NovelToon NovelToon
Tres Caminos, Un Destino

Tres Caminos, Un Destino

Status: En proceso
Genre:Mafia / Romance
Popularitas:250
Nilai: 5
nombre de autor: Amorina Soledad

este es una novela que habla de una chica que es en el salón de clases es muy tranquila pero afuera es todo lo contrario y además tiene a tres chicos y se queda con los tres por eso el nombre

NovelToon tiene autorización de Amorina Soledad para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: La sombra del pasado

La música seguía sonando.

Las copas chocaban, las risas llenaban el aire y las apariencias se mantenían intactas.

Pero algo había cambiado.

Valentina lo sentía.

No era el ambiente, ni las miradas de Adrián, Thiago o Lautaro.

Era otra cosa.

Algo más profundo.

Más peligroso.

Una presencia.

---

Desde el otro lado del salón, alguien la observaba.

No con curiosidad.

No con interés.

Sino con certeza.

Una certeza que helaba la sangre.

Valentina giró levemente la cabeza, como si su instinto la guiara… pero no vio nada fuera de lo normal.

Sin embargo, su cuerpo se tensó.

—Mateo —susurró apenas, sin mover los labios—. Tenemos compañía.

La respuesta llegó de inmediato a través del pequeño dispositivo oculto en su oído.

—Ya lo noté. Hay un hombre en el sector norte. No está en la lista de invitados.

Valentina tomó una copa para disimular.

—Descríbelo.

—Alto. Traje gris. No interactúa con nadie… solo observa.

El corazón de Valentina latió un poco más fuerte.

No por miedo.

Sino por reconocimiento.

Porque ese tipo de comportamiento…

No era casual.

Era profesional.

---

Mientras tanto, Lautaro también lo había visto.

Su mirada se desvió por apenas un segundo hacia el hombre desconocido.

Y en ese instante supo algo.

Ese sujeto no estaba ahí por negocios.

Estaba ahí por alguien.

Y ese alguien…

Era Valentina.

—Esto se está complicando —murmuró para sí mismo.

---

Thiago, ajeno a la tensión invisible, seguía sonriendo.

—Te perdiste por un momento —comentó, acercándose a Valentina—. ¿En qué pensabas?

Ella lo miró.

Y por primera vez, su sonrisa no fue completamente falsa.

—En que esta noche… no es tan tranquila como parece.

Thiago levantó una ceja, intrigado.

—Perfecto. Me gustan las noches interesantes.

---

Adrián, en cambio, observaba en silencio.

Había notado el cambio en la actitud de Valentina.

Era sutil.

Casi imperceptible.

Pero él estaba acostumbrado a detectar grietas en las personas.

Y esa…

Era la primera.

—Algo te preocupa —dijo, acercándose lo suficiente como para que solo ella lo escuchara.

Valentina lo miró de reojo.

—¿Siempre analizas a las personas así?

—Solo a las que valen la pena.

—Entonces deberías dejar de hacerlo.

Adrián sonrió levemente.

—Eso sería aburrido.

---

Pero la conversación no pudo continuar.

Porque en ese momento…

El hombre del traje gris comenzó a caminar.

Directo hacia ella.

---

El tiempo pareció ralentizarse.

Cada paso resonaba como una advertencia.

Mateo habló de inmediato:

—Valentina, sal de ahí. Ahora.

Pero ella no se movió.

No huía.

Nunca lo hacía.

En cambio, se giró lentamente, enfrentándolo.

El hombre se detuvo a pocos pasos.

Y entonces…

Sonrió.

Una sonrisa que Valentina conocía demasiado bien.

—Cuánto tiempo, Valentina.

El aire desapareció de la habitación.

No por el ruido.

Sino por el significado de esas palabras.

Porque ese hombre…

No la llamó por su alias.

No dijo “Sombra Carmesí”.

Dijo su verdadero nombre.

---

Los tres hombres lo notaron.

Adrián entrecerró los ojos.

Thiago dejó de sonreír.

Y Lautaro…

Confirmó lo que ya sospechaba.

---

Valentina sostuvo la mirada del desconocido sin titubear.

Pero por dentro…

Todo se había detenido.

—No deberías estar aquí —dijo con frialdad.

El hombre inclinó la cabeza, divertido.

—Y tú no deberías existir… pero aquí estamos.

Un silencio pesado los rodeó.

—Pensé que estabas muerto —continuó ella.

—Muchos lo pensaron.

—Fue un error.

Él sonrió aún más.

—Los errores… siempre tienen consecuencias.

---

Mateo ya se estaba moviendo.

Pero sabía que no podía intervenir sin empeorar la situación.

Porque si ese hombre decía algo más…

Todo podía derrumbarse.

---

—¿Qué quieres? —preguntó Valentina.

—¿No es obvio? —respondió él, acercándose un poco más—. Vine a terminar lo que empezó tu padre.

El nombre cayó como un golpe invisible.

Y por primera vez en años…

Valentina sintió algo que no esperaba.

Rabia.

---

—No pronuncies su nombre —dijo en voz baja, pero cargada de amenaza.

El hombre rió suavemente.

—Sigo viendo el mismo fuego en tus ojos… igual que cuando eras una niña.

Los ojos de Valentina brillaron peligrosamente.

—Te equivocas.

—¿Ah, sí?

Ella dio un paso hacia él.

—Ahora soy peor.

---

El ambiente se tensó.

Adrián dio un paso adelante.

—Creo que esta conversación debería terminar aquí.

Thiago lo siguió.

—Sí… esto ya no parece una charla amistosa.

Pero fue Lautaro quien habló con más claridad:

—Él no vino a conversar.

El hombre del traje gris los miró uno por uno.

Como si los evaluara.

—Interesante… así que ellos son los tres.

Valentina se giró levemente.

—No los involucres.

—Oh, pero ya están involucrados —respondió con una sonrisa fría—. Desde el momento en que se acercaron a ti.

---

Entonces dio un paso atrás.

—Nos veremos pronto, Valentina.

—No vuelvas a acercarte —advirtió ella.

Él la miró por última vez.

—Eso no depende de mí.

Y desapareció entre la multitud.

---

El silencio quedó suspendido.

Pesado.

Inquietante.

---

Thiago fue el primero en romperlo.

—Bueno… eso definitivamente no fue normal.

Adrián cruzó los brazos.

—¿Quieres explicarnos qué acaba de pasar?

Valentina no respondió.

Porque por primera vez…

No tenía una mentira lista.

---

Lautaro la observó fijamente.

—Él te conoce.

Valentina sostuvo su mirada.

—No tanto como cree.

—Pero lo suficiente —insistió él.

Y entonces, sin darse cuenta…

Dio en el punto exacto.

---

Porque ese hombre no era solo una amenaza.

Era parte de su pasado.

Un pasado que Valentina había enterrado.

Un pasado que incluía a su padre.

Y su desaparición.

---

Esa noche, cuando regresó a su refugio, el silencio fue absoluto.

Valentina se apoyó en la mesa, cerrando los ojos por un momento.

Mateo la observó con preocupación.

—¿Quién era?

Ella tardó en responder.

Pero cuando lo hizo…

Su voz ya no era fría.

Era peligrosa.

—Un error que pensé que había eliminado.

Mateo frunció el ceño.

—¿Puede destruirte?

Valentina abrió los ojos lentamente.

Y en ellos ya no había duda.

—No.

Hizo una pausa.

—Pero puede obligarme a destruir todo lo demás.

---

En otra parte de la ciudad…

El hombre del traje gris observaba la noche desde un edificio.

Sonreía.

—Así que ya te rodeaste de aliados…

Su mirada se oscureció.

—Eso lo hará más divertido.

---

Y sin que nadie lo supiera…

El juego acababa de cambiar.

Porque ya no se trataba solo de poder.

Ni de secretos.

Ni de atracción.

Ahora…

Era personal.

Y cuando el pasado regresa…

Siempre cobra lo que le pertenece.

Continuará…

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play