Jessica trabaja como secretaria en una empresa de comida enlatada. Su vida es rutinaria, predecible… segura.
Aquella mañana, como cualquier otra, estaba en el comedor desayunando junto a sus compañeros, ajena a lo que estaba a punto de ocurrir.
Entonces, un escándalo estalló en la recepción.
Gritos. Golpes. Algo no estaba bien.
Movida por la curiosidad, Jessica se acercó con los demás, sin imaginar que ese sería el último momento de normalidad en sus vidas.
Porque lo que vieron… no era humano.
Ese día, el mundo cambió.
Y nadie estaba preparado para sobrevivir.
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 16
—No tiene ninguna mordida —intervino Omar, serio.
Logan entrecerró los ojos.
—¿Y tú cómo estás tan seguro?
Omar no dudó.
—Porque estuve con ella.
La tensión creció.
—Entonces explícame por qué está así —insistió Logan.
Nadie respondió de inmediato.
El silencio empezó a volverse peligroso.
Hasta que—
—Se cayó.
La voz de Dos.
Tranquila.
Casi aburrida.
Todos voltearon hacia él.
Apoyado ligeramente contra la pared, con esa expresión suya… como si todo esto fuera insignificante.
—¿Qué? —gruñó Logan.
Dos dio un paso al frente.
—Resbaló en el pasillo —continuó, sin prisa—. Había sangre por todas partes. Cayó directamente sobre ella.
Hizo una pausa, mirando a Logan con una media sonrisa.
—No es la gran cosa.
Logan no parecía convencido.
—¿Y se supone que debo creerte?
Dos alzó ligeramente los hombros.
—No me importa si lo haces o no.
El ambiente se tensó aún más.
Sentí cómo mi corazón empezaba a latir con fuerza.
Esto no iba a salir bien.
—Es verdad —añadió Enrique entonces, dando un paso adelante—. Fue un accidente.
Lo miré.
Por un segundo.
Sabía que no era cierto.
Y él lo sabía.
Pero aun así…
me estaba cubriendo.
—Yo también lo vi —dijo Omar, sin cambiar el tono.
Logan pasó la mirada de uno a otro.
Dudando.
Calculando.
Detrás de él, algunos de los sobrevivientes empezaron a murmurar.
—Está llena de sangre…
—¿Y si está infectada…?
—No deberíamos dejarla entrar…
Cada palabra me golpeaba más fuerte.
Sentí mis manos temblar.
—No estoy infectada… —dije, apenas en un susurro.
Pero nadie parecía escucharlo realmente.
Logan finalmente habló.
—No puedo arriesgar a todo el grupo por una sola persona.
Sentí que el suelo se abría bajo mis pies.
Pero entonces—
—Si no la dejas pasar… —la voz de Dos fue baja, pero cortante— tendrás que detenerme a mí también.
El silencio fue inmediato.
Pesado.
Todos lo miraron.
Logan frunció el ceño.
—¿Qué estás diciendo?
Dos lo sostuvo la mirada.
Sin parpadear.
—Que no me interesa quedarme en un lugar donde toman decisiones estúpidas.
No alzó la voz.
No hizo un movimiento brusco.
Pero su presencia…
fue suficiente.
Logan dudó.
Lo vi.
Por primera vez.
—Además —añadió Dos— si estuviera infectada… ya estaría muerta.
Nadie tuvo una respuesta para eso.
El silencio se volvió incómodo.
Tenso.
Finalmente, Logan chasqueó la lengua.
—Está bien… —gruñó—. Pero si muestra el más mínimo síntoma, la saco yo mismo.
La puerta se abrió.
Lo suficiente.
Entré.
Sintiendo todas las miradas sobre mí.
Desconfianza.
Miedo.
Rechazo.
Atrás de mí, Enrique y Omar también entraron.
Dos fue el último.
Y antes de que la puerta se cerrara, alcancé a escuchar los seguros colocándose de nuevo.
Como si ahora…
yo fuera parte del peligro.
Caminé unos pasos dentro del cuarto piso.
El ambiente había cambiado.
Nadie se acercaba.
Nadie hablaba.
Era como si hubiera una línea invisible a mi alrededor.
—Jessica —la voz de Stefany me hizo girar.
Se acercó a mí, con el ceño ligeramente fruncido, pero sin ese miedo que los demás tenían.
—Ven conmigo.
Asentí en silencio.
La seguí hasta los baños.
El sonido de la puerta cerrándose detrás de nosotras fue extraño.
Más íntimo.
Más aislado.
Stefany suspiró suavemente.
—Necesito revisarte —dijo, mirándome directamente—. Solo para estar seguras.
Asentí de nuevo.
No discutí.
No tenía fuerzas para hacerlo.
Empecé a limpiarme un poco la sangre con agua mientras ella observaba con atención.
Sus manos fueron cuidadosas.
Profesionales.
Revisó mis brazos.
Mis hombros.
Mi cuello.
Buscando cualquier señal.
Cualquier marca.
El silencio entre nosotras no era incómodo.
Era… pesado.
—No tienes mordidas —dijo finalmente.
Solté el aire que no sabía que estaba reteniendo.
Pero no sentí alivio.
No del todo.
Stefany me miró a través del espejo.
Sus ojos se suavizaron un poco.
—¿Qué pasó?
Negué lentamente.
—Todo fue muy rápido… yo....
El silencio volvió.
Pero esta vez…
era distinto.
Más profundo.
Más inquietante.
—Esta bien, será mejor que tengas cuidado la próxima vez—dijo finalmente.
Asentí.
Stefany me entregó una muda de ropa antes de salir. Era un uniforme de guardia de seguridad, limpio, doblado con cuidado.
—Cámbiate —dijo simplemente—. Te sentirás mejor.
Asentí.
Pero en cuanto se fue, bajé la mirada a la ropa entre mis manos y fruncí levemente el ceño.
Chin… olvidé darle las gracias.
Solté un pequeño suspiro y me apresuré a cambiarme. La tela estaba un poco rígida, ligeramente más grande de lo que necesitaba, pero en ese momento no me importó. Cualquier cosa era mejor que seguir cubierta de sangre.
Cuando terminé, salí del baño, aún acomodándome la manga.
—Stefany—
Me detuve.
Las palabras murieron en mi garganta.
A unos metros de mí, Stefany estaba sujetando a alguien de la mano.
Jackson.
O… al menos ahora era Jackson.
Su postura había cambiado por completo. Ya no estaba esa presencia pesada, intimidante… esa mirada que parecía atravesarlo todo. Ahora lucía más… tranquilo. Incluso un poco perdido.
—Ven conmigo, cariño —le dijo Stefany con suavidad—. Vamos a buscarte una muda de ropa limpia.
Jackson asintió, obediente.
—S-sí…
Y se dejó guiar.
Así de fácil.
Así de natural.
Me quedé ahí, de pie, en silencio, observando cómo se alejaban.
No sé cuánto tiempo pasó.
Solo… los miraba.
La forma en que ella sostenía su mano.
La forma en que él no se resistía.
La cercanía.
La confianza.
Sentí algo extraño en el pecho.
Una presión leve.
Incómoda.
Fruncí el ceño sin entenderlo del todo.
¿Qué es esto…?
Desvié la mirada por un segundo, como si eso pudiera hacer desaparecer la sensación.
Pero no lo hizo.
Volví a mirarlos casi por inercia.
Ya estaban más lejos.
A punto de doblar el pasillo.
Y justo antes de que desaparecieran de mi vista…
Jackson giró ligeramente el rostro.
Por un instante.
Nuestros ojos se encontraron.
Mi corazón dio un pequeño salto.
Pero no hubo sonrisa.
No hubo gesto.
Solo… una mirada.
Difícil de leer.
Y luego desapareció.
Me quedé sola en el pasillo.
Con esa sensación aún ahí.
Inexplicable.
Molesta.
Solté el aire lentamente y negué con la cabeza.
No tengo tiempo para esto…
Pero aun así—
sin importar cuánto intentara ignorarlo—
esa presión en mi pecho no desapareció.
absurdo pelearle a la mujer que básicamente se salvó sola de morir en último minuto.
😒😒
en fin, se creen que la mujer es de hierro.
que goze hasta que se transforme otra vez
es que tonsentia que iba a estar con Jackson alias dos
bello
autora aaaaa necesitamos más capitulos, en qué altar te ponemos ? 🤣🤣🤣
cómo me dejas con semejante evento 🤩🤩🤩🤩🤩
necesito más capitulos esto está intensoooo