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Carruajes Del Destino

Carruajes Del Destino

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación
Popularitas:65.6k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico con una misión, pero ella no dejará la pasión de su primera vida.

* Esta novela es parte de un mundo mágico *
** Todas novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Abby 2

Agnes cerró la puerta de la habitación de Abby con cuidado, sin hacer ruido.

Apenas estuvo sola en el pasillo, la expresión de su rostro cambió. La espalda se enderezó y, por primera vez desde que había despertado en ese cuerpo, sonrió. No una sonrisa alegre, sino una breve, firme, consciente.

Sí, había dinero.

Todavía.

Pero ella sabía mejor que nadie que el dinero no desaparece de golpe.. se escurre, gota a gota, en caprichos, malas decisiones y confianza mal puesta… hasta que un día ya no queda nada.

—No esta vez —murmuró para sí.

Comenzó a bajar las escaleras rumbo a la oficina de Lord Norhaven. Cada paso era una decisión. Ya no era la Agnes ingenua que pedía con dulzura y esperaba obediencia. Ahora entendía el sistema. Como los motores.. si no controlabas el flujo, todo terminaba fundido.

La oficina estaba intacta.

Demasiado intacta.

El escritorio amplio, los cajones cerrados, los libros de cuentas ordenados con una pulcritud casi obsesiva. El tío había sido meticuloso, pero también confiado. Confiado en exceso.

Agnes cerró la puerta tras de sí y encendió la lámpara.

Se sentó frente al escritorio y abrió los libros contables. Sus ojos verdes recorrieron cifras, fechas, nombres. No entendía todo… todavía. Pero entendía lo suficiente. Además, su mente.. esa mezcla extraña de mecánica moderna y educación aristocrática.. encontraba patrones con facilidad.

Abby no sabía nada de números.

Jamás le había interesado aprender.

Agnes comenzó a modificar los libros con cuidado extremo. No eliminó dinero.. lo redistribuyó. Ajustó cifras, cambió fechas, creó márgenes más estrechos. Hizo que la fortuna pareciera más frágil de lo que era. No por malicia, sino por protección.

Luego pasó a las escrituras.

Tomó los documentos de la casa, de las tierras, de las inversiones. Los revisó uno por uno, moviéndolos a un compartimento distinto del escritorio, uno que Abby ni siquiera sabía que existía. Cambió el orden, colocó falsos encabezados, escondió lo esencial a plena vista.

Todo lo hizo con calma.

Con precisión.

Como cuando ajustaba una pieza crítica de un motor sabiendo que un milímetro mal puesto podía arruinarlo todo.

Mientras trabajaba, la voz de su tío resonaba en su mente, clara como si estuviera a su lado..

[Agnes, te encargo a mi hija.]

Agnes cerró los ojos un instante.

—Y lo haré.. Pero no dejándola destruirse… ni destruirlo todo.

Cuidar de Abby no significaba obedecerla.

Significaba protegerla incluso de sí misma.

Cuando terminó, guardó los libros, apagó la lámpara y salió de la oficina. El corazón le latía con fuerza, no por miedo, sino por determinación.

Abby la odiaría por esto.

La llamaría controladora, cruel, exagerada.

No importaba.

Agnes Norhaven ya había vivido el final de esta historia. Y no permitiría que, por vestidos y joyas comprados en unos pocos meses, la promesa hecha a un hombre moribundo y una segunda vida entera se perdieran otra vez.

Agnes apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando escuchó el sonido inconfundible de los tacones acercándose por el pasillo.

Abby.

La reconocería en cualquier vida.

Agnes actuó de inmediato. Se dejó caer al suelo de la oficina, apoyando la espalda contra el escritorio de Lord Norhaven. El cuerpo tembloroso, el rostro enterrado entre las manos. Alzó la voz, lo suficiente para que atravesara la madera de la puerta cerrada.

—¿Cómo… cómo se lo voy a decir? Dioses… ¿qué hago? ¿Cómo le explico a Abby que no tenemos dinero?

Su voz se quebró, áspera, desesperada.

No fingía del todo.. la angustia era real, aunque el plan fuera calculado.

—¿Por qué me dejó esto a mí…? ¿Por qué…?

Los pasos se detuvieron al otro lado de la puerta.

El silencio confirmó lo que Agnes ya sabía.. Abby estaba allí, escuchando.

Un segundo después, la puerta se abrió de golpe.

—¿Qué estás diciendo? —exigió Abby, con el rostro encendido por la ira y la confusión.

Agnes levantó la cabeza de inmediato, sobresaltada, como si no hubiera sabido que su prima estaba allí. Se apresuró a limpiarse las lágrimas con torpeza, fingiendo vergüenza.

—Abby… yo… No quería que me oyeras así.

Se puso de pie lentamente y señaló el escritorio.

—Si no me crees… revísalo tú misma.

Abby avanzó con pasos bruscos. Tomó el libro de cuentas y lo abrió sin cuidado. Apenas miró las cifras, frunciendo el ceño, incapaz de entender del todo lo que veía… pero lo suficiente para notar que algo no estaba bien.

—Esto… ¿Esto es verdad?

Su voz había perdido filo.

—Entonces… ¿Qué vamos a hacer?

Agnes respiró hondo. Esta vez habló con una firmeza serena, casi adulta.

—Yo trabajaré.. Por las dos. Haré lo que sea necesario para mantener esta casa en pie. Tú no tendrás que pasar hambre ni frío. Tendrás las mismas comodidades de siempre.

Abby la miró, desconcertada.

—Pero… Pero no hay dinero para lujos.. No vestidos nuevos. No joyas. No caprichos. A menos que tú también quieras trabajar.

El rostro de Abby se endureció de nuevo.

—¡Eso es absurdo! ¡Yo no nací para trabajar!

Agnes la miró fijamente.

—Entonces tendrás que conformarte.

La furia volvió a encender a Abby, pero antes de que pudiera responder, Agnes dio un paso atrás y habló con una frialdad que jamás había usado con ella.

—O puedo irme.

Abby se quedó inmóvil.

—Puedo dejar la mansión.. No me importa trabajar como doncella. He sobrevivido antes con menos. Tú… tú puedes quedarte y arreglártelas como quieras.

El silencio se volvió insoportable.

—Prepárate.. Porque cuando te quiten la mansión por deudas, nadie vendrá a salvarte.

El color abandonó el rostro de Abby.

La miraba como si no la reconociera.

Agnes jamás la había amenazado. Jamás había insinuado dejarla sola. Siempre había sido el escudo, la que cedía, la que protegía incluso cuando no debía.

Abby reaccionó como si esas palabras la hubieran empujado al borde de un abismo.

—No… No puedes irte.

Dio un paso hacia Agnes, con los ojos abiertos de par en par, la furia transformándose en algo más peligroso.. miedo. Miedo real.

—No puedes dejarme sola.. Tú no puedes…

Agnes la miró con atención. Ya no había llanto en su rostro, ni dureza innecesaria. Solo una seriedad profunda, cansada.

—No quiero irme.. Nunca quise irme.

Se acercó un poco más, lo suficiente para que Abby la escuchara sin necesidad de alzar la voz.

—Pero tienes que entender la realidad, Abby. No porque me guste… sino porque es la verdad.

Tomó aire.

—No hay dinero como crees que hay. Hay deudas. Muchas.

Eso era mentira.

Una mentira necesaria.

Lord Norhaven no había dejado deudas, ni la fortuna estaba al borde del colapso. Pero Agnes necesitaba algo más que obediencia momentánea.. necesitaba conciencia.. Si Abby no sentía el peligro, volvería a gastar. Y la historia se repetiría.

—Si seguimos como antes.. esto no durará. Nada dura cuando solo se gasta y no se produce. La fortuna no es eterna, Abby. Y mucho menos cuando nadie trabaja por ella.

Abby apretó las manos contra el vestido, temblando.

—Mi padre siempre decía que estaríamos bien…

—Tu padre trabajó toda su vida para que lo estuviéramos.. Y ahora ya no está.

El silencio pesó entre ellas.

—Yo puedo sostener esto.. Pero no sola. No mientras tú creas que el dinero aparece por arte de magia.

Abby bajó la mirada. Sus hombros, siempre orgullosos, se encorvaron apenas.

—No sé hacer nada.. No sé trabajar.

Agnes sintió un nudo en el pecho. Porque en la vida anterior, esas mismas palabras habían sido el comienzo del final.

—Entonces aprenderás.. Y no estarás sola.

Se acercó y tomó las manos de su prima con firmeza, no con dulzura complaciente.

—No te estoy quitando nada, Abby. Te estoy salvando. Incluso si ahora me odias por ello.

Abby no respondió. Pero sus ojos ya no brillaban de ira, sino de una confusión amarga, mezclada con miedo y una verdad que apenas comenzaba a comprender.

Agnes soltó sus manos despacio.

La había protegido toda la vida.

Y ahora, por primera vez, la protegía de la única cosa que realmente podía destruirla.. creer que la fortuna duraría para siempre.

1
Marisela Celiz
otra historia súper bella, la verdad me súper encantan!!!
Marisela Celiz
por empezar creo que no termino nada que nunca empezó, y fue el mismo que por juzgar perdió la oportunidad...🤨 tal vez pensó que lo esperaría siempre, se cree la última coca cola... para flaco quien SOS...😒
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
Un fuerte suspiro mientras llueve, otra grandiosa historia 😍 muy agradecida y felicidades escritora 🌹
Estef.G 😍😍
ya caiste Ryancito🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
demasiado... ahora Agnes a engranar bien este carruaje para montarlo sin miedo 🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
ahhhhhhh la porquería que rechazó a felicity...
Estef.G 😍😍
será Ryancito nuestro cochorromeo???
Estef.G 😍😍
exacto, la letra con sangre entra. Basta de proteger a esa hija de fruta, que se estrelle y de malas
Nelida Fuenteseca
/Drool/
Liliana Rivero
Gracias escritora hermosa historia como todas las que as escrito excelente felicitaciones y éxitos en todas las demás que escribas muchas bendiciones 👏🥰🥰
Anonymous
La historia es preciosa 🥰pero vas a escribir la de Abby? Seria como poner un broche de oro para esta hermosa familia que inició con miedos hasta que ambas encontraron su camino 🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
!!!!!!QUE SE JODA!!!!!!😤😤😤
@ld¡💜
Gracias autora por la hermosa historia 🥰🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
más trabajo para James!!!!!!
Estef.G 😍😍
ay no!!!! que se quede sola!!!!! nadie, aun si es la peor persona, se merece echarse ese alacran al hombro...autora por favor salva a esos hombres
Estef.G 😍😍
exacto, hasta donde llovió, hubo barro... la guiaste, le enseñaste, si despues pierde todo por su estupidez, pues suerte contigo
Estef.G 😍😍
admiro su paciencia, yo hace rato le hubiera dado una patada en sus... y váyase a joder a otro. Vivir tratando de que alguien más envidie todo lo tuyo, ideas, pensamientos; es definitivamente agotante... y si le damos la idea de lanzarnos del puente??? tal vez lo haga y nos libramos de esa rémora 🤔🤔
Estef.G 😍😍
creelo, y yo leyendo también me pica la mano
Estef.G 😍😍
mmmm total reflejo de muchas personas hoy
Estef.G 😍😍
uhsss con razón... así no hay fortuna que aguante, ni el premio del baloto aguanta ese trote
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