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Matrimonio Por Apuesta

Matrimonio Por Apuesta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Fabián de Castro es un hombre poderoso y respetado en su ciudad. Es frío y poco sociable, dueño de un casino muy visitado por toda clase de persona. También es uno de los solteros más deseado. En una deuda de juego su pago es Débora, quien acababa de recibir su título de profesora y estaba orgullosa de haber logrado su sueño. Al llegar a su casa, se entera entre otras cosas, que la pequeña herencia que sus padres pudieron dejarles al morir, su hermano mayor la había acabado en juegos, mujeres y alcohol. Fabián sintió que si él no se hacía cargo, el hermano la vendería a otro hombre y no sé comportaría igual, así que termina por aceptar. Entre ellos comienza una rivalidad que oculta los sentimientos reales que comienzan a surgir con cada gesto cariñoso y detallista que se hacen al descuido.

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Reglas dentro de la jaula de oro

La puerta de la habitación se cerró tras Débora con un golpe seco.

Se quedó de pie, en medio del espacio enorme y elegante, con las manos apoyadas sobre la maleta. La luz cálida de la lámpara de araña iluminaba los muebles antiguos, los cuadros de paisajes europeos y la cama enorme con sábanas perfectamente planchadas.

Todo parecía hermoso… y a la vez, aterrador.

Débora se dio cuenta de que estaba en una jaula de oro. Una jaula donde cada detalle había sido pensado, no para complacerla, sino para mantenerla bajo control.

—Bienvenida —dijo una voz tras ella, suave pero firme.

Se giró rápidamente y vio a Fabián de Castro en el marco de la puerta. Traje negro impecable, mirada afilada como cuchilla.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Débora, con el corazón latiéndole a mil por hora—. Me dijeron que esto era… solo la habitación.

—Vine a explicarte las reglas —respondió Fabián—. Dentro de esta casa, hay ciertas normas que debes seguir. La primera: respeto. Hacia mí, hacia la casa y hacia ti misma.

Débora arqueó una ceja.

—¿Reglas? —susurró, con una mezcla de incredulidad y desafío—. ¿Acaso me tratas como a una prisionera?

—No eres una prisionera —dijo él, cruzando los brazos—. Eres un huésped. Pero un huésped que no puede salir sin mi permiso. Tu seguridad depende de eso. Segunda regla: no involucrarte en mis negocios, ni acercarte a las zonas que no te sean indicadas.

—¿Negocios? —preguntó ella, mirando a su alrededor—. No entiendo…

—Casino, inversiones, personas peligrosas. —Fabián caminó hacia la ventana y miró afuera—. Si te metes donde no debes, no habrá protección que te salve. Tercera regla: no discutir con mi personal. Ellos obedecen órdenes. No cuestionan. Tú tampoco.

Débora tragó saliva. Su maleta todavía estaba cerrada. Quiso dar un paso atrás, pero el suelo de mármol parecía haberla anclado.

—¿Y si no cumplo alguna de estas reglas? —preguntó con voz firme, tratando de mantener el control—.

Fabián la miró con ojos oscuros y profundos, donde no había rastro de duda ni misericordia.

—Entonces las consecuencias serán proporcionales. Y créeme, Débora… no quieres comprobarlas.

Un escalofrío recorrió su espalda.

—Entonces, ¿qué… exactamente puedo hacer? —dijo, con voz temblorosa—. ¿Simplemente quedarme aquí, mirando las paredes?

—Puedes estudiar, leer, ordenar tus cosas, vestirte, descansar, salir al jardín solo cuando yo lo indique… y aprender a convivir en este mundo —respondió Fabián, dando un paso atrás—. Esa es tu “libertad”.

Débora apretó los labios, conteniendo un grito que parecía salir de sus entrañas.

—¿Jaula de oro? —susurró—. Eso es lo que esto es. Una jaula de oro.

—Es mejor que la alternativa —dijo él, sin suavizar la voz—. Tu hermano no te protegería de nadie. Yo sí.

El corazón de Débora latía con fuerza. Una parte de ella quería odiarlo. Pero otra, más pequeña, entendía que tenía razón. Y esa verdad la irritaba más que el propio encierro.

—¿Y por cuánto tiempo? —preguntó al fin, con el mentón levantado, intentando aparentar valentía.

—Hasta que consideremos que es seguro para ti regresar —dijo Fabián—. Pero no creas que esto será rápido. Esto no es un juego.

Débora cerró los ojos un momento y respiró hondo. La ira, la frustración, la tristeza y el miedo se mezclaban en su interior.

—Entonces… necesito adaptarme a tus reglas —susurró, finalmente—. Aunque odie cada una de ellas.

Fabián asintió levemente. No dijo nada más. Se giró y salió de la habitación, dejando la puerta abierta, el eco de sus pasos resonando como advertencia.

Débora se quedó sola, recorriendo la habitación con la mirada. Cada objeto parecía cuidadosamente colocado, cada detalle pensado para recordarle que estaba bajo vigilancia, pero también protegida.

Se acercó al ventanal. Afuera, el jardín iluminado parecía tranquilo, casi hermoso. Pero Débora sabía que esa paz era solo una ilusión.

En ese momento entendió que su vida ya no le pertenecía. Que estaba atrapada en una jaula de oro… y que para sobrevivir tendría que aprender las reglas antes de intentar romperlas.

Respiró hondo y cerró los ojos.

—Bienvenida, Débora —dijo para sí misma—. Ahora comienza tu verdadera lucha.

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Gladys Dona
Me gusta una porque es corta pero hay cosas que superan mi imaginación como entro con tanta custodia y tienes que ponerle rostro a tus personajes es mucho más interesante un final un poco gustó a más bueno veremos tus próximas novelas Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Ahora apareció una loca otra para el tablero de ajedrez pronto no va quedar ni uno con Fabian de Castro nadie se escapa
Gladys Dona
Debora tú hermano es una 🐀 no le interesa nada date cuenta atacaron y no le intereso que podrías haber muerto solo quiere plata a cualquier precio es realmente un PARÁSITO
Gladys Dona
Ni se te ocurra salvar el parásito de tú hermano porque si le pasa algo a Fabian vos serás la moneda de cambio que necesita tú queridito hermano porque ese no cambia y con tal de tener dinero se va vender al mejor postor 👁 es una TRAMPA
Gladys Dona
Hermano como ese es mejor ser hija única /Awkward/
Gladys Dona
Realmente alguna ves cintio algo por su hermana Realmente es lo peor como ser humano con tal de obtener plata vende hasta su madre 😡 HDP
Andrea Nardelli
exelente
Gladys Dona
Parece que va ser interesante vamos a ver que pasa
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