Abril sabe lo que es amar hasta perderse a sí misma.
Cuando acepta un trabajo inesperado, jamás imagina que la llevará a conocer a Darío, un hombre atrapado en una relación donde los celos, el control y la manipulación se confunden con amor.
Él cree que su pareja lo cuida. Ella sabe que lo está destruyendo.
Mientras Abril intenta ayudarlo a abrir los ojos, se ve envuelta en un triángulo peligroso donde los sentimientos reales chocan con secretos, mentiras y decisiones que pueden romperlo todo.
¿Es posible amar sin dolor cuando el pasado aún sangra?
¿O algunas personas están destinadas a perderse antes de encontrarse?
Corazones en Juego es una historia intensa sobre relaciones tóxicas, segundas oportunidades y el valor de elegir un amor que no duela.
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Capítulo 4: La sombra de Camila
Darío llegó a casa con la sensación de que algo se había movido dentro de él. No sabía ponerle nombre, pero el encuentro con Abril había dejado una inquietud difícil de ignorar. No fue una conversación profunda ni una confesión dramática, y aun así, se sintió escuchado como no lo había estado en mucho tiempo.
Dejó las llaves sobre la mesa cuando el teléfono vibró de nuevo. Esta vez sí contestó.
—¿Por qué no respondiste antes? —la voz de Camila sonó tensa desde el primer segundo.
—Estaba ocupado —respondió Darío, intentando mantener la calma.
—¿O estabas con alguien? —preguntó ella de inmediato.
Darío cerró los ojos.
—Camila, no empieces.
Ella soltó una risa breve, cargada de ironía.
—Claro que empiezo. Porque si no pregunto yo, nadie me dice nada.
Cuando Camila llegó al departamento esa noche, lo hizo sin avisar. Entró como si el lugar también le perteneciera, revisando todo con la mirada. Darío la observó en silencio, sintiendo una incomodidad que ya no podía justificar tan fácilmente.
—Estás raro últimamente —dijo ella—. Distante.
—Estoy cansado —respondió él.
—Siempre estás cansado cuando algo no te conviene.
Camila se acercó y tomó su teléfono sin pedir permiso.
—¿Quién es Abril? —preguntó, mostrándole la pantalla.
El estómago de Darío se tensó.
—Una persona que conocí en un café.
—¿Una persona? —repitió ella—. ¿Desde cuándo escondes cosas?
—No estoy escondiendo nada —dijo Darío—. Solo hablé con alguien.
Camila lo miró fijamente. Sus ojos no mostraban tristeza, sino control.
—Ten cuidado —advirtió—. La gente no se acerca a ti por casualidad.
Darío no respondió. Por primera vez, esa advertencia no le sonó a preocupación, sino a amenaza.
Mientras tanto, Abril caminaba por su departamento, incapaz de concentrarse. El rostro de Darío aparecía en su mente una y otra vez. No había hecho nada incorrecto, se repetía, pero la sensación de estar cruzando una línea invisible no desaparecía.
Su teléfono vibró. Era Victoria.
—Camila ya sabe de ti —escribió.
Abril se detuvo en seco.
—¿Cómo?
—Ella controla cada movimiento —respondió Victoria—. Era cuestión de tiempo.
Abril apoyó la espalda contra la pared.
—Si esto se vuelve manipulación, me voy —escribió con firmeza.
—Lo sé —contestó Victoria—. Pero aún no ha pasado. Solo observa.
Esa noche, Darío y Camila discutieron más fuerte que nunca. Ella lo acusó de cambiar, de volverse frío, de escuchar demasiado a los demás.
—Antes hacías todo por mí —le reprochó—. Ahora dudas.
Darío la miró, exhausto.
—Antes no sabía que podía sentirme diferente.
Camila guardó silencio. Pero en su mirada había algo nuevo. Algo peligroso.
Y Abril, sin saberlo, acababa de convertirse en una amenaza.
Darío permaneció despierto durante horas después de la discusión. Miró el techo, escuchando la respiración de Camila a su lado, preguntándose en qué momento el amor había empezado a sentirse como una obligación. Pensó en Abril, en su forma tranquila de escuchar, en cómo no le exigía nada. Ese contraste lo inquietó más de lo que quiso admitir. Mientras tanto, Camila, en silencio, ya estaba planeando su siguiente movimiento.
pero más gracias por una historia muy diferente...
definitivamente cuando la obsesión y los celos te nublan el juicio te vuelves peligroso porque no entiendes de razones...
no va a dejarlo tan fácil
si vuelve siempre fue para ti, si no nunca lo fue...
Camila en verdad tiene serios problemas