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Flor De Acero

Flor De Acero

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / El Ascenso de la Reina / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad / Reencarnación / Mujer despreciada
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Nacida como una “maldición”, criada en el desprecio, y renacida con una nueva fuerza. Una princesa diferente está a punto de cambiar el rumbo de su reino.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: El Cuerpo que No Se Rinde

El amanecer apenas comenzaba.

El cielo aún estaba gris cuando Airi ya estaba en el patio trasero de la academia.

Sin corona.

Sin vestido real.

Solo ropa ligera de entrenamiento.

Kira estaba frente a ella, brazos cruzados.

Lina sostenía una toalla y agua… aunque sabía que probablemente no serían usadas pronto.

—Hoy no hay descanso —dijo Kira con voz firme—. Si el cuerpo no se rompe… no se fortalece.

Airi asintió.

No había duda en sus ojos.

Primera Fase — Resistencia Básica

—Cien flexiones.

Airi bajó al suelo.

Uno. Dos. Tres.

A la veinte, el sudor comenzó a correr. A la cuarenta, sus brazos ardían. A la setenta, su respiración era pesada.

Pero no se detuvo.

Cien.

—Ahora sentadillas. Doscientas.

Sus piernas comenzaron a temblar a la ciento veinte.

El sol ya había salido cuando terminó.

—No pares —ordenó Kira.

Segunda Fase — Velocidad y Agilidad

Kira lanzó pequeñas dagas de madera hacia ella.

—Esquiva sin usar magia.

Airi saltaba, giraba, rodaba sobre el suelo.

Una daga rozó su hombro.

Otra golpeó su pierna.

No se quejó.

—Más rápido —dijo Kira.

El ritmo aumentó.

Airi empezó a anticipar movimientos. A leer la postura. A reaccionar sin pensar.

Su cabello negro y blanco se movía como un contraste en el aire.

Un ojo rojo enfocado. El otro verde calculando.

Tercera Fase — Fuerza con Peso

Kira colocó un chaleco de arena sobre sus hombros.

Luego añadió pesas en sus piernas.

—Corre alrededor del campo. Veinte vueltas.

—¿Veinte…?

—¿Quieres estar a su lado o no?

Airi comenzó a correr.

La primera vuelta fue estable. La quinta, dolorosa. La décima… una tortura.

En la quince cayó de rodillas.

Su respiración estaba descontrolada.

Lina dio un paso adelante.

—¡Prin—!

—No intervengas —ordenó Kira.

Airi apretó los dientes.

Se levantó sola.

Y siguió corriendo.

Cuarta Fase — Dolor Controlado

Kira se acercó con una vara de entrenamiento.

—Defiéndete.

Sin magia. Sin espada.

Solo cuerpo contra cuerpo.

Kira atacó.

Golpe al abdomen. Barrido bajo. Impacto en el hombro.

Airi cayó varias veces.

Se levantó cada vez.

Su respiración se volvió más estable a pesar del dolor.

Empezó a bloquear mejor. A moverse con menos desperdicio de energía.

Kira asintió internamente.

—Está aprendiendo.

Quinta Fase — Voluntad

El sol ya estaba alto.

Airi estaba cubierta de sudor y polvo.

Sus manos tenían pequeñas heridas.

Sus piernas temblaban.

—Última prueba —dijo Kira.

Colocó una roca grande frente a ella.

—Sostenla en alto. Sin bajar los brazos.

Airi la levantó.

Sus músculos gritaban.

Pasaron segundos. Luego minutos.

Su visión comenzó a nublarse.

En su mente apareció la imagen de Aster.

Caminando con el uniforme rasgado. Sangre en su pecho. Mirada tranquila… pero cargada de guerra.

—No quiero que siempre me protejan…

Sus brazos comenzaron a descender.

—Quiero proteger también.

Gritó.

Y volvió a levantar la roca.

Un minuto más.

Dos.

Finalmente Kira levantó la mano.

—Basta.

La roca cayó al suelo con un golpe pesado.

Airi cayó de rodillas.

Pero no perdió la conciencia.

No lloró.

No se quejó.

Solo respiró.

Kira caminó hacia ella.

Se agachó.

—Hoy rompiste tu límite.

Airi levantó la mirada.

—¿Es suficiente?

Kira negó con la cabeza.

—Nunca es suficiente.

Pero por primera vez…

Sonrió levemente.

—Estás empezando a convertirte en una guerrera.

Lina ayudó a Airi a ponerse de pie.

El cuerpo le dolía por completo.

Pero algo había cambiado.

Su postura era distinta.

Más firme.

Más estable.

Desde una torre lejana…

Aster observaba.

Sintió la diferencia.

—Tu aura cambió…

No era más grande.

Era más sólida.

Airi miró el horizonte.

Su mitad negra y blanca brillando bajo el sol.

No era una princesa frágil.

No aún una reina.

Pero estaba en el camino.

Y cuando la próxima batalla llegara…

No estaría temblando detrás de nadie.

Estaría de pie.

Capítulo 16 — Parte 2

El Santo que No Descansa

La noche cubría el reino con un silencio solemne.

Las antorchas iluminaban los pasillos del castillo mientras Airi caminaba lentamente.

Su cuerpo aún dolía por el entrenamiento.

Cada paso le recordaba el esfuerzo del día.

Pero no estaba arrepentida.

Desde pequeña —tanto en esta vida como en los recuerdos confusos de su renacimiento— siempre había observado a los caballeros del reino.

Para ella, no eran solo soldados.

Eran símbolo de sacrificio.

De disciplina.

De protección.

Se detuvo frente al campo de entrenamiento nocturno.

El sonido del acero golpeando madera resonaba en la oscuridad.

Pero algo era distinto.

No era el entrenamiento común de los caballeros.

Era más… preciso.

Más intenso.

Airi avanzó en silencio hasta quedar bajo la sombra de una columna.

Y lo vio.

Aster.

Con los ojos vendados.

Sin espada.

Sin armadura.

Solo con ropa ligera de combate.

Frente a él, cinco caballeros de élite lo rodeaban.

—Ataquen —ordenó uno de ellos.

Los cinco se lanzaron al mismo tiempo.

Aster no veía.

Pero se movía antes de que los golpes llegaran.

Desvió una lanza con el antebrazo. Esquivó una espada inclinando apenas el cuerpo. Giró y golpeó el pecho de un caballero con la palma abierta.

El impacto fue seco.

Preciso.

No brutal.

Pero suficiente para dejarlo sin aire.

Airi abrió ligeramente los ojos.

No era un combate descontrolado.

Era lectura pura.

Reflejo. Respiración. Control absoluto del entorno.

Uno de los caballeros intentó atacar desde atrás en completo silencio.

Aster inclinó la cabeza apenas un centímetro.

La espada pasó rozando su hombro.

Con un giro de muñeca, lo desarmó.

Otro intentó derribarlo por abajo.

Aster saltó sin mirar.

Cayó detrás de él.

Lo inmovilizó en el suelo.

—Más rápido —dijo con calma.

No estaba cansado.

No estaba alterado.

Pero tampoco estaba relajado.

Era exigente consigo mismo.

Los caballeros respiraban agitados.

Aster se quitó la venda lentamente.

Sus ojos estaban serios.

—Otra vez.

Airi sintió un escalofrío.

Aún siendo el Santo de la Espada… Aún teniendo la Bendición del Fénix… Aún habiendo enfrentado a tres Pecados Capitales…

Entrenaba así.

Sin excusas.

Sin descanso.

Uno de los caballeros cayó de rodillas.

—Señor Aster… usted no necesita esto…

Aster lo miró con firmeza.

—Mientras respire, puedo mejorar.

El silencio cayó en el campo.

—Si algún día dejo de entrenar porque creo que soy suficiente… ese día alguien morirá por mi error.

Las palabras golpearon más fuerte que cualquier espada.

Airi sintió que algo dentro de ella se acomodaba.

No era poder lo que hacía grande a Aster.

Era responsabilidad.

Aster caminó hacia el centro del campo.

—Ahora sin sonido.

Los caballeros intercambiaron miradas.

Apagaron las antorchas cercanas.

La oscuridad envolvió el área.

Solo la luna iluminaba ligeramente el suelo.

Airi contuvo la respiración.

En la oscuridad, apenas se distinguían sombras moviéndose.

Pero los sonidos eran claros.

Pisadas. Respiraciones. Deslizamientos.

Y cada vez…

Aster reaccionaba antes del impacto.

Como si pudiera sentir la intención.

Uno tras otro, los caballeros terminaron en el suelo.

No heridos gravemente.

Pero superados.

Aster permaneció de pie.

Respirando estable.

Airi bajó la mirada hacia sus propias manos.

Ese era el nivel al que quería llegar.

No por orgullo.

No por competir.

Sino porque entendía algo ahora.

Aster no entrenaba para volverse más fuerte que otros.

Entrenaba para no fallarle al pueblo.

Kira apareció en silencio detrás de Airi.

—¿Lo ves?

Airi asintió.

—Sí.

—Ese hombre no lucha por reconocimiento.

Kira cruzó los brazos.

—Lucha porque alguien debe hacerlo.

Airi observó cómo Aster volvía a colocarse la venda para repetir el ejercicio.

Sin descanso.

Sin que nadie se lo exigiera.

—Yo también… —susurró Airi— quiero cargar algo así.

Kira la miró de reojo.

—Entonces prepárate para sacrificar más de lo que imaginas.

Airi no respondió.

Solo siguió mirando.

La noche avanzó.

Y el Santo de la Espada…

Siguió entrenando como si mañana fuera el día del fin del mundo.

Porque en su mente…

Siempre debía estar listo.

1
Limaesfra🍾🥂🌟
que sera esa presencia
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣 yo bueno.con mis hnos no peleabamos a muerte, a veces nos incomodabamos pero enc ya nos abrazabamos y jugabamos otra vez, y si era un poco serio el asunto estaba el castigo de mamá😎 arrodillsrse abrazados pidiendonos disculpas y despues una chancla en.las posaderas y borron y cuenta nueva...
por eso no entiendo cuando hnos se pelean o son enemigos!!!
Karla Esmeralda
me gustó mucho el capítulo ♥️
Limaesfra🍾🥂🌟
mmmm no son sus padres ? actuan como si no lo fueran...Flora ten cuidado hay 🐀rondando por los pasillos del palacio
Myri(GD)
que continúe los capítulos
Anonymous
Mejor dicho a la tumba y con todo eso vasallo tonto
Anonymous
Que los mande a estos reyes idiotas a freír espárragos
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