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El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

Status: Terminada
Genre:CEO / Madre soltera / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Valentina Ríos huyó de la ciudad cinco años atrás con el corazón destrozado y un secreto que jamás pensó revelar.
Ahora ha regresado con su pequeño hijo, Leo, decidida a comenzar una nueva vida.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20 — El testamento

La fotografía permanecía sobre la mesa.

Adrián no podía apartar los ojos de ella.

Su padre aparecía junto a Esteban y Sebastián el mismo día en que había nacido Leo.

Pero lo que más le inquietaba era la última frase escrita detrás de la imagen:

“El día que nació Leo.”

—Tenemos que descubrir dónde fue tomada —dijo Valentina.

Adrián asintió.

—Y qué ocurrió ese día.

Daniel tomó una fotografía de la imagen.

—Puedo investigar el lugar.

—Hazlo —respondió Adrián—. Y quiero todos los registros relacionados con mi padre de esa fecha.

Daniel salió de la habitación.

Valentina se quedó junto a Adrián.

—¿Estás preparado para descubrir algo que quizá cambie todo lo que sabes sobre tu familia?

Adrián soltó una pequeña sonrisa.

—Después de estos últimos días, creo que ya nada puede sorprenderme.

Valentina lo miró seriamente.

—No estés tan seguro.

---

Horas después, Daniel regresó.

—Encontré el lugar.

Adrián levantó la mirada.

—¿Dónde?

—La fotografía fue tomada frente a una antigua clínica privada.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿La clínica donde nació Leo?

Daniel asintió.

—Exactamente.

Adrián se quedó inmóvil.

—Entonces mi padre estuvo allí.

—Y Sebastián también —añadió Daniel.

Valentina miró a Adrián.

—¿Por qué?

—Eso es lo que vamos a descubrir.

Adrián tomó las llaves.

—Vamos.

Valentina negó con la cabeza.

—No.

Él la miró.

—¿No?

—La persona que dejó el mensaje quiere que vayas allí. Podría ser una trampa.

Adrián guardó silencio.

Ella tenía razón.

—Entonces iremos juntos —dijo finalmente.

Daniel intervino:

—Yo también iré.

Adrián asintió.

—Pero antes hay algo que debemos hacer.

Sacó de su bolsillo la pequeña llave que Victoria le había entregado.

—Tenemos una caja de seguridad pendiente.

---

El banco estaba casi vacío.

Adrián entregó la documentación correspondiente.

Después de varias verificaciones, un empleado los condujo hasta una habitación privada.

—Esta caja pertenece al señor Adrián Montenegro padre —explicó el empleado—. La instrucción indica que solamente puede abrirse después de que aparezca un descendiente directo.

Adrián miró a Valentina.

—Leo.

El empleado asintió.

—Sí.

Introdujo la llave.

La puerta se abrió.

Dentro había varios documentos.

Una carpeta negra.

Una fotografía.

Un pequeño sobre.

Y una memoria.

Adrián tomó la carpeta.

En la primera página había una frase escrita por su padre:

“Para mi hijo, cuando finalmente descubra la verdad.”

Adrián comenzó a leer.

Su rostro cambió.

—¿Qué dice? —preguntó Valentina.

—Mi padre sabía que alguien estaba intentando controlar la empresa.

—¿Quién?

Adrián pasó las páginas.

—No lo dice directamente.

Daniel revisó los documentos.

—Aquí hay nombres de empresas.

—¿Qué empresas?

—Varias compañías que aparentemente no tienen relación con Montenegro Group.

Adrián tomó una hoja.

—Sí la tienen.

—¿Cómo?

—Todas reciben dinero de una misma cuenta.

Valentina se acercó.

—¿De quién?

Adrián miró el nombre.

—Sebastián.

---

La revelación cayó como un golpe.

Durante años, Sebastián había estado moviendo dinero a través de empresas intermediarias.

Pero había algo todavía más extraño.

—Mira esto —dijo Daniel.

Señaló una transferencia.

—Esta fue realizada hace seis años.

Adrián frunció el ceño.

—¿Seis años?

—Sí.

—Entonces empezó antes de que naciera Leo.

Valentina sintió un nudo en el estómago.

—Eso significa que todo comenzó mucho antes de que yo me fuera.

Adrián la miró.

—Sí.

Entonces tomó el sobre.

Estaba dirigido a él.

Lo abrió.

Dentro había una carta.

La leyó lentamente.

Su padre hablaba de una amenaza que había descubierto dentro de la familia.

También mencionaba a Victoria.

Pero una frase hizo que Adrián se detuviera.

“Si alguna vez tienes un hijo con Valentina, protégelo. Él tendrá un papel que nadie debe conocer.”

Adrián levantó la mirada.

Valentina sintió que el corazón le latía con fuerza.

—¿Mi nombre está ahí?

Adrián le entregó la carta.

Ella leyó.

Su rostro palideció.

—Él sabía de mí.

—Sí.

—¿Cómo?

—No lo sé.

Valentina continuó leyendo.

La última parte decía:

“No confíes en quien llegue diciendo que quiere proteger al heredero.”

Adrián cerró los ojos.

—Eso puede referirse a cualquiera.

Daniel señaló la memoria.

—Quizá aquí esté la respuesta.

---

La conectaron al ordenador.

Había solamente un archivo.

“Última voluntad.”

Adrián hizo clic.

La pantalla mostró un video.

Su padre apareció sentado en un despacho.

Parecía cansado, pero hablaba con claridad.

—Si estás viendo esto, significa que mi plan funcionó… o que fracasé.

Adrián sintió un nudo en la garganta.

Hacía años que no escuchaba su voz.

—Hijo, hay cosas que nunca pude contarte.

El hombre continuó.

—Descubrí que alguien estaba intentando tomar el control de Montenegro Group utilizando a nuestra propia familia.

Adrián apretó los puños.

—No confíes ciegamente en Sebastián. Pero tampoco confíes en aquellos que lo señalan demasiado rápido. Algunas personas están siendo utilizadas.

Valentina miró a Adrián.

El video continuó.

—Victoria sabe una parte de la verdad. Esteban conoce otra. Pero ninguno posee toda la información.

El padre de Adrián hizo una pausa.

—La persona que realmente debes encontrar no está interesada únicamente en la empresa.

Adrián se inclinó hacia la pantalla.

—Está interesada en el heredero.

El video terminó.

La habitación quedó en silencio.

---

—Entonces Leo es el objetivo —dijo Valentina.

Adrián se levantó.

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque alguien quiere utilizar su derecho sobre las acciones.

Daniel comenzó a guardar los documentos.

—Tenemos que regresar a la mansión.

Adrián asintió.

Pero antes de salir, vio la fotografía que estaba dentro de la caja.

La tomó.

Era una imagen de su padre sosteniendo a un bebé.

Adrián se quedó paralizado.

—¿Qué ocurre? —preguntó Valentina.

Él le mostró la fotografía.

—Ese bebé…

Valentina observó la imagen.

No era Leo.

Era Adrián.

Pero detrás de su padre había una mujer.

Una mujer que Valentina reconoció.

—Esa es la mujer que vi hace cinco años.

Adrián levantó la mirada.

—¿Estás segura?

—Sí.

Entonces notaron algo escrito en la parte inferior.

“Victoria no fue la primera en conocer el secreto.”

---

Cuando regresaron a la mansión, Victoria los esperaba.

Al ver la fotografía, se quedó completamente inmóvil.

—¿Dónde encontraron eso?

—En la caja de seguridad de papá —respondió Adrián.

Victoria cerró los ojos.

—Entonces finalmente lo saben.

Adrián se acercó.

—¿Qué sabes?

Victoria miró a Valentina.

—La verdad sobre el día que nació Leo.

Valentina contuvo la respiración.

—Habla.

Victoria tomó asiento.

—Ese día tu padre no estaba en la clínica por casualidad.

—¿Por qué estaba allí? —preguntó Adrián.

Victoria respondió:

—Porque había recibido una llamada.

—¿De quién?

Victoria tardó unos segundos.

—De la persona que amenazaba con destruir nuestra familia.

Adrián se quedó inmóvil.

—¿Quién era?

Victoria abrió la boca.

Pero antes de responder, todas las luces de la mansión se apagaron.

Leo gritó desde el piso superior.

—¡Mamá!

Valentina corrió hacia las escaleras.

Adrián fue detrás de ella.

Cuando llegaron a la habitación, Leo estaba allí.

Pero junto a su cama había un sobre.

Adrián lo tomó.

Dentro había una sola hoja.

“El testamento solo era el comienzo.”

Debajo aparecía un nombre.

Adrián lo leyó.

Y por primera vez, el miedo apareció en su rostro.

—No puede ser…

Valentina se acercó.

—¿Quién es?

Adrián levantó lentamente la mirada.

—La persona que mi padre nombró como heredera de emergencia si algo le ocurría.

Valentina palideció.

—¿Quién?

Adrián apretó la hoja.

—Mi madre.

Victoria, desde el pasillo, escuchó aquellas palabras.

Y entonces dijo:

—Eso no es posible.

Todos se volvieron hacia ella.

Victoria tenía lágrimas en los ojos.

—Porque yo nunca fui la heredera.

Adrián frunció el ceño.

—Entonces alguien falsificó el testamento.

Victoria negó lentamente.

—No.

Miró hacia la ventana.

—Alguien cambió el testamento después de la muerte de tu padre.

Un ruido se escuchó afuera.

Adrián corrió hacia la ventana.

A lo lejos, un vehículo se alejaba de la mansión.

Y en el asiento trasero…

alguien llevaba una carpeta idéntica a la que acababan de encontrar.

Continuará…

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Eliana Angulo
me gustó tu novela.. te felicitó
Maria Garcia
muy buena su novela
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Gracias por este apoyo tan lindo... Me motiva muchísimo 💙 te invito a leer otras mis novelas
total 1 replies
Eliana Angulo
Leo es increíble... niño muy inteligente.. tiene la fe más fuerte🥹
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Totalmente de acuerdo! Su fe y su valentía lo hacen especial, vienen momentos hermosos con él
total 1 replies
Eliana Angulo
lo explica todo.. estaba planeado desde antes😱
Eliana Angulo
Quién les manda las advertencia... será un amigo o enemigo... necesito saberlo ya🤭
Eliana Angulo
tiene dos caminos para recuperar a Leo o perderlo todo...la tensión está al máximo y cada frase me hace querer saber más👏👏
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Me alegra muchísimo que te atrape.. Cada decisión cuenta y el destino de Leo está en juego… ¡sigue leyendo!😉
total 1 replies
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