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LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Traiciones y engaños / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Anastasia Valenzuela Herrera huyó de la opulencia y del peso de ser la heredera del imperio de los magnates número uno del mundo, ocultándose bajo la falsa identidad de Anastasia Riquelme. Buscando forjar su propio camino en el extranjero, su vida da un giro devastador la noche en que es brutalmente violada en la oscuridad por un desconocido. Meses después, un desmayo en la universidad revela una verdad inquebrantable: está esperando un hijo de su agresor. En un intento desesperado por proteger a su bebé y evitar la intervención de su poderosa familia, comete el error de aceptar casarse por lo civil con Patricio Zapata, un compañero machista y manipulador.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL CHOQUE DE IMPERIOS Y LA FURIA DE UNA MADRE

​El teléfono en el escritorio de la gerencia vibró de forma insistente. Anastasia, concentrada en una pila de balances comerciales, respondió sin despegar la vista de los documentos.

​—Anastasia Riquelme, dígame.

​—Hija, soy yo tu mamá —resonó la voz de Doña Natalia al otro lado de la línea, firme pero con un matiz imponente que detuvo a Anastasia de golpe.

​—¿Mamá? ¿Ocurrió algo? ¿Por qué me llamas a esta hora? —preguntó Anastasia, sintiendo cómo un escalofrío le recorría la espalda.

​—Estoy en la ciudad. Necesito que nos veamos ahora mismo en el restaurante del hotel donde me estoy hospedando. Estoy con tu hermano Adrián. No acepto un no por respuesta Anastasia. Es urgente.

​—Mamá estoy en medio de mi jornada laboral no puedo simplemente...

​—Puedes hacerlo porque eres la Gerente General y porque te lo estoy exigiendo como tu madre —interrumpió Natalia con autoridad incontestable—. Te espero en veinte minutos.

​Sin dar espacio a réplicas, la llamada se cortó. Anastasia suspiró profundamente, tomó sus cosas con manos temblorosas y salió a toda prisa de la oficina.

​Al llegar al exclusivo restaurante, vio a Doña Natalia, luciendo un impecable traje de alta costura, acompañada por su hijo Adrián. Anastasia caminó hacia la mesa reservada y tomó asiento buscando mantener la compostura.

​—Hola mamá. Hola Adrián —saludó con voz cautelosa—. ¿Qué es esto tan urgente? Me asustaron.

​Doña Natalia no saludó. Sus ojos color miel, idénticos a los de su hija, la miraban con una mezcla de indignación y dolor contenido.

​—Si supieras el infierno que ha sido para tu padre y para mí saber la verdad, no preguntarías —comenzó Natalia, inclinándose ligeramente sobre la mesa y bajando el tono de voz para mantener la privacidad—. Mandé a investigar absolutamente todo desde el primer día que nos dijiste que estabas embarazada y casada. Sé perfectamente la clase de basura con la que vives Anastasia.

​Anastasia se palideció por completo. Sus manos comenzaron a temblar sobre la mesa.

​—¿Qué... qué estás diciendo? —alcanzó a balbucear.

​—Sé que ese miserable de Patricio no es el padre de mi nieto —declaró Natalia con firmeza—. Sé que te casaste con él por desesperación y vergüenza. Durante seis años hemos sufrido en silencio tu padre y yo. Respetamos tu decisión de mantener tu espacio, nos tragamos el dolor de no estar cerca porque no queríamos alejarte más... ¡Pero todo tiene un límite!

​Adrián, sentado al lado de su madre, se mantenía en silencio, pero sus ojos fijos en Anastasia reflejaban el mismo sufrimiento y desaprobación. El joven no entendía cómo su hermana, siendo tan inteligente y de una familia tan poderosa, había permitido que su vida se desmoronara de esa manera. Sin conocer los detalles exactos del ataque original que Anastasia jamás reveló a nadie, solo podía procesar la injusticia de la situación presente.

​—¿Hasta cuándo vas a seguir soportando humillaciones de esa familia de muertos de hambre? —exigió Natalia con la voz quebrada por la ira—. ¿No te das cuenta de que tu hijo está sufriendo? ¡Vas a criar a un niño infeliz y traumado!

​—Mamá, basta... no sabes lo que dices —intentó defenderse Anastasia con un hilo de voz.

​—¡Sé más de lo que crees! —sentenció Natalia—. La Nana nos informó todo. A Ariel lo maltratan en tu propia casa cuando no estás. Esa vieja miserable de tu suegra lo pechisca, le deja las costillas moradas y lo tiene amenazado. El niño vive aterrado y tú,ñ por orgullo o cobardía, prefieres cerrar los ojos.

​—¡Eso no es verdad! —gritó Anastasia, poniéndose de pie bruscamente y volcando la copa de agua—. ¡Ariel jamás me ha dicho nada! ¡No se metan en mi vida ni en mi familia!

​—¡Es la verdad, Anastasia! ¡Abre los ojos de una vez! —le recriminó Natalia con firmeza—. Te me regresas a la casa hoy mismo con nosotros y dejamos que los abogados de tu padre destruyan a Patricio Zapata en veinticuatro horas.

​—¡Olvídense de mí y de mi hijo! —espetó Anastasia fuera de sí, bañada en lágrimas.

​Giró sobre sus talones y corrió hacia la salida del restaurante. Adrián se levantó de inmediato y la siguió hasta la acera. La alcanzó justo cuando intentaba detener un taxi, tomándola fuertemente por los hombros y atrayéndola hacia su pecho.

​—Peque... por favor, no seas terca —le susurró Adrián al oído mientras la sostenía con firmeza—. Hazle caso a mamá. No te quedes en ese infierno, nosotros estamos aquí para protegerte a ti y a Ariel. Por favor, peque...

​—¡Déjame, Adrián! ¡Suéltame! —sollozó ella, zafándose del agarre de su hermano y subiéndose precipitadamente al vehículo.

​Desde la acera de enfrente, dentro de su automóvil, Patricio Zapata observaba toda la escena. Había seguido a Anastasia tras sospechar de sus movimientos. Ver a su esposa llorando y abrazada en plena calle por un hombre joven, apuesto y elegantemente vestido encendió en su mente machista y violenta una furia asesina.

​Cuando Anastasia llegó a su departamento, el lugar estaba en penumbra. Apenas cruzó el umbral, una mano pesada la tomó del brazo con violencia desmedida y la arrastró por el pasillo hacia la habitación principal.

​—¡Así que muy santita la señora Gerente! —rugió Patricio fuera de sí, cerrando la puerta de golpe con seguro—. ¡A mí no me dejas ni tocarte con el cuento de tus pesadillas, pero sí te dejas abrazar y manosear por otro tipo en la calle! ¡Eres una cualquiera!

​—¡Era mi hermano Adrián, imbécil! ¡Salió a hablar conmigo! —gritó Anastasia aterrorizada, intentando zafarse.

​—¡A mí no me vengas con cuentos baratos! —espetó Patricio.

​Con un movimiento brutal, le rasgó la parte superior de la blusa, dejándole el pecho al descubierto, y le descargó una cachetada feroz en el rostro que la hizo caer pesadamente sobre el colchón. Acto seguido, comenzó a golpearla en los brazos y el tórax mientras le gritaba insultos grotescos.

​El dolor físico, el recuerdo atroz de la violación de hace seis años y nueve meses y la humillación acumulada detonaron una reacción neurológica severa. Anastasia dejó de emitir sonido; su mirada se fijó en el techo, su cuerpo comenzó a temblar convulsivamente y entró en un ataque de pánico tan extremo que empezó a hiperventilar y a botar espuma por la boca.

​Al verla desplomada en la cama, temblando fuera de control y sin responder, Patricio se palideció de puro pavor.

​—Maldita sea... esta loca se va a morir aquí —murmuró el cobarde.

​Se arregló la ropa apresuradamente, le quitó el seguro a la puerta y salió huyendo del departamento sin mirar atrás.

​En el pasillo, el pequeño Ariel, de seis años, salía de su cuarto asustado por los gritos. Al pasar frente a la habitación principal y ver a su madre tirada en el suelo, convulsionando y con la ropa rota, el niño comenzó a llorar aterrorizado. Corrió desesperado hacia el cuarto de servicio.

​—¡Nana! ¡Nana, ven rápido! —gritó el pequeño Ariel entre sollozos desgarradores—. ¡Mi mamá se está muriendo, Nana! ¡Ayúdala, por favor!

​La Nana salió corriendo, entró a la habitación y vio el cuadro devastador. Arropó a Anastasia con una manta, llamó de inmediato a una ambulancia y marcó el número de Doña Natalia con manos temblorosas.

​—Señora Natalia... venga de inmediato al hospital central —dijo la Nana llorando de rabia—. Ese miserable de Patricio la atacó. La señora Anastasia está convulsionando y la llevan de emergencia.

​Mientras las sirenas de la ambulancia resonaban en la noche trasladando a Anastasia al límite de sus fuerzas, el destino cerraba la cuenta regresiva. Tras seis años y nueve meses de silencio, el secreto guardado en la oscuridad estaba a punto de salir a la luz para todos.

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Graciela Saiz
pero si la empresa era familiar, debe haber parte de su madre y sus hermanos 🤷
Graciela Saiz
que mujer tan tonta 🤷
Tere Jimenez
muy buena tu novela hermosa ojalá y nos regales el final muchas felicidades y muchos éxitos más para ti un abrazo
Naibelys Perez: un millón de gracias ❤️ bendiciones 🫂🥰
total 1 replies
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Mar Sol
¿Cómo es posible que Anastasia sea tan boba? a ella le han hecho la vida imposible, patricio y su madre, no se pone a pensar que su pequeño, puede ser víctima de violencia y lo peor que sus padres lo saben y ni así cree, si a ella le gusta que la maltraten, que lo viva, pero el niño, no.
Mar Sol
Ese cobarde de Patricio y su madre son despreciables, me pregunto ¿dónde está la vigilancia de la familia de Anastasia, por que eso fue lo que dijo el padre de ella.
Mar Sol
Una novela que muestra, que la comunicación es importante en la familia, por cualquier cosa que se presente.
neumidia ruiz
hermosa historia! quiero que paguen los que drogaron a. armero y tambien que la pareja tenga gemelos seria genial para el hermano mayor 👏👏👏👏
neumidia ruiz
hermosa historia! quiero que paguen los que drogaron a. armero y tambien que la pareja tenga gemelos seria genial para el hermano mayor 👏👏👏👏
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