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La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo
Popularitas:52k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sobrevivir

Elira

Me despierto con la extraña sensación de algo restringiéndome y con el calor del cuerpo de alguien en mi espalda.

Es desesperante.

Lanzo una patada para quitar la manta de mi piel y es cuando recuerdo a mi paciente y la fiebre que lo consumió.

Me giro, luchando con su fuerte agarre, y coloco mi mano sobre su frente.

Suspiro aliviada cuando compruebo que la fiebre despareció.

Me levanto con cuidado y saco la siguiente dosis de antibióticos y vuelvo a su lado para inyectársela.

Sus ojos se abren, soñolientos, y bosteza mientras quito la aguja de su piel.

–Eres la única persona en este mundo que podría matarme –me acusa levantando una ceja.

–Y sería rápido –le aseguro antes de botar la aguja–. ¿Cómo te sientes?

–Mejor –dice–. Con hambre.

–Es una buena señal –devuelvo mientras busco en las cosas que él compró–. ¿Tostadas con mantequilla?

–Suena mejor que tostadas quemadas.

–No puedo asegurarte que no se quemarán, mi tostador tiene su propio sentido del humor –explico mientras meto las rebanadas en el cacharro que quiere jubilarse–. Tendrás que quedarte solo esta mañana –empiezo vibrando de emoción–, tengo que ir a mi universidad para pedir que me reincorporen.

Salvatore se acomoda hasta quedar casi sentado y me mira confundido. –¿Recuperaste tu beca?

–No. Encontré un trabajo.

Se rasca su barbilla, confundido. –Pensé que ningún trabajo podría pagar tu carrera.

Tomo la mochila y dejo caer los miles de euros que gané anoche. –Creo que con este sí que lo haré.

Sus ojos azules se abren, más confundidos que antes. –¿Qué hiciste para conseguir ese dinero?

Levanto mis brazos al aire y muevo mis caderas, como lo hice anoche. La mirada de Salvatore se oscurece mientras mira mi cuerpo, pero no dice nada.

–Sé que no se ve muy impresionante, pero imagíname con poca ropa y maquillada. El dinero volaba frente a mí… parecía un sueño –digo cuando recuerdo la lluvia más hermosa que he visto en mi vida, lluvia en forma de euros.

–¿Qué? –sisea y trata de incorporarse, pero gruñe cuando no puede hacerlo–. ¿Te vendiste por unos pocos euros? –gruñe furioso mientras la parte blanca de sus ojos se tiñe de rojo.

Me acerco y toco su frente, preocupada de que la fiebre haya vuelto, pero está todo en orden.

Da un manotazo a mi mano, como si no pudiera resistir mi tacto.

–No puedo creer esto –masculla–. De virgen a puta en una sola noche –suelta con una voz que no le reconozco, no parece él.

–¿Disculpa?

–¿Te pagaron por verte bailar solamente? ¿O tuviste que chupárselas también?

Retrocedo un paso ante el enfado que veo en su rostro. Mi instinto me dice que debo alejarme. He visto esa rabia antes. La vi en mi padre cada vez que golpeaba a mi madre y en los novios que mi tía trajo a este lugar. Sé que después de eso viene un golpe.

Me obligo a tragar el nudo que se forma en mi garganta y enderezo mis hombros. Esta es mi casa, y nadie tiene el derecho de ponerme una mano encima.

Absolutamente nadie.

–Bailé, sí –devuelvo furiosa también–. Bailé sobre sus pollas y dejé que terminaran contra mi trasero mientras sus manos se recreaban en mis pechos –digo y juro que puedo ver humo saliendo de sus orejas al mismo tiempo que toda la piel de su rostro y cuello se vuelve roja–. Necesito el dinero y no me arrepiento de nada.

–Mataré a cada hombre que te tocó –sisea mientras saliva sale de su boca, como un perro rabioso.

–Soy dueña de mi cuerpo –le recuerdo.

Salvatore se levanta, impulsado por la rabia que recorre su cuerpo en oleadas y me arrincona contra la puerta del baño.

Su mano sube a mi cuello y me sujeta con fuerza mientras su frente se pega a la mía.

–Me perteneces –gruñe–. Cada pequeña parte de ti es mía, y ten por seguro que no dejaré que ningún hijo de puta pueda tocar, ver o desear lo que es mío.

Quedo congelada en el tiempo. Por segundos. Minutos. No lo sé. Solo congelada mirando la expresión de muerte en su rostro, y sé que debería sentir miedo, pero no lo hago.

Y luego, algo explota dentro de mí, una burbuja que no explotaba desde que era una niña.

Mis hombros comienzan a temblar mientras una risa brota de mi pecho hasta mi garganta. Al principio se escucha extraño, como cuando enciendes una radio que no ha funcionado en años, pero luego el sonido se vuelve más ligero, más natural.

Más yo. O más como fui.

Salvatore me suelta mientras todo mi cuerpo convulsiona por la risa estridente que abandona mi cuerpo. Es como si riera por todas las veces que debí hacerlo, pero no me lo permití.

Es como si hubiese ahorrado risas por todos estos años y ahora decidiera girarlas de mi cuenta bancaria.

No puedo detenerme. No puedo hacerlo incluso cuando el aire comienza a desvanecerse y mi garganta comienza a doler.

Simplemente es más fuerte que yo.

El hombre frente a mí me mira con una expresión extraña mientras mis ojos lagrimean por el ataque de risa que estoy teniendo.

En la bruma puedo ver que está tan sorprendido por mi reacción como yo, pero hay algo más… Su expresión parece la de un cachorro que ha encontrado al amo que ha estado buscando por siglos. Dispuesto a mover la cola o hacer lo que sea necesario para permanecer a su lado.

Se ve ridículo y eso me hace reír más.

Una sonrisa rompe su rostro y luego su mano coge mi rostro con delicadeza, casi como si temiera que desapareciera en cualquier momento.

Sus pulgares comienzan a secar las lágrimas, que corren por mis mejillas, sin dejar de sonreír. Es como si estuviera disfrutando del mejor espectáculo que sus ojos han visto.

Debo parecerle una loca.

Me aferro a sus brazos y dejo caer mi rostro contra su duro pecho. Inhalo el sudor de su piel, y es un olor extrañamente agradable.

Sus dedos acarician mi espalda mientras mi garganta y estómago duelen por las risas que no se detienen.

Es liberador.

Es aterrador… Es... triste.

Y ese último pensamiento detiene las risas.

Es triste que no haya reído de esta forma desde que una compañera en mi escuela quiso lanzarme pintura en mi cara y terminó lanzándola contra nuestra profesora.

Esa fue la última vez que reí. Me reí tanto que la profesora me envió con el director e incluso en ese momento no pude detenerme.

Llamaron a mi mamá, porque me suspendieron, pero no llegó a buscarme. Lo hizo mi tía, porque esa misma tarde fue el primer día que mamá cayó grave al hospital, y sentí que la vida me estaba castigando por reírme de esa manera. Pensé que tenía que haber un equilibrio en las cosas. Pensé que por esos momentos de absoluta dicha perdí a mi madre.

Perdí lo que más quería en mi vida por un momento de felicidad.

Me alejo de Salvatore y seco mis lágrimas con mi puño.

–Hey –me llama, pero no puedo mirarlo. No cuando todo dentro de mi cuerpo duele como el día que perdí a mi mamá.

–No –siseo cuando intenta coger mi rostro–. No me toques.

No puede verme. Nadie puede verme así de vulnerable.

–Está bien reír –susurra–. Puedes hacerlo.

Niego con mi cabeza cuando recuerdo a mi mamá dando su último suspiro. Su cuerpo estaba delgado. La piel estaba pegada a sus huesos y su cabello, que un día fue hermoso, brillaba por su ausencia. Su piel era gris… Y los gritos que daba cuando el dolor la consumía y no teníamos medicina para ayudarle... son el peor recuerdo que tengo.

Tuve que escuchar a mi propia madre morir de dolor.

No. No vale la pena.

La felicidad siempre viene seguida de algo.

Y yo ya aprendí a no provocar ese “algo”.

Tomo mi mochila sin mirarlo. No necesito hacerlo. El impulso de quedarme todavía vibra en algún lugar de mi pecho, pero lo ignoro como he ignorado tantas otras cosas a lo largo de mi vida: con disciplina.

–Volveré pronto –digo.

No es una promesa. Es una frase funcional.

Salgo de la caravana y el aire frío me devuelve al eje. Camino rápido, luego más rápido, hasta que el ritmo de mis pasos se sincroniza con mi respiración. El cuerpo entiende antes que la mente.

No corro porque tenga miedo.

Corro porque necesito silencio.

La risa fue un error.

Un desliz químico.

Una reacción involuntaria que no debía ocurrir.

Ser feliz nunca ha sido gratis.

Cada vez que bajé la guardia, algo se rompió después. Cada vez que olvidé vigilarme, la vida se encargó de recordarme por qué no debía hacerlo. No es una creencia. Es experiencia.

Me detengo solo cuando el ardor en mis pulmones reemplaza cualquier otro pensamiento. Me inclino un poco, apoyo las manos en las rodillas y espero a que todo vuelva a su lugar.

El control regresa.

La niña que alguna vez fui se repliega donde pertenece. Bien adentro. Donde no estorba. Donde no espera nada.

No la necesito ahora.

Me limpio el rostro sin delicadeza y enderezo la espalda. Hay antibióticos que comprar. Una universidad que enfrentar. Turnos que cumplir. Dinero que administrar.

Hay cosas que hacer.

Camino sin mirar atrás, porque mirar atrás implica preguntarse cosas.

Y yo no me hago preguntas que no puedo permitirme responder.

Sobrevivir siempre ha sido suficiente.

Y hoy… también lo será.

1
Grecia Osorno
que interesante se está poniendo
GiovannaXchelMayaCejudo
encontraron lo que ninguno sabía que necesitaba pero que les hacía una falta enorme de tener...
❤️‍🩹🥲🥹
GiovannaXchelMayaCejudo
siii... la mente es lo único que no podemos engañar... y ya sabe antes de que nosotros mismos sepamos lo que queremos....
Maryiset Inglese
más capítulos autora...
Yelitza Goyo
por favor alguien que me expliqueeee no estoy entendiendo pero tengo una angustia en el pecho
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
no entiendo no entiendo esto😳. ella cuando decidió bailara en el bar estaba bien lúcida ,lo hizo con un propósito luego vio un veneficio para terminar sus estudios y siempre estaba clara en lo que hacía ahora veo como si tuviera doble personalidad y que cuando esta en modo katrina no recuerda nada y prácticamente es su tía dominando su cuerpo .... que locura 🫤🫤🫤
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
el esta haciendo la amor a ktrina
Marita Peña
BA TOMANDO CONFIANZA
Marita Peña
TREMENDO
Marita Peña
BUEN CAPÍTULO VEREMOS QUE PASA
Alondra Reynoso
Quedé: 🫣😮😮😳😳❤️‍🩹
Kim Nava
por fin está dejando una parte de ella que no debe de cargar admiración la Paciencia de Salvatore👍
🐇кролик 🐇
Fue un hermoso capítulo, autora 🥰
Vicky
que lindo capitulo gracias autora , esto ya es un avance jji
Vicky
que bueno espero que ya esta vez se deje querer Ely
Zoraida Parra
hay que Cuchi
Athenas Torruco
Así se hace Eli, pon fi te abres al mundo con la vulnerabilidad que cada persona tiene y dejas atrás esa coraza que te estaba impidiendo vivir libre..... me encanta Salvatore como la acompaña y anima 🤗☺️
Athenas Torruco
Al fin se quebró ese muro que hizo para mantenerse a salvo según ella!
😜 Betsy 🇻🇪
Ese miedo se evaporó ahora confía en Salvatore
Edith Villamizar
Yo pensé que ahora sí iban a entregarse al amor 🤗
ojalá no deje que la otra vuelva, ya es hora de que disfrute su vida a su manera y con Salvatore que la ama
Kim Nava: no no amiga vamos con calma como dijo salvatore el quiere a la Ely no a catrina
total 1 replies
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