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LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna)
Popularitas:30.3k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Anna Marín muere a los 32 años con seis puñaladas en el pecho, asesinada por su hermanastra Mariana mientras su esposo Javier observa sin intervenir. Sus últimos pensamientos son de arrepentimiento: por amar demasiado, por callarse demasiado, por convertirse en invisible.
Pero cuando abre los ojos, está de vuelta dos años antes de su muerte.
Con todos los recuerdos intactos.
Anna sabe exactamente lo que viene: cómo Mariana manipulará a sus hijas gemelas para que la odien, cómo Javier la torturará durante meses para robarle la herencia de la abuela, cómo morirá sola en el mismo piso de mármol donde alguna vez creyó que construiría un hogar.
Esta vez no será la esposa sumisa que se arrastra por amor.
Esta vez será la Loba Blanca que todos temían en los tribunales.
Esta vez cada traidor pagará por adelantado.
Pero cambiar el futuro tiene un precio. Y Anna descubrirá que la venganza, aunque dulce, puede costarle lo único que aún le importa: el alma de la mujer que alguna vez fue.
Una histo

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5

Anna llega a las torres gemelas del Grupo Lin a las nueve de la mañana del día siguiente,

Leonardo Lin. Treinta y cuatro años. Heredero del imperio Lin, el mayor rival comercial de Grupo Rojas. Compañero de universidad de Anna cuando ambos estudiaban derecho corporativo. El hombre que la amó en silencio durante años y que cuando se enteró de su matrimonio secreto se apartó respetuosamente porque eso era lo que hacían los hombres como él: respetaban límites incluso cuando les rompía el corazón.

En su vida anterior, Leonardo apareció cuando Anna estaba en su punto más bajo. Seis meses después de que la abuela muriera en el "accidente", cuando Javier ya la había despojado de las acciones mediante tortura psicológica y física, cuando Mariana había conseguido custodia completa de las gemelas alegando que Anna era "inestable mentalmente". Leonardo la encontró viviendo en un apartamento miserable del lado pobre de la ciudad, trabajando como mesera porque ningún bufete de abogados la contrataría después de que Javier la destruyera profesionalmente.

La ayudó. Le dio trabajo en su empresa. Le ofreció protección. Y cuando Mariana se enteró de que Leonardo estaba ayudando a Anna, contrató sicarios que lo balearon tres veces en el pecho cuando salía de su oficina una noche de octubre. Murió en la ambulancia camino al hospital. Todo su futuro por delante. Muerto por el crimen de ayudar a una mujer rota.

Anna nunca se perdonó esa muerte. Y ahora tiene la oportunidad de evitarla.

La recepcionista del piso ejecutivo la mira con curiosidad mal disimulada cuando Anna dice que viene a ver al señor Lin sin cita previa. "El señor Lin está en reuniones toda la mañana. Necesita agenda previa para..."

—Dígale que Anna Marín está aquí. Él me recibirá.

La recepcionista duda pero marca el interno. Habla en voz baja durante varios segundos y cuando cuelga su expresión es de sorpresa pura. "El señor Lin dice que pase de inmediato. Oficina del fondo, última puerta a la derecha".

Anna camina por el pasillo de vidrio y acero con vista panorámica a la ciudad. Las oficinas del Grupo Lin son modernas y luminosas, todo lo opuesto a las oficinas oscuras y opresivas de Grupo Rojas con sus maderas antiguas y retratos de antepasados muertos. Llega a la última puerta, respira profundo y toca.

—Adelante.

Empuja la puerta y ahí está él. Leonardo Lin de pie junto al ventanal con las manos en los bolsillos del pantalón, traje gris oscuro perfectamente cortado, cabello negro peinado hacia atrás, rostro que podría estar tallado en mármol con esa mandíbula cuadrada y esos ojos oscuros que siempre vieron demasiado. Es exactamente como lo recuerda de su otra vida excepto que está vivo, respirando, mirándola con sorpresa y algo más que Anna no puede descifrar.

—Anna —dice y su voz es exactamente como la recuerda, profunda y cálida como whisky añejo—. Por Dios. Hace años que no nos veíamos. Desde la universidad.

—Cinco años —responde Anna cerrando la puerta tras ella—. Nos vimos por última vez en tu graduación. Yo me gradué un año antes.

Él sonríe y es una sonrisa genuina que le ilumina todo el rostro. "Tú siempre fuiste la más brillante de todos nosotros. La Loba Blanca que destrozaba a los profesores en los debates. Todos te teníamos miedo". Pausa. "Y todos te admirábamos".

Anna camina hacia el ventanal y se coloca junto a él mirando la ciudad extenderse a sus pies. "¿Sabes que me casé?", dice sin rodeos.

El silencio que sigue es pesado. "Lo sé. Matrimonio secreto con Javier Rojas. Toda la ciudad habló de eso cuando finalmente se filtró". Pausa de nuevo. "Te busqué después de enterarme, pero habías desaparecido. Ya no ejercías. Ya no atendías llamadas. Como si te hubieras esfumado".

—Me convertí en su secretaria —dice Anna con voz plana—. En su empleada doméstica. En su esposa invisible. Dejé los tribunales. Dejé mi carrera. Dejé de ser Anna Marín para convertirme en la señora Rojas que nadie ve.

Leonardo la mira de perfil y Anna puede sentir el peso de su mirada. "¿Y por qué estás aquí ahora? No creo que hayas venido solo para ponerte al día conmigo".

Anna se voltea para mirarlo directamente a los ojos. "Necesito un escudo. Y necesito un aliado contra Javier Rojas".

Las cejas de Leonardo se alzan ligeramente. Es la única señal de sorpresa que muestra. "Eso es... directo".

—No tengo tiempo para sutilezas. Necesito saber si puedo contar contigo o no.

Leonardo cruza los brazos sobre el pecho y la estudia con esos ojos que siempre vieron demasiado. "¿Qué pasó, Anna? ¿Te hizo daño? Porque si es así, dame nombres y direcciones y me encargo personalmente..."

—Aún no ha pasado —interrumpe Anna y ve la confusión cruzar el rostro de Leonardo—. Pero va a pasar. Y cuando pase, quiero estar del lado ganador. Quiero tener aliados. Quiero tener poder. Y tú puedes darme ambas cosas.

—No entiendo.

Anna respira profundo. No puede contarle la verdad completa. No puede decirle "moriste por mí en otra vida y vine a salvarte". Sonaría demente. Pero puede darle suficiente verdad para que entienda la urgencia.

—Voy a divorciarme de Javier Rojas —dice con claridad absoluta—. Y cuando lo haga, él va a intentar destruirme profesional, financiera y personalmente. Va a usar todos sus contactos, todo su dinero, todo su poder para asegurarse de que yo termine sin nada. Sin carrera. Sin hijas. Sin vida.

Leonardo no dice nada pero algo en su postura cambia. Se vuelve más alerta. Más enfocado.

—Y necesito que cuando eso pase —continúa Anna—, yo tenga mi propio poder. Mi propia red. Mi propio escudo. El profesor Salazar me ofreció regresar a su despacho pero eso no es suficiente. Necesito estar asociada con alguien que Javier no pueda tocar. Alguien que tenga tanto o más poder que él. Alguien como tú.

—¿Qué estás proponiendo exactamente?

Anna camina hacia el escritorio de Leonardo y toma uno de los portafolios de cuero que están apilados. Lo abre y ve exactamente lo que esperaba: el proyecto de expansión internacional que Grupo Lin está desarrollando. El mismo proyecto que en su otra vida fracasó porque el equipo jurídico cometió errores básicos en los contratos internacionales.

—Necesitas una directora jurídica externa —dice Anna sin levantar la vista del documento—. Tu actual equipo legal es competente pero no tiene experiencia en derecho internacional corporativo. Puedo ver tres errores críticos solo en esta primera página que te costarían millones si procedes así.

Leonardo se acerca y mira por encima de su hombro. "Señálalos".

Anna toma un bolígrafo del escritorio y marca tres cláusulas. "Esta viola regulaciones de la Unión Europea sobre transferencia de datos. Esta te expone a litigio en cortes asiáticas porque no considera legislación local. Y esta cláusula de arbitraje está redactada de manera que podría invalidar todo el contrato si hay disputa".

El silencio que sigue es absoluto. Leonardo toma el documento y lo lee con ojos que se van achicando más y más. "Mierda. Mi equipo revisó esto tres veces".

—Tu equipo es bueno para derecho doméstico. No para internacional. Yo estudié un año en La Haya especializándome exactamente en esto. Puedo reescribir todos tus contratos. Puedo blindar tu expansión. Puedo hacerte ahorrar millones y evitarte demandas que te costarían años resolver.

Leonardo deja el documento sobre el escritorio y se voltea a mirarla con intensidad que hace que Anna tenga que hacer esfuerzo para no apartar la vista. "¿Y qué ganas tú con esto? Porque claramente no es solo el sueldo".

—Gano protección —responde Anna sin pestañear—. Gano un escudo con el nombre Lin detrás. Gano la capacidad de enfrentarme a Javier desde una posición de poder en vez de debilidad. Y tú ganas la mejor abogada corporativa internacional que vas a encontrar en este país.

Leonardo la mira durante largo momento. Anna puede ver las ruedas girando en su cabeza, pesando opciones, calculando riesgos. Finalmente, la pregunta que ella sabía que vendría: "¿Por qué yo, Anna? Hay otros grupos empresariales igual de poderosos. ¿Por qué específicamente el Grupo Lin?".

Porque en otra vida moriste por intentar ayudarme y no voy a permitir que eso pase de nuevo. Porque te debo una vida. Porque eres el único hombre que me vio como persona y no como posesión. Porque confío en ti de manera que no confío en nadie más.

Pero Anna no dice nada de eso. En cambio responde: "Porque Grupo Lin es el único rival real de Grupo Rojas. Porque necesito aliados que no tengan miedo de Javier. Y porque..." pausa, buscando las palabras correctas, "porque siempre supe que eras un hombre de honor. Y necesito honor en mi esquina cuando empiece esta guerra".

Algo en los ojos de Leonardo se suaviza. "¿Guerra?"

—Guerra —confirma Anna—. Total. Sin cuartel. Y va a ser sangrienta.

Leonardo camina hacia su silla ejecutiva y se sienta. Junta las manos bajo la barbilla y la estudia con expresión inescrutable. Anna se mantiene firme aunque cada instinto le grita que corra, que se esconda, que no arrastre a este hombre al desastre que es su vida.

Pero no puede hacerlo sola. Lo intentó en su otra vida y fracasó. Murió en un piso de mármol con seis puñaladas mientras el hombre que juró amarla observaba sin intervenir.

Esta vez necesita aliados.

Esta vez necesita a Leonardo vivo y de su lado.

—Está bien —dice Leonardo finalmente—. Te doy el puesto. Directora jurídica externa del Grupo Lin. Contrato por tres años. Salario ejecutivo completo más bonos por rendimiento. Oficina en este piso. Asistente dedicada. Y toda la protección legal y corporativa que el nombre Lin puede ofrecer.

Anna siente cómo algo en su pecho se afloja. "¿Así de fácil?"

Leonardo sonríe pero es una sonrisa sin humor. "Nada sobre esto va a ser fácil, Anna. Lo sé. Sé que estás metiéndome en algo enorme. Algo peligroso. Pero también sé que no vendrías aquí si no fuera importante. Y también sé..." pausa, "también sé que siempre he querido ayudarte. Desde la universidad. Siempre vi el fuego en ti y me rompió el corazón cuando se apagó. Si esto es lo que necesitas para encenderlo de nuevo, entonces hagámoslo".

Anna camina hacia el escritorio y extiende la mano. Leonardo la mira durante segundo antes de tomarla. Su palma es cálida y firme y cuando sus dedos se cierran alrededor de la mano de Anna, ella siente algo que no ha sentido en años.

Seguridad.

—Gracias —susurra.

—No me agradezcas todavía —responde Leonardo sin soltar su mano—. Agradéceme cuando hayamos ganado.

Anna sonríe. Una sonrisa feroz y salvaje. "Vamos a ganar. Te lo prometo".

Leonardo suelta su mano finalmente y se pone de pie. "Entonces empecemos. Recursos humanos va a preparar tu contrato hoy mismo. ¿Puedes empezar el lunes?"

—Puedo empezar ahora.

Leonardo se ríe. Es una risa genuina que le ilumina los ojos. "Por supuesto que puedes.

Anna se voltea a mirarlo y por primera vez en dos vidas se permite sentir algo parecido a la esperanza.

En su otra vida Leonardo murió por ella. En esta vida ella va a asegurarse de que ambos sobrevivan.

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Johann
😂😂😂🥰🥰🥰🥰
Mercedes Tibisay Marin
estos desgraciados hay que desapareceslo de una ves
Marisel Rio
Hermosos 💜 💜 capítulos como siempre
La verdad Javier no tiene una pizca de amor hacia sus hijas
Betty Saavedra Alvarado
Las gemelas los ponen en apuros son y que apuros
Betty Saavedra Alvarado
Anna eres una nadre coraje que no le teme a nada por sus hijas ellos son todo para ti
Betty Saavedra Alvarado: Javier ahora a la cárcel
total 1 replies
Luz Angela Castillo Ramirez
esta buenisima
Luz Angela Castillo Ramirez
👏
Mercedes Tibisay Marin
estos desgaciados no se cansas de hechar vaina
Mercedes Tibisay Marin
jajaja Ana se las comio
Mercedes Tibisay Marin
esté hombre no entiende es otro loco ygual que la mujer
Marcela Lopez
excelente
Marcela Lopez
Javier nada que aprende
Marcela Lopez
logro ser feliz en su último día
Mercedes Tibisay Marin
bueno Ana deja de pensar tanto y hacesta a ese que te ama de verdad
Marisel Rio
💪💪💪💪💪💕💕💕💕💕Vamos Anna y junto con Leonardo van a ser imparables ♥️♥️♥️♥️
Marisel Rio
Vamos 💪 💪 💪 Anna a destruir a esos bastardos 😅😅😅
Johann
Así se hace Ana 👏👏👏👏👏
Marisel Rio
No me canso de decir que es una novela extraordinaria 💕💕💕💕💕💕
Marisel Rio
Al menos los padres de la LOCA tienen dos dedos de frente 👏👏👏
Vamos a ver como se destruyen Javier y Mariana 😅😅
Betty Saavedra Alvarado
Javier solo te interesa el dinero parece que no tienes corazón
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