De la saga Matrimonio por elección, tercera parte
Nashira huye de su casa para mostrarse así misma que no ocupa de su familia para triunfar, su decisión la llevará a conocer el amor prohibido de un hombre comprometido y una nueva desgracia para toda su familia.
una decisión que hará que su vida corra peligro poniéndose al alcance de los enemigos de su familia.
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CAPITULO 35
Nasir sentía tan intenso el dolor en su entre piernas que desesperadamente llevo su mano a su parte, por su desesperación al querer acomodarla fue subiendo la falda de Janet su mano quedo tomando su parte y rosando la pierna de ella, su cabeza la hundió en el cuello de ella tratando de ocultar su dolor, por el golpe y el dolor que sentía ni cuenta se dio que la beso, no reaccionaba que aún seguía encima de ella y que ella se había golpeado, el dolor que sentía era lo único que estaba en su cabeza. Janet empezaba a quitársele lo aturdido por el golpe, sentía el peso de él en su cuerpo, cuando sintió el hundió su cabeza en el cuello reacciono sentía su respiración tan agitada en su cuello, pero lo que la molesto más fue cuando sintió como su mano rozaba su pierna eso la altero tanto que empezó a tratar de quitárselo de encima.
Nasir se aferraba a ella mientras ella se movía desesperada tratando de quitarlo de encima, entre más se movía ella el rose de su mano en su pierna se hacía más real para ella; Nasir empezaba a sentir que el dolor disminuía, la escucho con su voz alterada.- quita de encima, deja de tocarme, estas muy pesado, eres un pervertido ¿cuándo me vas a dejar en paz? Estoy harta de ti.
Nasir se sintió molesto no por lo que le decía sino por el dolor que le había hecho sentir, aunque sabía que había sido un accidente él no quería dejarlo pasar, quería molestarla, retira su mano de su parte y con toda su intención hace que se meta entre su falda y acaricia su pierna de una manera tan seductora, que Janet se estremeció al sentir su mano en su pierna de esa manera, pensó “esto no es un accidente, lo está haciendo a propósito ¿qué le pasa? Esto no lo puedo permitir será muy de la familia del maestro pero a mi tiene que respetarme” estaba pensado en como quitárselo de encima cuando siente sus labios en su cuello, como dejaba un beso y sentía el rose de su lengua; para ella eso era suficiente y no iba a dejar que siguiera comportándose como un patán con ella, mira su hombre tan cerca de su boca que sin pensarlo mucho lo muerde con una fuerza llena de coraje e ira.
Nasir al sentir su mordida tan fuerte se levanta de una manera brusca tratando de alejarse de ella, las sillas estaban muy separadas en el aula tenía un buen espacio, lo que lo hizo caer nuevamente sobre ella era la silla en la que ella estaba sentada que aún seguían sobre la silla tirada en el suelo, la paleta de la silla hizo que el pie de Nasir no pudiera sostenerse bien haciéndolo caer nuevamente sobre ella, pero esta vez logro meter sus manos para no golpearla, su rostro quedo arriba del de ella, miraba como su rostro estaba tan molesto y ese ceño fruncido que tenía, que tanto le encantaba ver, sus ojos serrados esperando el golpe, con su voz seria le dice.- porque sierras los ojos acaso esperas probar mis labios otra vez, solo pídelo y con gusto lo hago.
Janet abre sus ojos y mira su rostro tan serio y perfecto, tenía un rostro tan varonil, sus ojos negros algo que a ella le gustaba, con su voz molesta le dice.- yo lo único que espero es que te quites de encima de mí, que te alejes de mí y sobretodo no volver a verte.
Nasir algo que pocas veces había hecho instintivamente le sonríe de una manera tan seductora, ni sus propios hombres sabía si él podía sonreír y ahí estaba dándole una hermosa sonrisa a Janet; con su voz seria le dice.- que lastima no poder cumplirte ese deseo, vas a tener que soportarme por algunos días, estoy decidido a seguirte molestando.
El hombre de Nasir no dejo que ninguno de los compañeros de Janet se acercara a ellos ayudarlos a pararse, al contrario los sacaron del salón a todos y evitaron que vieran el espectáculo; Nasir se levanta con cuidado dejándola ahí en el suelo, sus pies quedaron sobre la silla levantados. Por la forma que quedo y los movimientos que hizo su falda se levantó tanto que se podían ver sus hermosas piernas, Nasir no desaprovecho ese momento para ver un poco de ella, antes de ayudarla a pararse; después de uno segundo mirando sus hermosas piernas la ayuda a ponerse de pie, dejándola enfrente de él, antes que ella reaccionara o se alejara la toma de la cintura acercándola a él.
Janet iba a tratar de aventarlo cuando lo escucha que le dice con su voz seria.- tal vez tu no quiera ese beso, pero yo si lo quiero.
Janet lo miro a la cara sorprendida, no sabía cómo reaccionar a esas palabras, su cabeza se hizo un desorden, sintió un extraño nudo en su estómago, una extraña sensación la invadió haciéndola quedarse quieta, tratando de concentrarse a la sorpresa de sus palabras; antes que ella reaccionara él se acercó y se apodero de sus labios, deseaba tanto volver a probar esos labios, que tenerla así para él fue muy difícil controlarse, sus palabras salieron sin pensar, su beso fue tan espontáneo y tan apasionado, que los dos se dejaron llevar por esa sensación que el beso les provocaba.
Nasir estaba tan concentrado en su beso sintiendo su sabor, su suavidad, su dulzura, que su mente empezó a quedarse solo con ese sentimiento que le provocaba tanto placer; Janet se empezaba a sentir como él, su beso era tan intenso, tan seductor, que la dejo totalmente desarmada ante él, inconcientemente sus manos se deslizaron por el cuello de él hasta llegar a su cabeza la jala presionándolo más hacia ella, reaccionando más a su beso, jugueteando en su boca a la par de sus movimientos. Nasir no esperaba eso, no esperaba que ella reaccionara así, cuando sintió como sus manos lo jalaban asía ella y correspondía de la misma manera a su beso, se empezó a sentir inseguro, intimidado, tan fuera del lugar que bruscamente se separa de ella dejándola de besar, soltando su cintura, quedando a tres pasos lejos de ella.
Janet al sentir que se alejaba y al soltarla se sintió confundida, avergonzada por lo que había hecho, agacho su mirada, recogió sus cosas del suelo con una rapidez y torpeza, sin voltear a verlo salió corriendo del salón, se sentía tan mal por lo que había hecho, tan abochornada, que solo quería dejar de verlo, alojarse de él. Nasir se le quedo viendo, no podía moverse cuando la mira irse él solo queso ahí parado, su mente era tan confusa, que sentía que esa jovencita lo había dejado totalmente desarmado, totalmente a su merced y eso lo asusto muchísimo.
Cuando Janet salió su hombre entro al ver su rostro lo mira tan ruborizado que se quedó sorprendido, con su voz inquieta le dice.- joven maestro ¿Qué paso? Esa chica ¿qué le hizo? Pareciera que esta intimidado.
Nasir se voltea dándole la espalda avergonzada por lo que su hombre le decía, con su voz tensa le dice.- vámonos, hay que ir a ver a su padre y será mejor que te calles, no quiero escuchar una sola burla sobre esto.
Salió del salón iba asía la salida del edificio de aulas cuando mira a Janet con su novio, estaba muy retirados de ellos, se queda parado observándola, miraba como él trataba de abrazarla y ella se quitaba, el sostuvo su mano por un momento y ella la quitaba, se miraba tan incómoda, como si tratara de irse de ahí; él parecía que no la dejaba irse; pero lo que Nasir sentía por lo que miraba era una rabia, que deseaba ir y romperle la cara, no quería que la tocara, no quería que estuviera cerca de ella, ese sentimiento de ira lo estaba volviendo loco que se le quedo viendo con una mirada de asesino, su quijada la contrajo. Su hombre se dio cuenta de lo que miraba y lo enojado que se puso, con su voz tensa le dice.- joven maestro cálmese, el joven es el novio de la señorita Janet no debe lastimarlo, no complique más su situación con su padre.
Nasir suspira profundo para tratar de controlar su ira, mira al novio de ella, traía muletas algo que se le hizo ridículo, el golpe que le dio no era para tanto, a lado de ellos estaba la joven con la que estaba seguro él la engañaba, tan cínicos los dos delante de ella, eso solo lo hacía molestar más; pensó por un momento acercarse a ellos solo para causarle molestias al novio cuando mira que él trata de besarla y ella muy sutilmente se voltea para que le diera el beso en la mejilla, no había dejado que la besara, después de eso solo la mira marchar con sus pasos rápido alejándose de su novio.
Nasir al ver lo que hizo sintió una paz, una tranquilidad porque ella no dejara que su novio la tocara, que no tocara sus suaves y dulces labios, pensó “eso es mi hermosa Janet no dejes que ese maldito te toque, porque yo sería capaz de cortarle las manos, tus labios son míos y tu cuerpo es mío, no voy a dejar que nadie te tenga, nadie tiene derecho a tocarte sin mi permiso, primero tengo que saber qué es esto que me haces sentir, que es esto que siento cuando te beso, eres tan bella” una vez que la vio que se retiró él se fue al carro, al llegar ordena ir al trabajo del padre e Janet; la mujer prendió el carro y se puso en marcha, al salir de la universidad y pasar por la parada de camiones la mira parada esperando su autobús, sin tanto pensarlo ordena que paren el carro frente a ella.
Cuando estuvo el carro parado frente a ella, él se baja del carro se acerca a ella la toma de la mano sin darle una sola explicación o pedir su opinión la jala y la sube al carro; ella trato de negarse pero su agarre aun que fue fuerte no la lastimo solo no dejo que se soltara y aun que trato de no seguirlo él la sostuvo con fuerza obligándola a subir. Una vez arriba ordeno que fueran al trabajo del padre de Janet.
Janet lo miraba con enojo, con su voz molesta le dice.- déjame bajar, tú no tienes derecho a obligarme hacer algo que yo no quiero, yo no quiero estar contigo, que no lo entiendes aléjate de mí, déjame en paz, deja de confundir mi cabeza, yo tengo mi novio no es justo que le haga esto, no es justo para él que yo lo engañe, él me ama, esto está mal, por favor déjame bajar no quiero caer en la tentación, no quiero sentir nada por un jugador como tú.
Nasir voltea a verla sorprendido por lo que le dijo, pensó “ella me está diciendo que siente algo por mí, acaso ¿también ella se siente como yo? Si yo le gusto y mis besos seguro los desea tanto como yo deseo los de ella, necesito estar seguro, necesito saber qué es lo que ella empieza a sentir que la altera tanto para decirme esto” se acerca a ella aprisionándola entre la puerta y su cuerpo, dejándola sin poder moverse; con su voz seductora le dice.- te pongo nerviosa, te hago sentir cosas extrañas, dime Janet ¿tú me deseas como hombre? quieres mie besos tanto como yo deseo los tuyos, ¿quieres tocarme? Si tú quieres tocarme hazlo te doy permiso, no tengas miedo.
Janet miraba sus ojos negros tan seductores, sentía que su mirada atravesaba su alma haciéndola sentir un deseo inexplicable por él, haciendo que su mente volara con cada palabra que decía, haciendo que un extraño deseo se hiciera presente en su mente, en su cuerpo, haciéndola que sus palabras retumbaron en su alma junto con esa mirada tan intensa, sus 5 sentidos estaban solo pendientes de él; se quedó callada mirándolo insegura de decir algo, sentía que si decía algo solo expresaría palabras de deseo por lo que le hacía sentir. Fue tanta la confusión en su mente entre el deseo por él y el respeto que le debía a su novio, eso la hizo sentir tan indigna, tan mala persona que sus ojos empezaron a derramar sus lágrimas mientras lo miraba; con su voz quebrada le dice.- por favor déjame bajar esto no está bien, yo no soy de esas chicas que no respetan a su pareja, no soy de esas chicas que no se respetan así mismas, no me hagas fallarle a mis padres, no me hagas fallar a mis principios, te lo suplico.
Nasir se le quedo viendo como sus ojos derramaban sus lágrimas, como su voz se escuchaba tan triste, un dolor muy fuerte sintió en su pecho, ella lloraba por su culpa y eso no le gustó nada, no le gusto verla sufrir; la abraza con ternura con su voz tranquila le dice.- discúlpame Janet, te prometo que no volveré hacerlo, pero por favor no vuelvas a derramar una lagrima frente a mí eso no me gusta. Dime a dónde vas para llevarte no quiero bajarte aquí así como estas.
Janet con su voz decaída le dice.- voy al asilo de ancianos “estancia los años de oro” sabe dónde queda.
Nasir se aleja de ella, se sienta alejado de ella dándole espacio, con su voz seria dice.- ya escuchaste llévanos ahí.
Nasir en el camino volteo más de una ves a verla, miraba como ella limpiaba sus lágrimas, su rostro tan triste, se empezó a sentir molesto consigo mismo, eso no era lo que él quería y odiaba verla así tan triste, quería hacer algo por ella, hacerla feliz, verla sonreír, pero no triste. Después de 30 minutos llegaron al lugar, ella tomo su guitarra y su mochila, salió del carro, con su voz triste le dice.- muchas gracias por traerme joven maestro, si me disculpa me retiro.
Nasir no contesto nada solo la observo, la miro alejarse y entrar al lugar, se quedó sentado indeciso de irse o entrar a ver qué era lo que iba hacer ahí; después de 15 minutos de pensarlo decidió entrar, se baja del carro y entra al lugar, se acerca a la recepcionista, con su voz seria le dice.- háblale al encargado del lugar, dile que no haga escándalos y que venga el joven maestro quiere hablar con él.
La joven mira la cara tan seria de Nasir, sus ojos negros le causaron un escalofrío y un miedo, que tomo el teléfono y le dijo al director del lugar que lo esperaba; no pasaron ni 5 minutos cuando una mujer mayor llego con él, la mujer con su voz insegura le dice.- joven maestro bienvenido, el director en este momento no está, pero yo soy la subdirectora Clarisa si no le molesta podría ser yo quien lo atienda.
Nasir con su voz seria le dice.- no importa que no este, usted me sirva para lo que vengo; hay una joven que entro hace unos 20 o menos aquí, se llama Janet me gustaría saber ¿qué hace aquí?
Clarisa con su voz insegura le dice.- joven maestro, por favor si la señorita clarisa hizo algo para molestarlo por favor perdone su error esa niña es un ángel, le aseguro que lo que haya hecho no lo hizo con maldad, es un atrevimiento de mi parte pero por favor perdónela.
Nasir con su voz molesta le dice.- que fastidio, que no me escucho, no me gusta repetir las palabras, solo responde, que no vengo hacerle nada.
Clarisa estaba temblando de miedo, con su voz insegura temblorosa le dice.- la, la, la señorita Jan… Janet viene aquí tres veces a la semana a cantarles y tocarles a los adultos mayores de este lugar, para alegrarles el día, hacer que se sientan felices, no hace nada malo y tampoco cobra por lo que hace, es totalmente voluntario, no es malo joven maestro.
Nasir se sorprendió por lo que ella asía, inexplicablemente se sintió orgulloso por ella y él tenía que verla; con su voz seria le dice.- llévame a donde esta ella y no le digas que yo estoy aquí, no quiero que sepa que pregunte por ella entiendes.
Clarisa con su voz insegura le dice.- si, si joven, joven maestro, por favor siganme lo llevo a donde está.
Nasir la siguió por algunos pasillos hasta que llegaron a una enorme sala de eventos, la miro sentada y a su alrededor muchas personas mayores que hablaban con ella, se quedó parado mirándola desde cierta distancia mirándola escuchando la plática que tenía con ellos, le decían:
Una mujer le dice.-mi niña ¿qué te pasa? Mira nomás la carita que traes.
Otra mujer le dice.- tus ojitos están muy hinchados como si hubieras llorado.
Otra mujer le dice.- seguro fue ese novio que tienes, si no es la primera vez que te hace llorar, como quisiera tenerlo enfrente le pondría una buena.
Un hombre le dice.- si tuviera unos años menos ira y le rompería la cara, por hacer llorar a nuestro angelito.
Otro hombre le dice.- hermosa niña deja a ese mal hombre, ya te lo hemos dicho quien engaña una vez vuelve hacerlo, escucha la voz de estos ancianos que sabemos de esto.
Una mujer dice.- hermosa eres muy linda para que te amargues tu vida por un tonto, eres bella y joven te falta mucho por vivir.
Janet con su voz dulce les dice.- muchas gracias por su amor y preocuparse por mí, pero no llore porque me haya engañado otra vez, esta vez fui yo quien lo traiciono y aun que no fue por mi culpa me siento mal, por lo que hice.
Una mujer con su voz emocionada le dice.- porque no nos cuentas así te desahogas y tal vez te podamos aconsejar.
Janet con su voz avergonzada les dice.- estaba bien les contare.- hay un chico muy guapo que acabo de conocer hace unos días, tiene una mirada tan intensa de esas miradas que cuando los miras te hacen tocar el cielo, sus ojos son tan negros como la noche que hacen que te pierdas en su oscuridad, tiene una sonrisa tan linda, su voz te llega al alma, él me ha besado más de una vez y eso me ha confundido mucho, aunque no lo busque yo, siento que he traicionada a mi novio y los principios que mis padres me enseñaron, me siento tan mal conmigo misma.
Una mujer con su voz dulce le dice.- pero solo fueron unos besos no es para que estés así de triste, además ese novio que tienes no te merece, si este joven te hace sentir algo porque no darle la oportunidad.
Uno de los hombres le dice.- angelito no sufras por algo tan tonto, la vida es para disfrutar, claro tampoco se la pongas fácil, deja que te conquiste, que te de regalos, que te corteje, que te lleve flores, que te mime como la princesa que eres y ya deja ese novio.
Una de las mujeres con su voz dulce le dice.- hermosa antes que nada dinos ¿qué sentiste cuando te beso? porque eso es lo más importante, si te gusto o no y no pienses en moralidades o en que fallas a tus principios, solo dinos que sentiste.
Janet recordándolo con su voz emocionada por el recuerdo dice.- cuando él me abrazo con su brazos tan musculosos fue tan tierno me sentí protegida, me sentí bien, cuando me susurra al oído me hace sentir que escucho la mejor melodía del mundo, cuando me beso me hizo volar, tocar las nubes, me hizo sentir lo que nunca había sentido, hizo que mi ser se llenara de deseo, sus labios eran tan suaves y carnosos, su aliento era tan refrescante, su sabor era tan dulce, fue increíble su beso.
Todos los que la escucharon se pusieron alegres e intensos con sus palabras alentándola a seguir con lo que sentía, emocionado por ella, felices de que ella sintiera eso por alguien que no fuera ese novio que todos odiaban, se pusieron tan emotivos, que le pidieron que tocara una canción que describiera lo que ella sentía.
Janet se sintió tan animada y bien por todas esas palabras de ánimo, empezó a cantar una canción de un primer amor, que describía exactamente lo que ella sentía.
Nasir escucho todo lo que ella dijo, palabra por palabra.