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EL ALFA QUE ME ODIABA

EL ALFA QUE ME ODIABA

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Mitos y leyendas / Hombre lobo / Omegaverse / Completas
Popularitas:286.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Dyanne Valdez

"Los omegas tienen prohibido acercarse a mí. Esa es mi única regla." Damián es el Alfa más temido de la ciudad. Frío, cruel, y con un odio profundo hacia los omegas. Nadie sabe por qué, pero todos saben que acercarse a él es buscarse la muerte. Yo soy Lola. Una omega invisible, de esas que pasan desapercibidas. Mi olor es neutro, y así me gusta: invisible, viva. Hasta que una noche, un celo inesperado me toma por sorpresa justo cuando él cruza mi camino. Su olor me envuelve. El mío lo enloquece. Y sin quererlo, sin desearlo, contra toda lógica... Quedamos vinculados. Ahora el Alfa que me odia está atado a mí para siempre. Hará todo lo posible por romper este vínculo, pero cada intento lo acerca más a mí. Y cuando otro Alfa intente lastimarme... Su lobo desata el infierno para protegerme. Dicen que el odio y el amor son la misma cara de una moneda. Pero, ¿qué pasa cuando su mente me rechaza, pero su lobo me reclama? ¿Podrá Damián aceptar que soy su compañera? ¿O el vínculo nos destruirá a los dos?

NovelToon tiene autorización de Dyanne Valdez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: El Precio del Sofá

Lo vi por casualidad.

Esa mañana bajé antes de lo habitual. El sol *p*n*s empezaba a colarse por los ventanales del pasillo cuando salí de la habitación. Damián había salido ya\, como siempre\, y yo necesitaba un vaso de agua antes de que el servicio comenzara a moverse.

Pero cuando doblé la esquina que llevaba a la cocina, me detuve en seco.

Damián estaba en el recibidor. Solo. De espaldas a mí.

Y se estiraba.

Nada raro en eso, cualquiera se estira por la mañana. Pero la forma en que movió los hombros, la manera en que arqueó la espalda lentamente, con cuidado... parecía que le doliera.

No le di importancia en ese momento.

Pero a lo largo del día, empecé a notar cosas.

En el desayuno, cuando se levantó a por más café, apoyó una mano en la parte baja de la espalda. Un gesto rápido, casi imperceptible. Pero yo lo vi.

En la biblioteca, cuando Marcus entró con unos papeles, Damián se giró para cogerlos y su mandíbula se tensó. Solo un segundo. Luego volvió a su expresión habitual.

En el pasillo, cuando León le dio una palmada en el hombro bromeando, Damián se apartó tan rápido que León se quedó con la mano en el aire.

—¿Qué te pasa? —preguntó León.

—Nada.

—No me mientas, hermano, te conozco.

—Que no me pasa nada.

Pero yo, a través del vínculo, sentía algo. No dolor exactamente, sino una molestia constante. Un malestar que iba y venía.

Y entonces caí en la cuenta.

El sofá.

Llevaba semanas durmiendo en ese sofá. Un sofá bonito, sí, de diseño, pero no era una cama. No para un hombre de su tamaño. No noche tras noche.

—Damián —dije por la noche, cuando estábamos en la habitación.

—¿Qué?

—¿Te duele la espalda?

Se quedó quieto. Solo un instante. Pero fue suficiente.

—No.

—Mientes.

—No me duele.

—Te he visto todo el día haciendo muecas. Te he visto cómo te mueves. Te duele la espalda.

—Lola...

—Es por el sofá, ¿verdad? Llevas semanas durmiendo en esa cosa y te está destrozando.

—No es nada.

—¿No es nada? Damián, eres un Alfa, pero también eres humano. Necesitas dormir bien.

—Estoy bien.

—No lo estás.

Se giró hacia mí, con esa expresión de piedra que tanto odiaba.

—¿Y qué quieres que haga? ¿Que me tumbe en la cama contigo?

—Sí.

El silencio cayó como un mazazo.

—¿Qué? —preguntó, como si hubiera oído mal.

—Que sí. Que te tumbes en la cama conmigo.

—Lola...

—No voy a discutir, Damián. No voy a dejar que sigas durmiendo en ese sofá hasta que no puedas moverte. La cama es enorme. Hay sitio de sobra. Tú en un lado, yo en el otro. Sin tocarnos. Sin nada. Solo dormir.

—No es tan sencillo.

—¿Por qué?

—Porque...

Se detuvo. Pasó una mano por su nuca, frustrado.

—Porque no confío en mí mismo —dijo al fin.

—Yo sí confío en ti.

Me miró. Largo. Intenso.

—Eso es un error —murmuró.

—Pues ya tengo muchos. Uno más no importa.

El silencio se alargó.

—Damián —dije, y mi voz sonó más firme de lo que me sentía—. Ven a la cama. No es negociable.

No se movió.

—Ven. Ahora.

Dio un paso. Luego otro. Luego otro.

Llegó al borde de la cama y se quedó ahí, mirándome desde arriba.

—Si me tumbo —dijo—, no respondo de lo que pueda pasar.

—No te estoy pidiendo que respondas de nada. Solo que duermas.

Otro largo silencio.

Y entonces, con un suspiro que pareció sacado de lo más profundo de su ser, Damián se tumbó.

En su lado. En el borde. De espaldas a mí. Rígido como una tabla.

—¿Ves? —dije—. No duele.

—Todavía.

Sonreí en la oscuridad.

—Buenas noches, Damián.

—Buenas noches, Lola.

El vínculo vibró. Calor. Alivio. Y algo más que no supe identificar.

Y por primera vez desde que llegué a la mansión, Damián durmió en una cama.

Conmigo al lado.

(POV Lola - Mañana siguiente)

Desperté con una sensación extraña.

Calor. Peso. Algo rodeándome.

Abrí los ojos lentamente.

Damián estaba a mi lado. De frente a mí. Con un brazo rodeando mi cintura. Dormido.

Su rostro, en reposo, perdía toda la dureza. Parecía más joven. Más vulnerable. Casi... humano.

No me moví.

No quería romper el momento.

Pero el vínculo delató mi despertar. Sus ojos se abrieron de golpe. Me miró. Miró su brazo. Miró la distancia que había entre nosotros, que era ninguna.

Se apartó tan rápido que casi cae de la cama.

—Lo siento —dijo, con voz ronca—. No quería...

—Tranquilo.

—Lola, yo...

—Que tranquilo, Damián. No pasó nada.

Se quedó mirándome. Buscando algo en mi expresión. Mentiras, quizá. Rechazo.

Pero no encontró nada.

—Debería... debería levantarme —dijo.

—Sí. Yo también.

Salimos de la cama casi al mismo tiempo. Él hacia el baño. Yo hacia el armario.

Pero antes de que desapareciera, lo llamé.

—Damián.

Se volvió.

—Esta noche, igual.

No preguntó. Solo asintió.

Y cuando desapareció tras la puerta, no pude evitar sonreír.

1
Zimaray Varrato
le faltó mucho ,Kael lo tuvieron q destruir, no dejo q ella diera a luz para ver su hijo o hijos,no fue tan buena
Zimaray Varrato
eso me preguntaba,ninguno ha dicho te amo🤔🤔🤔
Zimaray Varrato
ya era hora😂
Zimaray Varrato
si muy lento,está un poquito aburrida, siempre lo mismo
Zimaray Varrato
no puede ser Valeria ni su madre, porque antes d que ellas llegaran ,ya habían tenido esas cosas en la habitación de Lola había cámara y les enviaban fotos,pa mi q es marcus o León su hermano, Elara su amiga 🤔🤔🤔🤔🤔
JOSE RIVEROS
linda historia felicitaciones
Disfruta Icefruits
va nteresante me gusta gracias 😊
Juana Contreras
excelente, gracias.
scarlett
la idea es buena, Pero siento q falta un mayor desarrollo de la historia, se desinfla al final dejando incógnitas.
falta más pasión, sin caer en la vulgaridad, pero es necesaria.
Ernestina Puerto
ya que se la coma y la marque. así ya ese kael deje de fregar,, y la Valeria dos chingatasos para que aprenda...y ya ese su lobo que se despierte, ya durmió mucho, yaaaa
Ernestina Puerto
será que kael se la robó y no es que se haya hido🤔🤔🤔
Ernestina Puerto
creo que el tal Marcus está enamorado del alfa🙄🙄😊🤣
Sol Aidelin Acosta Roque
Detesto a las protagonistas tontas que a pesar de saber que están en peligro, no logran procesar la información. Luego cuando don atrapadas por el villano no paran de llorar y preguntarse cómo o por qué 🤨🤨🤨
Luz Felisa Zamora
excelente
Zimaray Varrato
yo también sospecho de marcus
Gloribel Torres
Me encantó
Jennifer Vergara
Esa chica no tiene otra palabras que no sea que no sabe distinguir lo que siente y ven sus ojos hay no es muy tonta
Sandra Patricia Ramirez Linares
me encanto
Blanca Montero Angulo
Gracias escritora por compartir ése hermoso talento, me encantó, Dios te bendiga infinitamente, un abrazo desdé Costa Rica 💕💕💕💕💕
Blanca Montero Angulo
Que hermoso eres 💖💖💖💖💖💖💖💕💕💕💕💕💕💕
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