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Despreciada por su Hermana, Desposada por un Millonario

Despreciada por su Hermana, Desposada por un Millonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Maltrato Emocional / Sustituto/a / Juego de roles / Amor eterno / Completas
Popularitas:137.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: uutami

Valentina nunca fue suficiente.

Coja desde un accidente que nadie quiere explicar, vive como sirvienta en la casa de su propio padre, humillada a diario por su media hermana Diana y su madrastra. Cuando un joven conductor de mototaxi llamado Mateo llega a pedir la mano de Diana y es rechazado con desprecio, la familia decide deshacerse de dos problemas a la vez: obligan a Vale a casarse con él.

Lo que nadie sabe —ni siquiera Vale— es que Mateo esconde un secreto que lo cambiará todo.

Detrás de la moto destartalada y la chaqueta de conductor se oculta el heredero de una de las fortunas más poderosas del país. Y detrás del matrimonio apresurado, una promesa que Mateo juró cumplir a cualquier precio.

A medida que Vale descubre que su marido no es quien dice ser, una red de mentiras comienza a derrumbarse: el hombre que la amaba en secreto pierde la memoria, su hermana finge un embarazo para atrapar al novio equivocado, y un padre biológico que Vale creía inexistente aparece con una prueba de ADN y una fortuna que le pertenece.
Pero la verdad más devastadora aún no ha salido a la luz. Porque la persona responsable de que Vale camine con muleta lleva años en coma... y acaba de despertar.

NovelToon tiene autorización de uutami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 28 — El libro de fotografías

Ricardo se tambaleó, las manos aferradas al volante. La vista le temblaba. Las imágenes llegaron a ráfagas: Vale de pie bajo un sol pálido, Vale caminando con la muleta, Vale esbozando una sonrisa tenue como si contuviera algo a punto de desmoronarse. La cabeza le palpitaba; el dolor se extendía de la sien a la nuca.

—¿Por qué... otra vez? —murmuró con voz ronca.

Cerró los ojos un instante y respiró hondo. Aquel dolor era como una ola que golpeaba su memoria... fragmentaria, difusa, pero lo bastante intensa para hacerlo querer huir. Ricardo encendió el motor y decidió marcharse. No soportaba permanecer allí más tiempo, no soportaba mirar a Vale sin saber qué era lo que lo perseguía.

La casa lo recibió en silencio. No era la casa de don Ernesto... sino la de doña Aurora y don Arturo, sus padres. En cuanto se abrió la puerta, Ricardo caminó directo a su habitación.

—¿Ricardo? —la voz de doña Aurora lo alcanzó, preocupada—. ¿Por qué llegaste de repente?

Ricardo no volteó. —Me duele la cabeza, mamá. Quiero dormir.

Doña Aurora lo siguió hasta el umbral del cuarto. —Come algo primero...

—Después —la cortó Ricardo con suavidad, pero con firmeza—. Siento la cabeza muy pesada.

La puerta se cerró. Ricardo se dejó caer en la cama. El mundo giró despacio y luego se oscureció. El sueño lo engulló como el refugio más seguro.

Despertó varias horas más tarde con la respiración más acompasada. El sudor le empapaba la espalda. La cabeza aún conservaba restos de dolor, pero ya no enloquecía. Ricardo se incorporó, se quitó la chamarra, abrió el armario para cambiarse de ropa.

Un libro cayó al suelo.

El golpe fue leve, pero bastó para que el corazón se le acelerara. Lo recogió: tapa marrón gastada, esquinas romas. Ricardo abrió la primera página.

Fotos.

No una sola. Varias. Fotos de una joven con jilbab, de sonrisa tímida. El mismo rostro. Los mismos ojos. La muleta a un lado.

—Vale... —El nombre le salió sin permiso.

La cabeza volvió a palpitarle. Como si un martillo golpeara desde adentro. Ricardo cerró el libro de golpe; el pecho le subía y bajaba.

Toc. Toc. Toc.

—¿Ricardo? —doña Aurora llamó a la puerta—. ¿Estás bien?

Ricardo deslizó el libro debajo de una pila de ropa; le temblaban las manos. —Sí, mamá. Un momento.

Abrió la puerta. Doña Aurora le escudriñó el rostro. —¿Todavía te duele?

Ricardo negó despacio.

—Estás muy pálido. Si te sientes mal, no te fuerces a ir a trabajar.

Ricardo forzó una sonrisa. —Ya estoy mejor.

Doña Aurora suspiró y esbozó una sonrisa tenue. —Ven a comer. Tu papá te espera.

En la mesa, don Arturo ya estaba sentado. Charlaron de cosas ligeras: el clima, las noticias de la mañana. Ricardo asentía aquí y allá, esforzándose por parecer normal. Se contenía para no llevarse la mano a la cabeza.

La puerta principal se abrió. Diana entró con expresión de sorpresa. —¿Amor? ¿Qué haces aquí?

Ricardo se puso de pie. —Me sentí mal. Perdón por no avisarte.

Diana lo miró como si quisiera indagar más. —¿Por qué no me llevaste contigo?

—Fue de improviso —respondió Ricardo con rapidez—. Necesitaba descansar.

Diana asintió despacio, aunque su mirada guardaba interrogantes. —Está bien. La próxima vez avísame.

Ricardo asintió. Mantuvo sellado el secreto de las fotos, de la joven llamada Vale. Del dolor que llegaba junto con aquel rostro.

Mientras tanto, don Ernesto estaba de pie frente a la pequeña casa alquilada. Un portón bajo, macetas alineadas con esmero. Vale lo recibió con una sonrisa cálida.

—Pase, papá.

Adentro, la casa estaba limpia, ordenada y acogedora. No había objetos de más, pero todo se hallaba en su lugar. El aroma de la comida aún flotaba en el aire.

—Mateo se encargó de todo —dijo Vale con timidez—. Desde temprano. Yo ni supe qué hacer.

Don Ernesto contempló a su hija largo rato, con los ojos vidriosos. —Alhamdulillah. Eso quiere decir que es el hombre adecuado. Un hombre que te trata como a su reina. Alhamdulillah, ¿verdad, Vale?

Vale sonrió y asintió en señal de acuerdo.

Mateo llegó por la tarde y saludó con cortesía.

—¿Está aquí mi suegro?

Don Ernesto sonrió.

—Perdón, no te avisé que papá venía hoy —dijo Vale, y besó el dorso de la mano de Mateo.

—No te preocupes —respondió él, besándola en la frente.

—Ya que tu esposo llegó, me voy —dijo don Ernesto, despidiéndose.

—¿Tan pronto, papá? —preguntó Mateo, sentándose en una silla de madera.

—Sí, Mateo. Si me quedo mucho, Marta va a salir a buscarme.

Mateo asintió, comprensivo.

Don Ernesto se marchó con el corazón ligero. Volvía a casa con gratitud: su hija vivía mejor.

Cayó la noche. Vale estaba sentada al borde de la cama con las piernas estiradas. Mateo se arrodilló frente a ella y le masajeaba la pierna con manos tibias.

—No, Mateo, no hagas eso —lo detuvo Vale—. Estás cansado del trabajo.

Mateo sonrió. —Para nada, si luego me recargo.

Las mejillas de Vale se encendieron. —¿Recargarte de qué? —murmuró, aunque Mateo alcanzó a oírla.

Su esposo rio. —Pues recargarme. Para recuperar energía. Así que este masaje no es gratis, ¿eh?

Los dedos de Mateo se detuvieron en la parte de la pierna que cojeaba. Vale hizo una mueca leve. —Duele.

Mateo la miró con preocupación. —Vale... ¿Y si vamos otra vez al doctor? A que te revisen. Quizá todavía se pueda hacer algo.

Vale se quedó en silencio. —Pero... la señora dijo...

—Eso lo dijo ella, no un doctor.

—Pero revisar eso cuesta mucho dinero, Mateo. No es poco.

Mateo sonrió... Una sonrisa que escondía algo...

1
Julia Camacho Cordoba
Bueno
Maritza Elizabeth Campos Rebolledo
sigo sin entender el porque tiene que alejarse de su esposa y ocultar así hermano el matrimonio, me podrías explicar autora plis
Silvina Claudia Rodrigo
y no se que esperaba Renato ,si Vale está muy enamorada de su esposo y mateo también la ama profundamente
Maritza Elizabeth Campos Rebolledo
me perdí de algo, mientras leía porque no entiendo porque no le dicen que es la esposa de Mateo?
💙💫Géminis 💫💙
va a tener otras historias
💙💫Géminis 💫💙
va a tener otras historias
Patty Zenemij
yo trate de ver las imágenes y nada jajajjaa ni modos a seguir con la simulación del personaje
Natalia Solis
🥰😍 Hermosa novela
Alicia Sira
falto el final de diana y martha
Alicia Sira
no me gusta como gloria a pesar de querer a vale la utiliza por bien de renato.
Lourdes Mendez
👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌
Lourdes Mendez
EXCELENTE TRABAJO FELICIDADES ESCRITORA ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO 🙌 ✨️ 💪 👍 👏 💕
Alicia Sira
😭 vale es muy buena.
Elianeth Pacheco
Buy bonita la novela pero siento que faltó y que paso con diana y la mamá
Graciela Maris Galarza
hermosa novela 👏
Tere Jimenez
muy bonito capitulo 😂
Tere Jimenez
muchas felicidades gracias por compartir tu novela hermosa de principio a fin espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento para compartir con nosotros todos tus éxitos un abrazo
Tere Jimenez
que hermoso capitulo muchas quisiéramos tener a nuestros padres un segundo
ana rosa cobos torres
esto es fraude . no sé pueden descargar las fotos 😢
Liliana Ester Doretto
Si le hubieran dicho desde un principio que era su cuñada él no se habría ilusionado ni enamorado de ella....la están usando todos,eso no está bien....
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