NovelToon NovelToon
¡Divorcémonos, cariño!

¡Divorcémonos, cariño!

Status: Terminada
Genre:CEO / Maltrato Emocional / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:48.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Senja

Valeria Ríos lo dio todo por su matrimonio con Rodrigo Montero: su juventud, su paciencia y su dignidad. Durante años soportó las humillaciones de Carmen, su suegra, que la tachaba de estéril y de mala suerte. Resistió la indiferencia de un esposo que prefería las noches de trabajo al calor de su hogar. Tragó lágrimas mientras Valentina, la examante de Rodrigo, se paseaba por su vida dejando destrucción a cada paso.

Hasta que un día, Valeria descubre lo que su cuerpo ya sabía: tiene leucemia.

Enferma, sola y sin fuerzas para seguir fingiendo, Valeria toma la decisión más difícil de su vida: pedirle el divorcio a Rodrigo. Pero lo que comienza como un acto de rendición se transforma en el inicio de su verdadera historia.

Julián Navarro —brillante médico especialista, heredero de una familia acaudalada y desesperadamente torpe en cuestiones del corazón— lleva años enamorado en silencio de Valeria. Cuando ella se derrumba, él se convierte en su pilar: la acompaña a las quimioterapias, pelea con el sistema para conseguirle un donante de médula, y le demuestra con hechos que el amor no se proclama a gritos sino que se construye en los detalles.

Mientras tanto, Rodrigo descubre demasiado tarde el precio de dar por sentado a quien más lo amaba. La ruina económica, la traición de Valentina, los secretos familiares que explotan uno tras otro y la revelación de que Valeria estuvo muriendo frente a sus ojos sin que él lo notara le destrozan la arrogancia que alguna vez confundió con fortaleza.

A su alrededor, vidas paralelas se entrelazan con la suya: Martín y Sofía, un matrimonio congelado por el orgullo, encuentran la chispa gracias al ultimátum adorablemente absurdo de su hijo Mateo; Daniel, un hombre marcado por la culpa, lucha por recuperar la relación con Nicolás, el hijo que no supo criar; y Carmen enfrenta la devastadora verdad de que su crueldad destruyó lo único valioso que tenía su familia.

NovelToon tiene autorización de Senja para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 34

—Señora, señor, con permiso me retiro. Solo vine a traer a Valeria hasta aquí —dijo Julián. Sonrió levemente y se inclinó con respeto. Como persona ajena a la familia, sabía que no podía quedarse a escuchar una conversación tan íntima y sagrada para ellos.

Valeria soltó despacio el abrazo de su madre y volteó hacia Julián con los ojos enrojecidos.

—Muchas gracias, Julián, por tomarte la molestia de traerme hasta acá.

—De nada, Val. Acuérdate de lo que te dije: no te canses demasiado. Si pasa cualquier cosa o cuando termines, llámame de inmediato —respondió Julián con una suavidad y un cuidado infinitos.

Después de saludar de mano a Patricia y a Eduardo con cortesía, el joven doctor retrocedió y se despidió.

Ahora quedaban solo ellos tres en la sala, envueltos por un silencio abrumador pero cargado de emoción. Patricia no le soltaba la mano a Valeria. La miraba fijamente al rostro con un brillo de felicidad enorme por poder ver a su hija otra vez. Pero al mismo tiempo, las marcas de una tristeza profunda se le grabaron claras en la cara.

—Valeria, ¿cómo es posible que estés tan flaca, hija? —preguntó Patricia con la voz temblándole al borde de quebrarse de nuevo. Le acarició la mejilla hundida—. Cuando te fuiste de esta casa todavía estabas llenita. ¿Por qué ahora tienes la cara tan pálida, como si estuvieras anémica?

Valeria se quedó muda, con los labios sellados. Desvió la mirada rápidamente para que su madre no pudiera leerle la mentira en los ojos. Era imposible contarle de la enfermedad mortal que le estaba devorando el cuerpo.

A diferencia de Patricia, tan llena de ternura, Eduardo Ríos seguía plantado como una estatua en su lugar. El hombre miraba a su única hija con unos ojos vidriosos, pero la cara puesta deliberadamente fría como el hielo y dura como la piedra.

Sí, el orgullo y la dignidad de Eduardo como padre seguían por las nubes. Recordaba perfectamente cómo, tres años atrás, Valeria se atrevió a desafiarlo, a gritarle y a ignorar todos sus consejos con tal de estar al lado de un hombre llamado Rodrigo. Fue Eduardo quien, con lo que le quedaba de orgullo, le cortó los lazos familiares.

—¿A qué viniste a esta casa? —preguntó Eduardo avanzando con altivez, clavándole una mirada afilada—. ¿Dónde está el marido que tanto endiosabas? ¿Dónde está el tal Rodrigo? ¿Qué, ya se aburrió de ti y te tiró a la calle?

Valeria se sobresaltó al oír las palabras cortantes de su padre. El pecho le dolió, una opresión brutal la golpeó de nuevo. Sabía perfectamente que su padre seguía profundamente decepcionado de ella. Y detrás de esos gritos había un dolor inmenso: el de un jefe de familia al que su propia hija despreció.

—Papá, por favor, no hagas esto. Deja que tu hija se siente y respire primero, no la recibas con palabras tan duras —intervino Patricia defendiendo a su hija, llorando otra vez al ver la tensión frente a sus ojos.

—¡Cállate, Patricia! ¡Estoy hablando con ella! ¡No te metas! —bramó Eduardo alzando la voz, y Patricia enmudeció de golpe, asustada.

Aunque por fuera Eduardo parecía furioso y profundamente herido, en el fondo más recóndito de su corazón amaba a Valeria con locura. Por más grande que fuera el dolor de un padre, Valeria seguía siendo su sangre, su niña pequeña a la que un día meció entre sus brazos con todo el cariño del mundo.

Valeria le miró la cara envejecida, llena de rabia. Las lágrimas le brotaron a chorros, empapándole las mejillas pálidas.

—Papá… perdona a Valeria… Te lo suplico, perdona todos mis errores…

Eduardo giró la cara hacia el ventanal grande del rincón. Apretó los puños con fuerza, luchando con todo lo que tenía para contener las lágrimas que de pronto le empujaban por salir. No quería que Valeria lo viera llorando, derrumbándose.

Al ver la respuesta gélida de su padre, Valeria avanzó un paso y dejó caer su cuerpo frágil de rodillas a los pies de Eduardo. Le tocó los pies con los dedos temblorosos.

—¡Valeria, mi amor! ¡Dios mío, ¿qué haces, hija?! ¡Levántate, mi vida, no hagas esto! —gritó Patricia, histérica, tratando de jalarla de los hombros para que se pusiera de pie, pero Valeria se resistió con firmeza.

—Papá tiene derecho a no recibirme de vuelta en esta casa. Tiene derecho a no reconocerme como su hija hasta el fin de los tiempos. Pero te suplico con toda mi alma que perdones todos los errores y la ingratitud de Valeria en el pasado —sollozó Valeria, con el cuerpo sacudiéndose violentamente.

En ese momento, Valeria quería de corazón reconciliarse y obtener el perdón de sus padres. Le aterraba que si se le agotaba el tiempo y no lograban salvarle la vida, moriría cargando el pecado enorme de haber sido una hija desagradecida.

Al escuchar el llanto desolador de su hija, el pecho de Eduardo recibió un golpe demoledor. Pero el orgullo y los restos de su furia ganaron la batalla interna. Con brusquedad, Eduardo se arrancó los pies de las manos de Valeria, caminó hacia su habitación en la planta alta y desapareció sin volver a mirarla.

Patricia, incapaz de soportar esa escena desgarradora, se arrodilló junto a Valeria. La abrazó con fuerza, sintiendo lo increíblemente frágil que se sentía ese cuerpo, y la ayudó a ponerse de pie.

—Ya, mi amor… ya, no llores más, ¿sí? Tu papá solo necesita tiempo para ordenar sus sentimientos. Esta noche tu madre va a hablar con él, despacito —dijo Patricia secándole las lágrimas del rostro con toda la ternura del mundo.

—Pero, mamá… tengo miedo de que papá nunca me perdone… —dijo Valeria con una voz ronca y destrozada.

—Basta, Valeria. Tu madre no quiere oírte hablar así —la cortó Patricia, frenando las palabras cargadas de desesperanza—. Ahora ven conmigo a tu cuarto. Tu madre necesita hablar contigo de muchas cosas.

Patricia guio a Valeria hasta su antigua recámara. La habitación seguía exactamente igual, sin que Patricia le hubiera cambiado ni un solo detalle.

1
Teresita Ramirez Lecuna
me da tanta rabia la sumisión de Valeria
y ese Rodrigo es un verdadero estúpido engreído
puede encargarse del sobrino, eso es hasta lógico, pero no por eso descuidar a su esposa y su matrimonio
es tan triste todo
y pensar que muchísimas mujeres pasan por abandonos así aún estando sanas 😢
Bea Tastro
Autora los lácteos estan contraindicados para las personas con cáncer
Bea Tastro
Es una novela por eso es asombroso como una persona después de una sesión de quimioterapia sale a la calle como si se aplicará maquillaje
Victoria
👏👏👏
Anya Forger
Nooo Valeria no es ridícula, es simplemente hermosa 💕
Maria teresa
autora es recontra millonaria. tiene que estar al frente de sus empresas y la pones a limpiar vidrios??? no se te ocurrió algo mejor?
Mercedes Pereira
yo quería que Martin terminara con Valeria
Ana Ajpop
zorra interesada
Ana Ajpop
que no su padre le dio el dinero para pagar la casa y el trabaja en la empresa del papá
Ana Ajpop
ojalá no se quede con Rodrigo
Ana Ajpop
y nunca lo será esa señora no la quiere y nada de lo que haga servirá
Ana Ajpop
😔😔 cuanto más a a soportar ya quiero que deje a ese hombre 🤨🤨
Margelis Izarra
esa frase no me gusta pues ningún padre que ame a su hijo verá como " sacrificio" dar su médula para salvarle la vida
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play