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El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 22. Guerra a muerte.

Capítulo 22

Guerra a muerte.

El sol de la mañana entraba a través de las cortinas cerradas como un recordatorio impaciente del nuevo día. Valentina despertó primero. Tenía los músculos adoloridos, los labios aún hinchados por los besos salvajes de la noche anterior y la mente enmarañada entre la culpa, el deseo y la rabia.

Alexander seguía dormido a su lado, con el pecho desnudo subiendo y bajando de una manera tranquila que no encajaba con el torbellino que ella sentía.

Se levantó sin hacer ruido. No quería despertarlo. Caminó hacia el baño, se miró al espejo y casi no se reconoció. La mujer que le devolvía la mirada no era la misma que llegó a ese apartamento huyendo de todo semanas atrás. Era alguien más fuerte. Más peligrosa. Y también más rota.

Mientras preparaba el café, escuchó el celular vibrar sobre la mesa. Era un nuevo mensaje de Cata:

》“Valen, acaban de difundir otra publicación en el foro universitario. Hablan de ti, del profesor, y lo peor… es que están sacando cosas personales de él. Fotos antiguas. Un documento médico. Esto es una guerra.”

Valentina se quedó fría. Abrió el link que Cata le envió. Era una publicación anónima titulada: "El oscuro pasado del profesor Alexander Rivas".

Había una imagen de Alexander mucho más joven, con un yeso en la pierna, la cabeza vendada y la mirada perdida. Un recorte de periódico mencionando un accidente automovilístico. Y un informe clínico tachado con el sello militar: Confidencial.

El texto insinuaba que Alexander había sido encubierto por su propio padre, el Capitán Rivas, tras un accidente que cobró la vida de dos mujeres en la ciudad de Tulum.

Se hacían preguntas maliciosas. ¿Por qué no fue juzgado? ¿Por qué siguió libre? ¿Qué clase de fuerzas militares intervinieron?

Cuando Alexander apareció en la sala, ya vestido, notó que el rostro de Valentina estaba pálido frente a la pantalla del portátil.

—¿Qué pasa? —preguntó él, dejando las llaves sobre la mesa.

Ella solo giró la pantalla para que lo viera.

La expresión de Alexander se endureció. No dijo una palabra. Cerró la laptop con calma.

—¿Es cierto? —preguntó ella con voz baja.

—La información está manipulada —respondió—. No fue un encubrimiento. Yo… sobreviví. Eso es todo. Y el resto es morbo. Gente escarbando donde no debe, exponiendo una verdad a medias.

Valentina tragó saliva. No dudaba de él, pero sabía que esta clase de escándalos no desaparecían tan fácilmente.

—Esto no fue una simple coincidencia —añadió ella—. Alguien está detrás de esto. Alguien que quiere destruirte. O destruirnos.

Alexander asintió. Luego miró el reloj.

—Tengo una reunión —dijo—. Con alguien que quizá sepa quién está detrás.

—¿A quién vas a ver? —preguntó ella, nerviosa.

—A mi padre.

Valentina abrió los ojos.

—¿Vas a enfrentarte al Capitán Rivas por esto?

Alexander la besó en la frente, y su voz fue apenas un susurro:

—No por esto. Por ti. Y si tengo que pactar con el mismísimo diablo para protegerte, estoy dispuesto a hacerlo.

Dijo y salió con pasos firmes.

La base militar donde se encontraba el Capitán Rivas era tan intimidante como su reputación. Oficiales entraban y salían con pasos firmes, como si cada uno llevara una guerra propia sobre sus hombros. Alexander atravesó los pasillos con seguridad, aunque por dentro sentía cómo los viejos demonios empezaban a despertar.

El Capitán lo esperaba en su oficina, detrás de un escritorio de madera pulida, con las manos entrelazadas y mirada sombría.

—Puntual. Como siempre —dijo sin levantarse.

Alexander se mantuvo de pie.

—¿Tú filtraste eso? —preguntó sin rodeos.

—Si quisiera destruirte, Alexander, créeme que a estas horas ya no tendrías ni donde dormir. Pero no fui yo. Aunque aplaudo a quien lo hizo. Eso te bajará los pies de las nubes.

—¿Para qué me citaste, entonces?

El Capitán se levantó. Rodeó el escritorio con lentitud y se detuvo a escasos centímetros de su hijo. Colocando una mano sobre su hombro.

—Para decirte que aún puedes recuperar tu carrera. Tu nombre. Tu licencia. Puedo limpiar tu expediente ina vez más, con una sola llamada.

—¿Y cuál es el precio? —preguntó Alexander, aunque ya lo sabía—, contigo nada es gratuito, no haces nada por nadie sin antes arrancarle un pedazo de carnada.

—Debes dejar a esa niña. Terminar con esta ridiculez de una vez por todas. Ella es un capricho, Alexander. Tú eres un hombre adulto. Compórtate como tal.

Alexander lo miró con una mezcla de furia y desdén.

—No lo voy a hacer. Y no vuelvas a decir que ella es un capricho, porque no lo es.

El Capitán sonrió con amargura.

—Entonces escucha con atención. Porque no lo voy a repetir: si no te alejas de ella, voy a abrir el expediente completo del accidente. Voy a remover cada detalle. Voy a hacer que lo revivan en los tribunales, que hablen de tu madre, de Diana, de ti… y voy a asegurarme de que te hundas con ellos.

Alexander apretó los puños, pero no respondió. Solo se dio la vuelta y caminó hacia la puerta. El Capitán lo observó en silencio mientras se alejaba, sabiendo que el silencio de su hijo ya era una grieta.

Esa noche, Alexander llegó tarde. Valentina estaba en la cocina preparando té. Lo vio entrar y su cuerpo se tensó.

—¿Hablaste con él? —preguntó en un hilo de voz.

Alexander asintió.

—¿Te presionó para que me dejes, no es así?

—Lo hizo.

Valentina lo miró en silencio. Había cansancio en sus ojos, pero también un fuego nuevo, más firme.

—Tal como lo hizo mi padre ¿Y tú qué le dijiste?

Alexander la abrazó por la cintura y apoyó la frente en su cabello.

—Le dije que no pienso hacerlo. Mi decisión es firme, Valentina. No quiero perderte.

Ella cerró los ojos, se giró y lo abrazó de vuelta. Pero algo en su interior no se calmaba. Porque ambos sabían que esto no era el final del conflicto. Era solo el principio de una guerra sucia.

Mientras tanto, en un rincón oscuro de la universidad, alguien observaba las publicaciones del foro desde una cuenta anónima. Sonrió al ver los comentarios multiplicarse como veneno. Luego marcó un número en su celular.

—Todo está funcionando como dijiste. Pero necesitamos otro escándalo. Algo más grande.

Una voz masculina respondió al otro lado.

—Tranquila, Julieta. La siguiente jugada está por comenzar.

Y la llamada se cortó.

Al día siguiente, el escándalo seguía creciendo. Cadenas de mensajes, nuevas publicaciones en redes, hasta un falso testimonio de una supuesta "exalumna" de Alexander salió a la luz. Todo tenía un mismo propósito: destruirlo moral y profesionalmente.

Valentina lo encontró en el estudio, frente a la laptop, viendo una y otra vez las publicaciones.

—Tienes que defenderte —le dijo—. No puedes dejar que te hundan con mentiras.

Alexander suspiró.

—Si respondo, les doy poder. Si me callo, me devoran. ¿Qué demonios se supone que debo hacer?

Ella se acercó y le tomó la cara con ambas manos.

—Sobreviviste a la peor noche de tu vida. No vas a dejar que estos cobardes acaben contigo ahora. Yo estoy aquí para, Alexander... hasta el final. ¡Esta vez no estás solo contra el mundo!

Él la miró, y por primera vez en mucho tiempo, sentía que había alguien ahí en quien confiar.

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Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
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