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El Precio De Tu Orgullo

El Precio De Tu Orgullo

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Traiciones y engaños
Popularitas:45.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Vanesa Casarino

Un trágico accidente dejó al multimillonario Alexei Von Krahn en silla de ruedas, arrebatando su autonomía y rodeado por la traición de quienes dijeron amarlo. Consumido por el rencor y ante la delicada salud de su madre, cuyo último deseo es verlo acompañado, Alexei decide buscar una esposa por contrato.

Por su parte, Emilia San Martín enfrenta una situación desesperada: la grave condición de su madre y la imposibilidad de saldar las deudas, la llevan al límite. Para salvar a su única familia, acepta casarse durante un año con un desconocido amargado a cambio de una suma millonaria y el traslado inmediato de su madre a una clínica privada.

Sin embargo, lo que comenzó como un acuerdo frío se transforma en un torbellino de sentimientos encontrados.

Atrapado por un profundo complejo de inferioridad y el miedo a la dependencia, Alexei oculta su amor y monta una despiadada farsa para distanciar a Emilia de su vida, ignorando que la verdadera amenaza aun acecha entre las sombras.

NovelToon tiene autorización de Vanesa Casarino para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 4

Alexei

Me quedé inmóvil en medio de mi estudio, con los puños apretados sobre los apoyabrazos de la silla de ruedas y la respiración agitada. Las palabras de Emilia aún resonaban en mi cabeza, incisiones certeras que atravesaban directo la armadura que tanto trabajo me había costado construir

“No pretendas que sea una piedra sin sentimientos”.

¿Qué sabía ella de ser una piedra? ¿Qué sabía de la humillación diaria de depender de otros, de la rabia que devora las entrañas cuando el propio cuerpo se convierte en un traidor?

Giré la silla hacia el escritorio, abrí el cajón superior y saqué el expediente médico de mi madre. Las lecturas de su electrocardiograma eran desalentadoras, su corazón fallaba como una máquina gastada a la que solo le quedaban unos pocos ciclos. Había hecho lo correcto. Aunque la mentira fuera vil, le había devuelto la paz a sus ojos durante el almuerzo, y eso valía cada centavo gastado y cada mentira dicha

Sin embargo, el precio a pagar era soportar la presencia constante de Emilia San Martín en esta casa, una mujer que no se amedrentaba ante mis ataques y que miraba mi amargura con una firmeza que me descolocaba por completo

Unos pasos suaves en el pasillo me indicaron que ella no se había quedado esperando afuera. Escuché cómo la puerta de su habitación, al fondo del corredor, se cerraba con delicadeza. Exhalé un suspiro pesado, apoyando la frente en la palma de mi mano. Estaba exhausto. La actuación frente a mi madre me había consumido más energía de la que estaba dispuesto a admitir, y la tensión constante de mantener las defensas en alto me dejaba un dolor agudo en los hombros

Antes de que pudiera ordenar mis ideas, la puerta del estudio se abrió sin que nadie hubiera llamado previamente. Levanté la cabeza con brusquedad, listo para reprender a quien tuviera el atrevimiento de interrumpirme, pero la figura que cruzó el umbral hizo que la rabia en mi pecho se convirtiera en una cautela fría

— Hermano, qué milagro encontrarte despierto a estas horas. Pensé que te encontrarías descansando después de semejante reunión familiar — dijo una voz, teñida de una falsa cordialidad que conocía de memoria

Era Bruno, mi hermano menor. O al menos, el muchacho que mis padres habían adoptado cuando yo era apenas un adolescente. Bruno vestía un traje impecable de corte moderno, con la soltura de quien se cree dueño de todo sin haber tenido que sudar una sola gota para conseguirlo. Avanzó hacia el centro del estudio, paseando la mirada por los estantes de libros y las pinturas con una sonrisa ligera que no llegaba a tocarle los ojos

— No recuerdo haberte invitado a la casa hoy, Bruno — respondí sin moverme, marcando la distancia con la voz

— ¿Acaso un hermano necesita invitación para visitar a su propia familia? — respondió él, apoyándose con descuido en el borde de mi escritorio — Mamá me llamó hace un rato, profundamente emocionada. Me contó que por fin conoció a tu flamante esposa. Debo admitir que me tomó por sorpresa, Alexei. No tenía idea de que tu corazón tuviera espacio para el romance después de... bueno, de todo lo que pasó

El tono de su voz era casi perfecto, una mezcla de sorpresa y afecto fraterno, pero yo conocía las sombras que se escondían detrás de sus gestos. Desde mi accidente, Bruno había asumido la representación ejecutiva en varias filiales del grupo Von Krahn, ocupando espacios que antes me pertenecían a mí por derecho y capacidad. Sabía que mi repentino matrimonio entorpecía cualquier plano que él tuviera sobre la sucesión de los bienes familiares, especialmente considerando que la salud de nuestra madre se deterioraba día a día

— No tengo por qué darte explicaciones sobre mi vida privada — dije secamente — Emilia y yo llevábamos tiempo en contacto. Decidimos formalizar nuestro compromiso ahora porque era el momento adecuado

— Claro, el momento adecuado — repitió Bruno, dejando escapar una risita que me heló la sangre — Es curioso cómo las cosas se dan justo cuando la salud de mamá está en su punto más crítico. Aunque debo felicitarte, hermano. Aceptó la noticia de maravilla. Cualquiera diría que le devolviste la vida con esta boda repentina

— Si viniste a hacer comentarios mordaces, puedes retirarte. Estoy ocupado — sentencié, señalando la salida con un gesto con la cabeza

Bruno no se movió de inmediato. Se cruzó de brazos, observándome con una mirada fija que me resultaba profundamente incómoda. Había en su postura un aire de superioridad contenida, el orgullo de un hombre que se sabe entero frente a alguien que ha quedado roto. Odiaba esa mirada más que a nada en el mundo

— Solo quería felicitarte en persona, Alexei. Y, por supuesto, conocer a la nueva integrante de la familia Von Krahn. ¿Dónde está? ¿O la tienes encerrada para que no hable con nadie más?

En ese preciso instante, la puerta del estudio volvió a abrirse. Emilia apareció en la puerta, sosteniendo en las manos una pequeña bandeja con una jarra de agua y un vaso limpio. Se detuvo al notar la presencia de Bruno, leyendo la tensión evidente que llenaba el espacio. Nos miró a ambos con rapidez, evaluando la escena en una fracción de segundo

— Disculpen, no sabía que tenías visita — dijo Emilia con voz pausada, dando un paso atrás para retirarse

— No te vayas, por favor — intervino Bruno de inmediato, erguíendose y desplegando una sonrisa encantadora mientras avanzaba hacia ella — Tú debes ser Emilia. Soy Bruno, el hermano menor de Alexei. Es un verdadero placer conocerte al fin

Bruno le extendió la mano con galantería exagerada. Observé el movimiento con la mandíbula apretada, sintiendo un chispazo absurdo de irritación en el estómago. Emilia miró la mano de Bruno durante un segundo antes de aceptarla brevemente, manteniendo un apretón firme y distante que no dio pie a ninguna familiaridad

— Encantada, Bruno. No sabía que vendrías hoy — respondió ella, manteniendo la compostura de forma impecable

— Fue una decisión de último minuto. Mamá no dejaba de hablar de ti y no pude contener la curiosidad de conocer a la mujer que logró conquistar a mi implacable hermano — dijo Bruno, sin quitarle los ojos de encima, estudiando su rostro, su postura y el atuendo sencillo pero elegante que llevaba — Debo decir que Alexei ha sido muy discreto. Nadie en la empresa o en el círculo social tenía idea de tu existencia

— A mi esposo y a mí nos gusta mantener nuestra vida personal en privado — contestó Emilia sin pestañear, utilizando la palabra esposo con una naturalidad que me tomó totalmente desprevenido — Especialmente después del accidente, preferimos enfocar la atención en la recuperación de Alexei y en la salud de su madre

Me quedé en silencio, escuchándola defender la fachada con una soltura admirable. No había duda en su voz ni un solo rasgo de vacilación en su postura. Frente a Bruno, un hombre peligroso e intrigante, Emilia no se mostraba vulnerable ni asustada. Al contrario, se erigía como una muralla entre él y yo, protegiendo el secreto que compartíamos con una lealtad profesional que rayaba en lo personal

Bruno entornó los ojos sutilmente, captando la firmeza de su respuesta. La sonrisa en sus labios se volvió un poco más rígida

— Comprendo. Es comprensible que quieran protegerse del escrutinio público — dijo Bruno, dando un paso atrás y acomodándose el saco — En fin, no quiero interrumpir más su tiempo. Solo vine a hacer esta breve visita. Nos veremos pronto, Emilia. Supongo que ahora que eres formalmente una Von Krahn, te veremos con más frecuencia en las reuniones familiares y en la empresa

— Estaré donde mi esposo me necesite — replicó ella con serenidad

— Por supuesto — concluyó Bruno, girándose hacia mí con una leve inclinación de cabeza — Que tengas buena noche, hermano. Cuida mucho a tu esposa. Las sorpresas en esta familia suelen costar muy caras

Sin decir una palabra más, Bruno salió del estudio, dejando tras de sí un rastro de incomodidad y desconfianza. Escuchamos sus pasos alejarse por el pasillo principal hasta que la puerta de entrada resonó a lo lejos, anunciando su partida definitiva

El silencio volvió a adueñarse de la habitación. Me quedé mirando la puerta abierta, procesando la advertencia que mi hermano acababa de dejar flotando en el aire. Sabía que la presencia de Emilia había levantado sus sospechas y que no se quedaría de brazos cruzados intentando averiguar la verdad detrás de esta boda repentina

Emilia caminó hacia el escritorio y colocó la bandeja de agua a un lado de los documentos. Sus movimientos eran tranquilos, sin mostrar el menor rasgo de alteración por la escena que acababa de presenciar

— Tu hermano no me agrada — dijo de pronto, rompiendo el silencio con una franqueza que me hizo levantar la mirada hacia ella

— Bruno es una serpiente — respondí con frialdad — Hay algo en él que nunca me ha gustado, y desde mi accidente, sus intenciones en la empresa son cada vez más evidentes. Ten cuidado con él, Emilia. Si sospecha que nuestro matrimonio es un acuerdo financiero, no dudará en usarlo para destruirme a mí y despojar a mi madre

— Sé reconocer a un hombre manipulador cuando lo veo, Alexei — contestó ella mirándome fijamente a los ojos — No le daré ninguna herramienta para que perjudique a tu madre ni a nuestra posición. Si tengo que actuar como la esposa más abnegada del mundo frente a él, lo haré sin dudar

Me la quedé mirando durante un largo momento. La luz tenue de la lámpara de escritorio iluminaba las facciones firmes de su rostro. No había rastro del miedo que la mayoría de la gente mostraba frente a las dinámicas de poder de mi familia. Emilia estaba ahí, pagada por mi dinero, pero manteniendo una dignidad y una fuerza que me resultaban asombrosas

— Cumpliste bien tu papel — logré decir, bajando el tono de la voz, sintiendo que la amargura que me dominaba cedía un milímetro — Gracias por no dudar frente a él

— No tienes que agradecer nada. Es mi trabajo y es mi deber según el contrato — respondió ella, dando un paso atrás hacia la salida — Si no necesitas nada más, me retiraré a mi habitación

— Emilia — la llamé antes de que cruzara la puerta

Ella se detuvo y giró la cabeza, esperando mis palabras

— Mañana tenemos que revisar los asuntos legales de tu madre. El abogado necesita tu firma para unos trámites de autorización para trasladar a tu madre a una clínica — dije, inventando una excusa para extender la conversación un segundo más

— Estaré lista a primera hora — asintió ella con una leve sonrisa que duró apenas un instante antes de desaparecer por el pasillo

Me quedé solo en el estudio, mirando el vaso de agua sobre la mesa. El sonido de su voz diciendo la palabra esposo continuaba rondando en mi cabeza. Por primera vez desde el fatídico accidente que me arrebató las piernas, la amargura que quemaba mi pecho parecía dar un respiro, desplazada por una extraña e inquietante sensación de que Emilia San Martín no solo había entrado a esta casa para salvar a su madre, sino para alterar de manera irrevocable la oscuridad en la que me había encerrado.

Bruno ...

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🦋❉ 𝕄𝕒𝕣𝕝𝕖𝕟𝕖 ❉☯️
ya pronto estaras valiendote por ti solo
🦋❉ 𝕄𝕒𝕣𝕝𝕖𝕟𝕖 ❉☯️
excelente capitulo
🦋❉ 𝕄𝕒𝕣𝕝𝕖𝕟𝕖 ❉☯️
puro amor y 🔥🔥🔥
orquídea
❤❤❤❤❤
orquídea
😍😍😍😍😍
florecit🌸
empieza Alexei las terapias y ella controles por el embarazo 😂😂😂
Marita Peña
IGUALMENTE EL MEQUETREFE DE BRUNO ESTA MUY CALLADITO
Marita Peña
TODO SALDRA BIEN
Marita Peña
YA VERAS QUE SI PODRAS CAMINAR
florecit🌸
que pareja/Drool//Drool//Drool//Drool//Drool//Drool/
🤩😘
que hombre tan malo
🤩😘
😱😱😱😱😱😱😱😱😱😱
𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
yo digo que están planeando tener una familia grande 🙈
𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
ayyyy pero nadie recuerda el condon 🤣
𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
🙈
𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
❤️
𝑳𝒙𝑳 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒆𝒊 𝕯𝖝ˢᴴᴱᴸᴮᵞ
Eso se llama amor a su madre ❤️
Elcy Milena ❤️
todo va salir super bien, confiemos en el proceso, y las ganas de superarse que tiene.
Arminda Ovelar
quien quita que no hayan regresado tres de ese viaje en el campo 🫣😁estuvo intensa la semana 🥰🥰😁
🦋❉ 𝕄𝕒𝕣𝕝𝕖𝕟𝕖 ❉☯️: exacto, se fueron 2 y llegaron 3🤣🤣🤣
total 5 replies
Arminda Ovelar
ten la certeza de que todo va salir muy bien y en menos de lo que te imaginas ya estarás caminando 🥰
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