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UN ERROR DE NEON. MI ESPOSO MULTIMILLONARIO

UN ERROR DE NEON. MI ESPOSO MULTIMILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Cristine Gómez es una talentosa diseñadora de Queens que acaba de conseguir el trabajo de sus sueños. Para celebrarlo, viaja a Las Vegas con su novio, sin imaginar que él planea emborracharla para casarse por interés. En el mismo registro civil se encuentra Jacob Fernández, el frío y arrogante heredero del imperio textil Vanguard, quien asiste bajo el chantaje de su ambiciosa prometida.
Un error administrativo de la capilla, sumado a una severa resaca etílica, hace que Jacob y Cristine firmen el acta equivocada. Al despertar, están legalmente casados.
Cuando la foto del escándalo llega a la prensa de Nueva York, las acciones de la multinacional se desploman. Para salvar el imperio, Jacob obliga a Cristine a firmar un contrato de convivencia forzada y fingir que se aman ante la alta sociedad. En un ático lleno de lujo, desprecio e hilos de una pasión secreta e intensa, descubrirán que el peor error de sus vidas fue el diseño perfecto del destino.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 19. ALIANZAS OSCURAS Y CHISPAS EN LA PENUMBRA

El viaje de regreso desde Long Island hasta el Upper East Side transcurrió en un silencio radicalmente distinto al de la ida. Ya no había pánico ni desconfianza en el asiento trasero de la berlina negra; la adrenalina de haber triturado la soberbia de Sara en su propia cara había dejado una complicidad eléctrica flotando en el aire.

Cuando las puertas del ascensor privado se abrieron directamente en el gran salón del ático, Cristine dejó escapar un largo suspiro, quitándose los zapatos de tacón con un gesto de absoluto alivio. Caminó descalza sobre el impoluto mármol blanco, deteniéndose frente a la inmensa cristalera que miraba a Central Park. Las luces de Nueva York centelleaban abajo, pero por primera vez, no se sentía una intrusa en mitad de tanta opulencia.

Jacob se quitó la chaqueta del esmoquin negro y la arrojó sobre el sofá de cuero, desabrochándose la pajarita y los primeros botones de la camisa. Se sirvió un vaso de bourbon, pero esta vez no lo hizo para ahogar la rabia. Se giró hacia Cristine, contemplando cómo la seda verde esmeralda de su vestido reflejaba los destellos de la ciudad.

—Lo has hecho increíble, Cristine —habló Jacob con una voz profunda, inusualmente ronca—. Te has plantado frente a Sara y David como si llevaras toda la vida lidiando con los tiburones de la Quinta Avenida. La forma en que has defendido la cafetería de tus padres… me ha dejado sin palabras.

Cristine se giró despacio, clavando sus ojos marrones en la intensidad de la mirada clara de Jacob. El corazón le dio un vuelco salvaje.

—Solo recordé lo que me dijo mi madre. El apellido Gómez no se humilla ante nadie, Jacob. Aunque vuestro mundo esté lleno de millones, no voy a permitir que traten a los míos como si fueran mercancía barata.

Jacob caminó hacia ella con pasos lentos y felinos, reduciendo la distancia a escasos centímetros. La fragancia de su colonia y el calor que emanaba su cuerpo envolvieron a la joven de Queens de una forma embriagadora.

—Nadie te va a volver a humillar en esta ciudad, te lo prometo —susurró Jacob, y por primera vez, su fachada de CEO implacable cayó por completo, revelando al hombre apasionado y dominante que ocultaba tras sus trajes de sastre—. Estás espectacular con ese vestido, Cristine. Llevo toda la noche conteniendo la respiración al mirarte.

Cristine tragó saliva, sintiendo que el aire se volvía espeso. El alcohol residual de la resaca y la excitación de la victoria habían encendido una chispa incontrolable entre ambos. Jacob extendió sus manos grandes y cálidas, rodeándole sutilmente la cintura para pegarla a su pecho, mientras con los dedos de la otra mano buscaba la cremallera oculta en la espalda de la seda esmeralda. Sus dedos rozaron la piel desnuda de su columna, provocando que Cristine soltara un jadeo ahogado y cerrara los ojos, atrapada por esa intensidad oscura y magnética que Jacob emanaba.

Estaban a punto de cruzar la línea de las reglas del ático, al borde de una entrega pasional que borraría la amnesia de Las Vegas, cuando el parpadeo de una tableta corporativa sobre la mesa de cristal rompió el hechizo. Jacob se detuvo a milímetros de sus labios, respirando de forma agitada, antes de alejarse sutilmente con una sonrisa tensa, obligándose a recuperar el control. La tensión física había quedado grabada a fuego en las paredes del apartamento, lista para estallar en cualquier momento.

Mientras la electricidad consumía el ático del Upper East Side, una tormenta mucho más peligrosa se gestaba en los reservados oscuros de un exclusivo club de Manhattan.

Sara permanecía sentada en un sillón de terciopelo rojo, destilando un odio puro que afeaba sus facciones perfectas. Había abandonado la mansión de Long Island devorada por la humillación pública de la cena. A su lado, un joven de aspecto impecable pero mirada sibilina apuraba una copa de champán caro. Era Mikel.

Mikel había estado esperando a Sara en el club tras enterarse de que el contraataque de Jacob en Queens había desmantelado su propio plan para heredar la presidencia de su empresa textil menor.

—Así que la muerta de hambre de Queens se ha mudado formalmente al ático de Fernández —escupió Mikel, perdiendo por completo su eterna sonrisa encantadora y mostrando un veneno depredador—. El viejo Austin y su hijo el informático se creen que han ganado la lotería con el heredero de Vanguard Textiles.

—Esa diseñadora de pacotilla no va a quedarse con mi lugar, Mikel —siseó Sara, apretando su copa con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos—. Jacob es mío. Mi padre tiene el paquete accionarial mayoritario de la compañía. No voy a permitir que una cualquiera del extrarradio me desplace ante la prensa de sociedad de Nueva York. Jacob la está usando para salvar las acciones de su padre Charles.

Mikel se reclinó en el sillón, esbozando una sonrisa maquiavélica que denotaba que su mente retorcida ya había trazado una línea de acción. Se inclinó hacia Sara, hablando en un susurro letal.

—Entonces tenemos el mismo objetivo, Sara. Tú quieres recuperar a Jacob y el control de Vanguard Textiles. Y yo necesito destruir a Cristine, obligarla a firmar el divorcio y recuperar su talento creativo para que mi padre me entregue la presidencia de mi empresa —propuso Mikel, y sus ojos brillaron con una codicia sutil—. Separados no podemos hacer nada contra el imperio de los Fernández. Pero juntos… juntos podemos crear el escándalo definitivo.

Sara entornó los ojos, interesada por el veneno del joven de alta sociedad.

—¿Qué propones, Mikel?

—Cristine empieza a trabajar como diseñadora junior en Vanguard Textiles el mes que viene —explicó Mikel con un siseo ponzoñoso—. Tú tienes acceso a las oficinas de la Quinta Avenida gracias a tu padre. Yo conozco perfectamente los bocetos preliminares y el estilo de costura de Cristine. Si logramos boicotear su primera colección de la temporada, filtrando sus diseños a la competencia o simulando un plagio corporativo masivo, hundiremos su reputación antes de que empiece. Obligaremos a la junta de accionistas a destituir a Jacob por nepotismo y fraude, y tu padre asumirá el control total. Cristine volverá arrastrándose a Queens en la miseria, y tú volverás al altar con Jacob.

Sara esbozó una sonrisa mansa y afilada, relamiéndose los labios ante la brillantez de la trampa. Extendió su copa hacia Mikel, sellando el pacto de la discordia.

—Trato hecho, Mikel. Vamos a tejer una red tan perfecta que ni todo el dinero de los Fernández podrá salvarlos de la caída.

El tintineo de las copas de cristal selló la alianza oscura en mitad de la noche neoyorquina. El frente de los villanos se había unificado, y mientras Jacob y Cristine intentaban asimilar la peligrosa atracción que acababa de nacer en la penumbra de su ático, una bomba de tiempo corporativa comenzaba a programarse a sus espaldas, amenazando con destruir el imperio textil de Vanguard Textiles y la frágil farsa que apenas comenzaban a defender con el corazón.

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Helizahira Cohen
Excelente novela corta y buena
Helizahira Cohen
La novela me parece muy interesante, me esta gustando 👏
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
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