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LAZOS DE AMOR Y REENCARNACIÓN

LAZOS DE AMOR Y REENCARNACIÓN

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Amor eterno / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:63.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Camila y Rafael viven un romance perfecto, entre tardes de complicidad, risas e historias compartidas, descubren un amor puro y profundo que avanza hacia el compromiso. Sin embargo, en las sombras, la envidia enfermiza transformada en amistad se vuelve una obsesión oscura.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 22

La mañana siguiente amaneció nublada, Rafael había dormido mal, dando vueltas en la cama con el corazón inquieto. Algo no le cuadraba. Había sentido una presencia extraña al salir de casa de Camila la noche anterior, una sensación de ser observado que no podía sacudirse, por ellos también la llamo, necesitaba saber que estaba bien.

Su teléfono vibró temprano. Era Demetrio, uno de los dos hombres que había contratado para vigilar la casa de Camila.

—Señor Larreal

dijo Demetrio, con su acento marcado de extranjero italiano.

—Tengo un informe. Anoche, desde las once hasta la una de la madrugada, un coche estuvo estacionado frente a la casa de la señorita Montalván. El conductor no se bajó, solo observó. Cuando se fue, tomé la matrícula. Pertenece a un tal Fernando Ramos.

Rafael sintió que la sangre se le helaba. Fernando había estado allí, acechando, esperando su oportunidad. La imagen de Camila durmiendo tranquila mientras ese monstruo estaba afuera en la oscuridad le revolvió el estómago.

—¿Sigue ahí ahora?

preguntó Rafael, con la voz tensa.

—No, señor. Se fue a la una. Pero regresó a las cinco de la mañana y se quedó hasta hace una hora.

—Gracias, Demetrio. Manténganla vigilada. No la pierdan de vista ni un segundo.

—Así lo haremos, señor.

Rafael colgó y apretó los puños. No podía permitir que Fernando siguiera acechando a Camila. Tenía que hacer algo, y rápido.

Sin pensarlo dos veces, salió de su apartamento y condujo directamente a casa de Camila. Llamó a la puerta con urgencia, y Don Teo abrió con el rostro sorprendido.

—Rafael, ¿qué pasa, estas bien?

—Necesito hablar con usted y con Camila

dijo Rafael, con el rostro serio

—Es importante.

Don Teo lo dejó pasar, y Rafael encontró a Camila en la sala, todavía en pijama, con Yogo a sus pies. Al ver su expresión, ella supo que algo malo había pasado.

—Rafa, ¿qué ocurre?

preguntó, levantándose.

—Fernando estuvo vigilando tu casa anoche

dijo Rafael, sin rodeos

—Contraté a dos hombres para que te cuidaran, ya se que debí decirte, pero necesito cuidarte y me informaron que estuvo estacionado afuera desde las once hasta la una, y luego regresó a las cinco de la mañana.

Camila palideció.

—¿Estaba ahí, Mientras yo dormía?

—Sí

respondió Rafael, tomándole las manos

—No voy a permitir que siga acechándote. Por eso quiero que te vengas a vivir conmigo. O yo me vengo a vivir aquí. No puedo dejarte sola.

Don Teo, que había escuchado todo en silencio, dio un paso al frente. Su rostro estaba pálido, pero sus ojos brillaban con una mezcla de rabia y determinación.

—¿Qué quieres decir con que la vigilaba?

preguntó Don Teo, con la voz tensa

—¿Qué está pasando, Rafael, Qué le está haciendo ese hombre a mi hija?

Rafael miró a Camila, y ella asintió. Era momento de contarle la verdad a su padre.

—Siéntese, Don Teo

dijo Rafael, guiándolo hacia el sofá

—Esto va a ser difícil de escuchar.

Camila se sentó junto a su padre, y Rafael se sentó frente a ellos. Camila tomó aire y comenzó a hablar. Le contó todo, el acoso de Fernando, el plan macabro para el día de la boda, las otras víctimas, la hermana de Rubén, y la reencarnación de Camila. Le habló de la otra vida, del secuestro, de la violación, de la muerte, y de cómo ella había vuelto en el tiempo para cambiar su destino.

Don Teo escuchó en silencio, con el rostro desencajado. Cuando Rafael terminó, el hombre mayor se quedó mirando al vacío por un largo momento. Luego, lentamente, volvió la mirada hacia su hija.

—¿Todo eso es verdad?

preguntó, con voz quebrada

— ¿Ese hombre... te hizo todo eso?

Camila sintió que las lágrimas le brotaban.

—Sí, papá. Pero no en esta vida. Volví para evitarlo. Y Rafael me ha ayudado a encontrar pruebas para detenerlo.

Don Teo apretó los puños, y Camila vio cómo una lágrima rodaba por su mejilla.

—Mi niña... mi pobre niña. ¿Cómo no me dijiste nada?

—Tenía miedo, papá

respondió Camila, abrazándolo

— Miedo de que no me creyeras, miedo de que te enfrentaras a él y te lastimara.

Don Teo la abrazó con fuerza, y por un momento, los tres se quedaron en silencio, compartiendo el peso de la verdad.

Cuando se separaron, Don Teo se secó las lágrimas y miró a Rafael con una determinación que no había mostrado antes.

—Tienes razón

dijo

—No puede quedarse sola. Ni un día más. Si tú puedes llevarla a tu apartamento, o si prefieres quedarte aquí, haz lo que sea necesario. Yo estaré a tu lado para protegerla.

Rafael sintió un alivio inmenso.

Gracias, Don Teo. Se lo prometo, no dejaré que nada le pase.

—Y yo te ayudaré

dijo Don Teo, con voz firme

—Lo que necesites, cuentas conmigo. Ese desgraciado no va a tocar a mi hija mientras yo viva.

Camila miró a los dos hombres que más amaba, y sintió que el corazón se le llenaba de gratitud. No estaba sola. Nunca lo había estado.

—Entonces

dijo Rafael, tomando la mano de Camila

— ¿Qué prefieres, Vivir conmigo o que yo me mude aquí?

Camila sonrió, a pesar de todo.

—Quiero que estés conmigo, Rafa. Donde sea. Mientras estemos juntos.

Rafael la besó con ternura, y Don Teo, con una sonrisa emocionada, se retiró a la cocina para preparar café.

Esa noche, Rafael se quedó en casa de Camila. Don Teo había preparado el sofá para él, pero Rafael no podía dormir. Estaba sentado en el borde de la cama de Camila, acariciando su cabello mientras ella dormía plácidamente.

Yogo estaba acurrucado a los pies de la cama, vigilante. Rafael miró por la ventana y supo que Fernando seguía ahí afuera, esperando. Pero esta vez, no estaba sola. Y no dudarían en protegerla.

—No te dejaré, Camila

susurró, besándola en la frente

—Pase lo que pase, siempre estaré a tu lado.

Afuera, en la oscuridad, Fernando observaba la casa iluminada y apretaba los puños con furia. Sabía que Rafael estaba allí. Sabía que algo estaba cambiando.

—Juegan con fuego

murmuró

—Pero yo siempre gano al final.

1
Francisca Letycia MirandaGarcia
me encantó su historia muy bonita, gracias
Francisca Letycia MirandaGarcia
no perdieron el tiempo, cinco retoños
Francisca Letycia MirandaGarcia
por fin hay paz
Francisca Letycia MirandaGarcia
por fin acabaron con el mal de raíz
Francisca Letycia MirandaGarcia
ni modo a pagar, con la vara que midas, serás medido
Francisca Letycia MirandaGarcia
ojalá que al padre también lo refundan en la cárcel
Francisca Letycia MirandaGarcia
solo que lo mande matar como a su hija
Francisca Letycia MirandaGarcia
pobre Rafael, pero él estará bien, al fin lle6la justicia
Francisca Letycia MirandaGarcia
lo malo es que su mismo padre ha alimentado su maldad
Francisca Letycia MirandaGarcia
cómo es posible que no lo pueden agarrar
Francisca Letycia MirandaGarcia
todavía tiene la esperanza de cobrarselas?
Francisca Letycia MirandaGarcia
por Dios no se supone que ya denunciaron?
Francisca Letycia MirandaGarcia
que pánico
Francisca Letycia MirandaGarcia
su papá sale ya que pasó la tormenta 🤣🤣
Francisca Letycia MirandaGarcia
pobre madre debe ser muy doloroso perder un hijo sobretodo en que forma
Francisca Letycia MirandaGarcia
ojalá ese desgraciado no se de cuenta que ya lo investigaron
Francisca Letycia MirandaGarcia
así es como debe de ser una entrega de amor, con mucho amor
Francisca Letycia MirandaGarcia
enmedio de tanto misterio habrá pasión?
Francisca Letycia MirandaGarcia
esto está macabro
Francisca Letycia MirandaGarcia
loco enfermo
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