Leonardo Torricelli es un mafioso, casado con una señorita de sociedad ya que su padre hizo convenio, sin embargo él conoce a Ayla, una muchacha que lo cautivó y solo la quiere para el.
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SECRETO REVELADO
Leonardo abrazo desesperadamente a Ayla, la cargo y la puso encima del tocador, tirando todo lo que estaba ahí...
Quería devorarla, hacerla suya, eso era lo que estaba deseando todos esos días...
Abrió los botones del vestido de Ayla y dejó sus pechos expuestos, los beso y acarició, rápidamente bajo las bragas de Ayla, y el bajo el cierre de su pantalón, Ayla delicadamente desabotono la camisa de él, y toco suavemente su pecho musculoso, Leonardo la penetró con fuerza, pues estaba ardiendo en pasión, así tirando todo del tocador por la fuerza que hacia Leonardo fue como comenzaron a tener sexo, Leonardo la llevó a la cama y la desnudo completamente y el también, Ayla se puso encima de él y mientras ella hacía movimientos sutiles, el ni dejaba de acariciar sus pechos y su trasero...
Leonardo en sus adentros, pensaba que Ayla ya no era tan sumisa como antes, también le demostraba que le gustaba sentir placer a su lado, se paro un poco y se acercó a su cara, y la comenzó a besar con suavidad, Ayla se sorprendió pero le siguió el beso...
Finalmente terminaron, Leonardo siempre se cuidaba, a pesar de que ya sólo estaba con ella, no quería que algo malo pasará...
Al día siguiente Ayla se despertó, lo vio dormido a su lado y se despegó de él con mucho cuidado, pues Leonardo la asfixiaba cuando la abrazaba, se levantó, se puso una bata y bajo a la cocina, eran las 7 de la mañana y día domingo, así que decidió hacerle fruta fresca y poner todo el desayuno en el jardín...
Después subió y comenzó a preparar la bata y la ropa de Leonardo, él se despertó y ya la vio cambiada, se levantó y adormilado aún...
— ¿Que estás haciendo?...
— Toma tu bata... es domingo y decidí desayunar en el jardín, es mucho mejor.... ¿No le parece?...
Dijo ella sonrojada y tímidamente
Leonardo se sorprendió de que Ayla ya tuviera todo listo y sonrió...
— Claro, como tú decidas Lala...
El se puso la bata, y bajo con ella hasta el jardín, pero en el lapso, Leonardo la cargo y la bajo de las escaleras, cuando llegaron al jardín la bajo y ella estaba roja como un tomate y el se carcajeo...
— Ayla, hoy en la noche tengo un evento... quiero que me acompañes...
— Está bien...
— La temática es algo muy elegante y se que tu sabes escoger muy bien...
— Está bien, haré lo mejor que pueda...
Leonardo noto a Ayla muy apuchurrada, y decidió preguntar...
— ¿Te pasa algo?...
— Sí, fui a ver a mi padre y estaba golpeado, y por más que yo intento ayudarlo, el es muy distante conmigo...
Dijo Ayla triste, y eso llenó de enojó a Leonardo...
— Tu sabes cómo es tu padre Lala, tampoco está al pendiente de Fiorella, ¿O si?...
— No tampoco...
Leonardo se acercó y la abrazó con delicadeza...
Más tarde se fue a su casa, se quedó preocupado por las represalias que podía tomar Alessandra...
— ¿Todo bien?, ayer te fuiste muy rápido...
Dijo ella viendo hacia la ventana
— Si, todo bien, salió un pendiente pero ya lo solucione...
— ¿Y cuando vas a dormir aquí Leonardo?...
— No creo por ahora, estoy de aquí y allá, eso tú siempre lo sabes, no sé por qué estás con tanto reclamo...
Leonardo se fue molesto a su despacho y trabajo un rato ahí, mientras que Ayla fue con Sabina a buscar el vestido...
— Entonces, ¿Cuando llegaste ya estaba ahí?...
— Sí...
— No lo puedo creer!
Ambas iban charlando
Mientras tanto Leonardo se reunió con Franco...
— Tal como usted sospechaba señor, la señorita Ayla no es hija del señor Donato...
Leonardo volteo a mirar con ojos de furia, con sus dos manos golpeó en el escritorio y se levantó rápidamente, Franco lo siguió y salieron juntos a todos sus guardias...
Llegaron con Donato y el se quedó sorprendido...
Leonardo comenzó a tirar todo del bar, mientras caminaba...
— ¿Pensabas que no me iba a enterar?... que Ayla no es tu hija! crees que soy imbécil? o quien crees que estás hablando?...
— Pero es mi hija, legalmente lo es...
— Claro que no, Ayla ni siquiera lleva tu apellido!
Dijo Leonardo tomándolo del cuello
— Pero su madre me dejó como su tutor, y siempre la crié como mi hija! Nunca le dijimos a Ayla para no lastimarla, pero si usted le quiere decir adelante!
— Tienes razón, decirle sería lastimarla, aunque no sé si realmente pase eso, o por fin se libere de un tipo tan bajo como tú!, pero hay algo que si no harás, y es que me estuviste sacando dinero por ella!
Leonardo lo empujó al suelo
— Y ahora tendrás que pagarlo! y me darás la custodia de Ayla!
— Eso es imposible, su madre puso como condición que la custodia se le sedera a quien se case con ella...
Leonardo le dio la espalda cuando dijo eso...
— Y obviamente usted no puede ser su esposo... ¿ O si?...
Dijo Donato sarcástico
— Bien, pero por lo que se refiere a mi, no recibirás un solo peso! por qué el contrato no dice darte dinero a ti... por lo contrario, ahora serás un esclavo mío! tienes que pagar todo lo que me sacaste por ella!
Donato quitó la sonrisa al saber eso...
— Como por ejemplo que le sederas este bar! y más te vale que lo hagas si no quieres que te mate!, ganas no me faltan, matarte como a un perro!
Dijo Leonardo molesto y apuntandolo con un arma
— Pero no quiero que Lala sufra!
Añadió
— Ahhh!!! no le diga así!
Dijo Donato tapándose los oídos
— Lo se todo, se que el verdadero padre de Ayla y su madre le pusieron ese apodo, le duele mucho escuchar eso?
Dijo Leonardo riendo
y Donato no se quitó las manos de sus oídos
— Maldito infeliz! pero una lección mia si te llevarás, por qué conmigo no se juega!
Leonardo lo empujó y el y sus hombres comenzaron a golpearlo...
Hasta que Leonardo con su arma le dio un golpe en la cabeza que lo tiro al suelo completamente inconsciente...
Regreso al departamento con Ayla, eran al rededor de las 3 de la tarde...
Ayla lo vio llegar todo sucio y arrugado, y sangrando de la mano...
— ¿Que le ha pasado?...
Dijo ella y se acercó rápidamente
— No es nada...
— Pero como que no!, esta sangrando de la mano, déjeme ir por el botiquín...
— No, estoy bien!
— ¿Fue en su trabajo?...
— No, fue defendiendo mis intereses Lala!
Dijo el sonriendo y Ayla le sonrió también...
— Ven aquí...
Dijo Leonardo y le estiró los brazos a Ayla, y ella le recibió el abrazo, Leonardo la apretó con todas sus fuerzas, pues sentía dolor en su corazón que Ayla no supiera la verdad de su supuesto padre...