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Aprendiendo A Amar

Aprendiendo A Amar

Status: En proceso
Genre:Completas / Amor eterno
Popularitas:21.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Aram526

—Pablo Santander es un enólogo y bodeguero muy conocido en su pueblo, y un día, rescata a su sobrina Antonella de un orfanato, quien vivió situaciones traumáticas, pero es carismática y sonriente. Con el paso del tiempo, Antonella va viendo la rivalidad en la que se ve involucrada sin desearlo.
Muchos adolescentes/jóvenes inexpertos descubriendo el amor por otro lado.
—<<<Rivalidades, amor, amistad, amor sano, romance, amistad, romance estilo "RyJ", infidelidades, dr, problemas de autoestima, mafia, negocios, realismo, bodegas, viñedos, familia disfuncional, clasismo, amor eterno, etc>>>
—Idioma: español (Argentina)
—Pueblo de Buenos Aires.
—Ambientado en: Junio 2002- Febrero 2006.
—Cantidad de temporadas: 4.
—Duración de capítulos: 45/50 minutos.

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T1 E4

*Al día siguiente, todos estaban desayunando en la cocina, excepto Antonella. De repente, Antonella bajó las escaleras, muy alegre y con una sonrisa en la cara, y se unió a ellos*

Antonella: *entusiasmo* ¡'Buongiorno', familia!

Gina: ¡Buenos días, Anto!

Pablo: Hola, Anto, vení, sentate, que también hay desayuno para vos.

Antonella: *sonriendo ampliamente* Ay, está bien, muchas gracias, qué rico...

*Antonella se dirigió a la mesa y notó una silla vacía al lado de Lorenzo. Dudó un momento antes de mirarlo. Lorenzo también la miró, con una expresión de molestia*

Antonella: Eu, Lorenzo...

Lorenzo: *frialdad* ¿Qué?

Antonella: *sonrisa tímida* ¿Te molesta si me siento al lado tuyo?

Lorenzo: ¿Sabés? Sentate lo que quieras, yo tengo que irme a hacer unas cosas.

*Lorenzo se levantó bruscamente y se fue, dejando a Antonella mirándolo con tristeza*

Pablo: *llamándolo* Lorenzo...

*Antonella se bajoneó un poco, sintiendo el rechazo*

Antonella: Parece que no le caigo muy bien...

Pablo: No es eso, lo que pasa es que todo esto es nuevo para él. Dejá que se acostumbre nada más...

Antonella: *asintiendo* Sí, está bien...

*Ella entonces se sentó y comenzó a servirse un poco de desayuno*

Pablo: Ah, Antonella, me acordé, tengo que decirte algo.

Antonella: Sí, ¿qué pasa?

Pablo: ¿Vos viste que Giuliana se casa hoy?

Antonella: Claro, sí.

Pablo: *entusiasmo* Bueno, estamos invitados.

Antonella: *sonriendo* ¿En serio? Qué lindo...

*Antonella sonreía al principio, pero luego su sonrisa se desvaneció*

Antonella: *dudando* Esperá, ¿yo también estoy invitada?

Pablo: Obvio que sí, Anto. Es más, vos sobre todo, porque Giuliana quiere que vayas.

Antonella: *nerviosa* Ehh, imposible, Pablo, no va a poder ser...

Pablo: ¿Por?

Antonella: Porque... porque no tengo nada que ponerme para ir ahí, yo me compré ropa para estar acá, no para ir a eventos... y además... no sé si me gustaría estar en ese tipo de eventos siendo así... tan desarreglada... no quisiera que se burlaran de mí...

Pablo: Antonella, tranquila. No tengas vergüenza. Nadie se va a burlar de vos, y si se burlan, tendrán que burlarse de mí también...

*Antonella sonríe instintivamente, con calidez*

Gina: No te preocupes por la ropa, si querés yo te presto algo. Algún vestidito...

Pablo: Pero no se trata igual de ir súper formal, un poquito arreglada y ya está...

Antonella: *pensando* Tengo un vestido, no es muy formal, pero es un vestido así, como color lila.

Pablo: *asintiendo* No hay problema, Anto. Llevá eso, si querés, vos lo decidís.

Antonella: Bueno, está bien... voy a llevar ese, entonces. ¿A qué hora es?

Pablo: A las 3, en un par de horas.

Antonella: Ahh, está bien...

*Antonella comenzó a desayunar, pero su mente estaba llena de preocupaciones. Mientras comía, pensaba en la boda, en cómo sería ver a Giuliana casarse, y en el rechazo de Lorenzo*

*Por otro lado, en casa de Chiara, el ambiente estaba tenso. Marco había estado observando a Chiara con una mezcla de frustración y celos. Finalmente, decidió confrontarla*

Marco: Chiara, tengo que hablar con vos.

Chiara: [mirándolo con curiosidad] Sí, decime.

Marco: ¿Cómo es eso de que invitaste a los Santander?

Chiara: Lo hice, ¿qué pasa con eso?

Marco: [enojado] ¿Quién te dijo que podías invitarlos así porque sí?

Chiara: Giuliana, nuestra hija, me lo dijo. Ella me lo pidió porque quiere que Antonella venga.

Marco: [sarcástico] Claro, entonces aprovechaste la oportunidad, ¿no?

Chiara: ¿La oportunidad de qué?

Marco: De invitar a tu parejita del pasado...

Chiara: ¿Podés madurar de una vez? No sos un nene. Vos lo dijiste, el pasado, estoy con vos ahora, hace 23 años, ¿eso no te alcanza?

Marco: Me alcanzaría si él no estuviese rondando TODO el tiempo cerca tuyo.

Chiara: Es mi amigo, nada más.

Marco: Cuidado con los amigos, porque así empiezan, ¿sabés?

Chiara: Disculpame, yo lo único que hago es hacerle caso a nuestra hija. Es su boda, y ella elige a quién invita y a quién no. ¿Eso también lo querés controlar?

Marco: [enfurecido] No quiero controlarlo, pero no quiero a esa gente cerca de mi hija. Menos a la rústica ordinaria de su sobrina.

Chiara: Es la boda de tu hija, y esa "rústica ordinaria" es su amiga. Y si ella quiere invitarla, que la invite, entendé que no podés controlar la vida de todo el mundo.

Marco: [resignado] Solo porque es su boda, no voy a meterme. Pero no estoy nada de acuerdo en que esa gente siga rondando por acá.

Chiara: ¿Por qué no te ocupás un poco de tu vida y dejás a tu hija en paz?

Marco: Ya dije que no voy a opinar nada, solo por hoy.

*Chiara negó con la cabeza, dejando escapar un suspiro de frustración. Se dio la vuelta y salió de la habitación, dejando a Marco solo con sus pensamientos y su enojo*

*Por mientras, en la cafetería, Malena y Mariano estaban conversaban mientras el aroma del café recién hecho permanecía en el aire*

Malena: ¿Cómo estuviste estos días, Mariano? Casi ni hablamos ya...

Mariano: [sonriendo] La verdad, muy bien, ahora estoy empezando a vender más.

Malena: [observando el lugar] Qué bueno, ahora que lo veo bien, este lugar está más limpio, ¿le diste un lavado de cara?

Mariano: [asintiendo] Sí...

Malena: ¡Me hubieras dicho! Yo te podría haber ayudado...

Mariano: Pero no lo hice solo...

Malena: Ah, ¿alguien te ayudó?

Mariano: [sonriendo] Sí, me ayudó Nella.

Malena: [frunciendo el ceño] ¿Nella? ¿Quién es Nella?

Mariano: Antonella, ella me ayudó. Nunca me divertí tanto limpiando un lugar.

*Malena se molestó y su expresión cambió*

Malena: Ah, ¿ahora también tiene apodos? ¿Vos qué onda con ella?

Mariano: Qué sé yo, es mi amiga, lo paso bien con ella. ¿Por qué?

Malena: ¿Ya tan rápido es tu amiga? Hace menos de una semana la conocés...

Mariano: Sí, Malena, ¿cuál es el problema?

Malena: Esa chica no me agrada, no me cae bien.

Mariano: ¿Por qué? Ni siquiera le hablás.

Malena: Pero no hace falta, Mariano. ¿No viste? Es muy rara, se viste de forma muy rara, ELLA misma es rara, no sé si lo entendés.

Mariano: ¿Por qué hablás así de ella? Ni siquiera te das la oportunidad de conocerla.

Malena: Porque esa chica es muy llamativa. Es como... todo lo contrario a nosotros, y a lo normal. Es como... una chinita rústica y ordinaria...

Mariano: A ver, pará, ¿no te parece que te estás pasando un poco?

Malena: No me estoy pasando, llegó muy de la nada, es muy rara, extravagante, te conoce hace como cinco días y ya te hipnotiza. ¿Me entendés a lo que voy?

Mariano: Perdón, pero no quiero hablar mal de ella. Es una chica muy linda, y me cayó muy bien.

Malena: [sonrisa irónica] Ahh, me parece que ya veo qué pasa acá.

Mariano: [confundido] ¿Qué?

Malena: Vos y yo lo sabemos bien, Mariano. ¿Te gusta?

Mariano: [titubeando, nervioso] ¿Qué...? ¡No, claro que no! ¿De dónde sacaste eso?

Malena: [sonriendo] Ehh, "hola", Mariano Santana, el picaflor del pueblo...

Mariano: Nada que ver. Solo me parece una chica muy linda, y me cayó re bien, nada más.

Malena: Bueno, cuidate. Porque no la conocés, y vos sos bastante ingenuo.

Mariano: No entiendo por qué tanta mala onda, en serio, Antonella es muy buena.

Malena: Sí, muy buenita, pero el otro día se puso agresiva conmigo. Y vos lo viste.

Mariano: ¿Agresiva por haberte sacado el cuaderno que era de ella? Además la hiciste sentir mal.

Malena: Ay, dale, Mariano, es una desubicada esa chica. Seguila defendiendo si querés pero sabés que tengo razón. Y cuando lo veas, no me digas que no te lo dije.

Mariano: Bueno, dale, cambiemos de tema. ¿Vas a ir al casamiento de Giuliana?

Malena: No sé, capaz que sí. No me llegó la invitación igual. Igual no sé si es buena idea, vos sabés que con Giuliana están tensas las cosas.

Mariano: Ojalá algún día arreglen esas diferencias que tuvieron.

Malena: Ojalá. ¿Vos vas?

Mariano: No sé, estoy pensándolo. Hablé con Giuli y dijo que no hay problema, pero con esto de las ventas, no sé si dejar la cafetería.

Malena: ¿Y a qué hora era eso?

Mariano: Como a las 3 de la tarde me dijo ella.

Malena: Ah, capaz le lleve un regalito.

Mariano: [asintiendo] Sí, yo también.

*Por otro lado, en la elegante casa de los Montero, Marco y César estaban en el despacho, conversando*

Marco: [sonriendo con orgullo] Después de esta boda, vas a ser todo un Montero, César.

César: Es un honor...

Marco: Quiero que seas mi mano derecha.

*César se sorprendió, pero su rostro se iluminó con una sonrisa de satisfacción*

César: ¡Nada me daría más gusto, señor Marco!

Marco: Quedate tranquilo, que vos y yo juntos vamos a hacer de la bodega Montero la más grande de toda la Argentina.

César: Para eso, no deben haber obstáculos en el camino. Y para eso, debemos eliminar a toda la competencia...

Marco: [asintiendo y sonriendo] ¿Ves? Lo sabía. Qué suerte que entiendas cómo me gusta jugar.

César: No conozco otra forma de hacer negocios.

Marco: Escuchame una cosa...

César: [atento] Dígame.

Marco: Sé bien que esta fiesta está en marcha, y también que tenés un montón de cosas para hacer...

*César escuchaba atentamente*

Marco: Pero aún así yo no puedo frenar mi expansión. Y voy a necesitar tu ayuda...

César: Suegro, no se preocupe. Los vinos, las vides, el negocio... Eso es lo que más importa de todo esto.

*Mientras los dos hombres conspiraban sobre el futuro de la bodega, Giuliana escuchaba desde la puerta entreabierta. Sus ojos se llenaron de tristeza y confusión al escuchar las palabras de su padre y César*

*Giuliana respiró hondo, tratando de calmar la mezcla de emociones que sentía*

*Después de unas cuatro horas, en la casa de Pablo, el ambiente estaba lleno de expectación. Pablo y Lorenzo, vestidos formalmente, esperaban en la puerta*

Pablo: ¿Ya estamos todos?

Lorenzo: [negando con la cabeza] Nop, faltan Gina y Antonella.

*Justo en ese momento, Antonella bajó corriendo las escaleras. Llevaba un vestido color lila ajustado a su cuerpo y unos botines que le daban un toque único*

Antonella: [sonriendo] ¡Ya estoy!

Pablo: Muy bien, Anto.

Lorenzo: [mirándola de arriba abajo] Antonella... ¿vestido y zapatillas?

Antonella: No tengo zapatos de tacón...

Pablo: Bueno, Anto, tranquila, no pasa nada. Así estás bien.

*Entonces, Gina apareció en la puerta del salón, mirandolos con una sonrisa*

Gina: Hola chicos, pueden ir yendo si quieren...

Pablo: ¿Pero no querés que te esperemos?

Gina: No, no, vayan nomás. Yo tengo que terminar de ordenar y limpiar unas cosas, en más o menos media hora estoy yendo, ¿sí?

Pablo: ¿Estás segura?

Gina: [asintiendo] Que sí, Pablo. Ya estoy cambiada y todo. En un rato estoy por allá.

Pablo: Bueno, ¿nos vamos, chicos?

Antonella: [entusiasmada] ¡Dale, vamos!

*Pablo, Lorenzo y Antonella se dirigieron a la puerta, listos para partir*

*Minutos después, en la casa de Giuliana, el patio estaba lleno de personas e invitados. La música suave y las risas resonaban en el aire, creando un ambiente festivo. Marco y César estaban charlando en un rincón, observando la multitud*

Marco: Bueno, César, hoy es el día.

César: Sí...

Marco: Dejame decirte que estoy orgulloso de vos. Demostraste total lealtad a esta familia.

César: [sonriendo] Gracias, Marco. Prometo hacerlo cada día mejor. Ya vas a ver.

Marco: Me alegro de escuchar eso.

*En ese momento, Pablo, Lorenzo y Antonella llegaron al evento. Marco y César los vieron a lo lejos*

Marco: Ah, mirá quiénes llegaron.

César: Ah, ¿la que era amiga de Giuliana?

Marco: Sí, la sobrina de Santander.

César: Me parece que no le informaron que esto es un casamiento... ¿vestido y zapatillas? Qué mal gusto...

Marco: [asintiendo] Sí, una desubicada total. Como su tío. Yo ni los hubiera invitado, pero mi mujer y mi hija se pusieron contra mí.

*Marco y César se dirigieron hacia ellos, sus expresiones endurecidas. Cuando llegaron, ambos se quedaron callados por un momento*

Marco: [sonrisa forzada] Ah, hola, Santander.

Pablo: Marco, hola...

Lorenzo: Felicitaciones por la boda...

César: Muchas gracias.

*Justo entonces, Chiara llegó apresuradamente, angustiada*

Chiara: ¡Estamos en un problema muy grande!

Marco: [preocupado] ¿Qué pasa?

Chiara: [desesperada] ¡No encuentro a Giuliana por ningún lado!

*Todos se sorprendieron*

Marco: ¿Cómo? ¿Cómo que no la encontrás?

Chiara: ¡Y no, no está!

Marco: ¿Pero la buscaste bien?

Chiara: [irritada] ¡Que sí, y no está en ningún lado!

*En medio de la conmoción, el teléfono de Antonella sonó. Le había llegado un mensaje. Se apartó un poco del grupo para leerlo*

*El mensaje era de Giuliana: "Amiga, estoy en tu casa, por favor, necesito que vengas. No le digas a nadie, por favor."*

*Antonella frunció el ceño, preocupada. Miró a su alrededor y decidió actuar con discreción. Se alejó disimuladamente de ellos, mientras seguían discutiendo*

*Le escribió un mensaje a Pablo, explicándole la situación rápidamente, y luego se fue de allí lenta y disimuladamente, asegurándose de no llamar la atención*

*Minutos después, en la casa de Pablo, Antonella entró corriendo, su respiración agitada*

Antonella: ¡Gina! ¿Dónde está Giuliana? ¿No la viste?

Gina: [señalando con la cabeza] Está acá...

*Antonella vio a Giuliana a su lado, tomando un vaso de agua, con mezcla de angustia y confusión. Antonella corrió hacia ella, preocupada*

Antonella: ¡Giuliana! ¿Qué hacés acá? ¿Qué pasó? ¿Por qué no estás en la boda?

Giuliana: [con lágrimas en los ojos] Antonella, no puedo hacerlo. No quiero casarme...

Antonella: ¿Qué? ¿Pero por qué?

Giuliana: [voz quebrada] No te lo dije antes, pero... ¡siento que César no me quiere!

Antonella: [incrédula] ¿Cómo? ¿Por qué decís eso?

Giuliana: Porque hoy escuché una charla de él y mi papá. Siento que se casa conmigo nada más que para formar parte del negocio familiar.

Gina: [resoplando] Ay, madre mía, si esta chica fuera mi hija...

Antonella: Gina, por favor...

Giuliana: Yo no quiero, Antonella. No quiero. Yo lo amo a él, pero siento que él ama más a su trabajo que a mí. Y yo no quiero casarme con él para después estar compitiendo con eso.

Antonella: Giuli, por favor, calmate, ¿sí? ¿Estás segura de que lo amás?

Giuliana: Sí, lo amo, desde que lo conozco lo amé...

Antonella: ¿Y creés en él?

Giuliana: [asintiendo];Obvio que creo en él. César es un hombre muy íntegro, imparable, honesto... es un gran compañero para mí, lo amo mucho. Pero siento que ama más a su trabajo que a mí... y no quiero casarme para estar compitiendo contra su trabajo.

*Antonella la miraba y escuchaba atentamente, tratando de encontrar las palabras correctas*

Giuliana: ¿Vos qué harías en mi lugar, Anto? ¿Vos te casarías?

Antonella: [titubeando] Ehh, yo... no sé, Giuli, yo no sé de estas cosas de amor...

Giuliana: Pero poniéndote en situación, si amás mucho a una persona, y estás a punto de casarte con ella, pero tenés estas dudas... ¿Vos qué harías? ¿Te casarías o no?

*Antonella suspiró, sintiendo el peso de la pregunta*

Antonella: Mirá, Giuliana, te voy a ser sincera. Yo no sé de amor, y nunca estuve con nadie, pero... yo no me casaría... yo no creo que un trabajo sea más importante que vos. Pero no sé... vos tenés que tomar esta decisión...

Giuliana: [voz temblorosa] Pero es muy difícil tomarla...

Antonella: Sé que es difícil, pero tené en cuenta todo, también a vos misma, ¿sí?

Giuliana: Bueno, dale, está bien. Gracias, Anto.

*Antonella le sonrió, tratando de transmitirle algo de calma y apoyo. Giuliana apretó su mano con cariño*

*Más tarde, en medio del bullicio de la fiesta, Marco estaba visiblemente furioso. Su rostro mostraba una mezcla de frustración y enojo*

Marco: ¿Cómo es posible? ¿¡Cómo es posible que se te haya escapado!? ¡Deberías haberla controlado!

Chiara: ¿¡Controlado!? ¿¡Qué te pasa!? ¡Mi hija no es un perro!

Marco: [voz baja pero amenazante] Mirá, no voy a armar un escándalo delante de todo el mundo, pero esto no va a quedar así.

*Marco se apartó de allí, su enojo evidente en cada paso. Chiara se cruzó de brazos, enojada y frustrada*

Chiara: [murmurando] Quien inició el escándalo fuiste vos, y ahora te vas. Tan típico. Ni sé por qué me sorprendo.

*En ese momento, Pablo se acercó a ella con una expresión de preocupación*

Pablo: Chiara, ¿está todo bien?

Chiara: [suspirando] Pablo... sí, está todo bien...

Pablo: ¿Segura? ¿Todo en orden?

Chiara: [amargura] El orden lo dicta la furia de mi esposo.

Pablo: No me gusta verte así... ¿Es por lo de Giuliana?

Chiara: Obvio que es por eso, mi hija no aparece por ningún lado, Pablo. ¿Qué voy a hacer?

Pablo: Quedate tranquila, relajate. Capaz estaba nerviosa y decidió salir a tomar un poco de aire, es natural. Antonella también se fue así que capaz fue a buscarla.

Chiara: No sé... ¿Vos decís?

Pablo: Claro que sí, estoy seguro, ya va a volver. Confiá en mí.

*Ellos dos se sonrieron, compartiendo un momento de apoyo mutuo. Pero antes de que pudieran decir más, Marco volvió, enojado*

Marco: Ah, bueno, te dejo sola dos segundos y ya está el buitre acechando de nuevo, ¿no?

Chiara: Ay, por favor...

Pablo: Disculpame, pero yo solo me estoy encargando de hacer sentir bien y de ayudar a tu mujer, a la que vos dejaste sola.

Marco: ¿Me vas a cuestionar cómo soy con MI esposa? Metete en tus asuntos, Santander.

Chiara: Ay, bueno, basta. Me cansé. ¿En serio se van a poner a pelear por mí? ¿Qué, estamos en la Edad Media?

Marco: [irritado] ¿Sabés qué, Chiara? Tenés razón, hay problemas MÁS importantes que atender. Vení conmigo.

*Marco agarró a Chiara del brazo y se la llevó de allí, dejando a Pablo solo y enojado. Pablo observó cómo se alejaban, sintiendo una mezcla de frustración y preocupación por Chiara*

*Unas dos horas después, en el patio decorado con elegantes guirnaldas y flores, Giuliana y César estaban de pie en el altar. Entre ellos, el oficiante de bodas sostenía un libro ceremonial, listo para formalizar su unión*

*Los invitados estaban sentados en sillas blancas decoradas con lazos de seda, observando el evento con expectación. El ambiente estaba lleno de una mezcla de emoción y alegría*

Oficiante: César Santillán, ¿aceptás a Giuliana Montero como tu fiel esposa?

César: [sonriendo] Sí, claro que acepto.

Oficiante: [volteando hacia Giuliana] Giuliana Montero, ¿aceptás a César Santillán como tu fiel esposo?

*Giuliana se quedó en silencio unos segundos, su corazón latiendo rápidamente. Miró a César a los ojos, buscando la seguridad en su mirada. Entonces, después de un instante que pareció eterno, sonrió ampliamente*

Giuliana: ¡Sí, acepto!

Oficiante: Los proclamo... marido y mujer...

*César y Giuliana se besaron, sellando su amor frente a todos. Los invitados estallaron en aplausos y vítores de felicidad. Antonella, de pie entre la multitud, aplaudía despacito, con una sonrisa tranquila en su rostro*

*Horas más tarde, la fiesta estaba en pleno apogeo. Los invitados bailaban y festejaban, mientras otros estaban sentados en las mesas, disfrutando de la comida y la compañía. Antonella paseaba por las mesas, observando a los invitados y disfrutando del ambiente festivo. Se detuvo en una mesa y agarró unos bizcochitos de chocolate, llevándoselos a la boca con una sonrisa*

*Giuliana y César estaban sentados juntos en una mesa, compartiendo un momento de tranquilidad en medio del bullicio. De repente, César notó a Antonella sola entre las mesas, y su expresión se endureció. Se levantó de la mesa con determinación*

César: Ahí vuelvo, mi amor, ¿sí? Esperame unos minutos...

Giuliana: [sonriendo] ¡Claro!

*César se alejó de la mesa y se dirigió hacia Antonella. Se paró delante de ella, bloqueando su camino*

César: Ey.

Antonella: [confundida] ¿A mí me hablás?

César: Sí, a vos. ¿Quién te pensás que sos?

*Antonella frunció el ceño, claramente confundida*

Antonella: ¿Cómo? ¿Por qué?

César: Mirá, no soy tarado, ¿sí? Sé lo que le aconsejaste a Giuliana.

Antonella: ¿Qué?

César: Sí, no te hagas la tonta. Le aconsejaste que no se casara conmigo.

Antonella: No, no, pará. Acá hay un malentendido... ella solo me preguntó si...

César: [interrumpiéndola] No me interesa, no hay malentendido alguno. No quiero que vuelvas a meterte en nuestra relación, ¿te quedó claro?

Antonella: Pero, no hice eso... ¿Ella te contó eso en serio?

César: Sí, obvio que me contó. No hay secretos entre nosotros dos. Pero NO quiero volver a repetirlo, ¿sí? Mejor ubicate, y dejá de meterte en nuestra relación, ¿entendiste?

Antonella: Ni siquiera estoy interesada en eso, tengo cosas mejores que hacer.

César: Mejor así. No quiero tener que repetirlo de nuevo.

*César se alejó, dejando a Antonella enojada y pensativa. Mientras él regresaba a la mesa, Antonella se quedó allí, sintiendo una mezcla de enojo y confusión*

*Antonella respiró hondo, tratando de calmarse*

*Segundos después agarró una copa de vino y decidió probar un poco para calmarse. Mientras daba un sorbo, vio a Mariano a lo lejos, con una pequeña bolsita de papel en la mano*

Antonella: (Ay no puede ser... ¿qué hace este chico acá? Se supone que no venía...)

*César se dirigía hacia Giuliana, pero Marco lo detuvo y le susurró algo al oído. César asintió con la cabeza y se acercó a Giuliana*

César: Amor, voy a tener que salir.

Giuliana: [confundida] ¿Por? ¿A dónde?

César: Ehh... no hay más hielo para las bebidas, tengo que ir a buscar...

Giuliana: Bueno, amor, está bien...

*Giuliana vio a Antonella a lo lejos y decidió ir hacia ella. Antonella estaba visiblemente nerviosa, tratando de mantenerse tranquila mientras veía a Mariano de reojo*

*Giuliana se acercó a Antonella con una sonrisa cálida*

Giuliana: Hola, Anto, ¿está todo bien?

*Antonella dio un paso en falso y trastabilló con su propio pie, derramando vino sobre el vestido de Giuliana. Giuliana la agarró para evitar que se cayera*

Giuliana: ¡Antonella, cuidado! ¿Estás bien?

Antonella: Sí, sí... ¡Ay, perdón! ¡Te manché tu vestido! ¡Perdón, perdón en serio!

Giuliana: Shh, Antonella, tranquila...

Antonella: [avergonzada] ¡Perdón, fue sin querer!

Giuliana: Antonella, tranquila, está bien... Acompañame un segundo...

*Giuliana le agarró la muñeca a Antonella y la llevó dentro de la casa, alejándola del bullicio de la fiesta. Ambas subieron al cuarto de Giuliana*

Antonella: Por favor, perdón, te juro... no fue mi intención... es que soy re torpe y... y me tropecé, y...

Giuliana: Antonella, basta, calmate. No pidas más perdón... mirá, incluso te agradezco...

Antonella: [confundida] Pero... ¿Cómo?

Giuliana: [aliviada] Me diste un motivo para sacármelo, ya no lo soporto más, me está apretando hace horas...

Antonella: [sorprendida] ¿En serio, segura?

Giuliana: Segura, Anto, despreocupate. Quería que terminara la noche para sacármelo, pero gracias.

Antonella: [incrédula] De nada, supongo...

Giuliana: ¿Y vos por qué estabas así allá?

Antonella: ¿Cómo?

Giuliana: Estabas como angustiada, o preocupada... se te notaba en la mirada, por eso me acerqué a vos...

Antonella: Lo que pasa es que... Mariano estaba ahí...

Giuliana: [sorprendida] ¿En serio? No lo vi. Qué bueno que haya venido.

Antonella: Pero él no puede verme...

Giuliana: ¿Por qué?

Antonella: [apurada] Es difícil explicarlo ahora, pero de verdad no puede verme, y te debe estar buscando a vos. No sé cómo safar...

Giuliana: Bueno, andá entonces.

Antonella: [nerviosa] Pero no puedo irme sin más... ¿Y mi tío?

Giuliana: Yo ahora le aviso a Pablo, le digo que estabas descompuesta y te tuviste que ir. Tranquila, andá. Yo mientras hablo con Mariano.

Antonella: Ay, en serio, muchas gracias, Giuli...

Giuliana: De nada, Anto. Nos vemos.

Antonella: [sonriendo] Nos vemos... ¡Y felicidades!

*Antonella se fue corriendo de allí*

*Minutos después, Giuliana salió de la casa con un vestido fresco y cómodo. Mientras buscaba entre los invitados, vio a Mariano y se dirigió hacia él*

Mariano: [sonriendo] ¡Giuli, hola!

Giuliana: [sonrisa cálida] Mariano, me alegro que hayas podido venir.

Mariano: [mirando a su alrededor] Uh, pero parece que llegué tarde... ¿Ya terminó el festejo?

Giuliana: No, no, sigue. Yo solo me cambié porque me ensucié.

Mariano: Ah, bueno. ¡Mira lo que te traje! ¡Un pequeño regalo de bodas!

*Mariano sacó de su bolsillo una pequeña bolsita de papel y se la dio a Giuliana*

Giuliana: Ay, Mariano, muchas gracias...

*Giuliana agarró el regalo con delicadeza*

Mariano: Sé que por ahí no es muy grande ni muy caro como los otros regalos, pero no quería que fuera llamativo...

Giuliana: [sonriendo con ternura] Tranquilo, tranquilo. No pasa nada. Valoro la intención, no me importa si es grande o pequeño. Me importa la intención y de quién viene...

Mariano: Te felicito, Giuli, en serio. No vine antes porque estaba trabajando, pero ahora que ya cerró más o menos, me fui a alguna tienda y te compré este regalo...

Giuliana: Bueno, muchas gracias, Mariano.

*Giuliana lo abraza, sintiendo el calor de su amistad*

Mariano: [apenado] Me encantaría quedarme, pero estoy apurado, tengo que hacer otras cosas.

Giuliana: Tranquilo, no pasa nada.

Mariano: Nos vemos, Giuli, que disfrutes, muchas felicidades.

Giuliana: [despidéndose] Gracias, Mariano. Nos vemos, que andes bien!

*Mariano se fue corriendo de allí, dejando a Giuliana con una sonrisa en el rostro. En ese momento, Pablo y Lorenzo se acercaron a ella*

Pablo: Eu, Giuliana...

Giuliana: [girándose] ¿Señor Santander? Sí, dígame...

Lorenzo: [preocupado] ¿Vos no sabés dónde está Antonella? Se nos perdió...

Giuliana: ¡Ay, claro! Se me pasó decirle lo que pasó. Mire, ella se fue a la casa, me dijo que estaba descompuesta, y me pidió que le avisara.

Pablo: ¿Pero a la noche, sola?

Giuliana: Sí, se la veía muy mal, pobre... me parece que le cayeron mal unos bizcochos que comió...

Pablo: [frustrado] Ay, y yo no sabía nada... Lorenzo, te pedí por favor que estuvieras con ella y la cuidaras.

Lorenzo: Ah, dale, papá, ¿ahora es mi culpa? Antonella no es una nena, puede cuidarse sola. Además le ofrecí mi compañía, y dijo que estaba bien sola, que no me preocupara.

Pablo: Bueno, tan bien no estaba.

Lorenzo: Bueno, entonces volvamos a la casa con ella, y ya está.

Giuliana: ¿Quieren que le avise a mi mamá que se van?

Pablo: Sí, por favor. Pedile disculpas de mi parte, pero si Antonella se fue, yo tengo que ir con ella.

Giuliana: No te preocupes, le digo.

Pablo: Lorenzo, haceme el favor, buscá a Gina y decile que nos vamos.

Lorenzo: Bueno, dale...

*Lorenzo se alejó para buscar a Gina, mientras Giuliana se dirigió a informar a su madre*

*Minutos después, Antonella llegó a la casa de Pablo. Al abrir la puerta, se encontró con un caos total: muebles desordenados, papeles esparcidos por el suelo y objetos fuera de lugar. Segundos después, vio a una persona completamente vestida de negro, con pasamontañas y guantes, revisando los cajones*

*Antonella quedó petrificada por el miedo, su respiración se volvió errática mientras intentaba procesar lo que estaba viendo. La persona se movió hacia la caja fuerte, disimuladamente escondida detrás de un cuadro*

*Antonella sintió una oleada de valentía y corrió hacia el intruso*

Antonella: [gritando con determinación] ¡Eh, basta, dejá eso!

*Se lanzó sobre su espalda, agarrándolo con fuerza. Empezó a rasguñarlo y a clavarle las uñas en el cuello, intentando detenerlo a toda costa. El intruso gruñó de dolor y, con un movimiento brusco, la lanzó hacia atrás*

*Antonella cayó fuertemente contra el piso, golpeándose la cabeza con un sonido sordo. Quedó desmayada, su cuerpo inerte en el suelo*

*El intruso se quedó paralizado por un momento, mirando a Antonella con una mezcla de miedo y culpa. Escuchó ruidos provenientes de la puerta principal, y sin pensarlo dos veces, salió apresuradamente por la ventana, dejando todo atrás*

*Pablo, Gina y Lorenzo entraron apresuradamente a la casa, sus corazones latiendo con fuerza al ver el caos que se desplegaba ante ellos. La sala estaba desordenada, con muebles volteados y papeles esparcidos por el suelo*

Pablo: ¿¡Pero qué pasó acá!?

Lorenzo: [mirando a su alrededor] No sé... ¿No habrán entrado a robar, no?

Pablo: Gina, ¿cerraste con llave cuando te fuiste?

Gina: [asintiendo rápidamente] Sí, cerré con llave.

Pablo: ¿Y las ventanas también?

Gina: *dudando* Creo que sí... no me fijé en el cuarto de Antonella, pero...

Pablo: ¿Y Antonella?

Lorenzo: [intentando calmarse] No sé, ¿estará durmiendo?

Pablo: Esto es demasiado raro...

*Gina avanzó unos pasos hacia el comedor, quitándose la campera mientras lo hacía. De repente, vio a Antonella en el piso y soltó un jadeo de susto*

Gina: [gritando] ¡Antonella! ¿¡Qué te pasó!? ¡Antonella!

*Pablo y Lorenzo se lanzaron corriendo hacia donde estaba Gina*

Pablo: ¿¡Qué pasa!?

*Al ver a Antonella en el suelo, Pablo se agachó rápidamente a su lado, mientras Lorenzo permanecía paralizado, observando la escena*

Pablo: [sacudiendo a Antonella suavemente] ¡Antonella, Antonella, reaccioná! ¿¡Qué le pasó!?

Gina: [voz temblorosa] ¡No tengo idea, me asomé y la vi así en el suelo!

Pablo: ¡Por favor, andá a llamar a alguien! ¡Rápido!

*Gina se levantó y corrió frenéticamente a buscar ayuda. Segundos después, Lorenzo se acercó a su padre*

Lorenzo: ¡Papá, se ve que entraron a robar! ¡Me fijé y están todos los cajones abiertos!

*Pablo intentaba desesperadamente hacer que Antonella reaccionara, sus manos temblaban mientras la sacudía suavemente*

Gina: ¡Ahí llamé a un doctor, Pablo, tranquilo!

*Pablo no podía ocultar su preocupación mientras intentaba reanimar a Antonella. Lorenzo se tocaba la cabeza con preocupación, tratando de procesar lo que estaba sucediendo*

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