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Mala Suerte, Buena Vida

Mala Suerte, Buena Vida

Status: Terminada
Genre:Época / Reencarnación / Romance / Completas
Popularitas:89.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Siempre ha sentido que tiene mala suerte, y ahora renace con muchas posibilidades, intentando cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Adorable

Cassian observó a Eveline unos segundos más, todavía sosteniéndola de la cintura. Sus ojos seguían brillando con ese toque posesivo que ella había provocado a propósito.

Entonces, sin previo aviso, el duque se inclinó y la besó.

Fue un beso firme, profundo, pero breve.

Cuando se separó, Eveline parpadeó un poco sorprendida.

—¿Eso qué fue?

Cassian no respondió de inmediato.

Solo la soltó con cuidado y caminó hacia la puerta.

—¿Cassian?

Él abrió la puerta.

—Vuelvo en un momento.

Y salió.

Eveline se quedó de pie en medio de la habitación, con la camisa de él todavía puesta y el cabello húmedo cayendo sobre sus hombros.

Frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué está haciendo ahora…?

Durante un momento pensó en seguirlo, pero antes de que pudiera decidirse escuchó pasos rápidos en el pasillo. Voces bajas. Luego silencio.

Un par de minutos después, la puerta se abrió otra vez.

Cassian regresó.

Eveline cruzó los brazos.

—¿Dónde fuiste?

El duque cerró la puerta con total tranquilidad.

—A solucionar un problema.

—¿Qué problema?

Cassian se acercó a ella con una sonrisa apenas contenida.

—El pasillo.

Eveline lo miró confundida.

—¿El pasillo?

—Sí.

Se detuvo frente a ella.

—Había sirvientes.

Ella parpadeó.

—¿Y?

—Ahora ya no.

La comprensión apareció lentamente en su rostro.

—…¿Los echaste?

Cassian no parecía particularmente arrepentido.

—Les dije que nadie debía pasar por este piso durante un rato.

Eveline lo miró con una mezcla de sorpresa y diversión.

—Duque Rathborne… eso es abuso de poder.

Cassian no discutió.

En cambio, simplemente la tomó en brazos.

—¡Cassian!

Ella se aferró a su cuello por reflejo.

—¿Qué haces ahora?

—Llevarte a mi habitación.

—¿Tu habitación?

—Sí.

Eveline levantó una ceja.

—¿No era suficiente la de invitados?

Cassian caminó por el pasillo con pasos tranquilos.

—No.

—¿Por qué?

—Porque esa no es mi cama.

Eveline suspiró dramáticamente.

—Eres imposible.

—Y tú muy provocadora.

Llegaron a la gran habitación del duque.

Cassian abrió la puerta con el hombro y entró.

La habitación era amplia, elegante, con una gran cama cerca de la ventana. La luz de la luna iluminaba suavemente el interior.

El duque la dejó sobre la cama con cuidado.

Eveline lo miró, medio divertida.

—Pensé que querías que descansara.

Cassian se inclinó sobre ella, apoyando una mano a cada lado de su cuerpo.

—Quiero muchas cosas.

Eveline lo observó unos segundos.

Pero esta vez el ambiente era distinto.

Ya no estaba la urgencia descontrolada del afrodisíaco.

No había prisa.

Solo el calor tranquilo de dos personas que se deseaban.

Cassian apartó suavemente un mechón húmedo de su cabello del rostro.

—Sigues cansada.

—si. Mucho.

—Podemos dormir.

Eveline alzó una ceja.

—¿De verdad?

Cassian sonrió.

—Después.

Ella soltó una risa suave.

El duque se inclinó y besó su frente.

Luego sus mejillas.

Después sus labios.

El beso fue lento… casi paciente.

Eveline respondió envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.

Esta vez no había prisa ni desesperación.

Cassian parecía saborear cada momento.

Cada beso.

Cada caricia.

Como si estuviera descubriendo algo precioso que quería memorizar.

Eveline suspiró suavemente cuando él volvió a besarla.

—Cassian…

—Mmm.

—Esto es muy diferente a hace unas horas.

Él apoyó su frente contra la de ella.

—Ahora puedo pensar.

Ella sonrió.

—¿Y eso es bueno o malo?

Cassian la miró con ternura.

—Muy bueno.

Porque ahora no había locura ni urgencia.

Solo deseo, afecto y una calma cálida que hacía que cada beso pareciera más profundo que el anterior.

Y en aquella habitación silenciosa, iluminada por la luna, Cassian y Eveline se amaron otra vez.

No con la intensidad caótica de antes.

Sino lentamente.

Disfrutando cada instante.

Como si el mundo entero se hubiera reducido a ese lugar… y a ellos dos.

A la mañana siguiente, una luz suave entraba por las cortinas de la habitación del duque.

Todo estaba en silencio.

En la enorme cama, Eveline dormía profundamente… o al menos lo intentaba.

El problema era que estaba en el borde de la cama.

Muy en el borde.

Y el motivo era bastante claro.

Cassian dormía detrás de ella, con un brazo rodeándole la cintura con firmeza, como si fuera lo más natural del mundo. Su pecho amplio estaba pegado a su espalda, y cada vez que ella intentaba moverse un poco… el abrazo se volvía más fuerte.

Eveline abrió lentamente los ojos.

Miró hacia adelante.

Luego hacia abajo.

Y vio el suelo peligrosamente cerca.

—Oh no… —murmuró.

Intentó moverse apenas un poco.

El brazo del duque no se movió.

Intentó girar la cabeza para ver cuánto espacio tenía.

Muy poco.

—Cassian… —susurró.

El duque no respondió. Seguía dormido.

Eveline intentó girarse con mucho cuidado para no despertarlo.

Un centímetro.

Dos.

Tres.

Y entonces…

Resbaló.

—¡Ah!

No alcanzó a sujetarse de nada.

Cayó de la cama con un ruido seco, enredándose en parte de la sábana mientras su largo cabello negro se desordenaba completamente.

El golpe no fue fuerte, pero sí lo bastante ruidoso.

En la cama, Cassian abrió los ojos de inmediato.

—¿Qué…?

Se incorporó rápidamente.

Miró hacia el borde de la cama.

Y entonces la vio.

Eveline estaba en el suelo.

Sentada de forma torpe, con el cabello completamente revuelto, una sábana enredada alrededor de sus piernas y una expresión de indignación absoluta en el rostro.

Cassian se quedó mirándola.

Y entonces… sonrió.

No una sonrisa pequeña.

Una sonrisa grande, completamente divertida.

Porque la escena era… increíblemente adorable.

Eveline frunció el ceño al verlo.

—No te rías.

Cassian se llevó una mano a la boca intentando contener la risa.

—Lo siento.

—¡No lo sientes!

—Un poco.

Ella lo fulminó con la mirada desde el suelo.

—Me caí.

—Lo noté.

Eveline señaló el borde de la cama.

—¡Me estabas aplastando!

Cassian se levantó de la cama y caminó hacia ella.

—Yo te estaba abrazando.

—¡Exacto!

Cuando llegó frente a ella, se agachó.

Y al verla de cerca.. sentada en el suelo, con el cabello despeinado, sujetando la sábana como si fuera una capa de dignidad.. no pudo evitar pensar algo.

Era, sin duda… la vista más adorable que había visto en su vida.

Eveline seguía molesta.

—Esto es culpa tuya.

Cassian extendió una mano.

—Ven aquí.

Ella aceptó la ayuda, aunque seguía refunfuñando.

El duque la levantó con facilidad.

—Tu mala suerte.. te hace ver adorable.

Eveline lo miró indignada.

—¡No soy adorable!

Le dio un pequeño golpe en el pecho.

El problema fue que Cassian tenía el pecho bastante sólido.

—¡Ah!

Eveline retiró la mano de inmediato.

—Eso dolió…

Cassian levantó una ceja.

—Me golpeaste tú.

—¡Pero me dolió más a mí!

Él soltó una pequeña risa.

—Eso también parece mala suerte.

Eveline lo miró con expresión acusadora mientras frotaba su mano.

—Todo me pasa a mí.

Cassian rodeó suavemente su cintura para mantenerla cerca.

—Sí.

—No es gracioso.

—Un poco.

Ella intentó mantener su expresión seria… pero terminó suspirando.

—Algún día voy a tener buena suerte.

Cassian la miró con calma.

Luego se inclinó y besó suavemente su frente.

—Ya la tienes.

Eveline alzó la vista hacia él.

—¿Ah sí?

Cassian sonrió.

—Sí.

La atrajo un poco más hacia él.

—Me tienes a mí.

Ella lo observó unos segundos.

Luego cruzó los brazos con falsa indignación.

—Eso suena muy arrogante.

Cassian no negó nada.

—Pero también es cierto.

Eveline intentó seguir molesta… pero la forma en que él la sostenía hacía muy difícil mantener la queja.

Y aunque su mala suerte seguía presente incluso al despertar…

Al menos ahora tenía a alguien que encontraba esas desgracias extrañamente adorables.

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Sam Garcia Rodriguez
...
Geo
con su suerte seguro encuentra el té y no le funcione jajaja
Celina Nava
Bellísima la historia, me fascina tu mundo mágico!!!!
canelita ❤️‍🔥💗
Excelente historia, magnífico final, emocionante de principio a fin 🌹🌹🌹
canelita ❤️‍🔥💗
Así es, muchísima razón, se queda y luchan juntos 💪
canelita ❤️‍🔥💗
A la mala suerte, también 😅
canelita ❤️‍🔥💗
Él si sabe como consolar, amar y dar apoyo 💖🤩
canelita ❤️‍🔥💗
Jajaja😅, ese mala suerte que no la herede la hija, por fa 😅
canelita ❤️‍🔥💗
Jajaja por fin un elogió del suegro 🤣
canelita ❤️‍🔥💗
Así es, un parto no es fácil, déjese consentir 😍
canelita ❤️‍🔥💗
Las niñas son el talón de aquiles de los padres 😅
canelita ❤️‍🔥💗
Bienvenida a tu hogar pequeña princesa 💖
canelita ❤️‍🔥💗
🥺🥺Que momento más emotivo 😍😍
canelita ❤️‍🔥💗
Una princesa, la princesa de papá, ese hombre se volverá más protector 😅🤩
canelita ❤️‍🔥💗
Jajaja buen punto, nunca le lleves la contraria a una mujer 🤣🤣🤣
Marlucha💋
Muy satisfecha con el final.
Felicidades Autora ❤️
canelita ❤️‍🔥💗
Siii🤩, pronto muy pronto 😍
canelita ❤️‍🔥💗
Jejeje ahí, contigo y en todos los lugares, una locura 😅
canelita ❤️‍🔥💗
😍😍😍😍😍
canelita ❤️‍🔥💗
Jejeje nunca es demasiado 😅
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