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Me traicionaste, ahora yo cobro

Me traicionaste, ahora yo cobro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:15.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Rere ernie

Velicia lo dio todo por su matrimonio. Durante tres años soportó en silencio, amó sin condiciones y mantuvo en pie la organización Kensington desde las sombras. A cambio, Michael —su esposo— la humilló, la golpeó estando embarazada de ocho meses y la obligó a arrodillarse ante la mujer que secretamente lo manipulaba.

Esa noche, Velicia tomó una decisión: no lloraría más, no suplicaría más. Se marchó de la mansión llevándose consigo los documentos más peligrosos de la familia Kensington.

Lo que Michael nunca supo es que la «mujer de clase baja» con la que se casó era en realidad Velicia Romanov, heredera de una de las familias más poderosas del mundo subterráneo.

Cuando la verdad sale a la luz, el imperio que Michael creía suyo empieza a desmoronarse. Las alianzas que creía sólidas se disuelven. Y el amor que destruyó jamás volverá.

Mientras Michael se hunde en el arrepentimiento, un hombre diferente entra en la vida de Velicia: Lorenzo Sullivan, líder de su propia organización, que la admira por su fuerza y la elige sin intentar poseerla.

Pero la venganza personal es solo el comienzo. Una organización en las sombras —Black Throne— ha puesto a Romanov, Sullivan y Kensington en su lista de objetivos. La guerra del mundo subterráneo se convierte en una batalla a gran escala donde la lealtad, la traición y el sacrificio decidirán quién sobrevive.

NovelToon tiene autorización de Rere ernie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo — 3.

Habían pasado cinco días desde que Velicia abandonó la Mansión Kensington. Y por primera vez en años, Michael sentía que nada marchaba como debía.

—Señor, las autoridades portuarias rechazaron renovar el permiso.

Michael levantó la cabeza.

—¿El motivo?

—No dieron explicaciones.

Michael frunció el ceño.

—Contacten al director del puerto.

—Ya lo hicimos, señor.

—¿Y?

El hombre titubeó antes de responder.

—Se negó a recibirlo.

La atmósfera de la habitación se heló. Michael estrelló los documentos que tenía en la mano contra el escritorio. Esta situación no era normal: durante años, las autoridades portuarias siempre le habían abierto camino a la organización Kensington sin rechazar una sola solicitud. Pero hoy… era diferente.

—Señor —otro subordinado entró con el rostro tenso.

—Otro problema.

—¿Ahora qué?

—El envío desde el norte fue cancelado.

—¿Por qué? —Michael lo fulminó con la mirada.

—Nuestro socio se retiró.

—¿Se atrevieron a retirarse?

—Sí.

Michael cerró los puños con fuerza; las venas del cuello se le marcaron de pura rabia. Un problema podía ser coincidencia. Dos, quizá un error. Pero si todo ocurría al mismo tiempo… entonces algo se movía detrás del telón.

Esa noche…

Michael regresó a la mansión más temprano de lo habitual, pero al entrar a la habitación principal sus pasos se frenaron. La habitación se sentía demasiado vacía; no había luces encendidas a propósito.

Tampoco estaba la taza de té caliente que solía esperarlo. Ni el sonido de pasos apresurados viniendo a recibirlo con una sonrisa.

Velicia se había ido de verdad. Michael frunció el ceño. Se sintió irritado consigo mismo: ¿por qué tenía que volver a pensar en esa mujer?

¿Acaso no fue Velicia la culpable?

¿No fue ella quien lastimó a Sania?

¿No era Velicia quien siempre causaba problemas?

Michael abrió el cajón de la mesita de noche: vacío. Velicia se había llevado hasta el último objeto personal, sin dejar nada atrás. Como si no tuviera intención de volver. Y de pronto, el pecho de Michael se apretó.

A la mañana siguiente…

Michael recibió otra mala noticia: uno de sus proyectos más importantes no obtuvo la aprobación. A pesar de que hasta hacía poco la autorización era casi segura.

—¿Quién lo rechazó?

—No lo sabemos.

Michael se levantó de su silla, el rostro endurecido. En el mundo de la mafia, no existen las coincidencias. Alguien estaba arrancando piezas de su organización con limpieza y precisión quirúrgica. Y lo que más lo enfurecía… era que ni siquiera sabía quién.

Al otro lado de la ciudad, Velicia acababa de terminar su revisión prenatal en un hospital privado. Estaba sentada en la camilla, escuchando las explicaciones del doctor. En la pantalla de la ecografía, aún encendida, la silueta de su futuro hijo se distinguía con claridad. Y cada vez que lo veía, el corazón de Velicia se serenaba. En medio de todo lo que enfrentaba, ese niño era la única razón que la mantenía en pie.

El doctor sonrió mientras cerraba el expediente.

—El bebé está en excelentes condiciones.

—Gracias a Dios —Velicia exhaló con alivio; sin darse cuenta, había estado conteniendo la respiración.

—El desarrollo corresponde a la edad gestacional y los latidos son fuertes. Por ahora… no hay nada de qué preocuparse.

—Gracias, doctor —las manos de Velicia acariciaron su vientre con suavidad.

—De nada. Lo importante es que no se estrese demasiado y cuide su estado físico.

Velicia asintió despacio.

Tras darle algunas indicaciones adicionales, el doctor se despidió y salió de la habitación.

Velicia bajó la mirada hacia su vientre abultado. La gestación entraba ya en el noveno mes. Una sonrisa tierna se dibujó en sus labios mientras sus dedos acariciaban el vientre con infinita ternura.

—Mi tesoro, tienes que crecer sano, ¿sí? Mamá siempre te va a proteger.

Su voz era apenas audible, pero cargada de sinceridad. Cada día anhelaba el momento de tener a su hijo en brazos. Aunque tenía muchas batallas por delante, haría lo que fuera por proteger a la criatura que crecía dentro de ella. Pasara lo que pasara después, no permitiría que nadie lastimara a su hijo.

Toc.

Toc.

Se escucharon golpes en la puerta.

Velicia alzó la cabeza.

—Adelante.

La puerta se abrió. Un hombre de traje negro entró con paso sereno. Su expresión era seria, la mirada fija en Velicia.

—Señorita Velicia.

Velicia se irguió.

—¿Hay noticias? ¿Algún avance?

—Sí —el hombre le entregó una tableta.

Velicia leyó el informe en la pantalla: el puerto rechazó la cooperación, los socios comerciales de Michael se retiraron y dos rutas de distribución fueron clausuradas. Lo leyó todo sin que su expresión cambiara.

—Continúen.

—¿Todo?

—Sí.

El hombre asintió sin hacer más preguntas. Porque cuando Velicia tomaba una decisión, esa decisión no cambiaba.

Dos años atrás… cuando Michael la salvó de un tiroteo, Velicia se encontraba lejos de su familia. Vivía deliberadamente bajo una identidad común, sin ningún apellido importante vinculado a ella. Y por primera vez en la vida de esa mujer, alguien la ayudó sin saber quién era en realidad.

Esa persona fue Michael. Por eso Velicia se enamoró. Por eso eligió quedarse a su lado, y durante los últimos dos años lo ayudó en secreto. No fue obligada ni se lo pidieron. Lamentablemente… todos sus sacrificios nunca fueron valorados por Michael.

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Margarita Solis
me gustó mucho
Sonia Yrady
Una historia diferente estuvo llena de acción pero como siempre con un toque de amor aún en la guerra la recomiendo muy buena
Mirna Lobo
me gustó mucho 😻 felicidades escritora /Proud/
Mirna Lobo
dos más dos son cuatro /Grimace/ usa tú inteligencia estúpido 😝
Mirna Lobo
siempre sucede /Grimace/nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde /Right Bah!/
MANATE
💯🤗
Soledad Muñoz Vazquez
espero que no se le ocurra perdonarlo
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