NovelToon NovelToon
Entre Tu Odio Y Mi Lealtad

Entre Tu Odio Y Mi Lealtad

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Posesivo / Mafia
Popularitas:892
Nilai: 5
nombre de autor: Natalia Moreno Sajonero

Él juró destruirla. Ella prometió jamás inclinar la cabeza.
En un mundo gobernado por la mafia, donde la lealtad se paga con sangre y la traición se castiga con la muerte, dos almas destinadas a odiarse se verán obligadas a caminar por el mismo infierno.
Él es un hombre frío, peligroso y acostumbrado a obtener todo lo que desea. Ella, una mujer fuerte que no está dispuesta a convertirse en el trofeo de nadie.
Entre secretos, venganza, mentiras y una atracción imposible de ignorar, descubrirán que el odio puede ser el inicio de la historia más peligrosa de sus vidas.

NovelToon tiene autorización de Natalia Moreno Sajonero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 - Las primeras grietas

"El orgullo levanta muros, pero el destino siempre encuentra una puerta."

La ciudad despertó envuelta en una fina llovizna.

Las gotas resbalaban por los enormes ventanales de la residencia Vesperi mientras el aroma del café recién hecho llenaba el comedor.

Dante ya estaba sentado revisando unos documentos.

Apenas había dormido unas horas.

Por alguna razón, la conversación del día anterior seguía ocupando un rincón de su mente.

No era algo que le gustara admitir.

Él siempre separaba el trabajo de los asuntos personales.

Y, sin embargo...

Recordaba perfectamente la expresión de Valentina cuando discutían sobre cómo organizar los libros en la fundación.

Bianca apareció con una taza de chocolate caliente.

Se sentó frente a su hermano y lo observó unos segundos.

—¿Vas a seguir mirando esos papeles o piensas desayunar?

Dante levantó la vista.

—Estoy desayunando.

—No. Estás tomando café por tercera vez.

Él sonrió de lado.

—¿Desde cuándo cuentas mis tazas?

—Desde que empezaste a distraerte.

Alessandro entró al comedor acomodándose el saco.

—¿Otra vez molestándolo?

—Solo intento descubrir qué le pasa.

—No me pasa nada.

Bianca soltó una risa.

—Eso dicen todos los hombres cuando sí les pasa algo.

Enzo apareció en la puerta.

—Buenos días.

Traía una carpeta azul bajo el brazo.

—¿Interrumpo una reunión familiar?

—Llegas justo para salvarme —respondió Dante.

Enzo tomó asiento.

—Lamento decepcionarte, pero Bianca me pidió que también te vigilara.

Todos rieron.

Incluso Dante terminó negando con la cabeza.

—Estoy rodeado de traidores.

—No somos traidores.

Solo nos preocupa que algún día te conviertas en una estatua de hielo.

Bianca le guiñó un ojo.

—Todavía estás a tiempo de cambiar.

Dante terminó su café.

—No pienso cambiar por nadie.

Las palabras salieron con firmeza.

Pero ni él mismo estaba completamente seguro de ellas.

A varios kilómetros de allí...

Valentina entrenaba en el gimnasio de su casa.

Golpeaba el saco de boxeo con una precisión impresionante.

Cada movimiento era rápido.

Seguro.

Controlado.

Camila observaba desde una banca.

—Si sigues golpeándolo así, terminarás rompiéndolo.

Valentina respiró hondo.

—Necesitaba descargar energía.

—¿Por qué?

—No lo sé.

Simplemente siento la cabeza llena.

Sofía apareció con dos botellas de agua.

—Tal vez deberías descansar.

Valentina aceptó una.

—Después.

Camila sonrió con picardía.

—¿O será que cierto hombre de traje elegante sigue rondando tus pensamientos?

Valentina casi se atragantó con el agua.

—¿Qué?

—Escuchaste perfectamente.

—No digas tonterías.

—Entonces responde rápido.

¿Cómo se llamaba?

Valentina guardó silencio unos segundos.

—Dante.

Camila abrió mucho los ojos.

—¡Te aprendiste su nombre!

—Porque lo dijeron delante de mí.

—Ajá...

Sofía comenzó a reír.

—Eso mismo diría alguien que intenta convencerse de que no le interesa.

Valentina tomó una toalla y la lanzó hacia sus amigas.

—Las dos están insoportables hoy.

Las tres terminaron riendo.

Hacía mucho tiempo que no compartían una mañana tan tranquila.

Mientras tanto...

En el despacho principal de la familia Russo...

Alessandro revisaba varios informes.

Marco golpeó suavemente la puerta antes de entrar.

—¿Tienes un momento?

—Claro.

Marco dejó una carpeta sobre el escritorio.

—Las empresas asociadas informan que alguien está difundiendo rumores falsos sobre posibles conflictos entre varias familias importantes.

Alessandro frunció el ceño.

—Otra vez...

—Sí.

Y cada vez son más insistentes.

El hombre permaneció pensativo.

—No respondan.

Primero averigüemos quién está detrás de todo esto.

Marco asintió.

—Haré que investiguen con discreción.

En otra parte de la ciudad...

Dante y Enzo caminaban por una exposición de arte patrocinada por varias empresas.

El lugar estaba lleno de periodistas.

Empresarios.

Coleccionistas.

Dante observaba cada pintura con tranquilidad.

Hasta que escuchó una voz conocida.

—Nunca imaginé volver a encontrarte tan pronto.

Giró lentamente.

Valentina acababa de entrar acompañada por Camila y Sofía.

Ella también parecía sorprendida.

—Empiezo a pensar que la ciudad es demasiado pequeña.

Dante sonrió apenas.

—O que frecuentamos los mismos lugares.

Camila miró a Sofía de reojo.

—Otra coincidencia...

—Ya perdí la cuenta —susurró Sofía.

Valentina dio un paso hacia una pintura.

—¿Te gusta el arte?

—Más de lo que la gente imagina.

—Tenemos otro punto en común.

Dante la observó unos segundos.

—¿También te gusta?

—Desde niña.

Mi abuelo decía que cada cuadro cuenta una historia diferente dependiendo de quién lo mire.

Él desvió la vista hacia la obra.

—Creo que tenía razón.

Por primera vez...

No discutieron.

No compitieron.

Simplemente conversaron.

Y ninguno de los dos se dio cuenta de que, poco a poco, las barreras comenzaban a agrietarse.

La exposición continuaba recibiendo visitantes.

Las paredes blancas estaban cubiertas por pinturas de artistas nacionales e internacionales, mientras un violinista interpretaba una melodía suave que envolvía el lugar en una atmósfera tranquila.

Valentina se detuvo frente a un enorme cuadro donde el mar chocaba contra unos acantilados.

—Es hermoso... —susurró.

Dante se colocó a su lado, dejando una distancia prudente entre ambos.

—¿Qué ves?

Ella observó el cuadro unos segundos antes de responder.

—Libertad.

Él volvió la mirada hacia la pintura.

—Curioso...

—¿Por qué?

—Yo veo una tormenta.

Valentina sonrió sin apartar la vista del lienzo.

—Eso demuestra que una misma historia puede tener dos versiones.

Dante asintió lentamente.

—O dos personas completamente diferentes.

Por un instante, el silencio volvió a instalarse entre ellos.

No era incómodo.

Era de esos silencios que permiten escuchar los propios pensamientos.

A unos metros...

Camila observaba la escena con una enorme sonrisa.

Le dio un pequeño codazo a Sofía.

—Míralos.

—¿Qué pasa?

—Hace unos días discutían por todo.

Ahora parecen dos personas normales.

Sofía soltó una risa.

—No cantes victoria.

Conociéndolos, en cinco minutos volverán a discutir.

Las dos continuaron caminando entre las obras de arte.

Mientras tanto...

Enzo y Raffaele también observaban a Dante desde el otro extremo del salón.

—No recuerdo la última vez que se quedó tanto tiempo hablando con alguien —comentó Raffaele.

Enzo cruzó los brazos.

—Ni yo.

Y eso que antes evitaba cualquier conversación que no fuera estrictamente necesaria.

—¿Crees que le guste?

Enzo negó con la cabeza.

—Todavía no.

Pero ella despertó algo que hacía mucho tiempo no veía en él.

—¿Qué cosa?

—Curiosidad.

Valentina siguió avanzando por la galería.

Se detuvo frente a una escultura de mármol.

—Siempre me ha impresionado cómo alguien puede transformar una piedra en algo tan hermoso.

Dante también observó la obra.

—Hace falta paciencia.

—Y disciplina.

Él la miró.

—¿Siempre encuentras algo positivo en todo?

Valentina negó con una pequeña sonrisa.

—No.

Solo intento entender las cosas antes de juzgarlas.

—Eso es raro.

—¿Por qué?

—La mayoría de las personas juzga primero.

Ella levantó una ceja.

—¿Y tú?

Dante guardó silencio unos segundos.

—Estoy aprendiendo a no hacerlo.

Valentina sintió una ligera sorpresa.

Detrás de aquella apariencia seria existía un hombre mucho más complejo de lo que había imaginado.

En ese momento, un periodista se acercó con una cámara.

—Disculpen...

¿Podrían regalarme una fotografía para la revista del evento?

Valentina dio un paso hacia atrás.

—Creo que se equivoca.

El periodista revisó su libreta.

—¿No vienen juntos?

Los dos respondieron al mismo tiempo.

—No.

El hombre sonrió con vergüenza.

—Lo siento mucho.

Es que hacen muy buena pareja.

Camila casi soltó una carcajada.

Sofía tuvo que cubrirse la boca para no reír.

Enzo miró a Raffaele.

—Eso sí no me lo esperaba.

Dante aclaró la garganta.

—Definitivamente hubo una confusión.

Valentina respondió entre risas.

—Una muy grande.

El periodista se disculpó nuevamente antes de alejarse.

Durante unos segundos, ambos evitaron mirarse.

Hasta que terminaron riendo por lo absurdo de la situación.

Era la primera vez que reían juntos.

Y ninguno podía explicar por qué aquello se sentía tan natural.

Cuando la exposición llegó a su fin, los invitados comenzaron a despedirse.

Valentina tomó su bolso.

—Creo que es hora de irnos.

Dante asintió.

—Ha sido... una tarde interesante.

Ella sonrió.

—No esperaba escucharte decir eso.

—Ni yo esperaba decirlo.

Camila apareció enseguida.

—Valentina, nos están esperando.

—Ya voy.

Antes de marcharse, Valentina volvió la mirada hacia Dante.

—Supongo que volveremos a encontrarnos.

Él respondió con una tranquilidad que incluso a él mismo le sorprendió.

—También lo creo.

Sin darse cuenta...

Ninguno de los dos había preguntado por el otro.

Ni habían buscado coincidir.

Pero el destino seguía empeñado en acercarlos poco a poco.

Y mientras ellos comenzaban a derribar las primeras barreras...

Muy lejos de allí, alguien observaba unas fotografías de ambos sobre un escritorio.

Una voz rompió el silencio.

—Así que ya se conocieron...

Perfecto.

Todo marcha exactamente como estaba previsto.

A veces, el destino no necesita grandes acontecimientos. Basta una conversación para cambiar el rumbo de dos vidas."

La tarde llegaba a su fin.

Los últimos invitados abandonaban la exposición mientras el sol comenzaba a ocultarse entre los edificios de la ciudad.

Valentina caminó junto a Camila y Sofía hacia el estacionamiento.

Camila no pudo contener la curiosidad.

—Ahora sí puedes contarnos.

—¿Contar qué?

—¿Qué te pareció Dante?

Valentina soltó un suspiro.

—Es muy diferente a la primera impresión que me dio.

—¿Eso es bueno o malo? —preguntó Sofía.

—No lo sé...

Pensé que era alguien arrogante que solo hablaba de sí mismo.

Pero hoy fue educado.

Escucha antes de responder.

Y... parece más inteligente de lo que imaginaba.

Camila sonrió de oreja a oreja.

—¡Eso ya es un cumplido!

Valentina la señaló con el dedo.

—No exageres.

Solo dije que me sorprendió.

—Ajá...

Así empiezan todas las historias.

Las tres comenzaron a reír.

Mientras tanto...

Enzo conducía de regreso a la residencia Vesperi.

Raffaele iba en el asiento del copiloto y Dante observaba la ciudad por la ventana.

El silencio duró varios minutos.

Hasta que Enzo habló.

—¿Vas a fingir que no pasó nada?

—¿Qué debía pasar?

—Pasaste casi dos horas conversando con Valentina.

Raffaele sonrió.

—Y ni una sola discusión.

Eso merece una celebración.

Dante negó con la cabeza.

—Simplemente coincidimos en algunas cosas.

—¿Como cuáles?

—Le gusta leer.

El arte.

Escuchar antes de juzgar.

Enzo levantó una ceja.

—Conoces más de ella en un día que de muchas personas en años.

Dante permaneció en silencio.

Aquellas palabras lo hicieron pensar.

Era cierto.

No solía interesarse por conocer a la gente.

Sin embargo, con Valentina...

La conversación había fluido sin esfuerzo.

Al llegar a la residencia, Bianca ya los esperaba en la sala.

—¿Cómo estuvo la exposición?

Enzo respondió antes que nadie.

—Muy interesante.

Bianca sonrió con picardía.

—¿Y por qué lo dices mirando a Dante?

Raffaele soltó una carcajada.

—Porque volvió a encontrarse con cierta chica.

Los ojos de Bianca brillaron.

—¿Otra vez?

Dante dejó las llaves sobre una mesa.

—La ciudad no es tan grande.

—O tal vez el destino insiste demasiado.

—No creo en el destino.

Bianca se acercó sonriendo.

—No hace falta que creas.

A veces él decide por nosotros.

Dante no respondió.

Pero, por primera vez en muchos años...

Aquellas palabras quedaron dando vueltas en su cabeza.

En la residencia Russo...

Isabella preparaba la cena mientras Marco acomodaba algunos documentos.

Valentina entró dejando su bolso sobre el sofá.

—Ya llegué.

Su madre sonrió.

—¿Cómo estuvo la exposición?

—Muy bonita.

Había artistas increíbles.

Luca apareció con una manzana en la mano.

—Eso no fue lo más interesante.

Todos lo miraron.

—¿Y tú cómo sabes?

—Camila me escribió.

Valentina abrió mucho los ojos.

—¡¿Qué?!

Luca comenzó a reír.

—Me contó que conociste a un hombre elegante.

—No inventes cosas.

—Yo no inventé nada.

Valentina tomó un cojín y se lo lanzó.

Toda la familia terminó riendo.

Isabella observó a su hija con ternura.

Hacía mucho tiempo que no la veía sonreír tanto después de conocer a alguien.

No dijo nada.

Solo guardó ese pequeño detalle en su corazón.

Esa misma noche...

En distintos lugares de la ciudad...

Dos personas pensaban exactamente en lo mismo.

Dante, sentado en el balcón de su habitación, contemplaba las luces de la ciudad mientras sostenía un libro abierto que llevaba diez minutos sin leer.

Sin darse cuenta...

Su mente regresaba una y otra vez a la conversación en la galería.

Al mismo tiempo...

Valentina estaba acostada en su cama.

Tenía un libro entre las manos.

Pero tampoco había pasado de la primera página.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro al recordar la confusión del periodista.

—"Hacen muy buena pareja..."

Negó con la cabeza divertida.

—Qué ocurrencia...

Cerró el libro y apagó la lámpara.

Sin saberlo...

En distintos puntos de la ciudad...

Dos corazones comenzaban a sentir una curiosidad que ninguno estaba dispuesto a reconocer.

Y mientras ellos intentaban convencerse de que solo eran coincidencias...

Alguien seguía observando sus movimientos desde las sombras.

Sobre un escritorio descansaban dos fotografías.

Una de Dante.

Otra de Valentina.

Una mano las acercó lentamente hasta dejarlas una al lado de la otra.

—Muy pronto descubrirán que sus caminos estaban destinados a cruzarse...

Y cuando llegue ese momento...

Nada volverá a ser igual.

🖤 Palabras de la autora

¡Gracias por llegar hasta el final de este capítulo!

Cada conversación entre Dante y Valentina es un paso más en una historia que apenas comienza. Quiero que su relación crezca poco a poco, con momentos que los hagan reír, dudar y cambiar.

Espero que estén disfrutando este viaje tanto como yo disfruto escribirlo. Gracias por cada comentario, cada voto y por apoyar esta nueva historia.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Con cariño,

Zahira# 🖤

1
Natalia Moreno Sajonero
Atrapante
Naty Moreno
les va a encantar
Naty Moreno
🥰🥰🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play