BL!!
¿Castigar a tu lobo por llamar destinado al vampiro que se casará con tu hermana?
¿Negar el instinto , los celos y la decepción de un lobo?
Para Nyx que su lobo llame destinado a Lazarus es un error, solo es un chupasangre engreído que se casara con su hermana por el bien de ambos reinos , ¿porque importarle?
Lo mejor sería negarlo y solo proteger su reino de la amenaza externa que advierte que le quitarán su alma……
NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Una alianza
La noticia llegó al castillo Hestrongord antes del mediodía.
Un mensajero había cruzado la frontera durante horas para entregar una carta sellada con cera negra.
Nyx estaba en el patio entrenando cuando lo vio llegar.
Su espada se detuvo a pocos centímetros del cuello de uno de los soldados.
—¿Qué ocurre?
El mensajero bajó la cabeza.
—Traigo un mensaje de la Gran Realeza Bloodreign.
Nyx frunció el ceño.
—¿De los vampiros?
—Sí.
Isolde, que observaba el entrenamiento desde una de las columnas, se acercó.
—Esto no puede ser bueno.
Nyx tomó la carta.
El sello negro llevaba el emblema de los Bloodreign: una corona atravesada por dos colmillos.
Lo rompió.
Leyó en silencio.
Su expresión se volvió cada vez más seria.
—¿Y? —preguntó Isolde.
Nyx le entregó la carta.
Ella la leyó rápidamente.
—Quieren una reunión.
—Ya veo.
—Con ambas familias reales.
Nyx extendió la mano.
—Dámela.
Isolde le devolvió el papel.
—¿Y?
Nyx dobló la carta.
—No voy.
—¿Por qué?
—Porque no confío en los vampiros.
Isolde lo miró.
—Y ellos tampoco confían en nosotros.
—Perfecto. Entonces estamos de acuerdo.
—Nyx.
—¿Qué?
—Si alguien está atacando a los dos reinos, quizá deberíamos escucharlos.
Él no respondió.
Su lobo estaba inquieto.
Desde que había sentido aquella presencia la noche anterior, algo dentro de él parecía incapaz de permanecer tranquilo.
Y había algo más.
El nombre.
Lazarus.
Nyx todavía no entendía cómo su lobo había podido conocerlo.
Ni por qué escuchar aquel nombre provocaba aquella extraña sensación en su pecho.
—Voy a la reunión —dijo finalmente.
Isolde sonrió.
—Sabía que cambiarías de opinión.
—No he cambiado de opinión.
—Claro.
—Solo quiero saber qué quieren.
—Por supuesto.
Nyx la señaló con un dedo.
—No sonrías así.
—No estoy sonriendo.
—Lo estás haciendo.
—Un poco.
La reunión tuvo lugar dos días después.
No en territorio vampiro.
Tampoco en territorio de los lobos.
Ambos reinos habían acordado encontrarse en una antigua fortaleza situada justo en medio de la frontera.
Un lugar que llevaba décadas abandonado.
Una zona neutral.
Nyx llegó acompañado de Isolde y cuatro miembros de la guardia real.
En cuanto atravesó las puertas de piedra, pudo sentirlos.
Vampiros.
Muchos.
Su lobo se tensó.
Nyx apretó los puños.
—Tranquilo —murmuró.
Isolde lo escuchó.
—¿Tu lobo?
—Sí.
—¿Por qué está tan inquieto?
Nyx negó con la cabeza.
—No lo sé.
Entonces escuchó pasos.
Lentos.
Seguros.
Y una voz masculina.
—Supongo que tú eres Nyx Hestrongord.
Nyx levantó la mirada.
El hombre que descendía las escaleras vestía completamente de negro.
Cabello oscuro.
Piel pálida.
Ojos intensos.
Una expresión tranquila que parecía esconder demasiadas cosas.
Y una sonrisa.
Una sonrisa que hizo que Nyx sintiera deseos inmediatos de borrársela del rostro.
Lazarus.
No necesitó que nadie se lo presentara.
Lo supo.
Su lobo también.
Y esta vez no gruñó.
Se quedó completamente quieto.
Nyx sintió un escalofrío.
Lazarus se detuvo frente a él.
—Lazarus Bloodreign.
Nyx sostuvo su mirada.
—Ya sé quién eres.
La sonrisa del vampiro aumentó.
—Eso me halaga.
—No era un cumplido.
—Lo sé.
Isolde intervino antes de que aquello se convirtiera en una pelea.
—Creo que deberíamos entrar.
Lazarus miró a Isolde.
—Tu hermana.
—Sí.
—He oído hablar de ella.
Nyx se tensó.
—¿Qué has oído?
Lazarus volvió a mirarlo.
—Que es mucho más sensata que tú.
Isolde tuvo que contener una sonrisa.
Nyx lo fulminó con la mirada.
—Ya me caes mal.
—Qué rápido.
—Lazarus.
La voz del rey vampiro resonó desde el interior.
El príncipe dejó de provocarlo.
—Será mejor que entremos.
Nyx pasó a su lado.
Pero cuando estuvo a punto de cruzar la puerta, Lazarus se inclinó ligeramente hacia él.
—Por cierto…
Nyx giró.
—¿Qué?
Los ojos del vampiro brillaron.
—Tu lobo me reconoce.
Nyx se quedó helado.
Lazarus siguió caminando.
Como si no acabara de decir algo imposible.
La reunión comenzó con tensión.
Ambos reyes se encontraban sentados frente a frente.
A un lado, los representantes de los lobos.
Al otro, los vampiros.
Nyx permanecía detrás de su padre.
Lazarus estaba junto al suyo.
—Tenemos dos ataques confirmados —dijo el rey Hestrongord—. Tres si contamos el cuerpo encontrado esta mañana.
El rey vampiro asintió.
—Nosotros tenemos uno.
Nyx levantó la mirada.
—¿Un vampiro?
—Sí.
Aquello provocó murmullos.
—¿Le quitaron algo? —preguntó Isolde.
—La sangre.
Nyx frunció el ceño.
Un silencio incómodo llenó la sala.
No era un ataque común.
Alguien estaba matando criaturas de ambos reinos.
Y parecía hacerlo de maneras distintas.
—Hay algo que debemos considerar —dijo Lazarus.
Todos lo miraron.
El príncipe se levantó.
—Quizá el objetivo nunca fueron nuestros reinos.
Nyx arqueó una ceja.
—¿Entonces qué?
—Nosotros.
—¿Los sobrenaturales?
Lazarus negó.
—La existencia sobrenatural.
El silencio volvió a caer.
El rey vampiro apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Hay humanos desapareciendo en las zonas cercanas a nuestras fronteras.
Isolde se incorporó.
—¿Humanos?
—Sí.
—¿Y creen que están relacionados?
—No lo sabemos.
Nyx miró el mapa.
Las zonas de los ataques formaban una línea.
Una línea que atravesaba ambos reinos.
Y terminaba cerca de una pequeña región humana.
—Alguien está intentando provocar una guerra —dijo Nyx.
Lazarus lo miró.
—Eso parece.
—Si atacan a los lobos, culparemos a los vampiros.
—Y si atacan a los vampiros, culparemos a los lobos.
Isolde completó la idea.
—Mientras alguien más permanece oculto.
Los dos reyes intercambiaron una mirada.
Finalmente, el rey Hestrongord habló.
—Necesitamos una alianza.
Nyx levantó la cabeza.
—¿Qué?
—Temporal —aclaró el rey—. Hasta descubrir quién está detrás de esto.
El padre de Lazarus asintió.
—Estoy de acuerdo.
Nyx miró a Lazarus.
El vampiro estaba sonriendo.
—No.
Todos lo miraron.
—¿No? —preguntó su padre.
—No me opongo a la alianza.
Lazarus apoyó una mano sobre la mesa.
—Me opongo a que sea temporal.
Nyx frunció el ceño.
—¿Qué propones?
Los ojos de Lazarus se clavaron en los suyos.
—Que nuestros reinos trabajen juntos hasta que descubramos toda la verdad.
—Eso es lo que acabamos de decir.
—No exactamente.
Lazarus sonrió.
—Propongo que tú y yo seamos los encargados de investigarlo.
Nyx soltó una carcajada incrédula.
—Ni muerto.
—Qué curioso.
Lazarus ladeó la cabeza.
—Yo estaba pensando exactamente lo mismo de ti.
Isolde cerró los ojos.
Aquello iba a ser un desastre.
Y ninguno de los dos sabía todavía que aquella alianza no solamente cambiaría la relación entre los dos reinos.
También cambiaría sus vidas.
Porque en algún lugar, muy lejos de aquella fortaleza, un hombre observaba un mapa cubierto de símbolos.
Frente a él había una vela.
Y sobre la mesa, un antiguo dibujo de un lobo.
El hombre pasó los dedos sobre la figura.
—Así que finalmente lo has encontrado…
Sonrió.
—Mi querido Nyx.
Y apagó la vela.