EN UN MUNDO DONDE LA MAFIA MÉXICANA REINA, ARTURO DE LA CRUZ, ALIAS LA SANTA, TERMINA CALLENDO A LOS PIES DE UN SIMPLE REPARTIDOR.
NovelToon tiene autorización de Joselin Jimenez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 1
🇲🇽🗡️ENTREGA PROHIBIDA~
🖤🗡️ CAPÍTULO 1
*El pedido equivocado...*
El celular vibró cuando el sol comenzaba a caer sobre el asfalto caliente.
Fernando Díaz Martínez miró la pantalla con fastidio, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano. Llevaba horas repartiendo comida entre calles que olían a gasolina, fritanga y peligro. El tráfico estaba imposible, y su paciencia… peor.
Pedido nuevo.
Zona: no recomendada.
Pago: inusualmente alto.
Fernando arqueó una ceja.
—Claro… —murmuró—. Siempre es así.
Sabía perfectamente dónde quedaba esa ruta. Nadie aceptaba pedidos ahí después de las siete. Demasiadas historias, demasiados rumores. Pero el dinero brillaba tentador en la pantalla, y Fernando nunca había sido bueno para decir que no cuando el riesgo prometía recompensa.
Aceptó.
La moto rugió bajo él mientras avanzaba entre calles cada vez más vacías. Las luces se volvían escasas, los negocios cerraban temprano y el aire se sentía… pesado. No era miedo. Era algo más profundo. Una advertencia silenciosa que Fernando decidió ignorar.
Cuando llegó al punto indicado, supo que algo estaba mal.
No era una casa común. Era una propiedad grande, cercada por muros altos, cámaras visibles y hombres armados que no fingían ser guardias privados. Uno de ellos se acercó apenas Fernando apagó la moto.
—¿Pedido? —preguntó, sin amabilidad.
Fernando asintió, manteniendo la espalda recta. No se dejaba intimidar fácilmente.
—DiDi.
El hombre lo revisó con la mirada, luego habló por radio. Pasaron segundos incómodos. Demasiado silencio. Finalmente, el portón se abrió.
—Pasa.
Fernando tragó saliva y avanzó.
Dentro, el ambiente era distinto. Luces blancas, suelo limpio… y un olor metálico que no tenía nada que ver con comida. Entonces lo vio.
Un hombre estaba arrodillado en el suelo.
Sangre fresca.
Un arma apoyada cerca.
Varios hombres observando en silencio.
Fernando se quedó inmóvil.
—No mires —dijo alguien.
Pero ya era tarde.
Y entonces, él habló.
—Déjenlo.
La voz era grave, tranquila… peligrosa.
Fernando levantó la vista y el mundo se redujo a un solo punto.
Al fondo de la habitación, de pie como si el infierno le perteneciera, estaba Arturo De la Cruz.
Alto. Imponente. Demasiado hermoso para alguien tan oscuro. Su piel bronceada contrastaba con una camisa negra impecable. Sus ojos verdes —brillantes, afilados— se clavaron en Fernando con una intensidad que lo dejó sin aire.
No había sorpresa en su mirada.
Solo interés.
Arturo se acercó despacio, estudiándolo como si fuera un objeto raro… o una presa inesperada.
—¿Cómo te llamas? —preguntó.
Fernando apretó la mandíbula.
—Fernando.
Un silencio pesado cayó sobre la habitación.
Arturo sonrió apenas.
—Fernando… —repitió, saboreando el nombre—. Quédate tranquilo. Si te voy a matar, no será hoy.
No hubo burla en su tono.
Solo una promesa.
Fernando sintió algo retorcerse en su pecho. Rabia. Miedo. Y algo peor… una chispa que no quería reconocer.
Arturo hizo un gesto.
El pedido fue tomado.
El dinero entregado.
—Puedes irte —dijo—. Pero recuerda algo.
Fernando lo miró, desafiante.
—Ya te vi.
Arturo inclinó la cabeza, divertido.
—No, muchacho —susurró—. Yo te vi a ti.
Cuando Fernando salió de ese lugar, supo una verdad imposible de negar:
Nada en su vida volvería a ser normal.
Y en algún lugar de la ciudad,
el hombre más temido de México acababa de encontrar su nueva obsesión.
---
Actualización: LUNES, MIÉRCOLES Y VIERNES.
SÁBADO MARATÓN.
Att: ISAK~
por que el que quiere azul celeste que le cueste