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CEO Despiadado vs. Secretaria Indomable

CEO Despiadado vs. Secretaria Indomable

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Aventura de una noche / Mafia / Madre soltera / Secretario/a / Romance de oficina / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:49.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Eli Priwanti

Una noche lo destruyó todo. Una trampa, una droga, un hombre que no pudo controlarse. Fernanda Arévalo perdió su pureza, su beca y su fe en el mundo a manos de Tristán Bracamonte, el heredero más poderoso —y más cruel— del país. Huyó sin mirar atrás, jurando enterrar aquella noche para siempre.

Seis años después, la vida tiene un sentido del humor perverso.

Fernanda ya no es el patito feo al que todos humillaban en la universidad. Ahora es una mujer imponente, madre soltera de un niño brillante, y acaba de ser contratada como secretaria personal del nuevo CEO del Grupo Bracamonte. El mismo hombre. La misma mirada gélida. El mismo apellido que le arrebató todo.

Pero Tristán tampoco es el mismo. Detrás de su fachada de hielo, lleva seis años buscando a la chica que desapareció sin dejar rastro, atormentado por una culpa que no lo deja dormir. Y cuando su nueva secretaria lo mira con esos ojos cristalinos que le resultan imposibles de olvidar, algo dentro de él se quiebra.

Ella finge no conocerlo. Él finge no sospechar. Pero los secretos tienen fecha de caducidad.

Mientras Fernanda lucha por mantener oculta la identidad del padre de su hijo, una mujer del pasado urde un plan siniestro para destruirla. Secuestros, traiciones empresariales, una hermana gemela que nadie sabía que existía y una red criminal que se extiende desde Ciudad de México hasta las costas de Maldivas convergen en una trama donde el amor y la venganza comparten la misma cama.

NovelToon tiene autorización de Eli Priwanti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 28

Andrés se apresuró a buscar en el bolsillo de su saco y abrió la galería de su celular. Extendió la pantalla del aparato frente a Tristán. Allí, en toda su claridad, resplandecía una fotografía donde Fernanda y un niño de rostro extraordinariamente apuesto sonreían con inmensa felicidad frente a un pastel de cumpleaños cuyas velas acababan de ser sopladas.

Tristán, con las manos temblándole violentamente, tomó el celular de Andrés. Sus ojos no parpadearon mientras examinaban cada trazo del rostro del niño en la foto. La línea de su mandíbula, la forma de su nariz, incluso el brillo de sus ojos... todo era una copia perfecta de sí mismo. Los dedos firmes de Tristán se movieron con lentitud, acariciando suavemente la superficie de la pantalla, tocando el rostro de su pequeño hijo y el de Fernanda, uno después del otro.

—Perdóname, Papá llegó tarde a saber que existías, hijo... —susurró Tristán, con la voz atrapada en la garganta. Las lágrimas se le derrumbaron sin más, cayendo sobre la pantalla del celular que sostenía entre las manos—. Papá te promete... Papá te va a dar la fiesta de cumpleaños más espléndida que puedas imaginar.

En toda su vida, Andrés e Ignacio jamás habían visto a Tristán Bracamonte, el hombre al que apodaban monstruo de sangre fría desde los tiempos de la universidad, llorar y mostrarse tan vulnerable. La culpa inmensa volvió a golpear el pecho de ambos. Al mismo tiempo, Andrés e Ignacio se levantaron de sus asientos, se acercaron y acariciaron con suavidad la espalda de Tristán para darle fuerza.

—Una vez más, te pedimos perdón, Tristán... —dijo Andrés con un tono profundamente sincero y los ojos vidriosos—. Por culpa de nuestra estupidez hace seis años, tú y la Patita tuvieron que sufrir separados de esta manera. Lo sentimos de verdad. Por favor, perdónanos.

Ignacio asintió con gravedad y le palmeó el hombro a Tristán.

—Estamos dispuestos a aceptar cualquier castigo que nos impongas, Tristán. De verdad, te pedimos perdón.

Tristán guardó silencio un momento, se limpió las lágrimas de las mejillas y le devolvió el celular a Andrés. Su aura gélida se había desvanecido, reemplazada por una mirada llena de determinación ardiente.

—Ya, no vuelvan a hablar de lo que pasó. Lo importante ahora es que tengo que lograr que la Patita y mi hijo regresen a mis brazos y formar la familia que debimos ser.

Tristán respiró profundo y enderezó el cuerpo.

—Estoy dispuesto a perder toda mi fortuna y todo mi poder, menos a Nanda y a Elián. Ellos dos son mi vida ahora.

Sin perder más tiempo, Tristán se despidió y salió del restaurante a paso firme. Su plan estaba decidido: mañana por la mañana en la oficina, le revelaría todo a Fernanda. Le diría que ya conocía la verdadera identidad del patito feo, incluido el hecho de que Elián era su propia sangre. Tristán decidió no ir al departamento de renta de Fernanda esa noche, porque sabía que el ánimo de ella debía estar por los suelos y completamente alterado después del incidente del beso forzado en su despacho privado esa tarde.

Mientras tanto, en un modesto departamento de renta, el ambiente se sentía silencioso y cargado de angustia. Fernanda, desde que salió de la oficina, no había dejado de encerrarse en su habitación. El cuerpo le pesaba terriblemente y no se sentía nada bien, efecto del susto severo, la ropa empapada que había traído puesta, y la presión emocional que la había golpeado sin tregua durante todo el día.

Doña Mila y Elián estaban sentados al borde de la cama, mirando a Fernanda con el rostro lleno de preocupación.

—Hija, estás muy pálida. Deberías ir a la clínica esta noche, todavía está abierta la que queda aquí en la entrada de la calle —le sugirió doña Mila con dulzura mientras le tocaba la frente a su hija, que se sentía caliente.

Fernanda forzó una leve sonrisa y se subió la cobija hasta el cuello.

—Estoy bien, mamá. Solo estoy un poco destemplada por el cansancio del trabajo. Con un paracetamol, mañana temprano ya voy a estar como nueva.

Doña Mila solo pudo soltar un largo suspiro, conociendo de sobra la terquedad de su hija, que nunca quería causarle molestias a nadie. Finalmente, esa noche doña Mila dejó que Elián durmiera acompañando a su madre en la habitación, porque el pequeño no dejaba de aferrarse al brazo de Fernanda con cara de angustia.

Elián recostó su cuerpecito junto a Fernanda y alzó la mirada hacia el rostro de su madre.

—Mami, mañana dice la abuelita que ya puedo inscribirme en el Jardín de Niños La Esperanza, el que queda cerca del Parque España.

Fernanda volteó y le acarició el cabello a su hijo con todo el cariño del mundo, sintiendo que la opresión en el pecho se le aliviaba un poco.

—Sí, mi amor. Mañana Mamá te va a inscribir allá. Ahora Eli, a dormir, que ya es tarde.

Elián arrugó la frente, confundido.

—Pero, ¿mañana no tienes que ir a trabajar, Mami?

—Solo mañana, Mamá va a pedir permiso de no ir a trabajar. Es que Mamá quiere llevarte y acompañarte a que te inscriban en la escuela —respondió Fernanda con suavidad, aprovechando deliberadamente para evitar el encuentro con Tristán a la mañana siguiente.

Al escuchar eso, Elián asintió rápidamente con los ojos brillantes de felicidad. El niño abrazó con fuerza el cuerpo de su madre, buscando calor, hasta que finalmente se quedó profundamente dormido. En la oscuridad de la habitación, Fernanda contempló el techo con los ojos vidriosos, sin sospechar en lo más mínimo que al día siguiente, su plan de faltar al trabajo no iba a salir tan fácil como imaginaba.

*

*

A la mañana siguiente, el ambiente en el piso diez del Grupo Bracamonte volvió a ponerse tenso. Tristán acababa de entrar a su oficina con un traje impecable y el rostro lleno de determinación. Sin embargo, sus pasos se detuvieron cuando Kevin entró con cara de preocupación y una mala noticia.

—Disculpe, señor. Nanda acaba de enviar un mensaje avisando que hoy no va a venir a trabajar porque tiene un asunto urgente —informó Kevin con cautela.

Al instante, la mandíbula de Tristán se endureció. Una expresión de profunda inquietud se marcó en su rostro apuesto. El plan que había armado cuidadosamente durante toda la noche para revelar la verdad y abrazar a Elián y a Fernanda tendría que posponerse. Sin pensarlo dos veces, Tristán agarró las llaves de su auto que estaban sobre el escritorio.

—Señor, ¿a dónde va? ¡Hoy hay una junta importante con el consejo directivo en una hora! —exclamó Kevin alarmado, tratando de interponerse en el camino de su jefe.

—¡Cancela todo, Kevin! ¡Este asunto es mucho más importante que cualquier junta, y se trata de mi futuro! —sentenció Tristán con tono inapelable, y se marchó sin más, dejando atrás su oficina.

Kevin se quedó inmóvil, masajeándose las sienes que de pronto le punzaban. Consideró que ese día era un completo desastre. Había mucho trabajo acumulado por la ausencia repentina de Fernanda, y para colmo, el director general cancelaba a su antojo una junta importantísima.

—Ay, ¿cómo le voy a explicar esto a Don Sebastián Bracamonte? ¡Se va a armar un lío y me va a despedazar! —murmuró Kevin con resignación mientras miraba las puertas del elevador que ya se habían cerrado.

Mientras tanto, el ambiente en los alrededores del Parque España era completamente opuesto. Elián sonreía radiante de felicidad mientras tomaba firmemente la mano de su madre. El trámite de inscripción escolar acababa de terminar, y en dos semanas el pequeño comenzaría oficialmente su primer día en el Jardín de Niños La Esperanza.

En el departamento de renta, esa mañana, doña Mila se había sorprendido al enterarse de que su hija de repente había decidido no ir a trabajar. Sin embargo, al ver el rostro todavía algo pálido de Fernanda, la dejó ir para que despejara un poco la mente.

Ahora, Fernanda llevaba a su hijo a pasear tranquilamente por el área verde del parque mientras disfrutaban de la variedad de comida callejera del lugar. Elián se veía encantado. Para él, poder pasear así con su madre era el lujo más grande del mundo, aunque fuera solo en un parque sencillo.

Al mismo tiempo, doña Mila estaba a punto de cerrar con llave la puerta del departamento de renta para ir a comprar verduras a la tiendita del final de la calle. Pero su movimiento se detuvo cuando un lujoso auto negro y reluciente se estacionó justo frente a su reja. Al instante siguiente, la sorprendió la aparición de un hombre alto, de cuerpo atlético y rostro apuesto que bajó del vehículo.

—Señora, ¿está Nanda? —preguntó Tristán directamente, sin rodeos, esforzándose por comportarse lo más educado posible frente a la madre de la mujer que amaba.

—Ay, Dios, ¿quién será? Usted es... el jefe de Nanda en la oficina, ¿verdad? —preguntó doña Mila estirando el cuello, un poco desconcertada pero recordando vagamente por los relatos de su hija.

—Sí, señora. Soy el jefe de Nanda. ¿Está ella aquí?

—Ay, lo siento mucho, señor. Nanda salió con Eli. Me dijo que iba a inscribir a Eli en un jardín de niños que está cerca del Parque España. No queda lejos de aquí, a trescientos metros caminando ya se llega —explicó doña Mila amablemente.

Tristán esbozó una sonrisa de alivio.

—Muy bien, señora. Muchas gracias por la información. Con su permiso.

El hombre dio media vuelta y se apresuró a conducir su auto hacia la ubicación indicada.

Al llegar al Parque España, Tristán estacionó el auto de cualquier manera y avanzó a grandes zancadas hacia el interior del parque. Sus ojos se movían ágilmente buscando a Fernanda y a su hijo. El ambiente del parque a esa hora, entre la mañana y el mediodía, ya no estaba tan concurrido; solo quedaban algunos visitantes y vendedores ambulantes apostados en las esquinas de los senderos.

Tristán recorrió con la mirada cada rincón. Hasta que finalmente, sus ojos se clavaron en el área de juegos infantiles. Sobre un columpio de metal, vio a Fernanda y a Elián sentados juntos, riendo con total soltura y felicidad mientras comían un pan dulce de chocolate.

Al contemplar esa hermosa escena, el pecho de Tristán se estremeció con fuerza. Su añoranza se desbordó entera. Sin querer perder más tiempo, Tristán caminó rápidamente hacia ellos.

—Al fin te encontré, Patita... ¡Tú eres mi patito feo! —dijo Tristán con su voz grave, temblándole por la emoción desbordada.

¡Tum!

La risa de Fernanda se cortó de golpe. Su cuerpo se paralizó sobre el columpio. Conocía perfectamente, demasiado bien, aquella voz imponente que desde siempre perseguía tanto sus pesadillas como sus sueños más dulces. Con un movimiento lento, Fernanda volteó y sus ojos se abrieron de par en par al descubrir que Tristán estaba de pie justo a su lado.

—T... Tristán... ¡Tú...!

Antes de que Fernanda pudiera terminar la frase o levantarse del columpio, Tristán ya había dado un paso al frente. Con un movimiento rápido pero delicado, tomó la muñeca de Fernanda, jaló el cuerpo de la mujer hasta ponerla de pie y la atrajo directamente hacia el calor de su pecho amplio. Tristán la abrazó con una fuerza inmensa, como si temiera que al aflojar un poco ese abrazo, la mujer entre sus brazos volviera a desvanecerse.

—Patita... no te vuelvas a ir jamás. ¡Te extrañé tanto! —susurró Tristán justo al oído de Fernanda, hundiendo el rostro en el hueco de su cuello.

Fernanda quedó completamente petrificada en aquel abrazo. Su mente se bloqueó de pronto y todo su cuerpo se puso rígido. No se había imaginado en absoluto que Tristán ya hubiera descubierto su verdadera identidad, la que había mantenido oculta con tanto celo.

Mientras tanto, Elián, que sostenía el resto de su pan dulce, bajó de inmediato del columpio. El pequeño miró incrédulo la escena frente a él. Sus ojos redondos parpadearon confundidos al ver que de repente un hombre desconocido, al que había visto una sola vez en el departamento de renta, abrazaba con fuerza a su mamá.

—Tío guapo, ¿por qué estás abrazando a Mami? —preguntó Elián con inocencia y tono desconcertado, alzando la mirada hacia Tristán y Fernanda, uno y otra, alternativamente.

Continuará...

1
diana orozco
mil gracias muy buena
Jos Qui
😂😂😂😂😂😂
Zaira
Bello trabajo felicidades.
Maria del Carmen Herrera
Una historia entretenida. Gracias autora por tu dedicación para brindarnos este material!
Maria del Carmen Herrera
Al fin...! Un capítulo con mucha acción
Noemi Alvarez
excelente , maravillosa novela me encantó
Maria del Carmen Herrera
No entiendo por qué cuando se refieren a expresiones de ellos mismos, o sea: primera persona lo hacen en tercera persona ¿??? Desconozco si en algún país de habla hispana se acostumbra así. Aunque sea por un uso regional es una conjugación incorrecta del español
Marcela Allendes
Excelente novela muy entretenida, cada capítulo nos regala una nueva pista para completar esta hermosa historia. Felicidades por tan linda, buena y entretenida historia.
Nerika Moreno
Huy lo siento yo ya le hubiese dado una buena patada en el trasero 😤😒 para que aprenda a respetar a los empleados y a una mujer 😒😒
Elena Rodriguez Welman
Me encantó la novela ,linda historia de amor. Felicitaciones escritora
Miriam Cantero
muy buena
Miriam Cantero
muy buena
Elena De Cuadros
excelente historia muy buena
Clayas Pao
es excelente
Ruth Stella Osorio
No devia de tomar
Ruth Stella Osorio
Interesante gracias
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