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Derritiendo El Ducado

Derritiendo El Ducado

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Mundo de fantasía / Época / Completas
Popularitas:113.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

El Ducado de Valerius es conocido como la tierra del invierno eterno, y su gobernante, el gran Duque Cédric, como un hombre despiadado que combate a los monstruos de las fronteras con magia de hielo. Tras la muerte de su esposa, el ducado se volvió aún más frío, y su pequeño hijo, Theo, crece imitando la severidad de su padre, privado de toda infancia.
Por un antiguo pacto de sangre y gratitud, el Conde Kalen ofrece la mano de su amada hija, Alissa, una joven tímida pero rebosante de alegría y una sutil bendición de luz. Cédric acepta: él necesita una madre perfecta para su heredero, y ella desea proteger a su padre.
Alissa llega a un palacio gris decidida a cumplir una misión: devolverle la sonrisa al pequeño Theo y demostrarle que la calidez puede derretir incluso el hielo más grueso.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 4

​El carruaje con el escudo de la familia real no se movió de la entrada del palacio. Para el absoluto fastidio de Cédric, el príncipe Christopher mandó a bajar su equipaje antes de que terminara la cena, anunciando con una sonrisa descarada que se instalaría en el ala de invitados hasta el día de la boda. En una corte imperial tan estricta con las apariencias, la presencia del heredero al trono servía como el escudo perfecto: nadie podría murmurar sobre la honra de Alissa si el mismísimo príncipe actuaba como testigo y guardián de los preparativos.

​Los días siguientes se convirtieron en un torbellino de encajes, seda blanca, platería y listas de invitados que llegaban desde la capital. El ducado de Valerius, acostumbrado al silencio sepulcral de los asuntos militares, se vio invadido por costureras, sastres y organizadores que corrían de un lado a otro bajo la atenta y divertida supervisión de Christopher.

​El príncipe se había tomado su papel de "mano derecha" de Alissa muy en serio. Se la pasaba caminando a su lado, cargando carpetas de telas o dando opiniones absurdas sobre el menú para hacerla reír, solo con el retorcido placer de ver cómo a Cédric se le marcaba una vena en la frente cada vez que los encontraba juntos en los pasillos.

​—Te lo digo, Lady Alissa, el azul imperial le daría un toque majestuoso a las alfombras del altar —opinaba Christopher mientras caminaban hacia el despacho del duque, seguido por un par de sirvientes que cargaban muestras de telas—. Aunque Cédric probablemente preferirá el color gris piedra. Ese hombre tiene un romance secreto con las rocas.

​Alissa soltó una pequeña risita, pero se detuvo justo antes de tocar la puerta del despacho. Llevaba una bandeja con té caliente y un par de bocadillos que ella misma había horneado temprano. Había decidido que no pasaría un solo día sin intentar romper los muros de esa familia.

​Al entrar, encontró la estampa habitual: Cédric revisando mapas de la frontera y Theo, sentado en una silla pequeña a su lado, leyendo un pesado libro de historia imperial. El niño parecía una extensión del escritorio; no se movía, no hacía ruido, apenas parpadeaba.

​—Interrumpo? —preguntó Alissa con voz suave pero firme, entrando sin esperar invitación.

​Christopher entró detrás de ella, apoyándose en el marco de la puerta con los brazos cruzados, listo para disfrutar del espectáculo.

​—Lady Alissa, estoy ocupado con los informes de los avistamientos de monstruos en el muro del norte —dijo Cédric sin levantar la vista, con su tono gélido habitual—. Los preparativos de la boda son su jurisdicción, no la mía.

​Alissa no se amedrentó. Caminó con paso seguro, dejó la bandeja sobre el mapa de la frontera, tapando justo la región que el duque estaba estudiando, y se cruzó de brazos. Cédric se tensó y, por fin, levantó la mirada, con los ojos azules entornados en una advertencia silenciosa.

​—Sé perfectamente cuáles son mis obligaciones, Excelencia —replicó Alissa, sosteniéndole la mirada sin un solo rastro de miedo—. Pero esta boda es de ambos, y el ducado donde vamos a vivir es de los tres. No voy a organizar una ceremonia para fantasmas. Así que, por favor, dejen los libros cinco minutos.

​Theo levantó la cabeza despacio, asombrado por el tono que la joven usaba con su padre.

​—Theo, mírame —pidió Alissa, agachándose al nivel del niño y pasando por alto la mirada severa del duque—. Estamos organizando el banquete. Sé que el otro día me dijiste que no te gustaban los dulces, pero quiero que seas honesto conmigo. ¿Hay algún sabor, alguna fruta, o algún tipo de carne que realmente disfrutes? No me respondas lo que tu tutor quiere escuchar. Dime qué le gusta a Theo.

​El niño miró de reojo a su padre. Cédric permanecía inmóvil, observando la escena con una fijeza pesada. Theo tragó saliva y, con una vocecita apenas audible, respondió:

​—El pastel de carne... con especias de la capital. Y... no me gusta la sopa de pescado.

​Una sonrisa radiante iluminó el rostro de Alissa, una tan genuina que pareció entibiar el aire de la habitación.

​—Pastel de carne con especias y nada de pescado. Anotado, mi pequeño mini duque —dijo ella, guiñándole un ojo. Luego, se puso en pie y se giró hacia el hombre que la miraba como si fuera un enigma difícil de resolver—. Ahora usted, Duque Cédric. ¿Qué le gusta y qué detesta? Y por favor, no me diga que le gusta el deber y detesta la pérdida de tiempo, porque eso ya me lo sé de memoria.

​Christopher soltó una carcajada ahogada desde la puerta.

​—Lady Alissa, le está pidiendo milagros a una estatua —se burló el príncipe.

​Cédric suspiró, un sonido largo que delataba su paciencia al límite. Se reclinó en su silla de cuero, clavando sus ojos en Alissa, intentando intimidarla con su porte de general de guerra. Pero ella no dio un paso atrás; se mantuvo firme, con la barbilla en alto, demostrando que detrás de su timidez había una columna de acero.

​—Me gusta el silencio, Lady Alissa, algo que escasea desde que usted y el príncipe llegaron —respondió Cédric en un tono cortante—. Y detesto los cambios imprevistos en mi rutina. No tengo preferencias para la boda. Haga lo que le plazca, siempre y cuando no interfiera con la seguridad del ducado.

​—¿El silencio y la rutina? Qué aburrido —replicó Alissa, dando un paso más cerca del escritorio, plantándole cara sin titubear—. Una boda es una bendición del templo, un pacto que debería traer alegría, no un trámite militar. Si se va a casar conmigo, tendrá que aprender a tolerar un poco de ruido, porque no pienso pasar el resto de mi vida disculpándome por tener voz en mi propia casa.

​Cédric guardó silencio, pero por primera vez, una chispa de algo parecido al respeto cruzó por sus ojos azules. No estaba acostumbrado a que nadie lo desafiara, y ver a esta joven del sur defender su posición con tanta valentía hacía que el contrato matrimonial empezara a sentirse como algo mucho más complejo y peligroso para su propio autocontrol.

​Justo cuando la tensión en el despacho se podía cortar con un cuchillo, el sonido de carruajes y un alboroto en el patio principal interrumpió la discusión. Un sirviente entró apresuradamente, haciendo una reverencia atropellada.

​—¡Excelencia! El carruaje del sur... El Conde Kalen acaba de llegar al ducado.

​Alissa abrió los ojos de par en par y, olvidándose por completo del duque, se dio la vuelta y corrió hacia la salida.

​—¡Papá! —exclamó, con el corazón dándole un vuelco de pura felicidad.

​Cédric y Christopher se miraron. La llegada del conde días antes de la boda no estaba en el itinerario estricto. El duque se levantó de su asiento, acomodándose la chaqueta del uniforme, y caminó hacia la salida con paso firme, seguido de cerca por el príncipe y el pequeño Theo, que caminaba con su habitual rigidez de soldado.

​Cuando llegaron al vestíbulo principal, Alissa ya estaba de rodillas, abrazando con fuerza a un hombre de cabello canoso y rostro demacrado, pero cuyos ojos desbordaban un amor infinito. El Conde Kalen, a pesar de su evidente debilidad física, correspondía el abrazo de su hija como si temiera que se desvaneciera.

​Al separarse, el Conde Kalen se puso de pie con dificultad, apoyándose en su bastón de madera tallada. Miró a su hija de arriba abajo, asegurándose de que estuviera bien, y luego dirigió su mirada hacia el Gran Duque, quien se aproximaba con una expresión indescifrable.

​—Duque Valerius —dijo el conde, su voz cansada pero cargada de la dignidad de la vieja nobleza—. Sé que nuestro acuerdo estipulaba que yo llegaría justo para la ceremonia, pero la salud me dio una tregua y no podía permitirlo más. En nuestras tierras, que una mujer soltera resida en la casa de un hombre antes de los votos del templo es una grave falta a la moral. Sé que la presencia de Su Alteza Christopher acalla las malas lenguas de la corte, pero como padre, mi deber era estar aquí para entregar a mi hija como corresponde.

​Cédric se detuvo a un par de pasos, inclinando la cabeza en un gesto de respeto genuino que rara vez mostraba a otros nobles.

​—Conde Kalen, su llegada es un honor —declaró el duque, su voz perdiendo un poco de la aspereza militar—. Su hija ha demostrado tener una voluntad que hace honor a su apellido. Descanse del viaje; el ducado está a su entera disposición.

​El conde sonrió con tristeza y miró a Alissa, luego al pequeño Theo, que observaba la escena desde la distancia, con las manos firmes a los costados. El anciano conde pareció notar la sutil tensión en el ambiente, pero también la calidez que Alissa ya había empezado a esparcir por el frío vestíbulo de piedra.

​Los preparativos de la boda estaban completos, los invitados estaban en su lugar, y el invierno de Valerius estaba a punto de enfrentarse a su prueba más difícil.

1
Guadalupe Flores
Lo que no entiendo es que si tan grande es el poder de Alissa y cura hasta sin querer a las personas. Como no pudo curar a su papá
Guadalupe Flores
Siiii a como es el príncipe su historia va ser divertidisima 👏👏👏 ya la espero con ansias
Guadalupe Flores
Me sorprendió con tu petición hasta ahorita esta preciosa la novela y me encanta como a hido conquistando el corazón del niño. No se porque no les gustó a los que te insultaron con esa palabra. No te fijes porque tu novela esta muy bonita y muy bien narrada
Guadalupe Flores
👏👏👏👏👏👏👏 Lo que dije al Duque lo enseñaron así x eso quiere hacer al niño a su imagen y semejanza. Pero ya aprenderas Duque a romper las cadenas
Guadalupe Flores
Hay que tierno me encantó que quisiera bailar con Alissa. No me espere se hincara creí que lo hiba a subir a una silla para que estuviera a la par. 🥰
Ludwig
muy linda la historia gracias autora por excelentes historias
Guadalupe Flores
Pobre cito. Me dio ternura y tristeza un niño así. Compare esa infancia a la de cualquiera de nosotros. Se perdió de todo. Y si el Duque es así eso demuestra que paso la misma infancia triste y solitaria. Hay que romper esas cadenas. Pero ya👏
Josseline Palma
❤️🌺
yudith del carmen betancourrt abanes
me encantó en verdad me gustó esta historia muy buena muy interesante y vamos a empezar a leer entonces El Principito muchas gracias por estar lista que escribiste esta historia muy bonita como te digo sigue adelante sigue escribiendo todo el mundo no nació para hacer historia eso es un don que tiene pocas personas disfrútalo y te deseo la mejor felicidad del mundo amigas
yudith del carmen betancourrt abanes
me encanta la historia muy buena no me quejo por ninguna parte me encanta ese príncipe amigo de los amigos siempre pendiente de ello me gustaría una historia con ese príncipe gracias escritora te felicito de corazón sigue escribiendo y no le pare la críticas las críticas te refuerzan te suben el ánimo para seguir escribiendo porque nadie escribe todo el mundo no nació para ser historia amiga sigue adelante🥰
Ruby Galvez
me encantó tú historia 😍
Ruby Galvez
así que tenga se perras, haya va la Duquesa
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente capitulo
María Morales
Que pena que me dan si no les gusta la novela no la sigan leyendo no ofenda es una hermosa novela y no hagas caso a la gente bruta que no sabe leer
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente comiendo con el mini duque
Roxana C Añez
En verdad amó leer tus novelas, no defraudan, excelentes personajes, buena trama... muchas gracias 🫂
Gloria Grijalba
muy hermosa
Silvia Filipe
Me encanto tu novela espero la historia del principe sea tan linda como esta y encuentre una chica lo ame por su bondad no por su titulo autora espero sea asi tan linda como esta felicitaciones
oriannys rodriguez
bueno bueno que tenemos aquí querido duque /CoolGuy/
Silvia Filipe
esta muy linda tu novela sigue adelante no hagas caso a los que no entienden nada
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