Creí en el príncipe azul, el amor a primera vista y el para siempre, tantos cuentos y novelas con final feliz.
Pero nunca me interesó investigar si había algo diferente a eso, no sabía que podía ser todo lo contrario, ver a mis padres una pareja de más de 30 años de feliz matrimonio, idealice que así sería mi vida, un marido amoroso, respetuoso y fiel.
Que ingenua....
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21. Obsequios
No se cuánto tiempo llevaba ahí, el sol ya había salido, el ambiente se sentía diferente, hoy es el último día que estaremos aquí, me aterra un poco saber que debemos regresar, tener que ver a Damián y escuchar sus tonterías.
Tengo miedo de que esto solo sea una burbuja que se reviente apenas lleguemos al aeropuerto, sin pensarlo me encontraba tocando el anillo que encontramos, seguía colgando de mi cuello, escuché el cancel abriéndose y me gire para ver a Gabriel.
Salió en boxer, se veía increíble, los primeros días los dos dormimos con una pijama ligera y aunque ya lo había visto sin playera, esto se sentía mucho más íntimo, la luz del día dibujaba sus músculos, sus brazos fuertes, pero sin verse grotesco, es un Dios.
-Me asustaste, creí que me habías dejado- dijo tallandose los ojos, aún medio adormilado.
-Lo siento, solo quería ver el amanecer-
-Me hubieras despertado- dijo levantandome en sus brazos para acostarse conmigo sobre su pecho, abrió la sábana y estaba yo completamente desnuda, él contacto piel con piel es increíble.
-Estabas descansando muy bien, sentí feo despertarte así que me levanté sin hacer ruido-
-Ok, hoy que quieres hacer, no planee nada para hoy.
-Mmm me gustaría ir al pueblo para llevarles algún recuerdo a mis papás y a Dilan-
-Perfecto, me muero de hambre, nos damos una ducha y salimos a comer- su estómago hizo un gruñido y el mío lo siguió.
Me quise poner de pie, pero mis piernas estaban muy débiles, casi me caigo de sentón, pero me alcanzó a agarrar y me sentó en sus piernas.
-Estás bien- pregunto.
-Sí, solo que mis piernas no responden bien- hizo un gesto perverso.
-si soy el culpable no tengo problema en cargarte todo el día- dijo besándome, mi cuerpo reacciona tan fácil a su contacto y cercanía, pero el sonido de nuestros estómagos nos delató.
Me llevo a la ducha y nos bañamos juntos, aparte de ayer, nunca había hecho algo así, fue una experiencia muy linda, no creí que aún hubiera cosas nuevas que experimentar.
Salimos de la ducha y nos cambiamos, me puse un vestido, ligero con corte A tenía un diseño de pequeñas flores y un escote estilo campesina y unas zapatillas deportivas bajas, él una bermuda beige y una playera que hacía juego con el vestido.
-Definitivamente, tengo buen gusto- dijo cuando me miró.
-Como- pregunté con los ojos como platos.
-Yo compré tu ropa, se la entregue a tu mamá y ella la metió a la maleta-.
-Cuando fue eso-
-El día que te hicieron el cambio de look, mientras te terminaban de pintar el cabello, compré todo y después de que te deje, fui al coche por las cosas y hablé con tus padres y con Dilan-
-De que-
-Les pedí permiso para ser tu novio- casi se me cae la cara.
-Que dijo Dilan- no es que la opinión de mis papás no me importe, pero Dilan es mi prioridad.
-Tengo el permiso de todos, Dilan solo me pidió que no te provocará más lágrimas, dice que has llorado más de lo que haz reído, esa fue su única condición y tus padres están muy a favor, me dieron un abrazo y me dijeron que ellos ya me consideraban familia y que pensaron que nunca me animaría- se me salieron algunas lágrimas, Dilan tenía razón y se me partía el corazón que aunque trate de protegerlo de toda esa mierda aun así lo notaba, se que mis papás también sufrieron con todo esto.
-No, por favor no llores, debo de cumplir mi palabra- dijo tomando mi cara entre sus manos.
-Lo siento no lo puedo evitar- de repente recordé una cosa, la cajita con la nota, y me sentí muy avergonzada, Gabriel había comprado esa lencería sexy y mi mamá la acomodo, Dios que vergüenza.
-Tú preparaste la caja- dije cambiando el tema.
-Cual caja- pregunto levantando la ceja, camine a mi maleta y saque la caja aun con el listón y la nota, se la entregué.
Miro la nota primero, me miró y después abrió la caja, casi se le salen con ojos cuando vio el contenido, solto una carcajada, algo tan ruidosa, pero natural se que contagiaba.
-Mi suegrita es muy atenta conmigo, qué lindo obsequio- sus palabras retumbaron en mi cabeza.
-debes usar al menos uno de estos, dijo sacando un buzón de tela transparente color rojo quemado con una tanga superdiminuta.
Trate de quitárselo, pero lo levanto sobre su cabeza, en la caja había dos juegos más, un conjunto de brasier y boxer de puro encaje negro y otro buzón de satín corto con un liguero en color verde olivo.
-ya se me quitó el hambre, pero se me abrió el apetito- dijo acercándome a su cuerpo y besándome con lujuria, después de un momento pego su frente a la mía.
-Me vuelves loco, Mariana- me dio un beso más tierno y beso mi frente, guardo las cosas en la cajita y la dejo sobre el taburete.
-Vamos a comer antes de que te arranque ese vestido- mi cara estaba roja como tomate, siento que mi temperatura subió al menos 10 grados más, cuando salimos, salieron los de la habitación de al lado una pareja con dos niños y casi me muero de la vergüenza al recordar que anoche grite como loca, nos dijimos buenos días y caminamos a lados opuestos.
-Tranquila las habitaciones son insonorizadas- no se cómo le hizo sentir mi incomodidad, pero solté el aire que estaba conteniendo.
Llegamos al restaurante y comimos como desesperados, al final pedimos un café frío para llevar, me puse mi sombrero y comenzamos a caminar con dirección al pueblo, nos tocó una pequeña plaza, al parecer los domingos ponen este tianguis.
Recorrimos todo, mirando detenidamente algunos puestos, sobre todo de artesanías y cosas así.
Vi un broche de una sirena sentada sobre una piedra, está es de un verde esmeralda, media al menos unos 5 cm y estaba perfectamente hecha, de inmediato supe que sería el regalo perfecto para mi mamá.
En otro puesto Gabriel vio un reloj de bolsillo con el frente de un barco, las manecillas tenían forma de huesos, se veía increíble y pensó en mi padre, fue raro, pero me gustó esa sensación de que alguien más pensara en ellos.
El obsequio para Dilan fue más difícil de encontrar, vimos tantas cosas que le podrían gustar, pero no sentíamos esa conexión.
De repente recordé que en la tienda de antigüedades tenían un barco pirata en una botella, se que eso le gustará, así que regresamos a la tienda, cuando llegamos había una mujer mayor hablando con el dueño.
ojalá ya Gabriel le ponga un estate quieto 🤭
el otro imbécil nunca pudo hacerla sentir lo que Gabriel🤭🤭🤭