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KILOS DE AMOR

KILOS DE AMOR

Status: En proceso
Genre:Romance / Posesivo / Romance de oficina
Popularitas:31.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Laura Una arquitecta brillante intentando llevar una vida normal, en medio de todo su caos, llegará para cambiarle la vida a él.

—Ojalá el amor se pesara, porque siento que hoy acabo de subir una tonelada

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 16

El paquete de Carla Azuaje reposaba sobre la cama de Laura como una declaración de guerra envuelta en papel de seda perfumado. El vestido, un trozo de tela color champán de una talla 38, parecía más un pañuelo de mano que una prenda de vestir para alguien con las curvas reales y orgullosas de Laura Durán.

—Mamá, ¿tienes todavía la caja de costura de la abuela?

preguntó Laura, alzando la voz desde su habitación.

—Sí, esa donde guarda los hilos de nylon que aguantan la presión de un puente colgante.

Su madre asomó la cabeza, limpiándose las manos en el delantal.

—¿Para qué quieres eso, hija, Vas a intentar meterte en ese... suspiro de seda? Ni con vaselina y un milagro de Dios, mi amor.

Laura soltó una carcajada seca, la primera que sonaba con verdadera fuerza desde que dejó a Marco.

—No, mamá. Voy a usarlo como material de construcción. Carla cree que puede humillarme enviándome su talla de modelo anoréxica. Cree que voy a quedarme llorando en un rincón porque no quepo en su estándar de belleza de catálogo. Pero se olvida de que soy diseñadora. Y si algo sé hacer, es reformar estructuras que se caen a pedazos.

Durante las siguientes seis horas, Laura no fue la víctima del complot de Montes y la logística Azuaje. Fue una arquitecta de su propia imagen. Llamó a su mejor amiga, la hacker del estilo, y juntas planearon el asalto a la gala de fusión. No usaría el vestido de Carla, usaría la soberbia de Carla en su contra.

Patricia llegó cuarenta minutos después con una máquina de coser portátil bajo el brazo, dos bolsas de papas fritas y una bolsa de chocolates que prometió abrir solo si Laura lograba no llorar en la primera hora.

—Muéstrame esa cosa

dijo Patricia, dejando su arsenal sobre la mesa.

—Ay, Dios mío, es más pequeño que mi fe en los hombres después de Tinder. ¿Y esto es una talla 38? Carla debe medir lo mismo que una sombrilla de cóctel.

Laura soltó una risa que sonó a cristal roto y esperanza.

—Lo sé. Pero mira los tirantes. Son ajustables. Y la tela tiene suficiente costura de sobra en los laterales como para meter tres paneles de gasa.

Patricia levantó la prenda contra la luz, como si estuviera inspeccionando una obra de arte falsificada.

—Laura, esto no es un vestido. Esto es un accidente doméstico esperando a ocurrir. Si te sientas, se rasga. Si respiras profundo, se rasga. Si alguien menciona la palabra chocolate, esto se evapora por puro trauma existencial.

—Por eso te llamé a ti

dijo Laura, desenrollando un rollo de terciopelo negro sobre la cama

—Necesito que me ayudes a hacer magia con esto. No quiero que sea un disfraz. Quiero que parezca intencional. Quiero que cuando Carla me vea, no sepa si reír o si arrancarse el pelo.

Patricia la miró con una mezcla de admiración y preocupación.

—¿Y cómo piensas hacerlo?

Laura desplegó el boceto que había dibujado mientras esperaba a su amiga. Era un diseño sencillo pero audaz el vestido original serviría como la cola de gala, pero añadiría paneles de terciopelo negro que caerían hasta el suelo, creando una capa de misterio y volumen. La cintura se marcaría con un cinturón de otra parte del vestido que envío Carla y daría una silueta de reloj de arena.

—Esto es... genial

dijo Patricia en voz baja

—Es como si hubieras domesticado a una fiera. Le quitaste la talla a Carla y le pusiste tu sello.

—Esa es la idea

respondió Laura, con los ojos brillando

—No voy a ser la víctima que no cabe en su ropa. Voy a ser la arquitecta que le demostró que los estándares se pueden reformar.

Las dos amigas se pusieron manos a la obra entre carcajadas y confesiones. Patricia contó su último desastre amoroso con un músico de jazz que resultó ser vegano y militante.

—Me dijo que mis lágrimas tenían colesterol

contó Patricia, mientras cosía un panel de terciopelo con una velocidad que habría impresionado a una máquina industrial.

—Que por qué lloraba por algo tan procesado como un hombre cuando podía llorar por la deforestación del Amazonas.

Laura se rió tanto que casi se traga una aguja.

—¿Y qué le dijiste?

—Que mis lágrimas eran orgánicas y de comercio justo. Y que si no le gustaban, podía ir a llorar con los árboles.

La tarde pasó entre hilos, agujas y el aroma a papas fritas. Laura sintió que, por primera vez en días, volvía a ser ella misma. No la conquista de Marco, no la madre de gemelos, no la heredera de un viñedo. Solo una mujer que se estaba reconstruyendo con la ayuda de su mejor amiga y una máquina de coser que había visto mejores días.

Cuando el vestido estuvo terminado, Patricia lo sostuvo en alto.

—Carla va a tener un infarto cuando te vea

dijo, con los ojos brillantes.

—Ese es el plan

respondió Laura.

Mientras tanto, en la oficina, Marco estaba a punto de sufrir una combustión espontánea. Su despacho olía a café recalentado y a la desesperación de un hombre que ha descubierto que el poder no sirve para nada si no tienes a quién abrazar por la noche.

—¡Dime que tienes algo, Ramírez!

rugió Marco al detective privado que acababa de entrar.

—Señor Alarcón, hemos rastreado la cuenta de Instagram de El Lince, el fotógrafo. Hubo una transferencia de una cuenta puente vinculada a una empresa de transportes... propiedad de los Azuaje. La fecha coincide con el día antes de la cena

explicó el detective, dejando un folio sobre la mesa.

—Pero hay más. Carla Azuaje ha estado llamando a los inversores de La Herencia diciéndoles que Laura Durán sufre de inestabilidad mental debido al embarazo y que planea vender el viñedo a una constructora extranjera.

Marco sintió que la sangre le hervía. La mención a los gemelos y a la salud de Laura por parte de una mujer que solo buscaba destruir fue el detonante final.

—Prepara el coche. Y que alguien me traiga una navaja de afeitar y una camisa nueva. Si Carla quiere una gala de fusión, le voy a dar una que no olvidará en su miserable vida de modelo de pasarela.

1
Eda Toran☆
a leer esta buena muy bonita historia
Saly Torre☆
esta bien entretenida leanla
Saly Torre☆
eso mija no se deje pelee por lo que es suyo
Jazer Muñica☆
una historia con kilos de capítulos buenos jajajaja esta buena
Jazer Muñica☆
/Gosh//Gosh/ tiene un hermano nmms ahora otro tollo
Jazer Muñica☆
ahora que será /CoolGuy/
Alba Martin ☆
excelente historia
Alba Martin ☆
ojalá se les frustre todoooo
Alba Martin ☆
ya Carla esta borrada de enemiga entonces
Alba Martin ☆
eso así se habla 👏👏👏
Kikao⁠ Ferrer ☆
esta entretenida la novela me gustó
Kikao⁠ Ferrer ☆
otro enemigo noooo
Kikao⁠ Ferrer ☆
que bonitos🤭 así es mejor
Kikao⁠ Ferrer ☆
después de aceptar dinero nooo
Vane Sailo
excelente
Nay Gutierres ☆
la recomiendo es excelente
Ara Celis ☆
léanlo esta buena la novela la historia de Marco y laura
Ara Celis ☆
me dejas con la intriga de saber que pasará
Roy Gomera ☆
me gustó la trama de esta novela deben leerla
Roy Gomera ☆
por lo menos te diste cuenta pero ojalá no te perdone laura
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