Historia de amor imposible, espera y lazos irrompibles
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Capítulo 4 Despertar
Los días y los mese pasaban y Adam Garlan quien, reemplazó al viejo abogado de Alister Winter, que falleció a causa de un infarto, solo tenía veinticinco años de edad, pero era un hombre inteligente y ambicioso, sus aspiraciones iban más allá de una ambición normal, y su astucia era como la de una serpiente venenosa, que se escondía tras una sonrisa y modales sofisticados logrando con su apariencia, engañar a quienes lo rodeaban, excepto a Amelia Winter, esposa de Alister, a quien no le agradaba el chico, pues ella percibía una sensación extraña cada vez que lo veía o hablaba con él, Amelia Winter, sentía maldad en Adam Garlan y cometió el error de no comentarlo con su esposo y esperar a ver su comportamiento.
Amelia era una mujer de sentimientos nobles, inteligente y justa, y ésta fue la razón por la cual no habló con su esposo de las sospechas que sentía hacia Adam, pues no quería perjudicar a alguien solo por una corazonada, pero si ella hubiera sabido lo que éste Joven le haría a su propia hija en un futuro no muy lejano, no solo lo hubiera alejado de su esposo y sus negocios, lo habría destrozado con sus propias manos. Pero Amelia no hizo ni dijo nada y con su silencio condenó a su hija a un futuro de tortura, dolor y miseria.
- Que tal si vamos al parque de atracciones después del almuerzo, mi ricitos de oro
- Sí!!! Vamos papá
- Jajajaja, deja de saltar y siéntate Mel, aún no terminas de comer
- Pero vamos a ir mamá?
- Por supuesto que sí mi amor, iremos a donde tú quieras
- Yupiiii
- Jajajaja, Mel obedece a mami cielo, si te cae mal la comida ya no iremos al parque
- No! Ya no, papá, ya no saltarse más
- Jejejeje buena niña
- Mel?
- Sí mamá
- Dime, que te gustaría que hiciéramos para tu cumpleaños número diez, corazón?
- No falta mucho para eso mamá?
- Tres meses y el tiempo se va volando
- Y puedo pedir lo que quiera?
- Por supuesto mi vida
- Quiero un perrito
- ..!
- …? Jajaja eso no lo viste venir, cierto amor?
- ... Haaa
Ameli no supo que decir, sobre todo por la ilusión en en el rostro de la pequeña.
Amelia entrecerró los ojos para mirar a su esposo y luego otra vez a la niña. Por años Melanie, su pequeña princesa, le había pedido un gato como mascota, pero a ella no le gustaba la idea de tener un gato en la casa, pues sabía que su hija era amante de los animales y no quería que pasara cargando a un gato todo el día. Al pasar de los años Melanie se resignó a que su madre jamás aceptaría un gato, así que se le ocurrió que quizá podría aceptar regalarle un perrito y cuando la pequeña vio la oportunidad, simplemente la tomó.
- … De acuerdo! Tendrás un perrito
- Gracias mami!!!… mua, mua
- Jajajaja, que besos tan ricos jajaja
- Papá también quiere besos
- Mua, mua
- Jejeje sí que son ricos esos besos, pero papi también quiere besos de mami
- Jejejeje
Amelia besó a su esposo con tanto amor que el hombre sintió su corazón acelerarse y Melanie se cubrió los ojos con sus manos, pero los veía por la pequeña rendija que había dejado entre sus dedos y se reía al ver a sus padres besarse mientras ellos también la veían a hurtadillas y se reían. Los Winter eran una familia amorosa y feliz y siempre se demostraban su amor con besos, abrazos y caricias.
- Mamá, tengo que esperar a cumplir años?
- …?
- No podemos comprar el perrito hoy?
- …? No
- Por qué?
- Lorka, la perra de los Williams tendrá cachorros en unas semanas y podemos pedirles uno para ti
- Sí mamá, Lorka es una perra muy bonita y seguro sus cachorros serán preciosos
- Entonces estás dispuesta a esperar?
- Sí mamá
- Ok, llamaré a Cindy para ver si quiere darte un cachorro
- Gracias mamita
- De nada mi amor
Amelia habló con su amiga Cindy Williams, esposa de Barry, el socio de su marido y le comentó sobre el cachorro que Mel quería y la mujer más que feliz aceptó, pues no quería más cachorros en la casa y, una vez arreglado lo del regalo pedido, los Winter se fueron al parque de atracciones y se divirtieron como siempre lo hacían cuando estaban juntos. Alister y Amelia se adoraban y más a su pequeña Melanie, pues les fue muy difícil concebirla y debido a un parto complicado, no pudo tener más hijos.
Eran casi las siete de la noche y los Winter, después de una tarde maravillosa regresaban a casa, Alister sabía que tanto su hija como su amada esposa estaban cansadas de tanto ajetreo, así que les ofreció pedir pizza para cenar, llegando a casa y ambas estuvieron más que felices con la idea. Todo parecía felicidad y dicha para esta pequeña familia, pero el destino les tenía reservado un final prematuro, para Amelia primero y no mucho tiempo después, para Alister.
El auto se desplazaba a una velocidad prudente, pero de la nada una mujer con un bebé en brazos apareció y Alister, tratando de esquivarla, giró el timón perdiendo el control del vehículo. El auto golpeó la valla de seguridad que había sido colocada a la orilla de la carretera, para proteger a los vehículos de no caer a un barranco que había en el sector por donde viajaban, pero la baranda se partió con el golpe y el auto rodó aparatosamente.
El auto impactó contra una enorme roca y luego siguió rodando guindo abajo, hasta que finalmente se detuvo. Los tres ocupantes estaban inconsciente y minutos después fueron rescatados por los bomberos y trasladados al hospital más cercano, lamentablemente, Amelia fue declarada muerta en el lugar y Alister se encontraba demasiado maltratado, al igual que su pequeña hija, así que fueron ingresado en la unidad de cuidados intensivos.
Alister presentaba fractura en su brazo izquierdo, golpes y laceraciones y traumatismo en la parte inferior de la columna vertebral, lo cual le produjo paraplejia y su pequeña hija, afortunadamente no presentaba muchos golpes, pero si un trauma en la cabeza que la dejó en estado comatoso. El pobre hombre, todo maltrecho, despertó tres días después y cuando recibió la cruel noticia sobre la muerte de su esposa, solo quería morir, el doctor que lo atendía tuvo que sedarlo y las enfermeras sentían el corazón chiquito al ver a aquel gigante, de casi dos metros, llorando como un niño por la pérdida de su esposa y más cuando en medio de su dolor y antes de que el sedante hiciera efecto, casi en susurros preguntó.
- Mi niña, cómo está ella?... Sobre… vivió?
- Sí señor, su hija está con vida y la están tratando, por eso ustedes debe sobreponerse por qué su hija lo necesita
- …
Los ojos del hombre se cerraron poco a poco, sin luchar, solo quería morir e ir tras su esposa a la que tanto había amado, no se te sentía capaz de vivir una vida donde no existiera ella, pero también sabía que tenía que sobreponerse por Melanie, lo más valioso que su bella Amelia le había dejado.
Los días pasaron y mientras Alister mejoraba un poco, su pequeña Melanie seguía en coma y su amada esposa yacía en una fría plancha de la morgue del hospital, en espera de ser sepultada. Tres semanas después, aliste estuvo lo suficientemente bien para que el entierro de su esposa se efectuara y su amigo y socio se hizo cargo de todos los arreglos.
Barry Williams, su esposa y sus dos gemelos lo acompañaron en todo momento, además de los empleados de la constructora y la firma de arquitectos que ambos amigos habían fundado, así como amigos y viejos contratantes de la empresa. Entre ellos se encontraban Noah Liang y su esposa, quienes habían trabajado con Winter-Williams Asociados desde hacía mucho tiempo y apreciaban a ambos hombres, incluso Hally, cuando fue ceo de Loganfam, conoció a Amelia, que para entonces era estudiante de arquitectura y hacia prácticas en Winter-Williams y fue la diseñadora del actual edifico donde se encuentran las oficinas centrales de Loganfam.
Fue entonces cuando Alister conoció a la hermosa jovencita, inteligente y talentosa y se enamoró como un bobo y años después la convirtió en su esposa. Y fue así como ambos matrimonios se dedicaron a hacer crecer su empresa al igual que su amistad, sin embargo, Cindy Williams se embarazó primero y al nacer su primer hijo, al que llamó Jake, Amelia que estaba tomando tratamiento de fertilidad para poder concebir, se quedó en casa y se ofreció a cuidar del bebé, ya que Cindy había conseguido un excelente contrato para la empresa y no era justo que no lo dirigiera ella misma.
Cinco años después, Cindy volvió a embarazarse, pero está vez tuvo gemelos, al niño lo llamó Rayan y a la niña la llamó Rachelle y nuevamente Amelia se ofreció a cuidar a los bebés, hasta que dos años después logró embarazarse y de ahí nació su sol, una niña con el cabello rubio como el sol y unos preciosos ojos azul claro que volvieron loco a Alister desde el primer momento que la tuvo en sus brazos, a medida que la bebé crecía, se iba pareciendo mas a su madre y Alister se sentía en las nubes junto a sus dos amores.
En ellas pensaba cuando fue sacado de sus felices y dolorosos recuerdos, por Noah quien lo abrazó con afecto al darle sus condolencias, luego fue el turno de Hally, lo abrazó y le expresó su pesar por la pérdida de su esposa, pero ninguno mencionó a la pequeña, no querían herir más al hombre, pues sabían el estado de la niña y no se sabía a ciencia cierta si lograría despertar.
Después de finalizado el sepelio, Alister quería volver al hospital, pero Barry lo convenció de volver a casa, para ducharse, comer y descansar y ya al día siguiente, podría ir al hospital con la energía suficiente para cuidar de su pequeño sol. Sorprendentemente el hombre aceptó, pero Barry decidió pasar la noche con él, pues se veía tan deprimido que no quiso dejarlo solo.
Casi tres meses habían pasado y la pequeña Melanie no despertaba, aliste sentía que iba a morir de tristeza y soledad, pero aún la noche más oscura, termina cuando el sol despierta.
- Buenos días cariño, hoy te traje girasoles, se sentían tristes y solos por qué no podían ver a su sol, así que las traje para que pudieran verte… Mel, despierta mi amor, papi también extraña a su solecito…
Alister inclinó su cabeza para tratar de ocultar las lágrimas que empezaron a salir , y una de ellas calló en la delicada mano de la pequeña, que pareció sentir la humedad y de manera instintiva, la movió. El hombre al ver el leve movimiento de la mano de la niña, se sobresaltó y empujándose en su silla de ruedas, se acercó al botón de emergencia que estaba en la pared junto a la cabecera de la cama de su hija y lo presionó.