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Crónicas De Los Cuatro Reinos: La Saga Arcana

Crónicas De Los Cuatro Reinos: La Saga Arcana

Status: En proceso
Genre:Venganza / Reencarnación / Mundo de fantasía
Popularitas:541
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo dividido por magia y poder, seis protagonistas luchan por el destino de los Cuatro Reinos. Entre traiciones, alianzas y secretos ancestrales, cada uno debe enfrentar su propio pasado para conquistar un reino al borde del caos. Una saga épica de magia, intriga y supervivencia donde solo los más fuertes definirán el futuro.

Crónica de los Cuatro Reinos: La Saga Arcana.
Libro 1: El Legado de Drakthar.
Libro 2: Fuego y Hielo en Frostvale.
Libro 3: Los Secretos de Ironspire.
Libro 4: El Juramento de Embercliff.
Libro 5: La Corona Rota.
Libro 6: Las Sombras del Trono.

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Capítulo 09

Los ojos de Lysandra se abrieron de par en par, y un grito ahogado se le escapó. Su rostro se puso blanco como la cera, y el amuleto en su mano tembló.

—¡Elowen! Imposible... se te creía... muerta.

—Valerius deseaba que lo creyeran —respondió Elowen, acercándose, cada paso resonando con una mezcla de ira y tristeza—. ¿Cómo pudiste, Lysandra? Mi padre murió, mi reino fue robado, y tú... ¡tú lo ayudaste!

Lysandra retrocedió, sus ojos llenos de una mezcla de culpa, miedo y, para la sorpresa de Elowen, resentimiento.

—No tienes idea de lo que dices, Elowen —su voz era un susurro roto—. No tenías idea de nada. Siempre fuiste la favorita, la princesa mimada, la que tenía el poder de las sombras corriendo por sus venas, una bendición y una maldición. ¡Mientras yo era la sombra, la prima invisible!

La acusación la golpeó por sorpresa. ¿Celos? ¿Resentimiento?

—¿Es eso lo que te impulsó? ¿La envidia? —preguntó Elowen, la incredulidad tiñendo su voz—. ¿Por eso te uniste a un tirano que masacra inocentes y corrompe nuestra tierra con magia prohibida?

Lysandra se rió, un sonido hueco y sin alegría.

—¡Inocentes! ¡¿Crees que yo no sufro?! ¡Valerius me tiene atada, Elowen! ¡No tengo elección!

—¿Atada? —Elowen se detuvo en seco, el tono de Lysandra la detuvo—. ¿A qué te refieres? Te he visto junto a él, felizmente asesorándolo sobre el Éter Oscuro.

Lysandra se desplomó sobre un banco de piedra, sus hombros temblaban.

—¡Él tiene a mi hermana, Elowen! ¡A mi pequeña Elara! Si no cumplo, si no hago lo que él dice, la matará. La tiene en un lugar que nadie conoce, amenazando con liberarla si desobedezco. ¡Me ha forzado a ser sus ojos y oídos, a participar en su locura!

La revelación cayó sobre Elowen como un rayo. No era traición pura, sino coerción. El corazón de Elowen se apretó, una punzada de compasión mezclada con la rabia. La complejidad de la situación era abrumadora.

—¿Elara? —preguntó Elowen, el nombre de la pequeña hermana de Lysandra que siempre había sido frágil y enfermiza—. ¿Por qué no me lo dijiste? Pudimos haberla salvado.

—¿Y arriesgar tu vida, princesa? ¿O la de tu padre? Valerius es un maestro en la manipulación. Él sabe todo de todos. Sabía que tú tenías lazos profundos con la sombra, que eres la única capaz de manejarla realmente. Él te temía. Y a mi me usó para afianzarse. Me obligó a dar el testimonio falso sobre los "experimentos mágicos" de los que habló en el exilio. ¡Me obligó a culparte! —Lysandra levantó la cabeza, sus ojos inundados de lágrimas, pero con una furia desesperada—. Creí que al colaborar, podría proteger a Elara. Pero solo me hunde más. Cada día es una tortura. No quería que te exiliara. Realmente no lo quería.

Elowen sintió una oleada de emociones: alivio de que no fuera una traición absoluta, ira por la manipulación de Valerius, y una profunda tristeza por la desesperación de Lysandra.

—¿Y los Cultistas del Velo? ¿El Éter Oscuro? —presionó Elowen, su voz más suave, pero firme.

—Son magos oscuros, Elowen, mercenarios que Valerius ha traído para ayudarlo a controlar la magia del Vacío. Han prometido amplificar su poder, pero también están hambrientos de conocimiento y poder propio. Son peligrosos. Y el Éter Oscuro es la esencia de la perdición. Valerius lo está usando para crear... criaturas de sombra. Soldados. Los ha estado probando en las mazmorras. Y la Luna de Sangre es cuando planea la invocación más grande.

El alma de Elowen se heló. Criaturas de sombra. El aliento se le quedó atrapado en la garganta.

—¿Dónde está Elara? ¿Dónde la tiene Valerius?

Lysandra negó con la cabeza, sus lágrimas cayendo por sus mejillas.

—No lo sé. Es lo más cruel de todo. Solo me envía mensajes a través de un emisario, un elfo de la corte que se cree su leal seguidor, pero que también parece estar bajo algún tipo de control.

Elowen miró a Lysandra, el peso de sus palabras colgando en el aire. La situación era mucho más compleja de lo que había imaginado. Lysandra no era su enemiga, pero tampoco era su aliada, al menos no libremente. Era una prisionera en una jaula de oro, forzada a participar en la destrucción de su propio reino.

—Hay un elfo en la corte que es un emisario, dijiste —Elowen comenzó a pensar en voz alta—. ¿Puedes describirlo? ¿Hay algo que lo identifique?

Lysandra asintió.

—Tiene el cabello color plata, atado en una trenza larga. Y siempre lleva un anillo de obsidiana con un grabado de un ojo. Su nombre es Silvan.

Silvan. El nombre le sonaba vagamente familiar.

—Escúchame, Lysandra —dijo Elowen, su voz firme y llena de una nueva determinación—. No puedo perdonar lo que hiciste, no ahora. Pero entiendo tu miedo. Te propongo un trato. Ayúdame a detener a Valerius. Ayúdame a liberar a Drakthar de su locura. Y yo te prometo que encontraremos a Elara. Que la liberaremos.

Los ojos de Lysandra se aferraron a los de Elowen, una chispa de esperanza brillando a través de las lágrimas.

—¿De verdad? ¿Me ayudarías? Incluso después de todo...?

—Después de todo —asintió Elowen—. Porque ahora, ambas somos prisioneras de Valerius. Y juntas, quizás tengamos una oportunidad. Necesito tu conocimiento de la corte, de sus planes, de su laboratorio.

Lysandra se quedó en silencio por un momento, la lucha interna visible en su rostro. Finalmente, tomó una respiración profunda.

—Valerius planea usar la Máscara de la Noche Eterna para la invocación principal. Está oculta en la cámara del Tesoro Real. Y el Éter Oscuro se activa con un canto específico, una melodía antigua...

La traición de Lysandra no fue lo que Elowen esperaba, sino algo más enredado, más doloroso. Pero en esa revelación, Elowen encontró una nueva arma, una aliada cautiva, y una comprensión más profunda del alcance de la tiranía de Valerius. La batalla por Drakthar no era solo una lucha por un trono, sino por las almas de sus habitantes, atrapados en una red de miedo y magia prohibida. El verdadero enemigo era la oscuridad que Valerius había desatado, y Elowen, la princesa de las sombras, estaba lista para enfrentarla.

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