Franz no había sido un intento de fuga, sino un acto de lealtad instintiva hacia su captor. Ethan ya no dependía de la ley, ni de su esposa, ni de sus amigos. Ethan solo dependía del dolor y el placer que Lantz le entregaba.

-Buen chico.- Susurró, limpiando una lágrima de la cara de Ethan -Has aprendido bien la lección. Franz no volverá a molestarte, porque tú ya me has demostrado que eres mi propiedad exclusiva.-

Lantz se levantó, se vistió con total calma y salió de la habitación. Ethan quedó en la oscuridad, con el cuerpo ardiendo y la garganta dolorida. Se llevó la mano al cuello, acariciando la marca que Lantz le había dejado. A pesar de todo, a pesar de la suciedad y los golpes, Ethan sintió un alivio aterrador. Estaba en casa. El monstruo era lo único que le quedaba, y él lo aceptaba con una desesperación que lo condenaba para siempre.

En el pasillo, Lantz se encontró con su hermano, quien tenía un vendaje en la nariz.

-¿Terminaste con tu juguete?- Preguntó Franz con rencor.

-No es un juguete.- Respondió Lantz, sin detener su paso -Es parte de mí ahora. No vuelvas a tocarlo si quieres conservar la mano.-

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pryz
Hola, me gusta la historia, muy complacida con el trabajo, soy sincera no me gustaría que el detective quedara con el mafioso, porque no es un amor que surgió es algo obligado pero es tu historia y sabras como la llevas y además es muy buena te lleva al limite de los nervios, gracias por tu trabajo
Skay P.: ¡Si cariñito!
total 3 replies
Yandisita
una historia fuerte muy pesada pero me encantó
Skay P.: ¡Gracias Chikis! En mi perfil encontré nuevas historias 😘🤞
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Majo Osinaga
🤣👏👏 no es lo que siempre leo pero me gusto 👏👏
Skay P.: ¡Gracias! En mi perfil hay más historias interesantes 😄😘🤞
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Obdulia Contreras
Otra historia de posesión, dominación y destrucción. Noooo
Skay P.: ¡Es que me paso de maldad!
Pero tengo otras historias bonitas😅🤞
total 1 replies
Maru19 Sevilla
No me gustó que lo destruyó y que trajeron a la vida a otro loco😱😱😱😱
Skay P.: Prometo que "Burbuja de miel y eucalipto" es lo que nos sana el corazón😘♡
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Maru19 Sevilla
Que malos policías Martin y Cecil nunca pudieron acabar con el maldito Alfa
Maru19 Sevilla
La verdad me tiene muy muy decepcionada Etan, ningún rastro de supervivencia
Maru19 Sevilla
Ojalá que maten al policía es un pobre despojo
Maru19 Sevilla
Puros malditos /Puke/
Maru19 Sevilla
Uta madre !!
Maru19 Sevilla
Maldito loco
Maru19 Sevilla
Madres!!!😱
Maru19 Sevilla
Mendigos traicioneros😱
Maru19 Sevilla
Será una historia de Alfas?
Yudiela Arboleda
esta novela está entre el diablo que ama y me perteneces
Skay P.: ¡Espero que te guste, Chikis! No te olvides de visitar "Amanecer y Violetas"🫰♡⚘️
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NovelToon
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