⚠️🔞🔥La historia sigue a Tae-jun y Min-hyuk, los dos máximos herederos de las corporaciones tecnológicas más grandes del país, quienes están atrapados en una feroz disputa comercial por el control del mercado. Sin embargo, al encontrarse frente a frente, la rivalidad profesional se deforma de inmediato bajo el peso de una atracción animal asfixiante. Desafiando las leyes tradicionales del sistema, donde los Alfas dominantes deben buscar compañeros sumisos, estos dos predadores deciden romper las reglas de su sociedad para entregarse en secreto a un adictivo juego de poder y versatilidad dentro de un refugio clandestino. Entre marcas prohibidas, espionaje familiar y sacrificios corporativos, ambos deberán unirse para defender su nido de las bajas pasiones que intentan destruirlos.🔥🔞⚠️
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Loco
El motor del auto deportivo negro rugió con una violencia que hizo vibrar los asientos de cuero. Min-hyuk metió la primera marcha y aceleró a fondo, saliendo disparado como un proyectil que cortaba la noche lluviosa de la metrópolis. El interior del vehículo era una olla a presión. El aire acondicionado estaba encendido, pero no servía de nada contra la neblina asfixiante de sus feromonas. El perfume a tormenta eléctrica y cedro amargo de Min-hyuk envolvía el habitáculo con una posesividad salvaje, mientras la cereza negra y el tabaco dulce de Tae-jun respondían con ráfagas calientes y densas, reclamando su propia porción de control.
Min-hyuk conducía con una mano fija en el volante, manteniendo la vista al frente mientras sus ojos oscuros brillaban reflejando las luces rojas y azules de los neones urbanos. Su mandíbula estaba tan rígida que parecía tallada en piedra.
—No voy a tener piedad de ti —soltó Min-hyuk. Su voz ya no era la de un director corporativo; era por la urgencia animal—. Me has estado provocando desde que me viste la cara en esa sala de juntas. Me pusiste de rodillas mentalmente delante de todos esos viejos. Te juro que esta noche te voy a quitar ese orgullo de rey maldito a mordiscos. Vas a rogar que me detenga.
Tae-jun, reclinado en el asiento de cuero con una elegancia que desafiaba el peligro, soltó una risa baja. Fue un sonido profundamente erótico. Sus ojos destellaron en la penumbra del auto mientras observaba el perfil imponente de Min-hyuk. Desabrochó un botón más de su camisa de negra de forma deliberada, dejando expuesta su clavícula pálida y permitiendo que su aroma a cereza se intensificara de golpe, dándole una bofetada directa a los sentidos del Alfa robusto.
—¿Rogar? Qué memoria tan corta tienes —desafió Tae-jun, humedeciendo sus labios carnosos con la punta de la lengua—. Te dije que a mí me gusta lo que opone resistencia. Así que más te vale que tu fuerza sea real y no solo palabras baratas para asustar Omegas. Si no eres capaz de romperme, seré yo quien te deje marcado en el suelo.
La provocación fue el detonante. Min-hyuk soltó un gruñido gutural. Frente a ellos, el semáforo cambió a rojo en una de las avenidas principales, pero a Min-hyuk ya no le importaban las leyes de tránsito. Hundió el pie en el acelerador, ignorando la señal y haciendo que el auto cruzara la intersección a una velocidad ensordecedora, esquivando autos y la lluvia que golpeaba con fuerza el parabrisas.
Al mismo tiempo, la mano derecha de Min-hyuk abandonó la palanca de cambios y se lanzó hacia el cuello de Tae-jun. Sus dedos grandes y ásperos se enredaron con fuerza en la nuca del Alfa pálido, apretando la media coleta y obligándolo a girar el rostro hacia él sin soltar el volante con la otra mano. El agarre era posesivo, dominante, una orden que obligó a Tae-jun a arquear el cuello de una forma tan dolorosa como excitante.
—Cállate la boca antes de que te la destroce aquí mismo —amenazó Min-hyuk, apretando más la nuca de Tae-jun mientras doblaba una esquina a toda velocidad hacia un edificio residencial de lujo.
Tae-jun no intentó soltarse. Al contrario, clavó sus dedos largos en el muslo de Min-hyuk, apretando con fuerza, sintiendo la dureza del músculo del Alfa bajo el pantalón de vestir. Sus respiraciones se cortaban en el espacio cerrado, mezclándose con el rugido del motor.
El auto derrapó al ingresar al estacionamiento privado del departamento. Min-hyuk ni siquiera se molestó en estacionar correctamente; apagó el motor y en un segundo ya estaba fuera del vehículo. Abrió la puerta del copiloto a zancadas, tomó a Tae-jun del brazo y lo arrastró fuera. No hubo delicadeza en el ascensor, donde se empujaron mutuamente contra las paredes de espejo, marcando sus territorios con las miradas fijas y las respiraciones agitadas.
En cuanto la puerta del departamento se abrió y se cerró a sus espaldas, la guerra estalló.
No alcanzaron a llegar a la habitación principal. Min-hyuk empujó a Tae-jun contra la pared del pasillo de entrada, un muro oscuro que contrastaba con la palidez de la piel de Tae-jun. Con un movimiento brusco y desesperado, las manos de Min-hyuk se enterraron en el cuello de la camisa negra de Tae-jun y tiraron hacia abajo. La tela fina se desgarró con un sonido seco, rompiéndose los botones de nácar que salieron volando por el suelo.
Tae-jun soltó un jadeo, pero su respuesta fue inmediata. Sus manos agarraron el saco de Min-hyuk, despojándolo de él a la fuerza y arrojándolo a un lado, antes de prenderse del cuello de su camisa gris. Tae-jun tiró con tanta fuerza que los ojales se abrieron, dejando al descubierto el pecho amplio, velludo y musculoso de Min-hyuk.
Sus bocas se encontraron en un choque brutal. No fue un beso; fue una pelea por ver quién devoraba a quién. Min-hyuk mordió el labio inferior de Tae-jun con tanta violencia que el sabor metálico de la sangre inundó las bocas de ambos de inmediato. Tae-jun ahogó un gemido que sonó a furia y placer, respondiendo al ataque metiendo la lengua con desesperación, buscando el sabor a whisky y cedro de Min-hyuk. Se besaban quitándose el aire, cortando sus propias respiraciones hasta que los pulmones les quemaban.
Min-hyuk metió una rodilla entre las piernas de Tae-jun, forzando la apertura de sus muslos mientras sus manos recorrían la espalda del Alfa estilizado. Las uñas de Tae-jun se clavaron con saña en los hombros anchos de Min-hyuk, desgarrando la piel y dejando arañazos largos y rojos que comenzaron a brotar sangre sutil bajo la luz tenue del pasillo.
—Eres un maldito demonio —gruñó Min-hyuk contra sus labios, bajando la boca hacia el cuello pálido de Tae-jun. Molió la piel blanda con sus dientes, dejando una mordedura profunda, marcando el territorio de una forma que a dos Alfas se les consideraba prohibida—. Hueles tan jodidamente dulce que me vas a volver loco.
—Muérdeme más fuerte, Alfa de pacotilla —jadeó Tae-jun, con los ojos nublados por la lujuria y el dolor. Su cabeza se echó hacia atrás contra la pared, ofreciendo su cuello con una arrogancia que volvía loco a Min-hyuk—. Demuéstrame que puedes hacer algo más que ladrar.
Min-hyuk no esperó más. De un solo tirón, bajó los pantalones ajustados de Tae-jun junto con su ropa interior, dejándolo expuesto. No había Omegas aquí, no había aceites perfumados, no había preparación tradicional. Min-hyuk se llevó dos de sus dedos grandes a la boca, empapándolos por completo con su propia saliva mezclada con la sangre que aún brotaba de sus labios heridos.
Sin ninguna piedad, hundió los dedos lubricados con saliva en la estrechez de Tae-jun.
El Alfa pálido soltó un grito ahogado, un gemido ronco que rebotó en las paredes vacías del departamento. Sus dedos se clavaron con tanta fuerza en la espalda de Min-hyuk que sus uñas amenazaron con romperse. Su cuerpo se tensó al límite, arqueando la espalda, pero sus ojos felinos siguieron fijos en los de Min-hyuk, completamente rojos, desafiándolo a continuar.
—¿Duele, mi rey? —se burló Min-hyuk con la respiración desbocada, moviendo sus dedos con brusquedad adentro de él, forzando las paredes tensas para abrir espacio para su propio miembro que ya pulsaba con dolor debido a la erección asfixiante—. Esto es lo que pasa cuando te metes con un Alfa de verdad.
—No... no es nada —consiguió decir Tae-jun, con una sonrisa rota y los dientes apretados, aunque el sudor ya comenzaba a perlar su frente—. Muévete más rápido. Deja de perder el tiempo.
Min-hyuk retiró sus dedos de golpe, haciendo que Tae-jun soltara un suspiro de vacío. Sin perder un segundo, Min-hyuk desabrochó su propio pantalón, liberando su miembro enorme y completamente rígido. Su aroma a tormenta eléctrica alcanzó un nivel destructivo, llenando el pasillo con un olor a ozono que enturbió la mente de ambos por completo.
Tomando a Tae-jun por las caderas con un agarre que dejaría marcas moradas durante semanas, Min-hyuk se acomodó entre sus piernas y se empujó hacia adelante con un movimiento seco y total.
El miembro del Alfa invadió la estrechez de Tae-jun de un solo golpe, llenándolo por completo. El dolor y el placer estallaron en la pelvis de Tae-jun como una bomba. Se le cortó el habla; sus ojos se abrieron de par en par y su boca quedó abierta en un gemido mudo mientras su cuerpo intentaba asimilar la inmensidad del Alfa que acababa de poseerlo.
Min-hyuk también se congeló por un segundo. La presión interna de Tae-jun era tan caliente, tan malditamente apretada y perfecta que sintió que iba a venirse en ese mismo instante. Sus feromonas chocaron con tal violencia dentro del cuerpo del otro que ambos experimentaron una especie de shock eléctrico.
—Eres una maldita locura —soltó Min-hyuk, con los ojos desorbitados y la voz rota, completamente sobrepasado por la intensidad del encuentro—. Eres un Alfa... y me tienes jodidamente loco.
Tae-jun recuperó el aliento y, a pesar de tener las entrañas ardiendo por la invasión, envolvió sus piernas largas alrededor de la cintura de Min-hyuk, pegándolo más a él, clavando sus uñas ensangrentadas en sus glúteos. Su sonrisa de pantera regresó, más peligrosa y caliente que nunca.
—Te lo advertí —jadeó Tae-jun al oído del Alfa, mordiéndole el lóbulo de la oreja con saña—. Ahora... no te atrevas a detenerte. Muéstrame cómo se rompe un rey.
Min-hyuk soltó un rugido salvaje y comenzó a embestir con una fuerza destructiva contra la pared, iniciando una batalla de cuerpos y feromonas donde la el orgullo de sus castas apenas comenzaban a consumirse en el fuego.
respecto a la nueva novela, espero novedades de sonde leerla pronto, apoyo toda su escritura y le sigo a donde vaya!!!💜💋
se viene lo bueno, no puedo esperar!!!😈😈😈
Vamos Min, no solo eres fuerza bruta, haz que tu mente vuele, demuestra de que estas hecho. Tae tiene que saberlo también juntos podrían idear la forma de salir de este terreno lodos 💪