NovelToon NovelToon
Votos De Sangre

Votos De Sangre

Status: En proceso
Genre:Matrimonio entre clanes / Polos opuestos enfrentados / Mujer poderosa
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: vasitos de veneno

Misaki Kuroda tiene demasiadas razones para odiar a los De Luca.
Hija del líder de una poderosa familia de la Yakuza, fue criada para no mostrar debilidad. Pero cuando un De Luca destruyó la vida que había imaginado para sí misma, Misaki respondió de la única manera que conocía: con sangre.
Dante De Luca no la culpa. Conocía demasiado bien a su hermano y sabe que Misaki tenía motivos para hacer lo que hizo. Pero comprenderla no significa que quiera convertirla en su esposa.
Para poner fin a años de enfrentamientos, los Kuroda y los De Luca sellan la paz mediante un matrimonio.
Misaki deberá casarse con un hombre cuyo apellido representa todo lo que perdió. Dante deberá compartir su vida con una mujer que tiene razones suficientes para odiar a toda su familia.
No habrá amor. No se espera perdón.
Pero el verdadero peligro comenzará cuando Dante deje de ser para Misaki simplemente un De Luca.
Porque hay sentimientos que ni el odio, ni la sangre, ni una familia pueden controlar.

NovelToon tiene autorización de vasitos de veneno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3

Tokio

—Hija, necesito hablar con vos.

Misaki se detuvo en la entrada.

Su padre estaba sentado detrás de la mesa baja, con una taza de té frente a él. A su alrededor no había nadie.

Eso fue lo primero que llamó su atención.

Takeshi Kuroda rara vez estaba solo.

—¿Qué pasa?

—Cerrá la puerta.

Misaki obedeció.

No porque se lo hubiera pedido su padre.

Porque Takeshi Kuroda no pedía.

Ordenaba.

Se acercó y permaneció de pie frente a él.

—Sentate.

—Estoy bien así.

Takeshi levantó lentamente los ojos.

No repitió la orden.

No hizo falta.

Misaki sostuvo su mirada durante unos segundos antes de tomar asiento frente a él.

Su padre bebió tranquilamente un sorbo de té.

—Los De Luca quieren negociar.

Misaki soltó una pequeña risa.

—No les voy a dar la cabeza.

Takeshi dejó la taza sobre la mesa.

—No te pregunté qué pensás hacer con ella.

La sonrisa de Misaki desapareció.

—Entonces ya tenés mi respuesta.

—Y vos todavía no tenés mi pregunta.

Silencio.

Misaki se recostó ligeramente.

—¿Qué quieren?

—Varias cosas.

—La cabeza es una de ellas.

—Sí.

—No.

Takeshi la observó.

—La vamos a devolver.

Misaki frunció el ceño.

—No.

—No estoy negociando con vos, Misaki.

Ella se quedó inmóvil.

Takeshi continuó hablando con absoluta tranquilidad.

—El cuerpo será devuelto completo a los De Luca.

—Yo lo maté.

—Lo sé.

—Yo decidí conservarla.

—Y yo lo permití.

Aquello la hizo callar.

Takeshi apoyó ambas manos sobre sus piernas.

—La conservaste porque necesitábamos enviar un mensaje. El mensaje fue recibido.

—No parece.

—Está muerto. Su familia recibió su cuerpo sin cabeza. Durante un año supieron exactamente quién lo mató y por qué. No necesitamos demostrar nada más.

Misaki apretó la mandíbula.

—Su madre quiere enterrarlo —continuó Takeshi.

—No me importa lo que quiera su madre.

—A mí tampoco.

La respuesta fue tan inmediata que Misaki levantó la mirada.

—Pero esto no se trata de lo que ella quiere. Se trata de lo que yo necesito conseguir.

Ahí estaba Takeshi Kuroda.

No el padre.

El jefe.

—Los De Luca quieren recuperar los restos de su hijo —continuó—. Los recuperarán.

—¿Y qué recibimos nosotros?

—Todavía no terminé.

Misaki guardó silencio.

Takeshi volvió a tomar la taza.

—Quieren terminar la guerra.

Ella soltó una carcajada.

—Ahora quieren paz.

—Sí.

—Qué conveniente.

—Para ellos y para nosotros.

—No necesito su paz.

—No estoy hablando de lo que necesitás vos.

Misaki endureció la mirada.

—Estoy hablando de los Kuroda.

Takeshi dejó nuevamente la taza.

—En los últimos doce meses perdimos hombres. Perdimos dinero. Perdimos negocios. Ellos también. Cada ataque nuestro provoca una respuesta y cada respuesta nos obliga a atacar nuevamente.

—Entonces que sean ellos los que dejen de responder.

—No seas infantil.

Los ojos de Misaki se oscurecieron.

—Cuidado.

Takeshi levantó apenas una ceja.

Cualquier otro hombre habría retrocedido al escuchar aquella palabra de boca de Misaki Kuroda.

Él no.

—¿Me estás amenazando?

Misaki sostuvo su mirada.

Ninguno de los dos se movió.

—No.

—Eso pensé.

Takeshi volvió a acomodarse.

Misaki apartó la mirada primero.

No por miedo.

Por respeto.

El único hombre ante el que todavía era capaz de hacerlo.

—Ellos están en Italia —dijo—. Nosotros en Japón. No necesitamos volver a cruzarnos.

—Sabés perfectamente que eso no es verdad.

Misaki no respondió.

—Italia nunca fue el problema. Japón tampoco.

Silencio.

—Nueva York —dijo ella.

—Nueva York.

Takeshi se levantó.

Caminó hasta una de las ventanas.

—Los De Luca construyeron allí parte de su imperio. Nosotros hicimos lo mismo. Tenemos negocios, hombres, contactos, inversiones. Ellos también. Durante años pudimos coexistir.

—Hasta que dejaron de saber cuál era su lugar.

—Hasta que ambas familias decidieron que querían más.

Misaki lo miró.

—No cambies la historia.

Takeshi giró.

—No la estoy cambiando. Estoy evitando que tu dolor la cambie por vos.

La expresión de Misaki se endureció.

—No hables de él.

—Voy a hablar de lo que considere necesario.

—Ren no tenía nada que ver con nuestra guerra.

—Lo sé.

—Era profesor.

—Lo sé.

—No pertenecía a este mundo.

—También lo sé.

Misaki se levantó.

—Entonces no me pidas que haga las paces con la familia que lo mató.

Takeshi permaneció completamente quieto.

—Sentate.

—No.

—Misaki.

—Dije que no.

Takeshi dio un solo paso hacia ella.

—Y yo te dije que te sentaras.

Silencio.

No había gritado.

No lo necesitaba.

Misaki lo miró fijamente.

Durante unos segundos ninguno cedió.

Finalmente ella volvió a sentarse.

Takeshi regresó a su lugar.

—No te estoy pidiendo que perdones a nadie —dijo—. El perdón es algo personal. Esto no lo es.

—Para mí sí.

—Ese es precisamente el problema.

Misaki entrecerró los ojos.

—Ren murió por culpa de un De Luca.

—Y el hombre responsable murió por tu mano.

Ella guardó silencio.

—Lo perseguiste. Lo encontraste. Lo mataste. Le cortaste la cabeza y se la enviaste a su familia.

Takeshi no mostró una sola emoción mientras lo decía.

—Yo no te detuve.

Misaki lo miró.

—No.

—Tampoco permití que nadie te tocara después. Cuando los De Luca quisieron responder, respondimos nosotros. Cuando atacaron nuestros negocios, atacamos los suyos. Cuando mataron a uno de nuestros hombres, cayeron dos de ellos.

Takeshi se inclinó ligeramente hacia delante.

—Durante un año, esta familia sostuvo tu venganza.

Misaki apretó los labios.

—No te lo pedí.

—No tenías que hacerlo. Sos mi hija.

Aquello la hizo callar.

Takeshi continuó:

—Pero también sos una Kuroda.

Su voz bajó.

—Y llegó el momento de que recuerdes lo que significa.

Misaki sostuvo sus ojos.

—¿Qué querés de mí?

—Todavía nada.

—Entonces ¿por qué estoy acá?

—Porque los De Luca quieren algo más que recuperar a su hijo.

Misaki esperó.

—Quieren un acuerdo permanente.

—Que lo firmen.

—Un papel no detiene una bala.

—Entonces que ofrezcan dinero.

—No necesito su dinero.

—Territorio.

—Tampoco.

—Negocios.

Takeshi negó lentamente.

—Una garantía.

Misaki comenzóaba a impacientarse.

—¿Qué garantía?

Su padre no respondió inmediatamente.

Se tomó su tiempo.

Y eso fue lo que hizo que Misaki comenzara a sospechar.

—Padre.

—Las dos familias necesitan algo que haga que romper el acuerdo tenga un precio demasiado alto.

—¿Qué?

—Un vínculo.

Misaki frunció el ceño.

—¿Qué clase de vínculo?

Takeshi sostuvo su mirada.

—De sangre.

Durante unos segundos ella no comprendió.

Después algo cambió en su expresión.

—No.

Takeshi permaneció inmóvil.

—No —repitió Misaki.

—Todavía no dije nada.

—No hace falta.

—Vas a escucharme.

Misaki se puso de pie.

—No pienso...

—Sentate.

—No.

Esta vez Takeshi golpeó una sola vez la mesa con la palma.

El sonido seco atravesó la habitación.

—¡Sentate!

Misaki se quedó inmóvil.

Takeshi rara vez levantaba la voz.

Por eso, cuando lo hacía, hasta ella escuchaba.

—Podés odiar lo que voy a decir —continuó—. Podés odiarme a mí después de escucharlo. Pero mientras yo sea el jefe de esta familia, no vas a levantarte de una conversación porque no te gusta lo que estás escuchando.

Misaki respiró profundamente.

Volvió a sentarse.

—Hablá.

Takeshi la observó unos segundos.

—Los De Luca propusieron unir a las familias mediante un matrimonio.

Misaki no reaccionó.

Al menos no inmediatamente.

—¿Entre quiénes?

Takeshi no apartó los ojos de ella.

—Dante De Luca y vos.

Silencio.

Misaki parpadeó.

Una vez.

Después se rio.

Fue una risa breve, incrédula.

—No.

Takeshi no respondió.

—¿Dante De Luca?

—Sí.

—¿El hijo mayor?

—El heredero.

Misaki se levantó otra vez.

Esta vez Takeshi no se lo impidió.

—Estás loco.

—Cuidá cómo me hablás.

—Querés casarme con un De Luca.

—Sí.

La respuesta fue tan directa que Misaki se quedó mirándolo.

—¿Después de todo lo que hicieron?

—Sí.

—¿Después de Ren?

Takeshi endureció el rostro.

—Sí.

Misaki negó con la cabeza.

—No voy a hacerlo.

—Vas a considerarlo.

—No.

—No te pregunté.

Misaki lo miró con incredulidad.

—¿Qué dijiste?

Takeshi se levantó.

—Dije que no te pregunté.

Por primera vez estaban frente a frente.

Padre e hija.

Dos Kuroda.

Dos personas demasiado acostumbradas a que los demás obedecieran.

—Los De Luca hicieron la propuesta —continuó Takeshi—. Yo acepté negociar las condiciones.

—Sin hablar conmigo.

—Sí.

—Es mi vida.

—Y es mi familia.

—No soy uno de tus negocios.

—Nunca dije que lo fueras.

—Entonces dejá de tratarme como si pudieras intercambiarme por un tratado de paz.

Takeshi dio un paso hacia ella.

—No te estoy intercambiando.

—¿Ah, no?

—No.

Su voz fue baja.

Firme.

—Te estoy diciendo que llegó el momento de asumir el lugar para el que te preparé toda tu vida.

Misaki soltó una risa amarga.

—Me preparaste para matar.

—Te preparé para hacer lo necesario.

Eso la hizo callar.

—Cuando necesitaba que aprendieras a usar una espada, aprendiste —continuó Takeshi—. Cuando necesitaba que soportaras dolor, lo soportaste. Cuando esta familia fue atacada, respondiste. Cuando un De Luca destruyó algo que amabas, hiciste lo que creíste necesario.

La mandíbula de Misaki se tensó.

—Ahora necesito otra cosa.

—¿Que me case?

—Que protejas a tu familia.

—Casándome con el hermano del hombre que maté.

—Sí.

Misaki lo miró durante varios segundos.

—No.

Takeshi respiró lentamente.

—Escuchame bien porque no voy a repetirlo.

Se acercó un poco más.

—Yo no te crié para que fueras la esposa de nadie. No te entrené durante años para entregarte como un objeto. Y si creyera que Dante De Luca va a convertirte en uno, esta conversación jamás habría ocurrido.

Misaki permaneció callada.

—Pero tampoco te crié para que pusieras tus sentimientos por encima de esta familia.

La frase encontró exactamente dónde herirla.

—No vuelvas a hablarme de mis sentimientos.

—Entonces dejá de permitir que decidan por vos.

Misaki apretó los puños.

—No sabés nada.

Takeshi la miró.

Durante un instante dejó de parecer el jefe de los Kuroda.

Solo durante uno.

—Sé más de lo que creés.

Misaki apartó los ojos.

Takeshi no insistió.

—El matrimonio establecería una alianza permanente entre ambas familias. Los ataques en Nueva York terminan. Los negocios quedan protegidos. Los territorios se renegocian. Ningún De Luca podrá buscar venganza contra vos por la muerte de su hijo.

—No necesito que me protejan.

—No. Necesitás que dejen de intentar matarte.

Misaki casi sonrió.

—Pueden seguir intentando.

—Ese orgullo tuyo algún día va a matarte.

—Vos me lo enseñaste.

Por primera vez apareció algo parecido a una sonrisa en el rostro de Takeshi.

Duró poco.

—También te enseñé a saber cuándo una batalla deja de ser útil.

Misaki guardó silencio.

—¿Y dónde se supone que ocurriría esta maravillosa unión?

—Nueva York.

Ella levantó la mirada.

—¿Nueva York?

—Ni Italia ni Japón.

Takeshi regresó a la mesa.

—El conflicto está allí. La solución también estará allí.

—¿Pretendés que viva con él?

—Si el acuerdo se concreta, sí.

Misaki soltó aire por la nariz.

—En Nueva York.

—Sí.

—Con Dante De Luca.

—Sí.

—¿Y querés que finja que somos una familia feliz?

Takeshi la miró como si acabara de decir una estupidez.

—No me interesa si son felices.

Misaki levantó una ceja.

—Qué tranquilizador.

—Me interesa que sean inteligentes.

Silencio.

—No necesitás amar a Dante De Luca. Él tampoco necesita amarte. Necesitan comprender qué representa ese matrimonio y actuar en consecuencia.

Misaki se quedó pensativa.

—¿Él aceptó?

—Su padre aceptó negociar.

—No pregunté por su padre.

Takeshi notó la diferencia.

—Dante conoce la propuesta.

—¿Y?

—No la rechazó.

Misaki frunció ligeramente el ceño.

Eso sí despertó algo en ella.

No interés.

Desconfianza.

—Su hermano murió por mi mano.

—Lo sabe.

—Le corté la cabeza.

—También lo sabe.

—Y aun así está dispuesto a sentarse a negociar un matrimonio conmigo.

—Parece que sí.

Misaki guardó silencio.

No le gustaba.

El odio era sencillo.

Predecible.

Podía prepararse para un hombre que quisiera vengarse.

No sabía qué hacer con uno que estuviera dispuesto a casarse con ella.

—Quiero saber todo sobre él.

Takeshi la observó.

—Ya lo sabemos.

—Yo quiero saberlo.

—¿Por qué?

Misaki lo miró como si la respuesta fuera evidente.

—Porque si pretendés ponerme frente a Dante De Luca, quiero saber quién tengo enfrente.

Takeshi asintió lentamente.

Eso sí lo entendía.

Era exactamente lo que él le había enseñado.

—Vas a tener un informe mañana.

Misaki se dirigió hacia la puerta.

—Y otra cosa.

Se detuvo.

—La cabeza será devuelta.

Misaki cerró los ojos un instante.

—No.

—Misaki.

Giró hacia él.

—Eso no.

—No es negociable.

—La matanza terminó cuando yo decidí que terminara.

—No. —Takeshi sostuvo su mirada—. Terminó cuando yo lo decidí.

El silencio fue absoluto.

Misaki apretó la mano alrededor del picaporte.

Takeshi no levantó la voz.

No hizo falta.

—Soy tu padre —continuó—. Pero antes que eso, para todos los que llevan nuestro nombre, soy el jefe de esta familia.

Sus ojos se clavaron en los de ella.

—No confundas el hecho de que te permita discutir conmigo con el derecho a desobedecerme.

Misaki permaneció quieta.

Aquellas palabras habrían hecho bajar la cabeza a cualquier otro Kuroda.

Ella no lo hizo.

Era su hija, después de todo.

—¿Terminaste?

Takeshi la observó durante unos segundos.

—Por hoy.

Misaki abrió la puerta.

—Entonces yo también.

—Misaki.

Ella se detuvo sin girarse.

—Dentro de una semana viajaremos a Nueva York.

Ahora sí se dio vuelta.

—¿Qué?

—Los De Luca estarán allí.

—Dijiste que estaban negociando.

—Lo están.

—¿Y ya organizaste una reunión?

—Por supuesto.

Misaki lo miró incrédula.

Takeshi tomó nuevamente su taza de té.

—Te dije que iba a negociar, hija. Nunca dije que fuera a esperar tu permiso para hacerlo.

Misaki apretó la mandíbula.

—Una semana.

—Una semana.

Ella salió sin despedirse.

La puerta se cerró detrás de ella.

Takeshi permaneció en silencio.

Esperó hasta que los pasos de su hija desaparecieron por completo.

Solo entonces dejó la taza sobre la mesa.

Conocía a Misaki.

Sabía que estaba furiosa.

También sabía que durante los próximos siete días estudiaría cada nombre, cada negocio y cada movimiento de los De Luca.

Especialmente uno.

Dante De Luca.

Takeshi conocía a su hija.

Podía gritarle.

Podía desafiarlo.

Podía incluso odiarlo.

Pero cuando llegara el momento de subir a ese avión, estaría allí.

Porque podía haber pasado toda su vida enseñándole a Misaki a empuñar una katana.

Pero la lección más importante había sido otra.

Un Kuroda podía sangrar.

Podía perder.

Podía odiar.

Lo único que no podía hacer era abandonar a su familia.

1
Kim Nava
por eso actitud de Dante sigo diciendo que estos protagonistas no deberían quedar juntos al final no se puede ojalá y este final sea distinto y cada uno por su lado y que sea diferente a todas esas historias
Kary Monte
hasta tu hijo sabe cómo debe comportarse🙎🙎🙎
Kary Monte
🤦🤦🤦🤦 como puede ser tan animal
y más animal delante de su hijo
dios mío santo este hombre es un bruto
Kary Monte
al parecer ren en verdad era solo un profesor enamorado de misaky porque sino su padre le hubiera echado barro
será muy difícil el acercamiento de estos dos protagonistas si bien es cierto fue Lucio de luca quien lo mató
no es culpa de toda la familia bien claro nos dice dante que Lucio actuaba solo era un sicópata asesino un maldito y creo que misaky hizo su propia justicia si asesinarlo pero ahí termino y ella debe sanar necesita un sicólogo que le ayude a superar su dolor.
ahora veremos qué sucede🙎🙎🙎
Kary Monte
parece me parece 😁😁😁 que el que callo fue De Luca 😁😁😁 ahora pues
Kary Monte
por fin
esa mujer no sabe que eres el jefe al parecer cree que puede manipular todo de una vez ponla en su sitio
ponle una casa
total ella más está en la calle comprando bailando comiendo teniendo amantes en fin su vida loca
las niñeras cuidan de Mateo
Kim Nava
ella tiene claro lo que quiere y se entiende por qué aria lo mismo
y aquí es donde lo digo por primera vez que estos dos protagonistas no deben quedar juntos ojalá sea diferente y no sea el final feliz por ensima de dos vidas que no tenían nada que pagar
Kim Nava
el ya cayó ante ella
Mayelin Gimenez
El está loco por ella! Y creo que Misaki no le es indiferente! Solo que se limita por el dolor de la perdida de Ren!
Mayelin Gimenez
Ese Lucio De Luca lo mató por diversión! Con razón Misaki lo dejo sin cabeza!
Kim Nava
y esa maldita viena toda vía defiende a su maldito hijo por que su hijo no es malo 😡😡😡
que bueno que Misaki lo degolló y fue poco
estoy odiando a Dante
Kary Monte
horrible 😣😣😣horrible lo que vivió Misaki
dante no sabes en realidad porque odia a toda tu familia lo que significa para ella tu apellido
🤷🤷🤷 cómo es que estos dos se van a enamorar🙎🙎🙎deberá pasar algo increíble que los una
Kim Nava
la que llevó a hi a la madre de Dante es la perra de Carmen 😡
Kary Monte: estoy de acuerdo fue esa perra de Carmen
dante de es darte cuenta de la alimaña que está en tu casa
total 1 replies
Kim Nava
no se por que esta soportando Dante a esa despechada ya la hubiera desaparecido 😡😡😡
por que ella está siendo un clavo en el culo
no se pero esta vien el coraje de Misaki pero se está portando con el de lo peor
Kary Monte
dante
esa carne. es un problema se nota
se que es la madre de tu hijo
pero deberías mandarla a volar de una vez
hasta a mí me cansa
Kary Monte
/Smug/ está tensión entre Hiroshi y dante me está matando
Kim Nava
bueno su venganza de Misaki es entendible
pero realmente Ren si era una blanca paloma una buena persona por que a pasado en otras historias que nos venden a un personaje por bueno y viene siendo peor
Kim Nava
lo que no me parece es que Hiroshi quiera interponerse el solo es la mano derecha y de confianza que tenga sentimientos hacia ella es su pedo pero no por eso va hacer una piedra para Dante
Kary Monte
no sé otras
pero yo cada vez que estos estás juntos saltan chispas /Sly//Sly//Sly//Sly/
Kim Nava: jiji no eres la única 🤭
solo ellos por su ego y venganza no lo ven 🤭
total 1 replies
Kim Nava
sigo diciendo que la tal Carmen esa se alió a algun enemigo por eso ese ataque 🤔
Kary Monte: 😜😜😜😜 te gusta el peligro dante
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play