en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 04
Curioso por conocer a la joven que el reino verde mandó, se levanta y ordena que preparen todo para darse un baño; como era su costumbre, siempre iba a visitar a la joven que llegaba, no para tocarla, solo las torturaba psicológicamente, le gustaba humillarlas, destruirlas emocionalmente, pero esta vez al escuchar lo que su doncella y su mejor amigo le dijeron, se emocionó.
Quería ir de una vez con esa mujer para torturarla hasta hacerla hablar, que le confesara que ella no era la hija del general y en ese momento ordenaría que sus caballeros se prepararan para ir a destruir el reino verde.
Se bañó y cambió; para las 4 de la tarde ya estaba listo. Sin poder esperar a que se hiciera de noche, se fue a la torre donde estaba Zaidymar; ya quería empezar con su tortura, verla suplicando por su vida.
Zaidymar junto con su doncella llenaron la tina de agua; había un pozo de agua enfrente de la puerta de entrada de donde estaba la torre. En un caldero algo grande que se ponía donde estaba la chimenea, calentaron el agua.
Después de cuatro semanas, al llegar ahí, sentía que era lo que necesitaba y se dio el baño más largo hasta que el agua se enfrió; la chimenea mantenía toda la torre caliente. Gracias a eso, al salir de la tina de baño, tomó una manta grande, se cubrió el cuerpo y se fue a su habitación.
Ella pensó que ese emperador demonio no iría a verla y se sentía cansada; realmente solo quería acostarse, no quiso vestirse con un hermoso vestido, solo se puso su bata de dormir; era un camisón largo que llegaba al suelo, de manga larga y cuello cuadrado que dejaba ver un poco de su pecho, que era algo grande.
Se puso sus calzoncillos (parecían un short largo y eran esponjosos); no se puso el corsé, se quedó sin nada en su pecho, quería estar cómoda al dormir. Le dijo a su doncella que descansara y que si despertaba para cuando la cena llegara, le hablara; si no, solo durmiera, por esa noche podía quedarse sin comer.
Zaidymar sentía a gusto su cuerpo, no pensaba en que su familia no estaba con ella porque no quería ponerse triste, trataba de concentrarse en lo que miraba, en lo que estaba haciendo y, una vez que se puso la hermosa bata de dormir, se preparaba para saltar a la cama, cuando el emperador demonio abrió la puerta.
El crujir de la madera al momento que abrió la puerta hizo que Zaidymar saltara; al mismo tiempo tomó el candelabro. Ella sabía que su doncella ya estaba en su habitación, que nunca entraba a sus aposentos sin tocar; sabía que alguien extraño había entrado y tenía que estar preparada por si esa persona la atacaba.
Al voltear y ver quién era, se quedó algo sorprendida. Ese hombre frente a ella, casi media dos metros de altura, le llegaba a los hombros, era fornido, se podían ver los músculos a través de la ropa, tenía piernas largas, pero lo que más le llamó la atención fue su hermoso rostro, tan varonil.
Sus ojos azules como el cielo, pestañas largas, cejas gruesas, labios perfectos, ni delgados ni gruesos, una nariz adecuada para ese rostro tan llamativo y ese cabello lacio de color negro.
También miraba su porte imponente y esa mirada fuerte que tenía al momento de mirarla; era algo intimidante, pero a pesar de quedar por un momento deslumbrada por su belleza, en el momento que lo miro dar un paso hacia ella, se movió rápido con el candelabro, hizo la finta de que lo iba a golpear por el lado derecho.
Él reaccionó para cubrir el golpe, pero ella audazmente levantó su pie y le dio en su hombría con todas sus fuerzas.
Lo hizo doblarse del dolor, pero ella no paró ahí, tomó la sábana de su cama y rápido le dio un golpe en el abdomen para sofocarlo, tomó sus manos y las ató detrás de su espalda.
Puso su rodilla en la espalda baja y con su mano derecha sacó la daga que su hermano le dio, se la puso en el cuello; en ese momento le dijo.
—¿Quién eres? ¿Por qué entras a mis aposentos sin anunciarte? ¿Sabes que soy la concubina del emperador demonio? Será mejor que hables antes de que decida quitarte la vida. –
El hombre sentía que el dolor se estaba yendo y empezaba a poder respirar un poco mejor; su cabeza se aclaraba. Trató de moverse, pero en el momento que sintió la daga en su cuello se quedó quieto mientras pensaba: «Qué tonto fui, me confié, una mujer tan simple, ¿cómo me pudo someter de esta manera? Tengo que hacer algo para quitármela de encima antes de que me mate.
Qué ridículo, soy un demonio en la batalla, he derrotado a hombres fuertes y matado a los que quisieron hacerme daño por la espalda y esta simple mujer, tan delgada como un palo de árbol seco, me acaba de someter, pero lo peor es que lo hizo de frente, ni siquiera lo hizo por la espalda; esto es simplemente absurdo.
La culpa la tuvo su pecho; si eso debe ser, me distraje al verlo. Es algo grande y se pega a la tela; es una sinvergüenza, una descarada inmoral, ¿cómo puede estar vestida de esta manera? Por eso pudo someterme; bien dicen que las mujeres son las desgracias de los hombres».
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió el filo de la daga cortando un poco su piel; en ese momento la escuchó decir.
—Habla. ¿Quién te mandó? ¿Quién eres? -
Zaidymar sí tenía miedo, nunca había matado y su mano le temblaba; sin querer lo cortó, pero a pesar de lo que estaba sintiendo, no pensaba dejar que ese hombre se diera cuenta de que dudaba.
Tenía que ser fuerte si quería sobrevivir en ese lugar.
no me imagino en el parto
siempre tendrán amenzas 🙄
su reino al que le debe respeto no lo merece