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La satisfacción de ser subestimada

La satisfacción de ser subestimada

Status: Terminada
Genre:Doctor / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:18.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rere ernie

Ariana Montero es, a los ojos de todos, una esposa insignificante.

Su suegra la humilla en cada cena. Su esposo, Simón Valverde, la exhibe como un adorno inútil mientras pasea a su amante del brazo frente a la familia. Nadie le pregunta adónde va por las noches. Nadie sospecha que debajo del vestido sencillo y el silencio calculado se esconde una de las cirujanas cardíacas más brillantes del país.

Cuando un misterioso inversionista llamado Santiago Guerrero la recluta para dirigir un ambicioso proyecto médico, los dos mundos de Ariana comienzan a colisionar. En el hospital es la "Doctora Genio", una leyenda anónima cuyos dedos han salvado vidas que otros daban por perdidas. En casa sigue siendo la mujer a la que nadie toma en serio.

Pero los secretos tienen fecha de caducidad.

A medida que su identidad se resquebraja, Ariana descubre algo mucho más peligroso que un matrimonio roto: la muerte de sus padres —dos médicos célebres que perecieron en un supuesto accidente automovilístico— fue un asesinato orquestado por las mismas familias que hoy la rodean. Un hombre con el rostro marcado por cicatrices, un tío político con las manos sucias y una suegra cuya elegancia esconde complicidad van tejiendo un rompecabezas que lleva veinticinco años enterrado.

Entre conspiraciones familiares, traiciones inesperadas, bisturís y balas, Ariana deberá decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para honrar la memoria de quienes le dieron la vida... y si el hombre que le ofrece protección merece también su confianza.

Porque en esta historia, ser subestimada no es una debilidad.

Es una ventaja.

NovelToon tiene autorización de Rere ernie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

El cuerpo de Santiago se tambaleó ligeramente; su mano se llevó por reflejo a la sien, de donde brotaba un hilo fino de sangre.

Damián, que permanecía a su lado, lo sujetó de inmediato.

—Señor, tenga cuidado.

Luego se volvió hacia Ariana con expresión suplicante.

—Señorita, el señor Guerrero se lastimó al embestir el auto que intentó atropellarla hace un momento. ¿Podría ayudarlo? Al menos para detener la hemorragia.

Santiago parpadeó con lentitud; por dentro, casi soltó una carcajada. Damián… eres bastante listo para leer la situación. Más tarde recibirás un bono.

Pero antes de que Ariana pudiera responder, Simón se adelantó con tono irritado.

—Ariana no es doctora, ¡lleva a tu jefe a su propio hospital! —espetó con dureza—. ¿Acaso no tienen allá a la doctora genio? ¡Que ella se encargue de curarlo!

Damián contuvo una risita, mordiéndose la risa por dentro. Como esposo, Simón ni siquiera sabía quién era la doctora genio a la que se refería. Y esa persona estaba de pie justo frente a ellos.

Ariana exhaló un suspiro suave y habló con calma.

—Iré al hospital con ustedes. Parece que mi auto todavía funciona. Vayamos en el mío.

—¡Ariana! Tú…

Antes de que Simón terminara la frase, Ariana ya le había empujado el hombro que le bloqueaba el paso.

—¡Quítate!

Su tono fue gélido y tajante. Sin esperar respuesta, ayudó a Damián a sostener a Santiago y lo condujo hasta su auto.

Santiago se acomodó en el asiento del copiloto. Damián no subió.

—Señorita —dijo inclinándose levemente—, yo me quedaré aquí para ocuparme del auto del señor. Por favor, cuide de mi señor.

—Está bien —respondió Ariana. Rodeó el vehículo y se sentó en el asiento del conductor.

Encendió el motor.

Antes de que el auto se pusiera en marcha, Santiago alcanzó a girar la cabeza hacia Simón a través de la ventanilla. Esbozó una sonrisa tenue, una sonrisa cargada de desafío.

El rostro de Simón enrojeció de golpe, conteniendo la furia; sus puños se apretaron con fuerza.

—¡Ariana, no te vayas con él!

Simón sujetó el marco de la ventanilla del lado donde Santiago estaba sentado, aferrándose como si no quisiera que el vehículo se moviera un solo centímetro.

—¡Ay! —Santiago hizo una mueca; su rostro se tensó de dolor… fuera genuino o simple actuación.

—¡Simón! ¡Suelta la mano! —exclamó Ariana desde el interior del auto.

—¡No! —respondió Simón con brusquedad, la mandíbula endurecida.

Damián, que había permanecido al costado todo ese tiempo, finalmente perdió la paciencia al ver la obstinación de aquel hombre. Se abalanzó y jaló el brazo de Simón.

—Señor, no obstaculice el tratamiento del señor Guerrero. La herida podría infectarse si no se atiende de inmediato.

Simón resistió unos segundos más, pero su agarre cedió al fin cuando Damián lo apartó con firmeza.

En cuanto el obstáculo desapareció, el auto de Ariana arrancó y los dejó atrás.

Dentro del vehículo, el silencio se instaló por un momento. Ariana le lanzó una mirada fugaz a Santiago.

—No se presione la sien todo el tiempo.

Santiago bajó la mano con lentitud.

—Parece que la herida es bastante profunda.

Ariana frunció el ceño.

—Solo es la sien.

—Ah… pero también estoy un poco mareado.

—¿Por el impacto?

—Tal vez.

Ariana no contestó. Se concentró en conducir hasta que el auto se detuvo frente al Hospital Horizonte. Entraron a la sala de curaciones; Ariana tomó el botiquín de primeros auxilios y se colocó frente a Santiago.

—Siéntese quieto.

Santiago obedeció sin protestar.

Ariana comenzó a limpiar la herida en la sien con un algodón antiséptico.

—¿Arde? —preguntó con brevedad.

Santiago arrugó el rostro de inmediato.

—Bastante.

En realidad, la herida no era nada grave. Pero él inclinó la cabeza a propósito para que Ariana se acercara más. La distancia entre ambos se redujo a unos pocos centímetros.

—No se mueva —dijo Ariana de nuevo.

—No me estoy moviendo.

—Hace un momento dijo que estaba mareado.

—Todavía.

Ariana se detuvo un instante y lo miró.

—Si el mareo empeora, deberíamos hacer un examen más profundo. Podría haber alguna lesión interna en la cabeza.

Santiago negó con suavidad.

—No hace falta. Con que tú me cures es suficiente.

Ariana exhaló un suspiro breve y volvió a limpiar la herida.

Unos segundos después, Santiago habló de nuevo.

—Parece que la herida es bastante seria.

—No lo es.

—¿Tal vez haya que suturarla?

—Tampoco.

—Entonces… ¿por qué sigue doliendo?

Ariana finalmente lo miró con expresión impasible.

—Está fingiendo.

Santiago guardó silencio un momento. Luego, sin el menor rastro de culpa, sonrió.

—¿Me descubrió?

Ariana dejó el algodón usado dentro del botiquín.

—He tratado heridas como esta muchas veces.

Santiago la observó con fijeza.

—Entonces… permíteme ser un poco consentido hoy.

Ariana arqueó una ceja.

—¿Por qué?

—Porque quien me está curando eres tú —respondió Santiago con calma, aunque su expresión parecía completamente seria.

Ariana permaneció en silencio unos segundos. Su rostro se mantuvo inexpresivo, pero la mano que estaba colocando el apósito en la sien de Santiago se detuvo por un instante.

—Frases como esa no van a funcionar para seducirme —dijo Ariana con frialdad, y le echó un vistazo rápido a la herida antes de desviar la mirada—. Su herida no es grave. Ya puede irse.

Santiago no respondió de inmediato. Solo contempló el rostro de Ariana, que se encontraba a una distancia muy corta del suyo.

—Qué lástima —murmuró.

Ariana enarcó una ceja.

—¿Qué es una lástima?

—Que si mi herida fuera grave, tal vez me cuidarías más tiempo.

Ariana retiró la mano del rostro de aquel hombre.

—No diga cosas extrañas, señor Guerrero.

Pero lejos de ofenderse, Santiago esbozó una sonrisa leve.

—Solo estoy planteando una posibilidad.

Ariana cerró el botiquín.

—Ya terminé. Puede irse.

Santiago no se movió. Por el contrario, reclinó la espalda contra el respaldo de la silla.

—Todavía me duele un poco la cabeza.

Ariana volvió a mirarlo, esta vez con una mirada mucho más afilada.

—Entonces hagamos una radiografía.

Santiago abrió un ojo de golpe.

—No es necesario.

—Acaba de decir que estaba mareado.

—Ahora ya me siento un poco mejor.

Ariana dejó escapar un suspiro largo. Había lidiado con suficientes pacientes testarudos, pero aquel hombre era claramente un caso aparte.

—Bien. Si se desmaya después, eso no será responsabilidad mía.

Santiago soltó una risa queda.

—No me voy a desmayar.

—¿Cómo puede estar tan seguro?

—Porque tú sigues aquí.

Ariana se quedó completamente inmóvil. Varios segundos de silencio cayeron sobre la pequeña habitación.

Luego habló con tono sereno pero firme.

—Señor Guerrero, ya se lo he dicho antes. Nuestra relación es profesional.

—Sí.

—Así que no diga cosas que puedan malinterpretarse.

Santiago la miró sin parpadear.

—No he dicho nada incorrecto.

Ariana frunció el ceño.

—Solo soy honesto —continuó Santiago con calma—. Me interesas.

La frase salió de sus labios sin el menor titubeo.

Ariana lo observó durante unos instantes. Luego dejó escapar una risa breve. No de gracia, sino más bien de incredulidad.

—Es usted muy seguro de sí mismo.

—Suelo serlo.

—Pero olvida una cosa.

—¿Cuál?

Ariana lo miró detenidamente.

—Sigo siendo la esposa de otro hombre.

Santiago no desvió la mirada.

—Lo sé. Pero tú también dijiste… que no vas a volver con Simón. Yo esperaré…

Ariana entrecerró los ojos.

—Esperaré a que seas verdaderamente libre —dijo Santiago con naturalidad.

El silencio volvió a caer entre ellos. Ariana no respondió de inmediato. Mientras tanto, Santiago simplemente permaneció sentado con expresión serena, como si el tiempo siempre jugara a su favor.

1
Liddel Calzada
Excelente historia muchas felicidades infinitas bendiciones para la autora
Livia silva mejias
BRUTAL !!! 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 EXCELENTE !!! 👌🏽
TE FELICITO AUTORA 🥂
ME ENCANTO, MUY BUENA TU NOVELA.
GRACIAS POR COMPARTIR
Livia silva mejias
...y el queso que había en la mesa, también se lo comió...ese barbarazo acabó conto'...😂😂😂😂🔥🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🫦
Livia silva mejias
no vale Santiago se volvió loco!?
como que se va a ir quejesoooo?
le deja el camino libre al malandro de Kenso, que a mi particularmente no me da buena espina para nada.
aparte de malandro loco... SAPEGATO!!!
Livia silva mejias
cómo asi???? y los trillos chorropotocientos miles de hombre de Santiago que cuidaban a Ariana???
no me jodas vale!!!
Livia silva mejias
nooooo! enserió ella no debe aliarse a ese malandro, no me da buena espina.
si no queda con el papasito que se quede sola
Livia silva mejias
y Santiago tan élite militar no sospecha ni de su flia ni de la flia de Simón????🤔 Sólo del Malandro de Kenzo
naaaaah vale🤬🤬🤬
Livia silva mejias
que loca !! tonta!!! como caes en las mentiras e intrigas de ese malandro chica?
espero que no te la tires de heroina y vayas sola

🤬
Livia silva mejias
tienen que supervisar las Cámaras de Seguridad 🤬🤬🤬 bloquear los hakeos
de kenzo
de lo contrario de nada sirve tener un ejército custodiando el hospital si el malandro ese esta al tanto de todo
Livia silva mejias
pilas con esta zorriputa!!!
seguro va a intentar algo para hacer quedar mal a Ariana🤔🤬🤬🤬
Maria Elena Gomez
Normal
Livia silva mejias
y será el momento apropiado para presentarle la demanda de divorcio delante de todos
audelina barra guzman
felicidades excelente historia
audelina barra guzman
buenísimo por Fin 🎉🎉🎉🍹🍹🍹🍹
audelina barra guzman
pucha que salió duro Santiago 🤔🤔🤔 deja de ser cabro chico ❤️❤️❤️
audelina barra guzman
pienso que ellos tendrían que conversar ya que Santiago no es culpable de las cagadas que se mando su mamá o su tío porfa podrían quedar juntos ellos y tendríamos un final Feliz 🤔🤔🤔🤔😔😔😔😔🍹🍹🎉❤️❤️❤️
audelina barra guzman
que atrapen al y a la mamá de Santiago y que Ariana y Santiago sean felices ❤️❤️❤️
audelina barra guzman
chuta tremendo secreto aver quien sale más perjudicado 😔😔🍹
audelina barra guzman
pero se supone que Santiago le puso varios guardias para ella y se supone que el también tiene muchos guardias 🤔🤔🤔🤔 como fue que ninguno estuviera en el momento del ataque 🤔🤔🤔
audelina barra guzman
excelente puso en su lugar a ese par de pirañas madre e hijo tal para cual sinvergüenzas 😈
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