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Las Concubinas De Su Majestad

Las Concubinas De Su Majestad

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Época
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Dos príncipes gemelos unidos por el trono, pero separados por sus propias sombras. Entre secretos de palacio, guerras inminentes y mujeres invencibles que se niegan a ser dominadas, el amor se convertirá en su mayor fortaleza... o en su ruina. Una historia de lealtad, pasión y un destino escrito con sangre que ni el tiempo podrá borrar. Traiciones de corte, pasiones prohibidas y un imperio que renace del caos. Sigue la historia de dos hermanos y las mujeres que conquistaron sus corazones, sin imaginar que la profecía que los unió dejaría una huella imborrable que trascenderá a través de los siglos.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Daría, La que adquiere riquezas.

Daría

La seda sobre mi piel siempre tuvo un precio. Sé cuánto cuesta cada yarda de tela, cuántas monedas de cobre se necesitan para pagar una vida y exactamente qué cifra puede comprar la lealtad de un hombre.

Mi nombre era Luz. Mi madre fue una simple sirvienta en la mansión de los barones de la provincia del Este. Para la nobleza, yo era el fruto indecoroso de un descuido, una boca más que alimentar a la que solo le correspondía el pan duro, los rincones fríos y el desprecio cotidiano. Crecí escuchando las risas de mi media hermana, la "hija legítima", mientras lucía vestidos de encaje y me miraba como si yo fuera una mancha de barro en el suelo de mármol.

—Agradece que te dejamos dormir bajo este techo —me decía la baronesa, arrojándome monedas de cobre al suelo como si alimentara a un perro.

Me juré a mí misma que jamás volvería a agachar la cabeza para recoger las limosnas de nadie.

A los catorce años, hui. No me llevé joyas ni vestidos; me llevé la única herramienta que nadie podía arrebatarme: mi cabeza para los números. Lo único bueno que aprendí en esa familia fue a administrar el poco dinero que me daban.

Empecé en los puertos, comprando cargamentos de grano rechazados a precio de miseria para revendérselos a los gremios de panaderos de la capital durante la escasez. Aprendí cómo funcionaban las rutas comerciales, qué minas estaban infravaloradas y cómo negociar títulos de propiedad con comerciantes desesperados.

En menos de ocho años, me convertí en la dueña de la red mercantil más próspera del Este. Adquirí tierras, fincas, almacenes y flotas comerciales. Construí mi propia fortuna dólar a dólar, oro a oro. Para mis empleados —familias humildes, gente trabajadora a la que pagaba salarios dignos— yo no era la hija bastarda de una sirvienta; era la mujer que mantenía sus hogares.

Creí que la riqueza me había vuelto intocable. Qué tonta fui al olvidar hasta qué punto la codicia de la nobleza rancia no tiene límites.

Cuando el príncipe heredero anunció la formación de su harén, cada familia noble buscó desesperadamente entregar a una hija para ganar el favor del nuevo monarca. Los barones, mi supuesta "familia", sabían que su legítima e inútil hija jamás llamaría la atención en la corte. Fue entonces cuando recordaron mi existencia.

No vinieron a pedirme ayuda. Vinieron con soldados privados contratados con el dinero del condado.

Irrumpieron en mi residencia principal al anochecer. Presentaron documentos falsificados firmados por magistrados corruptos que declaraban que todas mis propiedades y contratos comerciales pertenecían legalmente al patrimonio de los barones por ser yo su "propiedad familiar". En una sola noche, fui despojada de todo lo que había construido con mi sudor.

Pero lo peor no fue la pérdida del oro. Fue la crueldad con la que destruyeron a mi gente.

Para borrar cualquier rastro de mi imperio comercial independiente, los soldados de los barones quemaron mis almacenes.

A los empleados que intentaron defender mis propiedades los golpearon, a los más leales los ejecutaron en mitad de la calle y a sus familias las arrojaron a la miseria, dejándolas sin hogar ni sustento en mitad del invierno.

—Ahora irás al palacio como la representante de nuestra Casa —me dijo el barón, escupiéndome al rostro mientras sus guardias me sujetaban con cadenas—. Agradece que te damos la oportunidad de servir a la familia.

Me arrastraron hasta la capital como una mercancía para ser vendida al rey. La hija legítima se quedó en la mansión, disfrutando de los bienes que yo había ganado con mi inteligencia.

Creen que me han derrotado. Creen que al enviarme al harén me han condenado a ser una concubina sumisa que les enviará favores reales a su provincia. No tienen idea del volcán que han encendido.

El rey no vio en mí a una mujer necesitada de afecto. Vio a una financiera implacable, capaz de manejar las arcas del imperio. Me quitó el nombre de Luz y me nombró Daría: la que mantiene el bien, la que cuida la riqueza.

Acepté estar en este palacio con un único y feroz propósito. No busco el amor del soberano ni la corona de reina, porque gobernar formalmente requiere demasiado trabajo inútil y protocolos vacíos. Lo que quiero es el control absoluto del tesoro real y de las tierras del reino.

Usaré cada moneda de la corona para aplastar la economía de la familia que me robó. Compraré sus deudas, estrangularé sus rutas de suministro y los despojaré de hasta la última piedra de su mansión. Recuperaré todo lo que es mío y le devolveré la dignidad a la gente que destruyeron por mi culpa.

Seré tan rica y ridículamente poderosa que nadie en este imperio —ni duques, ni barones, ni ministros— volverá a atreverse a mirarme como la hija de una sirvienta.

(Ser reina requiere demasiado trabajo inútil y protocolos vacíos; yo solo vine por el oro y la tierra. Denme el control de las arcas y les demostraré cómo se compra un imperio sin derramar una sola gota de sangre).



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Betty Saavedra Alvarado
Amira está dispuesta a todo por proteger a su rey
Betty Saavedra Alvarado
Será Alessia y Alistar
Betty Saavedra Alvarado
,Amira despertó el rey la cuida no quiere que nada malo le pase
Betty Saavedra Alvarado
Eso es a demostrar que puedes cuidar un reino
Betty Saavedra Alvarado
Amira es toda una mujer valiente
Betty Saavedra Alvarado
Amira está sufriendo como el rey que se culpa de no protegerla de ahora en adelante bla cuidara
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Lectora con visión 🥰
Mira tú, prometiste cuidar de ella y no lo cumpliste... por cierto esos nombres bien raros 😅

lo siento, me quedo con el rey y el príncipe 😅😅
Kiary Valverde: estan lindos 😭
total 1 replies
Lectora con visión 🥰
Que triste 😭

yo creo que el rey ama a la reina, y que ella es su amada. por eso la reina sueña con ese enmascarado
Lectora con visión 🥰
ay noooo, la reina 😭😭😭😭
Lectora con visión 🥰
Le tengo miedo a la reina 🥺
Lectora con visión 🥰
Ahh el rey si se preocupa por su reina
Lectora con visión 🥰
Yo preocupada por la reina y ella toda una fiera 😂😅
Lectora con visión 🥰
Muy bueno, me gusta 🤩
Lectora con visión 🥰
son ideas mías, o el rey no ha demostrado interés en su reina, ya metieron a otra concubina y la reina que... 😭
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Princesa Sora pisaste el palito y caiste en la trampa
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Porque no puede enamorarse quien será la elegida
Betty Saavedra Alvarado
Este cuarteto está dando mucho que hablar
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