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Siempre Mia

Siempre Mia

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Mafia / Posesivo / Completas
Popularitas:21k
Nilai: 5
nombre de autor: Citlally quinn

Impactante, Doloroso +18 Secuestro Violación a la privacidad y a su persona, Doloroso y pérdidas personales.

NovelToon tiene autorización de Citlally quinn para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap.22

Valery

Mi cabeza latía con fuerza me dolía mucho y la luz del día me molestaba. Sentí una mano acariciar mi brazo y miré con rapidez encontrándome con Susan. Estaba en la habitación de Caleb, como la última vez que me desmayé, solo que ahora no tenía las manos esposadas; vestía una bata blanca de hospital, y una vía me alimentaba en mi muñeca. Traté de incorporarme sentándome.

—¿Dónde está Andrea? —susurré, tocando mi cabeza.

Susan, me miró preocupada.

—Murió, un camión la… —No terminó la frase pero me lo imaginé. Mis ojos se llenaron de lágrimas, lágrimas  que me proclamaban culpable de su muerte.

Me encogí en mi sitio, la siguiente sería yo o quizás Victoria, estoy segura que Caleb me lo hará pagar y no tengo idea de cómo y no quiero imaginármelo. Miré a Susan suplicante.

—Ayúdame a salir de aquí, por favor… No es por mí que quiero huir es por mi hermana. La va a matar a ella y luego me va a matar a mí.

Susan se quedó en silencio y bajó la cabeza.

—No creo que te pase nada —musitó muy seria casi molesta—. Los días que has estado en cama él estaba muy…

La miré, ¿los días?

—¿Qué tiempo llevo en cama? —balbuceé.

—Cuatro días. —Se levantó sin mirarme a los ojos.

En un gesto débil sujeté su muñeca.

—¿Él estaba muy…? —quise saber.

Susan cerró los ojos con fuerza como si no quisiera pronunciar las últimas palabras.

—Le importas. —Fruncí el ceño y solté su mano—. El primer día no entro a la habitación, el segundo tampoco, pero el tercer día lo vi entrar. Entré en pánico pensé que te mataría Caleb es muy impulsivo. Me asomé por el rabillo de la puerta y lo observé recostado en el cristal de la ventana mirándote con devoción, lo que veía en sus ojos era preocupación. Le conozco podía ver casi en su mirada que anhelaba verte abrir los ojos. Dudaba de mi hipótesis pero anoche volvió a entrar y lo vi a tu lado —Susan cerró los ojos con fuerza como si le doliera lo que fuera a decir—. Acariciaba tu mejilla. No lo había visto realizar un gesto así nunca.

Miré de reojo a Susan y decidí no comentar nada, no sacar ninguna conclusión de sus palabras, mi vida y mis sentimientos estaban demasiados inestables.

Salí de la cama con cuidado.

—¿A dónde vas?

—A mí habitación… —susurré.

—Esta es tu habitación ahora. —Susan tomó una bandeja de plata donde yacían una jeringa y algunos algodones usados—. Caleb pidió que te quedaras aquí hasta nuevo aviso. Le diré al doctor que has despertado.

Ella se precipitó hacia la puerta a pasos urgentes y al verlo entrar entendí cuál era la prisa por salir. Me volví a sentar a la cama, mientras Caleb parecía desinteresado en mí. Sin embargo, lo observé mirarme de reojo.

Tenía el corazón en la boca esperaba que dijera algo de lo sucedido pero entró al baño sin decir palabra. Me dejé caer en la cama al tiempo que cerraba los ojos.

—¿Cómo te sientes? —Abrí los ojos de súbito encontrándome con un hombre que supuse era el doctor—. Soy Raúl, tu médico personal —trató de bromear con una ligera sonrisa.

Me senté en la cama.

—Me duele mucho la cabeza.

—Es normal que te duela entre hoy y mañana puedes desarrollar jaqueca. Te mandaré un analgésico. Tómalo cada 8 horas, debes beber mucho líquido y mantener reposo.

Raúl se acercó a mi y con una linterna ocular examinó mis pupilas, y luego anotó algo en su libreta de receta. Después de comentarme algunas cosas de rutina sobre lo qué me iría bien para mi estado, retiró la vía de mi brazo.

Volví a escuchar la puerta pero esta vez era la del baño. Caleb se acercó y Raúl le entregó la receta.

—Esto es todo, no dudes en llamarme si me necesitas —aseguró Raúl.

—Bien —respondió Caleb. Raúl salió y yo sentí un pequeño escalofrío al estar a solas con él.

Silencio. Era lo único que había entre los dos, él me miraba y yo evitaba hacerlo aunque me era imposible. Apreté los ojos unos segundos y lo siguiente que sentí fue un golpe suave pero seco a mi lado, abrí los ojos encontrándome con un pasaporte. Leí la primera página con el ceño fruncido. Había  una foto mía y un nombre desconocido: Julieta Lodbork.

—¿Qué es esto?

—Tu nueva identidad, en dos días viajaremos a Rusia —comentó caminando hacia la caja fuerte.

Me levanté de la cama y lo seguí a pasos lentos.

—¿Por qué tengo tu apellido? —farfullé nada contenta con el echo—. ¿Se supone que ahora soy tu hermana? —ironicé.

—Mi esposa —aseguró tranquilo. Y yo me descompuse. ¿Qué coño?

—No soy tu esposa.

Lo sentí tensarse.

—Eres y serás lo que te ordene —siseó en un tono intimidante. Azotó  el metal de la caja fuerte y se precipitó a la puerta.

—¡Maldición! —pensé en voz alta.

Mis piernas temblaban, no entendía…

Dejé caer mis hombros encaminándome a la cama, me acomodé en el filo, fijando mi vista en la nada; trataba de asimilar todo: su actitud, lo que me dijo Susan y esto del pasaporte. ¿Por qué su cambio? ¿Qué quiere de mí? ¿Qué gana con esto? ¿Le importo, por qué? No, no le importo solo quiere jugar conmigo. Son demasiadas preguntas sin respuestas y lo único que estaba consiguiendo era que me doliera más la cabeza. Me encaminé al baño, necesitaba una ducha.

[…]

Me había tomado una pastilla y había comido algo ligero, no tenía ganas de salir de la habitación pero Susan me convenció, por no decir: me obligó… Después de haber tomado una ducha y ponerme algo cómodo decidimos bajar al jardín.

—No pongas esa cara si te he animado a que salgas a tomar un poco de sol es por que llevas 4 días en la cama, no puedes estar más tiempo ahí.

—No tengo muchas ganas de caminar por la mansión como si no pasara nada, no estoy bien, no dejo de pensar en Andrea —confesé con una voz rasposa.

Susan me miró comprendiendo como me sentía.

—Así funcionan las cosas aquí, he visto más de una entrar,  me he encariñado con ellas y las he visto perder la vida en mis ojos. Las primeras veces duele incluso te llegas a sentir culpable. Pero llega un momento en que te acostumbras a las pesadillas.

‍​‌‌​​‌‌‌​​‌​‌‌​‌​​​‌​‌‌‌​‌‌​​​‌‌​​‌‌​‌​‌​​​‌​‌Fruncí los labios acusándola con la mirada.

—Yo nunca me voy a acostumbrar a esto, yo no pertenezco aquí este no es mi lugar, yo tengo una vida, un trabajo, familia y amigos. Y sobretodo libertad. Lo siento Susan, siento no pensar igual que tú pero no veo nada de esto normal.

—Y no digo que lo sea, pero cuanto antes te hagas la idea de que las cosas son así más llevadero será —resopló—. Tienes una llave, aprende a usarla.

La miré interesada.

—¿Una llave?

—Caleb…

No entendía, las palabras de Susan iban con una certeza que no daba margen a la equivocación.

—Bueno hemos llegado —añadió, sacándome de mi letargo—. Puedes moverte libremente por toda la mansión, excepto entrar a las habitaciones, a donde te mueves debes avisarle a él, normalmente si está  en la masion se encuentra en su oficina o en el gimnasio —explicó ella matizando las órdenes que me había dejado Caleb.

Nos habíamos detenido en el  área verde de la piscina; saqué mis pies de mis chanclas y  toqué con los pies descalzos la hierba.

—Vale —murmuré muy bajo. «Tampoco era que pudiera ir muy lejos, habían hombres armados merodeando toda la zona». Pero eso no significaba que estuviera de acuerdo con todo esto.

Me giré sobresaltada al ver una chica del servicio correr hacia una esquina; parecía tener urgencia por llegar a la casita destinada para guardar los utensilios de jardinería, pero a mitad del trayecto tropezó cayendo de rodilla. Estaba bastante despeinada parecía que le estuvieran maltratando. Ella llevó una mano al vientre y vomitó. Me dispuse a ir en su dirección, pero la mano de Susan me detuvo.

—¿Quién es? —pregunté sin dejar de mirar preocupada, la había visto antes era la chica que llevaba el cesto de ropa cuando iba a la cocina—. ¿Qué le pasa?

—Rocío, está embarazada —confesó—. Se lo habrá contado al padre.

—¿Quién es el padre?

No hizo falta que Susan respondiera a mi pregunta. Alex se acercó a la chica levantándola de un estirón y la arrastró hacia la mansión.  Me quedé en silencio sintiéndome indignada.

—Pero Alex tiene mujer e hija… —balbuceé—. Pensé que Alex, era un poco diferente.

«Parecía no querer lastimar a mi hermana».

—Que un ladrón comparta lo que ha robado no le hace menos ladrón. Un intento de buena acción no borra miles malas que se hayan cometido.

Me quedé en silencio.

—Tengo que terminar unas cosas, y quitar ese desastre  —añadió, señalando hacia donde estuvo Rocío. Y se alejó.

Tomé el libro que me había prestado Susan, no era de mis libros favoritos pero era lo único que tenía para distraerme. Me acomodé bajo una pequeña sombra. Abrí la primera página y me concentré en leer, necesitaba olvidar donde estaba por un momento, y quizás un libro sería una buena opción.

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Pelu Ayala
xfa.....necesito seguir
saber q pasó 🙏
Mabel Cea
bueno
Anonymous
ojala que continúe muy buena
Graciela Saiz
te lo buscaste , ya de antemano te hiciste la estrella hablando de el cuando sabías que estaba escuchando , así que , a pagar las consecuencias,
Marcela Caro Ciraco
no te puedo creer!!!! y ahoraaaaaaa?
veronica sarmiento
Por fa para cuando la segunda parte Para mi ansiedad no es bueno 🤣
Pelu Ayala
ayy ...quiero seguir leyendo...no tardes en actualizar xfa🙏
Pelu Ayala: y cuando la segunda parte???🤔
total 5 replies
Naty Gomez
hermosa historia
Milagros Lopez
es cruel... pero interesante lectura
neumidia ruiz
que dolor Valery tranquila el va a pagar estoy segura
neumidia ruiz
eres muy cruel caleb a una mujer no se le hace eso la vida te la va a cobrar,imagínate despejarla y dejarla desnuda es despejarla de su dignidad y encima exponerla ante ti y Alex 😭eres muy despiadado
neumidia ruiz
uff caleb no tiene ni una pizca de compasión,Valery por no ser prudente mataron a tu amiga☹️
Pelu Ayala
Excelente trabajo👏👏
Pelu Ayala
Me leí todo sin pestañear...y....Me encantó lo q leí....espero no tardes en acualizar🙏
Dulce Lopez
me gustó la historia, al igual me gustaría que la terminara de escribir para seguir leyendo.
Dulce Lopez
me gustó la historia, la vas a terminar de escribir?
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