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Cuestiones Del Corazón

Cuestiones Del Corazón

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amor-odio / CEO / Completas
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Ester Villaseñor es una joven soñadora, llena de ilusiones y protegida por el poder de su familia. Pero su mundo perfecto se desmorona cuando se cruza en el camino de Vincent Vane, un hombre enigmático consumido por el dolor y la sed de venganza. Diez años atrás, un trágico accidente le arrebató al amor de su vida... y el culpable lleva el mismo apellido que Ester. Decidido a hacer pagar a la familia del responsable, Vincent utilizará a Ester como la pieza clave de su cobro. Lo que ninguno anticipó es que, en medio del odio y el engaño, nacerá una atracción prohibida que amenazará con destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo IV El arma perfecta

En el piso superior del penthouse de los Vane, la luz del mediodía atravesaba los ventanales de piso a techo, pero la oficina de Vincet permanecía sumida en una penumbra sobria. Sobre el escritorio de caoba descasaba una carpeta de cuero negro.

Vincet observaba la ciudad desde lo alto, sosteniendo un vaso de whisky. Tenía la mandíbula tensa. Sus labios aún conservaban el fantasma de aquel beso impulsivo, una molestia tibia que se negaba a desaparecer de su mente.

Elías llamó suavemente a la puerta antes de entrar y colocar un segundo expediente junto al primero.

—Tengo los dos informes que me pidió, señor Vane —anunció Elías con voz neutral, aunque sus ojos delataban cautela—. El de Ismael Villaseñor... y el de la joven del club.

Vincet se giró despacio, caminó hacia el escritorio y se sentó. Pasó de largo la foto de Ismael; conocía de memoria cada rasgo de la cara del hombre que le arrebató a su esposa y a su hijo nonato diez años atrás. En su lugar, abrió el expediente de la muchacha.

Al deslizar la primera hoja, el tiempo pareció detenerse.

Una fotografía tamaño pasaporte lo miró fijamente. Era ella. Esos mismos ojos desafiantes y los labios que lo habían provocado la noche anterior. Pero no fue su rostro lo que le heló la sangre, sino el nombre impreso en letras de molde en el encabezado:

ESTER VILLASEÑOR.

Vincet apretó el borde del papel con tanta fuerza que la celulosa se arrugó bajo sus nudillos. Por un instante, la sorpresa se apoderó de él, seguida de un silencio pesado que inundó la habitación.

—Es la hija menor de Miguel Villaseñor y hermana de Ismael —explicó Elías con cautela, observando la reacción de su jefe—. Las fuentes la describen como una joven protegida, aislada de las decisiones de la empresa y del lado oscuro de la familia. Sin embargo, hay un detalle recurrente en todas las filtraciones de la servidumbre y el personal de seguridad.

—¿Qué detalle? —la voz de Vincet sonó como un susurro rasposo, cargado de un peligro inminente.

—Para Ismael y su padre, ella lo es todo. El informe del investigador privado concluye con una cita directa de la escolta personal de los Villaseñor: «Ester es lo más valioso de esa familia; tocar a Ester es destruirlos a ellos».

Vincet se reclinó lentamente en su sillón ejecutivo. Cerró los ojos durante tres segundos interminables. La imagen de la tragedia de hace diez años —el metal retorcido, el asfalto mojado, el silencio de la muerte— chocó violentamente con la memoria del cuerpo de Ester pegado al suyo en el callejón, su atrevimiento, su aroma, la tibieza de su boca.

El destino no solo le había puesto enfrente a la hermana de su enemigo; la niña inocente le había entregado en bandeja de plata la llave de su propia perdición.

Una sonrisa lenta, oscura y carente de todo afecto se dibuja en el rostro de Vincet.

—Lo más valioso... —repitió con una frialdad que hizo que el propio Elías sintiera un escalofrío—. Ismael me arrancó lo que más amaba en este mundo sin mostrar una sola gota de piedad. Pensó que el tiempo y el dinero borrarían su crimen.

Vincet cerró la carpeta de golpe. El chasquido resonó en la oficina como un disparo.

—Él me quitó mi hogar, mi futuro y mi vida. Yo voy a quitarle la suya, pieza por pieza. Y empezaré por arrancarle lo que más sagrado considera.

—Señor... la joven no sabe nada de lo que ocurrió hace diez años —intervino Elías con un todo de advertencia—. Ella es inocente.

—Nadie con el apellido Villaseñor es inocente —sentenció Vincet levantándose, con los ojos ardiendo en una determinación implacable—. Ella fue quien me buscó. Ella fue quien me besó. Ahora va a aprender lo que significa jugar con el diablo. Utilizaré su ingenuidad para colarme en la casa de Ismael, para ganarme su confianza y destruirlo desde adentro. Y cuando Ismael vea cómo la destruyo a ella... sabrá exactamente quién soy.

Mientras Vincet tramaba la destrucción del imperio enemigo, en el último piso de la Torre Villaseñor la tensión era de otra naturaleza.

Ismael revisaba los informes financieros cuando las puertas dobles de su oficina se abrieron. Al levantar la vista, su expresión seria se transformó en una mezcla de sorpresa y reproche al ver a Samanta cruzando el umbral.

—¿Qué haces aquí, Samanta? —preguntó Ismael, poniéndose de pie de inmediato y rodeando el escritorio para asegurar la puerta—. Sabes perfectamente que no debes venir a la empresa. Si mi padre o la prensa te ven subir directamente a mi oficina...

—Estoy cansada de esconderme como si fuera un delito, Ismael —interrumpió ella, acortando la distancia. Aunque sus palabras sonaban firmes, sus ojos reflejaban una vulnerabilidad genuina.

Rodeó el cuello del magnate con los brazos, buscando el refugio que solo él le brindaba—. Te extraño. No podía pasar un día más viéndote de lejos en esa casa sin poder tocarte.

Ismael cerró los ojos un segundo, rindiéndose al calor de su presencia. Le rodeó la cintura con firmeza y la pegó a su cuerpo, dejando escapar un suspiro pesado.

—Yo también te extraño —admitió con voz baja, acariciándole la espalda—. Cada segundo.

—Entonces dejemos las excusas —insistió Samanta, mirándolo fijamente a los ojos—. Ya no somos unos adolescentes jugando a escondidas. Somos dos adultos que se aman. Démosle su lugar a esto.

Ismael apretó la mandíbula. La culpa, esa sombra que lo acompañaba desde que la primera línea se cruzó entre ellos, volvió a sofocarlo.

—No es tan simple, Samanta. Ester confía en ti más que en nadie en este mundo. Para ella eres su hermana, su único refugio. Si se entera de que llevamos meses a sus espaldas, va a sentir que las dos personas en las que más confía en la vida la engañaron. Se va a sentir utilizada.

—¡Ester no es una niña de cristal! —replicó Samanta con frustración, sin apartarse—. Ella te adora y a mí me quiere. Si se lo explicamos con la verdad, lo entenderá. No estamos haciendo nada malo, Ismael. El único que se está castigando eres tú.

Ismael la tomó suavemente de los muñecas y rompió el abrazo, dando un paso atrás. La distancia le devolvió la compostura fría que solía mostrar al mundo.

—No voy a arriesgarme a romper a mi hermana, ni a que mi padre convierta tu vida en un infierno si decide que no eres la esposa que él planeó para mí —sentenció él con amargura—. Esto fue un error, Samanta. No el amarte, sino la forma en que lo estamos haciendo.

Ismael sintió el peso de su apellido sobre sus hombros, él sabía quién era su padre y lo que era capaz de hacer con tal de salirse con la suya.

1
Maria Mongelos
Ester debe sanar su corazón y darse otra oportunidad con Vincent
Maria Mongelos
Miranda, elegiste el bando equivocado y te va a costar muy caro
valeska garay campos
🤬🤬🤬🤬
ANALIA ✨🌹🍀
woww que capitulo tan intenso 👏👏👏 felicidades escritora !!!!
Maria Mongelos
Gracias querida escritora 💕
Maria Mongelos
Sigue soñando Mirando, Vincet no se va a dejar tan fácil más ahora que apareció Iker
Maria Mongelos
Vincent, deberías de ser más pillo, Iker no estas euro con los cuervos que tienes como tío y primo
Maria Mongelos
Griten, lloren, saquen todo lo que tienen adentro pero Iker ya decidió por ustedes, él quiere a su papá
Maria Mongelos
Vincent, no tienes derecho a reclamarle nada. tu sólito la destruiste, ahora a ver como resuelves esto
Maria Mongelos
Vincent, no tienes derecho a reclamarle nada. tu sólito la destruiste, ahora a ver como resuelves esto
Maria Mongelos
Vas a llegar tarde Ester porque Iker ya estación su papá. Me encanta😍
Maria Mongelos
Iker es mi idolo💕
Maria Mongelos
Seguramente fué el tío o el primo y el6culpando a los Villaseñor
Maria Mongelos
Te dije Vincent que ibas a sufrir, bien merecido lo tienes
Maria Mongelos
Ojalá Vincent e Ismael se enteren pronto qué son padres
Maria Mongelos
Samantha con la hija de Ismael y Ester con un hijo de Vincent, esto está buenísimo
Maria Mongelos
Me encanta, ya quiero saber co.o termina esta guerra
Maria Mongelos
Como que el padre la ayudó? Fué todo un teatro? El viejo siempre supo que estaba viva
Maria Mongelos
Siii!!! Eso, Ester, volviste para darle su merecido.
Dale con todo por idiota
Maria Mongelos
Quien será esta mujer? No quiero hacerme ilusiones
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