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Para El Marido Que Me Abandonó

Para El Marido Que Me Abandonó

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:564.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Rubí, princesa consorte de Evans. Muere por el desprecio de su esposo. Ella renace en el siglo XXI, sin embargo, muere tras una misión peligrosa. Vuelve a su primera vida. está vez, ella no morirá por la distancia de su marido, si es necesario lo obligará a mucha cosa por el bienestar suyo y el de reino.

En una noche, con un cuchillo en el cuello del principe, rubí lo amenaza.

—No te obligare a amarme. Pero si a estar juntos por la seguridad mía y del reino. De lo contrario, te haré sufrir.

Evans, extrañamente le empieza a gustar su lado peligroso.

—Con gusto me gustaría cumplir tus deseos

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo V

Rubí se dejó caer sobre la cama como si el cuerpo hubiese decidido rendirse antes que la mente. La pijama ya estaba puesta, el cabello recogido de cualquier manera y la expresión fija en el techo de la cama. Aquella habitación no era la suya. Nunca lo había sido. Era demasiado amplia, demasiado ordenada, demasiado… masculina. Y ahora, para suconveniencia también era su dormitorio.

—Perfecto —murmuró—. Dos muertes, tres vidas y terminé invadiendo habitaciones ajenas. Si la Rubí del pasado viera esto, me escribiría un poema épico en el diario.

Giró el rostro hacia la almohada con un suspiro largo. Miró el espacio vacío, Evans no se apareció después de la cena. Otra vez la ignoraba. Demasiadas recuerdos que no pedían permiso antes de aparecer. Ignorarlo era la opción más segura. Al menos por ahora. Decidió pensar en otra cosa.

—Oh, cielos… —se incorporó de golpe—. El diario.

Se sentó en la cama como si acabara de recordar que había dejado el fuego encendido. Miró alrededor con urgencia. El dormitorio de Evans estaba lleno de sus cosas ahora. Ropa doblada con un orden casi militar, libros alineados por tamaño, objetos que parecían no haber sido tocados en años. Entre todo eso, sus pertenencias parecían intrusas mal disimuladas.

Se levantó de un salto y comenzó a buscar.

Abrió cajones. Revisó cofres. Se arrodilló frente a un pequeño arcón de madera que había trasladado desde sus antiguos aposentos. Levantó la tapa con rapidez.

—Aquí estás… —susurró aliviada.

Tomó el diario entre las manos. El cuero estaba gastado. Demasiado. Como si hubiese absorbido cada emoción escrita en él.

—Mi maravilloso y patético diario —dijo con ironía—. Donde dejé constancia de cómo idealizaba a un hombre que apenas me miraba.

Se dejó caer en el suelo, apoyando la espalda contra la cama. Abrió el libro sin demasiada delicadeza. Las páginas estaban llenas de palabras torpes, confesiones ingenuas, esperanzas que ahora le resultaban casi ajenas. Amor sin respuesta. Admiración ciega. Entrega total.

—Antes de morir… yo te quería más de lo que me quería a mí misma —murmuró—. Y tú ni siquiera lo notaste.

Cerró el diario con un golpe seco.

—Ya no necesito esto.

Una sombra se materializó a su lado, inclinándose con respeto.

—Dueña de la oscuridad, ¿en qué puedo servirle?

Rubí le tendió el diario sin mirarlo.

—Destrúyelo.

La sombra asintió y desapareció con el libro.

Rubí se quedó observando el espacio vacío durante unos segundos.

—Si todo sale bien con Stefan… —pensó—. Tendré lo que necesito.

A la mañana siguiente, el despertar fue acompañado de una rigidez incómoda en el cuello. El colchón era un tanto rígido, como si nunca lo utilizará.

—Argh… —se quejó—. ¿Acaso duerme como vagabundo? Que cama tan dura.

Stefan llegó poco después, puntual como siempre. Tocó la puerta y entró.

—Majestad, aquí está lo que solicitó. Fue difícil conseguirlos. Ya había un comerciante dispuesto a venderlo a otro noble.

Rubí tomó la pequeña caja que le entregó. Dentro había dos objetos idénticos: discos delgados de metal antiguo, grabados con runas casi imperceptibles. No eran joyas. Eran sellos de resonancia, artefactos antiguos usados para regular flujos de poder compartido.

—Perfecto —dijo—. Justo lo que necesitaba.

Cuando Stefan se retiró, Rubí ordenó a una de sus sombras traerle té. No pensaba ocultar más su don. El palacio tendría que acostumbrarse.

—Bien… —murmuró, observando los sellos—. Estos permite equilibrar la energía entre Evans y yo sin la necesidad de estar pegados como siameses. Sí... Esto fue lo que me entregó en mi primera vida para alejarme de él definitivamente. Y aún así, no funcionó. Me alegro de encontrarlo primero para sacarlo de mi camino.

Rubí mandó a su sombra para guardarlo. No pensará en usarlo, no por ahora, pues este objeto es único y solo existe este par en el continente.

—Evans no tendrá excusa. Mi vida lamentablemente depende de él. Ya le advertí. De lo contrario, asumirá las consecuencias.

Mientras tanto, Evans se preparaba para una reunión con los nobles cuando una sombra apareció ante él.

—Mi señora requiere su presencia.

El corazón le dio un paro momentáneo. Se ajustó la ropa y se dirigió a los aposentos.

—Con permiso —anunció.

—Adelante —respondió ella. En su escritorio, le confiesa —. Anoche no fuí lo suficiente clara ¿verdad?. Sé que es incómodo lo que estoy haciendo. Pero mi vida y la tuya depende si no estamos juntos. Te prometo que no te tocare mientras dormimos.

Evans se quedó perplejo por su confesión. Cómo si él fuese la princesa nerviosa de un matrimonio recién celebrado.

—Anoche... No dormí en la habitación por trabajo.—respondió Evans.

—Excusas... Excusas... ayer te dí gran parte del trabajo hecho. No debería tener tanta responsabilidad. Te ayudaré así que ayúdame tu a mí.

Ella imita lo que una vez hizo él en el comedor; aparecer frente suyo con su poder de sombra cortando más la distancia. Se colocó de punta, miró la perfección de su rostro, ojos esmeralda, pómulo angulares, una barbilla perfilada. Labios carnosos y rosado.

—¿Acaso... Me tienes miedo?— preguntó ella.

Evans solo la miró con frialdad, aunque, había un destello de algo. Él frunce el ceño.

—No. ¿Cómo lo haría si eres mi esposa?

Ella resopló. Frustrada de algo. De la indiferencia de Evans, de su rareza. No era normal que él le hiciera tanto caso para verla, o responderle con alguno detalles.

—Lo he estado pensando. Este matrimonio es arreglado por el bienestar de todo el mundo.—respondió—. ¿Por qué no mejor nos divertimos y sacamos provecho? Estoy cansada de ser sumisa de esperar algo de ti. Tenemos un mes de habernos casado y Miranos, como unos completos extraños.

Evans miró fijamente a sus ojos rubí como su nombre. Tenía razón.

—No voy a negar que he hecho mal en dejarte a un lado. Pienso recompensar mi actitud. Lo prometo. Pero... ¿A qué te refieres con divertirnos?

Rubí había aprendido que dar espacio era como rendirte a tus objetivos. Insistir de diferentes maneras era la única opción para estar cerca de él y así no sufrir las consecuencias de la alianza.

No le gusta confiar, tampoco quiere algo romántico con él, solo mira más allá de las oportunidades. Y el único camino era...

—Seamos amigos. Solo eso. Con una amistad será lo suficiente para respetar nuestros votos en el matrimonio.

“no quiero ser nada tuyo, ni tu amiga. Pero no me queda más opción. Es esto, o sufrir una enfermedad por tu lejanía."

Antes de que pudiera replicar, Rubí giró el cuello con un gesto brusco y el dolor la atravesó.

—¡Argh!

—¡Rubí!

—Estoy bien —dijo entre dientes—. Dormí fatal en tu cama para muertos.

Evans no dudó. Usó su don de sanación sin pedir permiso. El alivio fue inmediato, aunque Rubí tensó los hombros.

—Mi cama no es para muertos. Solo que no la utilizo seguido.— Evans la miró con seriedad.—Quiero intentarlo. Seamos amigos.

Rubí lo observó en silencio. No había emoción en su rostro.

—Agradezco la sanación —dijo—. Si me necesitas solo di mi nombre tres veces.

Salió sin mirar atrás. Evans se quedó inmóvil. ¿Quien era ella.? Tan vigorosa, directa en lo que quiere. Una mujer tan fuerte no podía ser la misma Rubí. Una extraña atracción sintió ante está nueva imagen de su esposa.

1
Robles T.T
pero igual necesitaría bastante poder y control para hacerlo
Robles T.T
que está pasando, que está pasando yo no lo sé e🤣🤣 hay no estoy me está rebobinando recuerdos pero la verdad estoy atando cabos, sería la que se cree pero no es
Robles T.T
lo que tengo claro es que esto en mayor parte es una inculpacion y con Klaus desaparecido está raro
Robles T.T
aaaaah TRAICION, QUE LE CORTEN LA CABEZA si es al general mucho mejor
Robles T.T
jajjaja voy a invadir tu habitación sin tu permiso porque a mí me da la gana 💅
Momo 🇲🇽
una historia muy hermosa 🥰 gracias por compartir tú arduo trabajo 👍💯
Viviana Florentin
qué pasó con el antiguo emperador y Klaus? 🤔
Lizethelig
JAJAJJAJAAJJJAJAJ SABÍA QUE NO SE PODÍA QUEDAR CALLADA
Lizethelig
TODO SEA POR EL IMPERIO y también por el arma que trae evans entre las piernas JAJAJAJA
Lizethelig
Retrocedió el tiempo, me imagino…
Lizethelig
Verdadero, pero al final de cuentas los dos tuvieron culpa
Lizethelig
Mmm… sospechoso pero siento que no puedo culpar de todo a evans, siento que ninguno de los dos tuve culpa pero lamentablemente se fallaron mutuamente. Mi humilde opinión.
😍Jacky😘💓✨
que desperdicio no mijito habla así 👿👿
Isa
estuvo muy buena tu novela me gustó mucho gracias Dios te bendiga
Ales🌷🍃
Este anillo simbolizará para siempre el enorme error que cometió Evans y la destrucción que le siguió. Al menos supo sacrificarse y demostrar sus intenciones.
Ales🌷🍃
No hay afecto, solo culpa y vergüenza por haber sido irresponsable.
Yeni Hernandez
hermosa historia 😍
Anya Forger
lo hipnotizaron, hechizaron... Y en un lapsus mató al embajador 🤔
Anya Forger
A ver Kain... Sincerémonos... Arnold fue el chivo 🐐 expiatorio y tú, que hiciste? 🤔le disparaste?
Anya Forger
hermosaaaaa, gracias autora 💐
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